Mostrando las entradas con la etiqueta Corea. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Corea. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 29

La noche que el K-Pop invadió Buenos Aires

37 comentarios:

Argentina es un lugar extraño e impredecible. En el mismo día (el ya histórico 23/04/13) tocaron en el país Television, una banda cuya cantidad de discos editados es inversamente proporcional a su importancia en la historia de la música; Daniel Johnston, un personaje imposible de definir en pocas líneas (y de quien seguramente algunos de los compañeros de este blog se ocupará en extensión); y... Super Junior, sensación mundial y una de las bandas más relevantes de ese fenómeno surgido de las tierras de Corea del Sur llamado K-pop. Adivinen donde, contra todos los pronósticos, estuvo este intrépido cronista. 
Pero comencemos desde el principio.

Un par de meses atrás me entero que la banda de ídolos adolescentes coreanos Super Junior (son diez en total, ¡diez!) iba a realizar un concierto en el Luna Park. En uno de esos momentos de entusiasmos inexplicables, le pregunté a una amiga coreana si era posible asistir al recital ya que me causaba mucha curiosidad ver en vivo a una de estas bandas y así, una excusa medio ridícula, poder escribir sobre el evento. Después como siempre, pasaron los días y la verdad que ya me había olvidado. Incluso llegué a pensar que dicho evento había ocurrido durante las fechas del BAFICI. Grande fue mi sorpresa cuando el mismo día del recital me llaman por teléfono para pedirme el número de mi DNI y avisarme que una entrada me esperaba en la puerta del mítico Luna Park. Lugar en donde supo pelear Monzón, romper todo Billy Bond y tantos otros hitos fundantes de la historia de la cultura popular argentina. Una nueva página estaba a punto de ser escrita. En horas, iban a realizar su debut argentino los jovenzuelos de Super Junior, y el K-pop, finalmente, a desembarcar en Argentina. Aunque en verdad el K-pop como fenómeno existe, de manera secreta, desde ya hace mucho tiempo en el país. 


Los datos que les puedo ofrecer sobre el K-pop están todos en Wikipedia. Basta darse una vuelta por dicha página para ver las cifras millonarias e increíbles que mueve este género musical devenido en industria (o viceversa). El k-pop nace con la llegada de los programas televisivos al estilo de American Idol, etc. La diferencia es que, cuando en el resto del mundo las bandas o solistas salidos de esos programas perduraban solamente un par de discos para pasar a la historia (en el mejor de los casos), en Corea la cosa fue diferente. Estas bandas y solistas no sólo superaron la efímera fama televisiva, sino que se multiplicaron y dejaron de necesitar de dichos concursos para lograr la fama. Hoy en día el K-pop factura millones de dólares, tiene varios canales propios en donde se proyectan clips y programas, y tiendas enormes en donde se vende todo tipo de merchandising relacionado con este fenómeno. Además, y he aquí lo más extraño e interesante, millones de fans repartidos en todo el mundo. 
Retrocedamos un poco más todavía. 


Hace poco menos de un año y por iniciativa de integrantes de la comunidad coreana en Argentina, se organizo la proyección del documental I AM, dirigido por Choi Jin-seong en el cine Premier. Dicho documental trata sobre el K-pop y aparecen varias bandas, entre ellas, Super Junior. Ese día el Premier estuvo lleno, pero no de coreanos, que los había –claro-, sino de pre-adolescentes argentinos que cantaban y repetían las coreografías como si se tratara de artistas locales a los que podrían ir a ver todos los fines de semana. Obviamente, ningún medio dio cuenta de esto. Pero no es este un fenómeno local, sino todo lo contrario. Super Junior después de tocar en Buenos Aires continúa su gira latinoamericana por Brasil y más tarde por Perú, en donde -me dicen-, el fanatismo por todo lo relacionado con la cultura coreana llega a extremos insospechados e inexplicables.
Desconozco por donde comenzar a buscar la respuesta de este misterio. En este momento nos haría falta un sociólogo o algo así. O al menos, un experto en cultura (pop) coreana. La explicación no está seguramente en la música de estas bandas. Al fin y al cabo, productos armados a partir de una formula probada que también se repite en todo el mundo. Todos los adolescentes (y pre-adolescentes) son en algún momento admiradores de bandas que con el tiempo sólo recordaran con nostalgia por la inocencia perdida. Todos estuvimos en ese lugar. Pero ¿por qué bandas coreanas? ¿Qué encuentran de atrayente estas niñas argentinas en todas estas bandas como para, en no pocos casos, tratar de aprender un idioma tan complejo con el simple fin de cantar las banales letras de una canción pop? 


