lunes, marzo 20

Resaca

Terminó el festival y sigo en Mar del Plata. Tengo una especie de melancolía post coitum (ya descripta por médicos romanos de la época de Cicerón), irá cediendo durante el día y a medida que me alimente, el estómago vacío es mal consejero. Se acabó la sala de prensa, a partir de ahora locutorios oscuros en galerías más oscuras aún, el Kurdish Ciber City por ejemplo o ese otro atendidos por travestis donde la página de inicio es adultsex.com. En verdad ayer por la mañana todo había acabado. La sala de prensa estaba desmantelada y quedaban las computadoras peladas. El pibe encargado escuchaba cumbia a todo lo que le da el musicmatch, parecía una película de Trapero. Le tengo mucho cariño a esta ciudad que bien mirada puede ser horrible, alberga ejemplos notorios de la arquitectura más aberrante que se pueda imaginar. El que quiera más al respecto puede mirar Medianeras de Gutavo Taretto. Corto (casi un medio con sus 30 minutos disfrutables del primer minuto al último) ganador entre los cortos argentinos. Comedia urbana romántica e inteligente, corto ensayo sobre la arquitectura de Bs. As., sus habitantes y como es posible sobrevivirla dignamente. Sintiéndome una descubridora de talentos me dije que le iba a escribir, para algo pone su mail al final de todos los títulos (ocurrente hasta para eso), pero después me entero que ya lo habían descubierto otros y por eso ganó en el festival de cortos de Clemond Ferrand. Igual dejo sentado que aca hay talento, si pudiera le financio el largo. Siempre se trata de dinero. El mayo del 68 se trató de dinero. La salida de la adolescencia se trata de eso, responder a la pregunta cómo voy a hacer para ganar mi dinero. Así lo plantea Garrel en Les amants réguliers y yo estoy de acuerdo. El problema con los artistas en estos países pobres donde vivimos es que quieren ganarse la vida con sus carreras artísticas en vez de hacerlo de alguna forma honorable. Entonces hacen cosas para sostener su carrera, para empezarla, para ubicarse. Se escucha cada cosa mamma mia. Mí poética, mis influencias, yo como director, blah, blah, blah. En esta ciudad tomada por jubilados encontré la reedición de Las Ratas de Jose Bianco. Me la debía. Me compré varios libros de ocasión y me leí todos los prólogos. El de Bianco es por Bianco. Un derroche de ideas, simpatía y humor muy amargo. Ni a él ni a Borges ni a Bioy se les hubiera ocurrido eso de hacer carrera. Eran aristócratas claro. Sin dinero, por eso lo eran, como diría mi padre, verdaderos caballeros, conservaban el estilo aunque nadie los viera. Termina el prólogo y dice, disculpen que no tuve tiempo de hacerlo más corto. Claro, eso. Ayer pasaban las películas ganadoras y pude ver Molly´s way de Emily Atef, mención especial del jurado. La directora se tomó el tiempo para hacerla corta, trabajó lo suficiente. Una película pequeña de significados múltiples. Solo dios sabe de Carlos Bolado en cambio es una película grande con significados confusos. Lo traigo al caso porque ambas tratan sobre el azar y la necesidad y una me sirvió para medir la otra. Una dice poco y muestra mucho, señala. La otra habla demasiado, proclama. Es difícil hacer cine. Se pueden tener ideas visuales (el director mexicano Carlos Bolado la tienes) y se puede carecer de claridad para contar una historia, para no confundir, para no mostrar intenciones cuando no se sabe como hacer con tantas cosas para decir. En las dos películas hay un encuentro al azar, hay sexo y hay un embarazo. Molly necesita viajar de Irlanda a Polonia para ver al padre sin saber bien por qué. El mexicano necesita irse hasta Brasil porque tenemos que creerle que esa noche fue la noche de su vida (aunque nada en la película lo muestre, vemos un encuentro nada más, como tantos otros, pero el guionista quiere obligarnos a entenderlo de esa sola manera, hagamos de cuenta que el queda iluminado, okei me digo, si insistís tanto que puedo hacer, vos manejás todo director). Tanto el personaje como el director saben. En fin. Molly no solo es irlandesa, es enfermera y es católica. La Polonia a la que llega es indescifrable, tanto para ella como para nosotros. Parece la Bratislava de la fantasía ultraviolenta de Hostel. Me gusta esa coincidencia. No podría explicarla, pero me gusta. Todavía más mínima que el Camino de Molly es Orlando Vargas del uruguayo Juan Pittaluga (Uruguay 2 – Brasil 0). Con el actor francés de El Empleo del Tiempo es casi una variación de aquella, una extensión, otra vida posible para ese personaje. Ese solo hecho ya es notable ¿no? Que una película continué a otra, le conteste, amplié o modifique su universo. Ochenta minutos de una poesía triste, de una fotografía enigmática. Un hombre (un diplomático francés) va a buscar en la frontera entre Uruguay y Brasil su destino. No hay más trama que esta. Podría ser un cuento de Borges. No puede ser más abstracto y más pegado a los detalles a la vez. Un ensayo logrado aún en los errores (si es que lo hay). Cita Bianco en el prólogo que les cuento a Henry James, Era una provinciana de genio, sus equivocaciones son encantadoras, sus errores interesantes…Claro, hay personalidades de las que preferimos sus errores que a los aciertos de otros, al bien hacer de otros. Como la subyugante personalidad de Hugues de Montalembert, protagonista excluyente del documental de Gary Tarn, Black Sun. Este francés, documentalista y artista plástico, vivía en Nueva York cuando perdió la vista tras un ataque por robo. Está es la historia, contada por el mismo, del aprendizaje a vivir en otro mundo, es el testimonio sobre ese otro mundo del que desconocemos todo, apenas algún reflejo como rumores escuchados acerca de otra tierra. La voz en off de Montaembert, una música que se desvanece y olvidamos (compuesta por el propio director que es ante todo compositor más que cineasta), imágenes que son como esos restos de visión que inundan nuestra oscuridad cuando cerramos los ojos. Especie de haiku o mantra que no acaba. Desde que la vi sigo escuchando esa voz, las imágenes y la música se desvanecieron casi por completo. Tengo una especie de resaca post festival. Durante todo está tarde escuché Disco Inferno, grupo supuestamente menor que sin embargo me acompaña desde hace un tiempo. Quiero escribir sobre ellos pero están fuera de moda, no se qué decir, su música está de alguna manera incluida en la música de otros más grandes o más innovadores, Joy Division, Television; no se que decir salvo que su música es una clase de presencia para mí.

Miss Mundo.

3 comentarios:

ژ ژ gallo dijo...

busco denodadamente a 'la mar en coche', alias 'colorada'.
Ve lo mío, querida. Yo añoraba ese nombre.

martin dijo...

tu descripción de mar del plata es la más sincera que escucho en años, me dio mucho gusto leer lo que escribiste.
Gracias

encerradosafuera dijo...

gracias che. Cuesta mucho ser sincera, todo el tiempo te sale decir otra cosa, prestarle atención a las pavadas, te perdés, en fin...gracias