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miércoles, noviembre 16

The Nostalgia

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Mientras escribo estas líneas estoy viajando en tren hacia Constitución, en un servicio modesto pero digno, que le agrega espacio y comodidad a la siempre gratificante experiencia de dejarse llevar por el arrullo ferroviario. Además me permite saciar un nuevo vicio, el de ir haciendo “refresh” en la lista de redes wifi disponibles cada cierto rato, para divertirme con los nombres que van apareciendo. Así se suceden un “Magdalena Virtual Ferreyra”, un “Gomería Gómez”, un “ClaudiaLinksys”, dándome pequeñas infomaciones sobre vidas que no conoceré jamás. Pero basta de este derrape futurista y soñador, hablemos de lo que fue el festival. Bueno, yo hablo, ustedes escuchan. Ya saben cómo es.
Gracias a la gigantesca infraestructura de Encerrados Afuera, y especialmente a las secretarias, los abogados, arquitectos, coachs ontológicos y robots asesinos que forman parte de su staff finalmente pude hacer mi debut en Mar del Plata. No sólo en el festival, sino en la ciudad que a pesar de mi larga edad nunca había visitado. Acostumbrado a la furia del Bafici, el mardelfest se me presentó apasionante pero amable, bucólico, casi comunitario. Sin salas llenas (salvo los últimos días), sin locura fraticida en las boleterías, ni corridas para tomar subtes, colectivos o taxis que te lleven a la otra punta de la ciudad (todo está cerca), con la tranquilidad que dan las varias pasadas por película, el MDQFEST transcurre sin que cambie mucho la vida de la ciudad ni de sus habitantes, siempre entregados a bailar wachiturros en la rambla o a comerse un cagnoli ahí en la heladería Italia. Por mi parte, entre las ojotas, la playa, la comida rápida, los boulevares, la sensación fue muy vacacional. Agregarle lo extraño y efímero de los viajes al ritual cinéfilo convirtió la experiencia festivalera en una muy placentera suspensión de la realidad. Y no es justo decir que toda suspensión de la realidad es placentera. Si no pregúntenle a Keanu Reeves. Y no estoy hablando de películas.
Lo que me dejó el festival
Primero que nada una gran cantidad de papeles y entradas usadas que atesoraré junto a miles de folletos de rotiserías chinas y apuntes que nunca leí , y que conforman mi dote de ropavejero de clase media. Pero además me dejó encontrarme con muchos amigos, el recuerdo de 2 o 3 películas fascinantes (Gremlins 2 que no recordaba para nada, The Future, Crazy Horse), conocer maravillosas salas (Básicamente el Ambassador 1. Me gusta que tiene nombre de Superhéroe o de figura que infunde respeto. “Es una tarea para The Ambassador”), cabecear los centros que me tiraron Chantal Akerman o Sokurov, dormir mal en una bolsa de dormir en un departamento vacío, ir a la playa los días nublados, hacer amigos nuevos, hacerme el boludo con viejos conocidos, llenar baches, escribir párrafos interminables para este blog, etcétera.
Pasó un sólo día, y si bien los últmos días ya estaba cansado y me dolía la espalda y quería volver y mamá no quiero ir a la escuela, ahora extraño. Extraño, entre otras cosas, esa sensación de que todo se vuelve cinematográfico. Admito que es algo que no desaparece por completo fuera de la temporada de festivales, pero durante esta época se potencia a niveles exasperantes. Estar tranquilamente en la playa semivacía, comiendo un sanguchito y oyendo el murmullo lejano de los pibes jugando a la pelota significa estar por un rato en una de Agnés Varda. Los diálogos torpes, que incluyen intentos frustados de resumir tramas y polémicas interminables, anuncian lo obvio, que estoy dentro de una mumblecore. Conversar a las siete de la mañana con un policía marplatense sobre la suerte de un hurón agredido por los perros es un momento medio rejtmaniano. Asesinar prostitutas sádicamente significa que Sono Sion se hizo cargo del rodaje. En fin, todo lo que uno hace cotidianamente adquiere una sensación cinematográfica, y está buenísimo, claro.
Y sí, es así como usted está pensando. Los viajes y sus regresos te ponen así, te vuelven un pelotudo, pero hay que saber aceptarlo, no es tan grave. Yo simplemente quería compartir con ustedes algo de la ilusión cinematográfica que implicó para mí participar de este festival, saludar a todos los que me conocen y decirles que si no van el año que viene, aunque sea un fin de semana, son unos soberanos forros.

martes, noviembre 15

Mar del Plata en el MALBA

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Una selección de los films proyectados en el 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata llega a Buenos Aires. Las proyecciones serán en el MALBA (Figueroa Alcorta 3415 ), entre el 17 y el 20 de noviembre. Las entradas salen $18 (estudiantes y jubilados: $9).
+ info: acá, acá y acá.