En un reciente viaje a Montevideo me encuentro con una joven uruguaya que trabaja como moza en un bar coreano y es fanática del K-pop. Para mi sorpresa absoluta, con los dueños del local habla en coreano. Al notar mi acento me pregunta si soy argentino y me cuenta que en pocos días va a visitar Argentina. El motivo: la llegada de Super Junior, una de las más grandes bandas de K-pop del mundo y que, en su gira por estas tierras, hace una excepción y en vez de tocar en estadios, lo hará en lugares “chicos” como el Luna Park. (El día del recital no encuentro a la moza uruguaya, pero en un momento, uno de los integrantes de la banda muestra orgulloso una bandera de la banda oriental. Espero que hayas cumplido tu sueño, buena moza charrúa).
Mi ingenuidad occidental me lleva a pensar que asistir a un recital de esta banda, la primera en tocar en vivo en la Argentina, quizás eche un poco de luz sobre el misterio.
A pocos metros de cruzar la Avenida Alem, los manteros ya tenían ocupada la vereda de la calle Corrientes con todo el tipo de merchandising posible sobre Super Junior. Este es otro fenómeno social argentino, pero mucho más fácil de explicar. Remeras, gorritos, vinchas fluorescentes, tazas, en fin, todo objeto imaginable al que se le pueda imprimir una imagen, logo o palabra referida a la banda de turno estaba ahí, en esa mantas, a la venta. No compré nada, y como siempre, me arrepiento por eso.
Una vez superadas las vallas y los amables encargados de la seguridad del Luna Park (y lo digo sin ironía y con sorpresa) logramos entrar al recinto sagrado, tantas veces testigo de glorias deportivas. 

Con puntualidad oriental, el recital comenzó a las 20, hora estipulada. Los gritos del público, ensordecedores desde el principio, llegaron a límites inimaginables cuando las luces se apagaron y varias pantallas de videos dieron comienzo con el show. 
Cada parte del recital se iniciaba con unos cortometrajes en donde los integrantes de la banda eran mostrados como estilizados James Bond coreanos. Se sabe que nadie mejor que un oriental para vestir un traje. La realización de los cortos comprobaba que cualquier director coreano, incluso el más ignoto, es capaz de filmar mejor que el 80% de los directores del resto del mundo. Y sobre todo si se trata de escenas de acción. De estos pequeños films, vale rescatar a tres de ellos. En el primero la banda se sumaba a un tiroteo en un parque, en el cual todos se disparaban usando sus dedos como si se tratara de armas, y que tranquilamente podría haber sido uno de los short digital films que Andy Samberg y sus secuaces de Lonely Island supieron realizar para Saturday night live. El segundo era una reversión en clave gangsteril e hiper-dramática de La Jetée del finado Chris Marker, en donde el protagonista daba su vida para salvar a su amada de una muerte violenta. Y el tercero, y más pop y lisérgico, mostraba a Los vengadores (en versión del últimamente muy invocado Joss Whedon) interpretados por la banda. La parte más difícil de entender de este segmento, es que en esta formación de Los vengadores aparecían Goku de Dragon Ball y Woody de Toy story y terminaban venciendo al enemigo, un enorme oso de peluche, comportándose de manera afeminada y realizando extraños movimientos. Lo que provocaba una furia en el oso que lo dejaba fuera de competencia. Cosas más extrañas se han visto, pero no sé donde ni cuando. 