Programación
Jueves 17 de noviembre
16.00 Revenger’s Tragedy, de Alex Cox
18.00 El patrullero, de Alex Cox
20.00 ¡Vivan las Antípodas!, de Victor Kossakovsky
24.00 Straight to Hell, de Alex Cox

Viernes 18 de noviembre
16.00 Three Businessmen, de Alex Cox
00.10 Diablo, de Nicanor Loreti

Sábado 19
14.00 New Skin for the Old Ceremony (varios directores) +  Mark Kozelek on Tour, de Joshua Stoddard
16.00 Guilty of Romance, de Sono Sion

Domingo 20
14.00 Art History, de Joe Swanberg
22.10 The Movie Orgy, de Joe Dante

domingo, noviembre 13

Todos los premios del 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

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Premios Astor - Competencia Internacional El jurado de la Competencia Internacional compuesto por Matías Bize, Jacek Bromski, James Gunn, Mariana Chenillo y presidido por Fernando Martín Peña, decide:

Astor de Oro a la Mejor Película
Abrir puertas y ventanas, de Milagros Mumenthaler. Argentina/Suiza/Holanda, 2011

Astor de Plata a la Mejor Dirección
Milagros Mumenthaler, por Abrir puertas y ventanas. Argentina/Suiza/Holanda, 2011

Astor de Plata al Mejor Guión
Tyrannosaur, de Paddy Considine. Reino Unido, 2011.

Astor de Plata al Mejor Actor
Olivier Gourmet, por su trabajo en L’Exercice de L’État. Francia, 2011

Astor de Plata a la Mejor Actriz
Joslyn Jensen, por su trabajo en Without. Estados Unidos, 2011

Premio Especial del Jurado
Tyrannosaur, de Paddy Considine. Reino Unido, 2011

Premios Competencia Latinoamericana
El jurado designado para la Competencia Latinoamericana, integrado por Alice de Andrade, Luis Elbert y Eliseo Subiela, resolvió por unanimidad:

Mejor Largometraje
Las malas intenciones, de Rosario García-Montero. Perú/Argentina/ Alemania/Francia, 2011

El jurado considera de estricta justicia destacar con menciones especiales a:
Girimunho, de de Helvécio Marins Jr. y Clarissa Campolina. Brasil/España/Alemania, 2011

El lugar más pequeño, de Tatiana Huezo Sánchez. México, 2011

Mejor Cortometraje
L, de Thais Fujinaga. Brasil, 2011

Competencia Argentina
El jurado de la Competencia Argentina compuesto por Jaime Costa, Gonzalo Maza y Anne Delseth, decide:

Mejor Largometraje
Diablo, de Nicanor Loreti. Argentina, 2011

Mejor Cortometraje
Lo que haría, de Natural Arpajou. Argentina, 2011

Premio WIP
El jurado de Work in Progress, integrado por Lorena Muñoz, Diego Batlle y Carlos Bobeda, decide:

Mejor Work In Progress
Los quiero a todos, de Luciano Quilici. Argentina

Mención Especial
Mujer lobo, de Tamae Garateguy. Argentina.

Premio Cinecolor Voto del PúblicoIn Darkness, de Agnieszka Holland. Canadá/Alemania/ Polonia. 2010

Premio SICA
El jurado SICA constituido por Aldo Guglielmone, Coca Oderigo y Marcela Bazzano ha decidido premiar a la película El velador, de Natalia Almada.México/EEUU, 2011

Premio FEISAL
El jurado de FEISAL compuesto por Dolly Pussi, Patricio Pina y Rolando López premió a la película El Campo, de Hernán Belón. Argentina/Italia/Francia, 2010
Y dos menciones especiales para las películas El velador, de Natalia Almada. México/EEUU, 2011, y Girimunho de Clarissa Campolina y Helvécio Marins Jr.Brasil/España/Alemania, 2011

Premio ACCA
El jurado de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina, compuesto por Carlos Hugo Aztarain, Luciano Majolo y Jorge Vaccaro, ha decidido conceder por unanimidad, el premio al film británico Tyrannosaur, de Paddy Considine. Reino Unido, 2011

Premio SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la comunicación)
El jurado SIGNIS, constituido por Giovanni Desio, Lidia Greco y Luis R. Jiménez, otorga los siguientes premios:
Premio Signis: El premio, de Paula Markovitch. México, Francia, Polonia, Alemania, 2011
Mención: Tyrannosaur, de Paddy Considine. Reino Unido, 2011

Premio MOVIECITY
Premia a la mejor película Argentina en competencia. El jurado está compuesto por ejecutivos de la empresa. Este año el galardón fue para la película Dulce de Leche, de Marcelo Galperín. Argentina, 2011

Premio FIPRESCI
El jurado de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), integrado por Juan Pablo Cinelli (Argentina), Leopoldo Muñoz (Chile) y Gabriel Quispe (Perú), decide premiar a la película El lugar más pequeño, de Tatiana Huezo Sánchez (México, 2011) .

sábado, noviembre 12

Viernes en el Festival de Cine de Mar del Plata

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Canciones tristes, cadáveres colombianos, un tsunami de locura y un superhéroe bolas tristes. Calor, viento, lluvia torrencial, frío. Esquivar contingentes de niños, contingentes de viejas, filas de acreditados, skaters cumbieros y perros callejeros. Así pasé mi primer día de la edición 2011 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

El viernes empezó en una de las salas del Paseo, uno de los dos shoppings de la ciudad que alberga al festival. Las salas están bien, el único problema es que para apoyar la cabeza en la butaca hay que estirarse bastante. Es viernes al mediodía, afuera casi es un día de verano y no somos más de 15 los que llegamos para ver a Mark Kozelek de gira. Casi dos horas del tipo cantando y tocando su guitarra. Bien, muy bien en este contexto y con estas imágenes, genial para tratar de rescatar algún recuerdo con las canciones, pero con este repertorio en un show en un Margarita Xirgu o alguno de esos teatros porteños antiguos me dormiría flor de siesta.

Después de una sesión de mates en la Bristol, llegó el momento de ir al Cinema a ver una peli colombiana que prometía humor negro, truculencia y misterio. Cumple bien con las tres cosas. Muertos que podrían estar vivos y vivos que se hacen los vivos y tratan de sacarse a esos muertos de encima como sea. Todos tus muertos, de Carlos Moreno te mantiene esperando lo peor: la invasión extraterrestre, el loco con la motosierra o un zombie walk que avanza entre la plantación de choclos. Lo que llega es igual de terrorífico, son las fuerzas vivas del pueblo dispuestas a mostrar toda su corrupción e ineptitud. De la mano de un director que se sabe todos los trucos para mantenerte pendiente de cada movimiento, atento a cada bichito que zumba entre el planterío, pasa una gran película. Y dan ganas de esperar más de el.

Regresé al Paseo para la primera de la noche. Me detuve en una disquería que queda de camino a  la escalera que te lleva al subsuelo donde están los cines. Tenían "Bedtime for Democracy" y "Suck it and See" en vinilos en la vidriera. También tenían "Purple Rain" que creo que en el Festival del año pasado lo tenían exhibido en la misma ubicación. Iba a preguntar los precios, pero no quería que me caiga mal la "tragicómica y desgarradora historia de amor, locura y muerte" que estaba por ver. Eso dicen de Himizu, una de las dos últimas de Sion Sono, de la que vimos la genial Cold Fish este año en el Bafici. Aquella tenía mejores muertes, pero en esta hay una muy lograda, una de las mejores que vi en una sala de cine, es un plano secuencia con grúa y ladrillazos que no da spoilear, pero que ya quiero volver a ver. Las escenas en las ruinas del tsunami son desoladoras, un documento tremendo del apocalipsis que se llevó puesto los hogares, las pequeñas fortunas y el equilibrio mental de una gran cantidad de japoneses. Sobran 15 minutos y varios gritos, llantos y pataleos, pero lo que queda son sensaciones que incomodan, preguntas molestas ¿qué pasaría si un cataclismo arrasa tu ciudad?, ¿cómo te pegaría un desastre natural golpeando tu puerta?, ¿quién tendría fuerzas y ganas de hacer una película?. El miedo que se va con vos cuando termina la proyección.


La noche terminó con Super, de James Gunn, un director que en el momento de la presentación fue más gracioso que su propio film. Mientras veía esta historia de superhéroe patético, loser y bolas tristes, las risas en la sala me parecían grabadas, como de sitcom vieja con chistes repetidos. No sé si era el espíritu loco y triste de Himizu todavía presente, pero si tenía que reírme no me salía. Por suerte apareció Ellen Page para reclamar su puesto de sidekick y llevarse los mejores momentos de la película (y una escena de sexo que debería tener onomatopeyas dibujadas, como los kapow de Batman viejo), lamentablemente no puede evitar que Super se transforme en una más de acción, con muchos tiros, sangre y explosiones.

J. Pérez

Bellflower, de Evan Glodell

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No es normal empatizar tanto con personajes a priori algo desagradables. Fanáticos de las armas, los autos, musculosos, bronceados... uno está más acostumbrado a empatizar con gorditos nerds. Pero Bellflower logra hacernos querer a este grupo de adoradores de Mad Max, a partir de su genuino y creativo entusiasmo por la destrucción (crean un lanzallamas fabuloso y todo). Las imágenes exudan veraniega felicidad. Hay una luminosidad encantadora, una naranjitud inolvidable en cada viaje en la ruta, en cada pelea tonta, en el fuego del lanzallamas.


Pero su director nos quería hacer sufrir, y luego de una primera mitad idílica donde todo era risas, pasamos a un tenebroso derrape en donde todo comienza a malir sal. La segunda mitad de Bellflower es la historia de una degeneración. Y se va todo a la mierda: las relaciones se destruyen, los personajes se desequilibran, las imágenes se saturan y se deforman, la estructura narrativa se infesta de flashbacks y flashforwards. La pelicula se vuelve un caos programado, una mezcla confusa de historias, alucinaciones, violencia, accidentes, muerte y destrucción. Bellflower se transforma en un videoclip y la historia en sí se vuelve tan absurda, impersonal y dificil de seguir que simplemente deja de interesar. Aún así el intento de proponer algo de maximalismo desde el indie norteamericano es válido, y el crédito para Glodell queda abierto.

L'Apollinide: Souvenirs de la maison close, de Bertrand Bonello

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Básicamente, L'Apollinide es un retrato coral de un burdel parisino en los estertores del burdelismo francés. Desencantos, ilusiones, mutilaciones y cotidianeidad de un grupo de chicas y sus clientes son representados con la nostalgia de un modo de prostitución menos industrial, más personalizado y comunitario.


L'Apollinide no tiene grandes ambiciones narrativas (más allá de la desfiguración inicial que recorre cual fantasma la película) pero tiene mucho charme, porque construye personajes queribles y creíbles, que llevan con dignidad su posición y que sólo se preocupan por sobrevivir sin necesidad de grandes parlamentos que las engrandezcan. No obstante, al mismo tiempo, hay un halo de condescendencia (para con el espectador) que molesta un poco. Es decir, todos los bienpensantes adoramos a las prostitutas, pero sobre todo a estas prostitutas: sometidas, pobrecitas y sexies, es el ideal del paternalismo progresista. Y en el burdel de L'Apollinide hay una completa y sospechosa camaradería que se acerca demasiado a nuestras idealizaciones sin asumirlas como tal.