Los Super Junior son ocho, o diez. Me explican más tarde que hay dos que funcionan como complementos de los otros a la hora de ciertas coreografías, pero que no son considerados parte de la banda. Pero que lo pueden ser en el futuro. Esperemos que lo logren. Todos ellos tienen su personaje: el canchero, el sensible, el estudioso y así (como en la vida misma). Y a todos les gusta hablar. Y mucho. Cada introducción (y la despedida, pero a eso llegaremos más tarde) se llevaba buena parte del show. La presentación de cada miembro de la banda incluyó palabras en español, leídas en su mayoría, pero en algunos casos aprendidas de memoria o con conocimientos previos. Debo confesar, sorprendido, que el castellano de algunos de ellos era superior al de algunos latinoamericanistas como Manu Chao. Hasta llegó a escucharse el famoso trabalenguas (repetido por uno de los SJ cual mantra), en el cual un tal Pablito realiza una tarea que incluye pequeños clavos y martillos.
También, claro, estaba la música. Pero acá no hay nada raro. Se trata del típico repertorio de boy bands que van del pop a la balada, pasando por algún que otro momento un poco más moderno y movido. Siempre con coreografías y cambios de vestuarios que no dejaban dudas de la profesionalidad de la banda y su equipo de producción. Por no hablar del impecable estado físico que los hace dar un show de tres horas (si, tres horas) y llegar al final con mínimas muestras de cansancio. Mientras que este cronista necesitó doce horas de sueño para poder recuperarse. 


Hay que destacar la elección de la balada de Michael Bolton, How Am Supposed To Live Without You, como uno de los covers interpretados. Momento en el que este cronista reconoce haber cantado a viva voz hasta llegar, casi, a las lágrimas. La mezcla de sensibilidad ochentera atravesada por el sentimentalismo coreano fue demasiado para él. El otro cover fue una versión reggae del hit de Michael Teló, Ai Se Eu Te Pego. Supongo que no habrán tenido tiempo de aprenderse una de, digamos, Miranda. Pero me imagino el desmadre que puede llegar a ocurrir cuando hagan esta canción en Río de Janeiro, capital de la Argentina.
El otro gran momento (quizás el más alto) del recital llegó con una canción que arrancó en formato disco (bola de espejos enorme descolgándose del techo) para después trasformarse en un tremendo y machacante big beat que haría palidecer al mismísimo David Guetta (o alguno de esos), y que la banda cortaba en seco para volver a arrancar creando por momentos (yo estuve ahí) el pogo más grande y adolescente del mundo. Tremendo momento en el cual el show podría haber terminado pero no, todavía faltaba más de la mitad. Y el cuerpo de este anciano cronista, ya no está para esos, ni para otros, trotes. El resto del concierto siguió sin mayores sobresaltos. 


Me explica Luna, la chica del sur, que a los artistas coreanos a diferencia de los argentinos, no les gusta terminar el show muy arriba, sino en el momento que logran que el público, de tan emocionado, llegue al llanto. Y quizás por eso la despedida de Super Junior, ya todos uniformados con la camiseta de la selección de fútbol argentina, se hizo interminable, con los miembros de la banda jurando y perjurando que se vendrían a vivir a la Argentina (basta recordar la estadía bonaerense de un tal Dee Dee Ramone para no sorprendernos tanto con esta posibilidad), que el público argentino era el mejor y que volverían pronto. Por qué, me pregunto, no creerles. O acaso el pop no es eso, un artificio que nos hace -aunque sea por un rato- ser un poquito más felices. Y eso, felicidad, era lo que se veía en el rostro de las fans. Podemos ser todo lo cínico que queramos, pero ante esto no hay muchos argumentos. 