Más allá de todo, y de las modernidades (música, fotos) que corroen la atmósfera de la película, es una obra sensual, prolija y limpia, como si fuera una trabajadora más del burdel.

viernes, noviembre 11

Mark Kozelek, On Tour, de Joshua Stoddard

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Euro trip con Kozelek y un amigo/cámara/editor/realizador que lo acompaña. Casi dos horas de viaje en un blanco y negro casero con banda de sonido melancólica y reposada. Pocas palabras y mucha música para acompañar temas en vivo y retratos íntimos en los que podemos ver al músico planchándose la camisa, lavándose los dientes y tratando de entender como funciona una máquina de café.
Es el documental que Mark Kozelek se merece, con una cámara apoyada en ventanillas de autos, trenes y aviones, con ciudades antiguas y montañas nevadas.  Con una bicicleta rota sobre el agua congelada de un canal de una ciudad europea en la que no hablan tu idioma.
Imagenes que te quedan grabadas tanto como esas canciones tristes.
J. Pérez

Link relacionado: http://www.encerradosafuera.com.ar/musica/cancionestristes.htm

Sin estribos. Crazy Horse, de Frederick Wieseman

1 comentario:
Frederick Wieseman es sinónimo de documental desnudo. Y documental desnudo es sinónimo de Frederick Wieseman. En general nadie tiene necesidad de usar ninguno de los dos sintagmas entonces usted quizás no lo sabe, pero es así. Esta vez Wieseman no filma enfermos terminales o dementes, sino que se da y nos da el gusto de aplicar su minuciosidad al micromundo de Crazy Horse, el club erótico parisiense, según los que saben, el mejor del mundo.

Lo que nos muestra y celebra Crazy Horse durante sus dos horas de duración es ese empeño perfeccionista en busca de la sensualidad perfecta. Crazy Horse es el lugar del sueño y las fantasías, y esto no se logra simplemente con mandar un par de chicas a que se toquen con fingida excitación, sino con un arduo y minucioso trabajo sobre el acto, las luces, la escenografía, las sombras, los vestuarios, las texturas, etc. En un par de entrevistas, el director y el director artístico explican dónde radica su fascinación por Crazy Horse, pero no hace falta. En su entusiasmo endemoniado y la pasión detallista está todo dicho. Conforman entre todos un verdadero ejército erótico, y en el casting se ve que el disciplinamiento de los cuerpos y la supervivencia del más apto son su piedra angular. Ante tanto Do it Yourself y Lo Fi, un momento de perfeccionismo hiperprofesional resulta muy cautivante. El ejército erótico nos trae los mejores culos y las mejores canciones (imposible no salir cantando las canciones) y eso necesita entrenamiento y pasión. Otro tipo de documental hubiera comentado negativamente con foucaultianda o marxista estupidez el casting de culos, tallas, baile y género que se realiza en Crazy Horse. Pero Wieseman no se deja llevar por el igualitarismo deforme y sólo registra la audición con sus chistes, su cotidianeidad y sus comentarios políticamente incorrectos para el mundo exterior. Simplemente nos lo sirve para que nosotros cuestionemos (mal) o también elijamos nuestros culos favoritos (bien).


La obsesión por el detalle de Wieseman encuentra una contraparte perfecta en Crazy Horse. Y Crazy Horse necesitaba alguien que lo filmara como Wieseman. En las dos horas de la película somos testigos de este armónico encuentro: el detallismo de Wieseman y la obsesión perfeccionista de los artistas de Crazy Horse. Alguno dirá “un buen culo es un buen culo”. Tras ver esta película, quizás se de cuenta que hay mucho trabajo detrás de un buen culo, pero mucho más de un culo que trasciende, que explota cualquier fantasía y que te traslada a un mundo de sensualidades nuevo y apasionante. Ese trabajo esmerado y su satisfactorio resultado es el cine que esta vez nos regala Wieseman. Y eso es buen cine, porque todos sabemos, parafraseando a Godard, que el cine no es otra cosa que el arte de filmar culos hermosos.

miércoles, noviembre 9

No somos nada. Melancolía, de Lars Von Trier.

1 comentario:
En una ya mítica proyección matutina en la que se intercambiaron los rollos cinco y seis generando un montaje de lo más extraño, dando lugar a zombies, personajes con alzheimer, flashforwards y mucho más, se estrenó en Mar del Plata Melancolía, la obra del enfant terrible, o mejor dicho, del hinchapelotas de Lars Von Trier. Aquella que presentó, stand up nazi de por medio, en el festival de Cannes.


Como toda persona de bien, no soy gran fan de Von Trier. Y la primera mitad de la película si bien no es de lo peor de su filmografía tiene mucho de esa cosmovisión dogma (aunque sin los artificios anti-artificios) tan adolescente y chata. Es decir, el mundo es una caca, son todos hipócritas, ay, estos rituales tontos de esta sociedad pacata, en fin. Justine (Kirsten Dunst) es básicamente Lars Von Trier. Egoísta, manipuladora, superior, no puede compartir la alegría estúpida de los demás. De todas maneras, realmente lo intenta, lo cual no la hace tan odiable. Pero la boda de por sí está llena de personajes exagerados y ridículos como el jefe de Justine que lleva su capitalismo salvaje hasta a los momentos más especiales (lo cual genera la ira de Justine, a pesar de que ella misma desprecie su boda), la madre amarga, el padre bueno pero fiestero y ridículo y la hermana superficial y perfeccionista. La boda se cancela, todo es una mierda, bla bla bla. Esa es la primera parte. Fast forwardeable.
En la segunda se ve la gran apuesta y hace pensar a la primera como un prolegómeno malo pero necesario. Luego de producirse, tras mucha agonía, el fin del mundo (o el fin total de su sentido, lo que es lo mismo) para Justine (uff cuántos recuerdos genera este nombre. Recuerdos de film zone, viernes a la noche...), se acrecienta la amenaza del fin del mundo real, también conocido como “el fin del mundo no metafórico”. Si bien los científicos dicen que no pasa nada, el planeta Melancolía va a pasar muy cerca de nuestra querida Tierra, con riesgo de armaggedonearla.

Es el momento de Charlotte Gainsbourg para lucirse en el personaje de Claire, la hermana de Justine, la que representa la fe en la humanidad, en el amor, la paz, la puntualidad, los rituales cumplidos, los gatitos, la felicidad. Mientras su esposo pseudoastrónomo le quita importancia a la amenaza, su hermana Justine no está ni muerta ni viva y su hijo sólo duerme, Claire se entrega a un frenesí de miedo. ¿Es posible que toda la perfecta vida que lleva se desmorone por un colapso de cuerpos celestes que nadie previó? En general no, pero acá sí. A partir de la segunda parte, el terror de Claire dirige la película. Cada ventisca o cada engrisamiento del cielo se siente como una premonición. Todo es absolutamente descorazonador e inquietante. Los finitos humanos en el gigantesco campo de golf apocalíptico. Las nubes, el viento, el granizo, todo se hace presente en su nueva entidad de “cosa que en diez minutos no existe más”. Desde el desayuno sin convicción a los caballos silenciosos, todo resulta casi nostálgico. Era nuestro planeta, malditos sean. El aprovechamiento del espacio y tiempo apocalíptico saca la mejor poesía destructiva de Von Trier. Cuando renuncia un poquitito al efectismo más barato (como la superproducción de imágenes en el prólogo o en la escena en la que el fin del mundo prácticamente se coge a Kirsten Dunst, o la espantosa banda de sonido) demuestra que es capaz de montar los paisajes más verosímilmente cataclísmicos.
Finalmente, ni su wikipedia, ni su alambre para medir planetas, ni sus pastillas, ni toda su ilimitada buena voluntad pueden evitarle a Claire el fin del mundo. Justine, antes del final, le reprocha el intentar hacer del último día, otro tonto ritual cristiano. Le dice “yo sé cosas”. Como si el fin del mundo fuera el gran “te lo dije” de los cínicos. Pero creo que hasta Von Trier se cansa de tanto cinismo y en el último plano surge un pequeño gesto hacia la humanidad. Quizás signifique que Lars se está ablandando, o quizás sólo le aterrorice pensar que si efectivamente el mundo desaparece, sus películas, cual árbol en el bosque, ya no puedan escandalizar a nadie.

Antes que el diablo sepa que te lo estás cogiendo. Hors Satán, de Bruno Dumont.

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Después de cuarenta minutos de espera, finalmente proyectaron Hors Satan en el Ambassador. Antes de la película, un señor me preguntó “¿qué tal la película?”. Luego de mi respuesta de rigor “Todavía no la vi”, le sugerí que siendo una obra de Dumont no esperara una acción vertiginosa, incluso directamente lo mejor era no esperar ninguna acción en particular.

Y Dumont cumple. Ambiente rural, poco diálogo, mucho verde, largas y repetidas caminatas. El misterioso exorcista es un gran personaje de este festival. Vestido como si viniera de ver a Deportivo Merlo empatar 0 a 0 con Defensa y Justicia, opera con un celestial automatismo, sin que por eso parezca un robot o un no hombre.

En todo caso, parece un funcionario enviado por el señor, que se toma su trabajo de manera muy profesional pero sin dejar de tener sus miserias y contradicciones. Su trabajo precisamente es exorcizar, porque Satanás is in da house, y más que en la house en el town. Así se coge un par de pibas para exorcisarlas, mata a un reno, se encariña con una chica del pueblo luego de ajusticiar a su maltratador padre, realiza algún que otro milagro, toma un poco de café con leche y se come un pancito con mermelada. Hermoso. Es la cotidianeidad de la batalla entre el bien y el mal. La pelea rutinaria, de 9 a 5, por el control y salvaguarda del mundo.

Para Dumont no hay otro espacio posible para su nueva experiencia religiosa que la campiña. Su poesía mística necesita una contraparte bucólica, y el todo verde, los paisajes, los pajaritos que cantan, la extrema luminosidad (la película transcurre en un 99% del tiempo de día) y la tranquilidad abrumadora del campo son el escenario perfecto. En su mundo, lo sobrenatural y lo monstruoso sólo pueden esconderse en la más absoluta tranquilidad, en la pequeña habitación de una nena gorda de campo o en la desorientación de una turista poco afeitada. Hasta allí, como a todas partes, acuden los soldados de la Fé, para matar, morir y no morir del todo. Aunque Satán , cual Lenin endemoniado, busque siempre atacar por el eslabón más débil, allí estarán para enfrentarlo y darle para que tenga, en todo sentido.
#Ya no la pasan más... pero quizás la estrenan... ¿no?