Casi terminando el recital se me acerca una señorita, obviamente de prensa, y me pregunta si estoy cubriendo el recital para algún medio. Tan desubicada era mi presencia en ese lugar. Sí, fue mi respuesta a la joven periodista. ¿Para qué medio?, insistió ella. Para una página web, trate de sacármela de encima yo. ¿Cuál? Siguió ella. Para Encerrados afuera. Aclaré yo como para poner fin al diálogo. ¿Es una página dedicada al fenómeno del K-pop? Insistió nuevamente ella. Sí, claro. Fue mi respuesta final. Mientras me alejaba la vi escribir en su libretita el nombre de Encerrados afuera y al lado, la palabra Kpop.
Nos fuimos con Luna, quien ofició de fotógrafa, y mientras caminábamos por Bouchard hacia Corrientes, veíamos y escuchábamos a través de las puertas de entrada, a los Super Junior todavía despidiéndose de sus fans argentinos. Quienes suponemos, a esta altura ya lagrimeaban. Me pregunto hasta que hora se habrán quedado así, unos despidiéndose, los otros llorando. Afuera, decenas de padres esperaban a sus hijos y los manteros remataban los últimos restos de merchandising. 


La visita de Super Junior, la primera banda de K-pop en poner un pie en tierra porteña, había llegado a su fin. El misterio de la atracción del K-pop en los jóvenes latinoamericanos seguía sin respuesta, pero nos íbamos -al menos- con algunas pistas. 


A pesar del cansancio, Luna me dice en un extraño e inesperado giro étnico, que vayamos a comer comida china. Le digo que no, que por hoy fue suficiente y la convenzo de ir a Las cuartetas argumentando la cercanía de la pizzería porteña.
Mientras cruzamos Alem me pregunto si no habré llevado demasiado lejos mi amor por la cultura coreana.
La respuesta, como siempre, está soplando en ese vientito fresco que sube por la avenida Corrientes.

Marcelo Alderete

Fotos: Sung Moon (Luna)

sábado, abril 20

Nobody's Daughter Haewon, de Hong Sang-soo

No hay comentarios.:
Al final no vino Hong Sang soo. Una tristeza grande. A cambio estuvo casi toda su obra. Faltó esa pequeña gran película (nos negamos al termino cortometraje) llamada List, una variación sobre el comienzo de In another country (2012). Además, el festival editó un libro compilando notas, críticas y reportajes sobre el maestro coreano. En algún lado, escribimos lo siguiente:

El festival también editará un libro sobre su obra. No es un dato menor. A pesar de la importancia de HSS en el cine moderno, la bibliografía dedicada a su cine es injustamente escasa. Tampoco es mucho lo que aparece buscando por la red. Los reportajes que se encuentran no suelen ser muy esclarecedores. A Hong –parece-, y a diferencia de sus personajes, no le gusta hablar de su arte y menos teorizar sobre el. Una actitud que engrandece su figura y que parece decir que con las películas ya es suficiente. Ni desconfianza en las imágenes, ni exceso de confianza en las palabras. 

Al enterarnos que Hong no venía, la depresión nos hizo suspender un texto extremadamente largo que llevaba por título “Hombres con mochilas: un recorrido por las películas de Hong Sang soo”. Esperamos, una vez superado el cansancio festivalero, poder continuarlo y alguna vez darlo a conocer. 
Ayer vimos la última (por ahora) película de HSS, Nobody's Daughter Haewon y, como suele suceder, nos gustó mucho. En el texto sobre esta película en el libro editado por el festival, se citan declaraciones sacadas de un reportaje realizado por la revista Korean Cinema Today. En dicha entrevista Hong, como siempre, habla poco pero dice algunas cosas. Por ejemplo, estas:

Esta es la primera de sus películas en la que una mujer, una joven, es la narradora desde el principio hasta el final, en su totalidad. ¿Hay alguna razón para que Haewon, una de poco más de veinte años, sea la protagonista? También me da curiosidad saber por qué le puso ese nombre. 

Había decidido hacer una película y estaba buscando actores cuando conocí a Jeong Eun-chae. Su encanto fue probablemente la razón por la que este film se centró en una mujer joven de veintipico. Con respecto al nombre Haewon, sonaba lindo. 
Jeong Eun-chae es un nuevo nombre en el grupo de actores de sus películas. ¿Qué lo impresionó y qué descubrió de ella durante el rodaje? 

Para mí siempre es difícil describir lo que siento con un actor en palabras. Pienso que su actuación fue muy buena durante el rodaje. Trabajar juntos fue una experiencia agradable.

Jane Birkin aparece al principio de la película. Escuché que usted no sabía realmente quiénes eran ella y su hija Charlotte Gainsbourg. Cuéntenos cómo llego Jean Birkin a aparecer en la película. 