Amores líquidos. Art History, de Joe Swanberg.

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Swanberg se coloca a sí mismo en el papel de un manipulador director de película porno mumblecoriana en Art History. Entre él y sus dos protagonistas se construye un triángulo de las mallas de confusiones. Entre la realidad y la ficción, entre el sexo y el amor, entre la desnudez y el caretaje, entre la espontaneidad y lo guionado.


Los dos protagonistas de la porno parecen llevarse muy bien, y esa buena onda expresada en diálogos amistosos y románticos que llevan adelante frente a cámaras, se traslada fuera de ella, a la penumbra del set, donde encuentran su verdadera pornografía, diálogos trillados incluidos. El protagonista, el más naif del triangulo, siempre está en bolas. En todo sentido. La protagonista (la próxima anoto los nombres) es más enigmática, pero se engatusa fácil (se engatusa de que se engaña eh). Swanberg parece copado, te compra con sus “¿querés un vaso de agua?” o “¿todo bien?”, pero desde atrás del set manipula la relación entre sus protagonistas, on y off the record, dirigiendo bastante más que la película. Es en la pileta, donde todos están en bolas, donde quizás encuentre su correctivo.
Art History es una buena y típica obra mumblecore, donde las relaciones se construyen y destruyen de a poco, entre diálogos irrelevantes y sospechosa buena onda.
#Ya no la dan más, fijate si la podés bajar.

El diablo de los festivales. Faust, de Alexandr Sokurov

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Antes de Art History pasaron el spot de Abuelas, ése en el que los nietos recuperados dicen “soy x” y todo eso (si esperan que aparezca Darth Vader y diga “soy tu padre” lo hacen en vano). En fin, resulta que el subtitle master del ambassador se equivocó y mandó los subtitulos de Fausto durante el spot. Entonces mientras los invitados de 678 hacían su declaración abajo decía “Directed by Alexandr Sokurov”. Y la verdad es que ese spot lo podría haber filmado Sokurov. Si hubiese nacido en Argentina seguro estaría filmando películas sobre la dictadura. Todas re poderosas, ¿no? hurgando en lo más putrefacto y todo eso. No lo hizo hasta ahora porque no debe tener ni idea, pero ya filmó a Hitler, Lenin, Hirohito. Y al INCAA le gustaría que las filme, claro, después de haber filmado su correspondiente film sobre Evita (¿vos ya filmaste el tuyo?) Sí, Sokurov no tardaría en firmar el contrato.


De todas maneras, Sokurov ya tiene el alma vendida hace rato. Aquí retoma a Fausto, pero desde una especie de lados b, su descenso a los infiernos en la cotidianeidad. Su cesión a los impulsos más bajos y cómo se vuelve medio malo. Y bueno, hay planos hiper luminosos para representar la pureza, imagenes distorsionada para la alucinación diabólica, muchas ratas, lugares feos, monstruitos, chicas lindas que representan el pecado, charlas filosóficas super interesantes, etc. El final redime un poco (aporta algo distinto, al menos), el resto es toda la fealdad previsible que esperan los críticos en los festivales. Sokurov sabía que con su nombre y su falso riesgo tenía el éxito asegurado, y así ganó el festival de Venecia y muy posiblemente gane el de Buenos Aires.Para haber sido tan férreo opositor a la Unión Soviética, Sokurov es bastante burócrata himself.

Y así es como se me fueron dos horas de mi vida viendo una típica película de maestro sobre una obra maestra: innecesaria, aburrida, conformista, ni demasiado horrible ni demasiado buena. Lo necesario para que el diablo de los festivales se rinda a sus pies.
#Pueden adentrarse en el infierno festivalero el jueves 10 a las 19 horas en el Ambassador 1

Diarios del futuro. The Future, de Miranda July.

2 comentarios:
El futuro es ese lugar aplastante en el que habitan muchas calamidades. Está la muerte sí, pero también hay cosas importantes, que de verdad asfixian, que provocan pánico, vómitos y diarrea. El futuro es el lugar de la responsabilidad, del abandono de los sueños, del asentarse, de la cotidianeidad ad infinitum. Cuando Sophie (Miranda July) y Hamish (Hamish Linklater) oyen, como hipótesis poco probable pero no por eso menos sentenciadora, que el gato enfermo que van a adoptar podría vivir hasta cinco años más, el futuro se les cae encima. Tienen 35, cuidan al gato cinco años y ya tienen 40. Los 40 son los nuevos 50. Y ya está, el tiempo se acabó. Pero gracias a la burocracia de la adopción de mascotas con capacidades diferentes aún tienen un mes para lograr todo lo que no lograron en su vida hasta entonces. No va a ser fácil, los sueños son difíciles de cumplir, más en un mes y más si uno no tiene muy en claro cuáles son esos sueños.

La pareja protagónica de The Future es algo extraña. Parecen exasperantemente excéntricos, pero no son hipsters queriendo ser originales. Son niños. Juegan, pierden el tiempo, no sientan cabeza pero tampoco se niegan a hacerlo. Simplemente viven y dejan las horas pasar. Hasta que ese gato del futuro los manda inesperadamente a la adultez, la vejez y la muerte.

El gato es un personaje importante de la película. Tanto que de alguna manera él ES el futuro. Narra en off, en una absurda voz temblorosa e infantil perpetrada muy obviamente por la misma Miranda July, su ilusionada cuenta regresiva para la adopción. Sus nuevos dueños y las nuevas caricias que no vienen, pero que están ahí, está todo ahí, al alcance de las manos o en todo caso de sus patas (de las sanas al menos). ¿Es un gato tierno, el gato de la esperanza? Sí, pero también es el gato bomba de tiempo, el gato de la muerte. Hermoso.

En la vertiginosa carrera por darle sentido a sus vidas, probarán distintas estrategias. Atender los golpes de suerte o “señales” y seguirlas ciegamente, abandonarse y armar una familia o mejor aún, agregarse a una ya armada, hacer algo por los demás e incluso detener el tiempo literalmente, hasta comprender que si bien el paso del tiempo angustia, el tiempo detenido es aún peor.
(Algo que quizás desagrade a los indies más cerrados, a los vigilantes del realismo yanqui mumblecoriano es cierto derrape mágico. Pero es un derrape válido, el derrape del tremendismo y las soluciones mágicas que marcan la imaginación y realidad del obseso que no puede creer que ya se esté por morir (aunque falten 50 o 60 años), que no tiene lo que quiere y que encima puede perder lo que tenía).
The Future es una obra imposible de desentrañar por entero. Es una obra maestra de una verdadera genia. El universo de la película es viscoso e inasible, se forma a partir de una confusión de miedos, certezas, pensamientos mágicos y tiene como pobladores a unos personajes que llevan la desesperación con ternura, como si comprendieran el absurdo que los contiene pero no pudieran dejar de habitarlo. Como en Me, and You and Everyone We Know, Miranda July elige el humor como forma. Comprende que hay obsesiones que son muy serias como para tratarlas en serio. El humor le permite tomar distancia, ser conciente de su absurda lógica, pero sin perder una fuerte empatía con el sufrimiento de los personajes. Son patéticos y geniales al mismo tiempo y el mismo absurdo de sus obsesiones nos conecta con ellos, nos los hace más humanos.
Por supuesto que la película no nos propone autoayudas para sortear estos sufrimientos. En realidad no sólo no nos brinda respuestas, sino que tampoco nos deja preguntas. Sólo nos deja una sensación de perplejidad y melancólico desamparo ante la irremediabilidad de nuestros tiempos. La única cura para el futuro parece ser su muerte, su anulación. Pero éste se reinventa, nos ilusiona y angustia al mismo tiempo, y nos vuelve a romper el corazón. Es como canta Antolín en “Diarios del futuro”: “El futuro ya pasó. Y ahora estoy esperando que vuelva”.

#Para ver el futuro no necesitás bola de cristal. Podés hacerlo el miércoles 9 a las 17.45 en Paseo 3 y el sábado 12 a las 0.30 horas en la misma sala.

domingo, noviembre 6

Llena tu cabeza de películas de rock

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Extraído de la Guía Encerrados Afuera para pasarla bomba en el Festival de Cine de Mar del Plata.

Recomendadas para los amantes de la música o las Bandas Sonoras Originales                             
- Inni, de Vincent Morisset: Sígur Ros en vivo como nunca los viste, en un grisáceo granulado que te deja sin sentido mientras la música llena tu cabeza de rock. Toda una experiencia.
http://www.youtube.com/watch?v=-vNNlMAc7O4

- New Skin for the Old Ceremony + Ladies & Gentlemen… Mr. Leonard Cohen: el primero  es un hermoso compilado de videoclips filmados con el disco homónimo de Cohen (si no el mejor, casi) como punto de partida. El segundo es un documental con Leonard recitando poesía mientras se pega un baño, pasea por las calles de Montreal y despliega todo su encanto dandy. Maravillas absolutas, para amantes de Cohen, curiosos y demases.
http://www.youtube.com/watch?v=I5EjXep7Npw

- La H
, de Nicanor Loreti: la historia de Hermética contada por sus protagonistas, con Iorio que no sólo grita ausente, sino que cuando muestra la cara brevemente, parece un gag de Seinfeld. ¡Plop!
http://www.mardelplatafilmfest.com/26/pelicula/la_h

-Mark Kozelek: On Tour, de Joshua Stoddard: Sí. Mark Kozelek en vivo. EL que se lo pierde no tiene idea de lo bueno que es nuestro amigo MK. Perdérselo, un error garrafal. Ustedes, los que nos siguen desde hace tiempo, saben que sin Kozelek no existiría Encerrados Afuera. Recomendarlo es casi nuestra misión en la vida…
http://www.youtube.com/watch?v=-X5hHCd6ehY

- From Texas to Arbúcies
, de Raúl Cuevas: por un lado, Will Johnson, cantautor norteamericano, por otro, Anímic, banda española. Se conocen, se juntan a ensayar y preparar  un show en vivo. La aventura de tocar temas de otros, aprender desde cero toda otra forma de ver y entender la música. Un documental de alta sensibilidad indie, de esos que te de dejan con mucha paz interior gracias al carácter aterciopelado de las canciones involucradas.


sábado, noviembre 5

Imperdibles del 26° Festival de cine de Mar del Plata

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Arranca la edición 2011 del Festival que pone tus neuronas y tu cuerpo en ebullición. En nuestra casa central, ya está a disposición de todos la Guía Encerrados Afuera para pasarla bomba en el Festival de Mar del Plata. Aquí, arrancamos con las que hay que tener en cuenta sí o sí.