Nos estábamos preparando para el rodaje cuando Jane Birkin vino a Corea para un concierto. Me buscó y me invitó al concierto. No la conocía mucho en ese momento, pero creo que ella había escuchado de mí por Isabelle Huppert. Le dije que el primer día de rodaje era el mismo día del concierto, y ella dijo que vendría a visitar el set, y que incluso haría un cameo si yo quería. Me pareció un gesto divertido y considerado, y entonces le pedí que apareciera en la película.

Hay una escena en la cual Haewon dice: “Vendería mi alma por ser como la hija de Jane Birkin”. ¿La idea de esa línea del guión fue de Jeong Eun-chae? 

Cuando Jane Birkin vino al rodaje, le escuché decir al productor que Jeong Eun-chae era una gran fanática del trabajo de su hija, Charlotte Gainsbourg. Así que lo termine escribiendo en el guión esa mañana. Fue una oportunidad.

La ropa y el corte de pelo de Haewon también son extremadamente similares al estilo de Charlotte Gainsbourgh. ¿Fue esto una coincidencia? Me dijeron que usted personalmente se ocupa de la apariencia de los personajes en sus films. 

Fue una coincidencia. En el placard de Jeong Eun-chae encontré ropas que le iban bien al personaje. 
La aparición de los personajes Yeonju (Ye Ji-won) y Jungshik (Yu Junsang) son un guiño simpático para los fans de Hahaha (2010). Es la primera vez que personajes de uno de sus films reaparecen en otro. ¿Hubo una razón especial para presentar la personaje principal de Hahaha en Nobody's Daughter Haewon?

Necesitaba otros personajes para rodear a Haewon y elegí a Ye Ji-won sin planearlo demasiado. Antes del rodaje fui a la boda de uno de los miembros del equipo técnico y me encontré con Yu Junsang. El me dijo que tenía que estar en esta película. Bromeando le dije: “Entonces los dos van a tener que aparecer como el dúo de Hahaha”. Y ese chiste volvió a mi cabeza mientras escribía el guión por la mañana y así fue cómo ocurrió.

Continuará… (esperemos)

Agradecemos de antemano a la revista Korean Cinema Today (y al crítico Kim Hyun-min) y a la gente del BAFICI. Especialmente a Juan Manuel Domínguez, editor del libro El director desnudado por sus pretendientes – El cine de Hong Sang soo, de donde sacamos la traducción de dos de las preguntas / respuestas que aquí citamos. Obviamente, no sé le pidió autorización a nadie. Si alguien desea quejarse, nos avisa...

Marcelo Alderete

domingo, abril 14

In another country, de Hong Sang-soo

4 comentarios:

El cine de Hong se concentra cada vez más y ahora, con In Another Country, llega a un límite difícil de superar. La historia, como ocurre con sus últimas películas, está dividida en varias partes, tres en este caso.
Todo comienza con la llegada de una madre y su hija a las playas de Mohang. La hija, para calmar sus nervios, decide escribir un guión. Ese guión es la película. Tres historias que repiten sus locaciones, actores, objetos, incluso diálogos. Este recurso, (que a priori parece provenir de un lugar infernal donde viven las ideas para guiones de todos los estudiantes de cine del mundo), funciona de manera exquisita. Estamos en el terreno de la comedia (romántica) pura. Todos los elementos del cine de Hong están aquí pero, repito, de manera concentrada. Su elemento más particular y que obviamente resalta, es la presencia de Isabelle Huppert. A diferencia de lo que suele ocurrir con el cine de nuestro bendito país, en donde las co-producciones con otros países son justificadas con las siempre extrañas e inverosímiles apariciones de algún personaje extranjero, aquí la justificada aparición de Huppert termina de transformar la película en una genialidad. Huppert entra al universo de Hong Sang-soo y automáticamente se transforma en uno de sus personajes borrachines, enamoradizos y parlanchines. Por otro lado, el protagonismo de Huppert y el hecho que -aunque sea desde la ficción- el guión sea escrito por una mujer, logran que In Another Country sea el primer título de Hong con mirada femenina, por no decir directamente feminista. La inclusión de una extranjera como objeto de atracción, también transforma la película en una hilarante crítica a los hombres coreanos y sus actitudes machistas, por otro lado tan parecidas a las del resto del mundo.
Otra particularidad de la película, es su joven protagonista, el actor Yu Junsang interpreta a un guardavida, cuyo personaje responde a ese nombre: El Guardavidas. La actuación de Yu es vital y la actividad que lo define: física; a diferencia de los eternos intelectuales que pueblan las películas de Hong. Aquí Yu, nada, canta, cocina y hace el amor sin ningún tipo de carga intelectual que se interponga a sus vitales deseos. Ante un problema sentimental que parece no tener solución (los diálogos entre Yu y Huppert son todos tan graciosos como inolvidables), el simpático Yu solo dice "Whatever" y sigue adelante o mejor dicho, sigue esperando en su carpita al lado del mar. Algo impensable en los vuelteros y enredados personajes previos de Hong. Algo que sí comparte con anteriores personajes, es la insistencia a la hora de conquistar mujeres. ¿Quién podría culparlos?
En uno de los grandes momentos de la película, Isabelle Huppert camina por un bosque rumbo a la playa, tomando de la botella tragos de Soju, una potente y exquisita bebida alcohólica coreana, como todos deberían saber. En un momento se detiene y, con toda su belleza no sólo intacta sino cada vez mayor (si tal cosa es posible), se sienta sobre una roca, toma un largo trago y una vez finalizado emite un liberador y sensual "Ahhh". Al rato vuelve a tomar otro trago y repite: "Ahhhh", segundos más tarde, nuevamente vuelve a tomar otro trago y repite por última vez: "Ahhhhh". Imposible ver esta escena y no enamorarse perdidamente de la pelirroja de Huppert. Un verdadero orgasmo cinematográfico, si me permiten el exceso. Hong Sang-soo demuestra una vez más su amor por el cine. El mejor director de cine de la actualidad. No hay dudas.

(Una versión levemente diferente de este texto fue publicada previamente en Encerrados Afuera).

IN ANOTHER COUNTRY tendrá su estreno local (¡milagro!) y durante el BAFICI se proyecta los siguientes días:

Jueves 18, 20.30, V. Recoleta
Sábado 20, 13, V. Caballito

Marcelo Alderete

Woman is the future of man, de Hong Sang-soo

No hay comentarios.:
Todo se repite en la obra de Hong Sang-soo. Personajes (casi siempre directores de cine o profesores relacionados con el arte), las tramas (hombres – dos, la mayoría de las veces- arrastrando sus problemas sentimentales y existenciales, enfrentados al amor o desamor de una mujer), las situaciones y hasta ciertas imágenes (hombres con mochilas, caminatas, largas conversaciones, bares en donde se bebe y come copiosamente, pero sobre todo se bebe, calles con nieve, borracheras). Ver estas reiteraciones como un defecto o limitación, es un error. Se sabe, alguien ya lo dijo, los malos directores tienen demasiadas ideas, los grandes, sólo una. 
Aquí, las variaciones son las siguientes: un director de cine vuelve a Seúl después de pasar unos años en EUA, en busca de un amigo a quien no ve hace tiempo. Más tarde, en un bar, mientras conversan y beben (soju, claro), recordaran a un antiguo amor compartido y decidirán ir a visitarla. Después de idas y vueltas, geográficas y en el tiempo, el final encontrará a uno de los personajes masculinos, sólo, en el medio de la calle, paralizado en algún lugar entre el presente, el pasado y el futuro. Su única esperanza de abandonar ese estado, quizás, sea la que indica el título.
En este, su quinto film, se confirma una sospecha: es imposible que Hong Sang-soo dirija una película mala.

(Una versión reducida de este texto fue publicada en el catálogo del BAFICI 15).