- Super, de James Gunn: Rápida, barata y fuera de control, Super es un cachetazo en la cara, una comedia desencajada, de las que te duelen. Ultragore, la segunda película oficial de James Gunn es el digno producto de un Hijo de Troma (Insulto Registrado), ideal para deglutir tras Slither y Tromeo y Juliet, un tríptico rimbombante.
http://www.youtube.com/watch?v=eL57ncw2jr8


- Bellflower
, de Evan Glodell: una historia de amor contada desde las tripas. Estilizada hasta el hartazgo, golosina audiovisual de pasiones incontrolables. En el medio, Mad Max y un lanzallamas. Si te la perdés,sos lo menos.
http://www.youtube.com/watch?v=IbCMk9nPRHg

- Beyond the Black Rainbow
, de Panos Cosmatos: El hijo de George Pan demuestra que no sólo lo vuelve loco el cine setento/ochentoso, sino que puede reproducir sus vicios y virtudes en pos de una construcción climática que pa’ que te cuento. Otra endiablada medianoche.
http://www.youtube.com/watch?v=bi7aQ-bKziY

- Kill List
, de Ben Wheatley: No importa si ven esta película en el Festival de Mar del Plata, alguien se da cuenta y la estrena en nuestro país (???) o esperan un año y pico para verla en Cuevana: TRATEN DE NO ENTERARSE DE NADA. Mientras menos sepan, mayor el mazazo en la cabeza. La oscuridad más oscura de la medianoche pasa por los seres humanos…
http://www.youtube.com/watch?v=aqkqF--v1tg

Art History
, de Joe Swanberg
http://www.youtube.com/watch?v=ob_Q55FhzBo

The Future, de Miranda July
http://www.youtube.com/watch?v=R86u250DXi8

Dragonslayer, de Tristan Patterson

viernes, octubre 28

Festival de Cine de Mar del Plata: ¡Preparen los motores!

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Señoras, señores, si hacían falta motivos para calzarse la notebook a la espalda, armar un bolsito y enfilar para el Festival de Cine de Mar del Plata, acá se vienen dos, bien contundentes, puntuales, específicos:

1) Viene Alex Cox, a presentar una buena cantidad de sus películas, la mayorá inédita en nuestro país. Y sí, se va a proyectar Sid & Nancy. Y, por supuesto -a refregarse las manos-, Repo-Man. Además se va a editar "10000 formas de morir" un libro alucinante sobre el western spaghetti escrito por el señor Cox, un tipo extremadamente amable y accesible

2) Viene Joe Dante. Ahí está, lo dije. Viene Joe Dante y se van a proyectar su primera y su última película (The Movie Orgy, un frankenstein cinematográfico de cuatro horas y media de duración y The Hole 3D, también inédita por estos lares). Y sisisí, también quienes se aventuren podrán vivir esas tres obras maestras conocidas como Gremlins, Gremlins 2 y Matinee. Pero, atención: estas tres películas se proyectarán una vez cada una en copias en perfecto estado. Sí, una sola chance per film. Eso hace que cobre mayor importancia ese hermoso agregado de este año que es la venta anticipada de entradas...

Si hacían falta motivos ahí los tienen, che. En breve (muy breve) un detalle de lo que no hay que perderse en la grilla de este año, que incluye cosas ultrainteresantes, desde Inni, de Sigur Ros a Bellflower, una pequeña joya para tener bien en cuenta. Vean el trailer, mientras empiezan a armar el bolsito...

lunes, octubre 10

26° Festival de Cine de Mar del Plata

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Kim Ki-Duk, Lars Von Trier, Bruno Dumont y Arturo Ripstein son los primeros nombres y apellidos que se conocen de la programación de la próxima edición del querido Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. La muestra, la número 26, se realizará del sábado 5 al domingo 13 de noviembre de 2011. Habrá cuatro secciones de competencia y cinco que estarán dedicadas a exhibir un panorama de lo más importante del cine contemporáneo además de retrospectivas de grandes directores y rescates de material fílmico.

Habrá 12 salas: Ambasador  1, 2, 3 y 4  (Córdoba 1673), Cinema 1 y 2 (Rivadavia 3050), Paseo 1, 2, 3 y 4 (Diag. Pueyrredón 3058), Teatro Auditórium, Sala Piazzola (Bvar. Marítimo 2280) y Teatro Colón (Hipólito Yrigoyen 1665). La gran noticia es que el precio de las entradas será igual que el año anterior: $8 ($6 para jubilados y estudiantes que acrediten su condición).

Entre los films que ya se sabe que estarán, sobresale "Melancholia", el último trabajo del director danés Lars Von Trier que tanto lío armó cuando se exhibió en el Festival de Cannes de este año y por la que Kirsten Dunst se llevó la Palma de Oro.

 

Por otro lado, los fans del coreano Kim Ki-duk podrán disfrutar de "Arirang", un documental que se mete en la intimidad del director y muestra su angustia existencial. Los fans del mexicano Arturo Ripstein (que por ahí también son fans de Kim Ki, ojo al piojo) ya pueden ir alegrándose por la llegada a estas costas de "Las razones del corazón", una versión latina de Madame Bovary.
El otro film que ya está confirmado por los organizadores es "Hors Satan" de Bruno Dumont, del cual compartimos estas imágenes que dicen más que mil caracteres



+ info: en el sitio oficial y próximamente en este blog.