Marcelo Alderete

jueves, abril 11

Romance Joe, de Lee Kwang-kuk

No hay comentarios.:

Ante cierta idea del cine moderno sobre la imposibilidad de narrar o seguir contando historias, surgieron últimamente varias películas que demuestran que la manera de escapar de ese callejón sin salida que dice que todas las historias fueron contadas, es justamente, redoblar la apuesta y atomizar las tramas de las películas de todas las maneras posibles. En Romance Joe, el director Lee Kwang-kuk se hace cargo de este problema y nos cuenta la historia de un director de cine bloqueado a la hora de escribir el guión de su próxima película y a partir de este hecho, las historias y los personajes que las cuentan y protagonizan, se disparan en todas las direcciones posibles: una vital y sexy "vendedora de café", adolescentes enamorados, suicidas varios, un niño que busca a su madre. Pero no se trata aquí de esa anticuada idea que transforma al cine en un vehículo cuya única finalidad sea la de contar historias. En Romance Joe, las líneas de los relatos se cruzan y acumulan hasta el infinito de intrincadas maneras, pero siempre con el deseo y la necesidad de ficción como motor narrativo y una confianza absoluta en la inteligencia del espectador, valiéndose de una rigurosa y estilizada puesta en escena. El cine, una vez más, demostrando que la mejor alternativa a la hora de superar sus problemas, es confiar en herramientas que le son únicas.

(Una versión reducida de este texto fue publicada en el catálogo del BAFICI 15).

Marcelo Alderete

sábado, marzo 30

Postales charrúas III: Montevideo, capital de Corea (del sur)

No hay comentarios.:
El día 26 de marzo, pasadas las 11 de la mañana, por las calles de Montevideo se escucharon bocinazos. Los motivos de esta urbana manera de expresar alegría, se debían a que el BAFICI acababa de anunciar la visita de Hong Sang soo a tierras porteñas. Un motivo de júbilo justificado. Sobre Hong y las implicancias de su visita (que básicamente opacan todo el resto de lo que pueda ocurrir en cualquier festival) nos ocuparemos más adelante. Un par de días después se exhibió aquí, en el festival de Montevideo, la ante-última película del autor coreano. La luminosa y divertida In another country (ya hay una más: Nobody's Daughter Haewon y –dicen- otra en camino). La sala de la Cinemateca uruguaya estaba casi llena, lo cual era de esperar, y al final de la función nos fuimos todos felices. No es ninguna sorpresa. Felicidad es lo que generan siempre las películas de Hong. Sobre todo las de esta última etapa. Al volver a verla, confirmo que Joon Sang Yu (para quienes vieron la película, es quien interpreta al bañero) es, después del argentino Tony Leung -claro-, el mejor actor del universo. Diría también uno de los más guapos, pero prefiero no hacerlo y evitar maliciosos comentarios sobre mi persona. Aunque el más guapo siga siendo, también, el ya nombrado Tony Leung. 
Sobre la película, como de casi todo lo que mencionamos en este texto, hablaremos más adelante.
Es sabido que las casualidades suelen venir encadenadas. El día de nuestro arribo, descubrimos un restaurante coreano recién inaugurado a pocas cuadras de nuestro hotel.
La colectividad coreana en Montevideo es más grande de lo que uno podría suponer. Una simple recorrida por el centro nos lleva a descubrir un par de restaurantes e iglesias coreanas. Cerca, Corea (del sur), siempre estuvo cerca.
Sobre el local recién inaugurado, podemos decir que una de sus mozas es una chica uruguaya que habla coreano con una corrección inesperada (aseguro con un caradurismo al que por suerte, creo, ya los tengo acostumbrados) y es, como todo el mundo, fanática del K-pop. La comida de este lugar (del cual no recuerdo el nombre, pero al cual volveremos) no está mal, pero el restaurante que no hay que perderse es Arariyo. Verdadera comida coreana, con una atención que me hizo sentir en mi Incheon natal y en el cual probé por primera vez un delicioso postre llamado hongsi.
Sirva este pequeño adelanto cinéfilo-culinario (seguramente en el bello idioma coreano existe una palabra que unifique estos dos placeres) como un precalentamiento al banquete hongsangsooniano que nos espera a nuestra todavía lejana vuelta a Buenos Aires.
(Acerca de las recientes noticias sobre la tensión entre Corea del norte y Corea del sur, sólo tengo para decir, según mis amigos coreanos, que no es para tanto, que se trata de exageraciones de la prensa occidental. Esperemos que así sea.)
Abandonemos a un maestro para pasar al otro.
Dentro de la programación del festival hay un corto sobre la figura de Godard, realizado por el director de fotografía Fabrice Aragno (el de Film socialisme y la inminente y futura ganadora del festival de Cannes Adieu au langage) y con guión escrito por el mismísimo JLG. Su pomposo título es Jean-Luc Godard – Quod erat demonstrandum (que significa algo así como: lo que se quería demostrar o probar) y es uno de los grandes momentos del festival para la peña godardiana. Ya informaremos al respecto, una vez que la veamos.
Debido a obligaciones laborales, me perdí su primera función y tengo miedo de que ocurra lo mismo con la segunda. Esos miedos, junto a los excesos culinarios del banquete coreano me llevan a tener pesadillas durante la noche.
En esas pesadillas se aparece sentado al lado de mi cama, el mismísimo Jean-Luc Godard, quien mientras se fuma un terrible habano me mira a los ojos y me dice:
“Mentiroso”. Sin ningún tipo de reacción de mi parte, el irónico franco-suizo continua con su acusación: “Mentiroso” repite, “por que en todas estas crónicas en las que decís contar la verdad sobre tus días en el festival de Montevideo, ni una sola vez escribiste sobre esa chica coreana con la que vas a todas partes”.
Me despierto sobresaltado por el ruido de la ventana que, cual película de terror clase b, se abre y cierra ruidosamente. Me asomo a la ventana y en la esquina, iluminado por la luz de la luna llena (je), la desgarbada figura de Jean-Luc me mira, todavía acusador y, a pesar de la distancia, alcanzo a leer en sus labios, nuevamente, la palabra mentiroso. Me vuelvo a despertar y esta vez sí, abandonamos el mundo de los sueños y los recursos trillados.
Acepto la lógica de los sueños, pero no logro entender cómo es que Godard me habló en un perfecto castellano y mucho menos con acento uruguayo.
Trato de recuperar el sueño, pero es imposible. Bajo al desabitado hall del hotel y empiezo a escribir esta crónica, en la cual les prometo a partir de ahora, contar toda la verdad y ver si de esta manera, consigo exorcizar el terrible y acusador fantasma del Godard uruguayo.

Marcelo Alderete

Fotos: Cecilia Barrionuevo


domingo, diciembre 9

Corea en Mar del Plata: Romance Joe de Lee Kwang - Kuk

No hay comentarios.:

Romance Joe de Lee Kwang - Kuk 

Gente que cuenta historias y otros que las escuchan. Un director de cine bloqueado artística y emotivamente, una vital y sexy "vendedora de café", adolescentes enamorados, suicidas varios, un niño que busca a su madre. Estos son los personajes que LEE Kwang-kuk elige para poblar el universo de su ambiciosa opera prima. Pero no se trata aquí de la anticuada idea que transforma al cine en un vehículo, cuya única finalidad y logro máximo sea el contar historias de la manera más prolija posible.
En Romance Joe, las líneas narrativas se cruzan y acumulan hasta el infinito de intrincadas maneras, pero siempre con el deseo y la necesidad de ficción como motor narrativo, y una confianza absoluta en la inteligencia del espectador.
Si la cantidad de historias es finita y ya todas fueron contadas, Romance Joe demuestra que el cine puede volver a revitalizarlas usando herramientas que le son únicas.

¿Por qué Romance “Joe”, por tu apellido debería ser Romance “Lee”? 
Un amigo tiene una banda de música under donde cada uno de los miembros tiene un apodo. Este amigo se llama Romance Joe, el otro Dark Park y el tercero Dry Kim. Me encontré con él cuando estaba escribiendo el guión y algo instintivo me dijo que ese sería el título. Obvio que no le pagué nada en concepto de derechos de autor, pero al menos me dio el permiso (risas). Vio la película en el Festival de Cine Independiente de Seúl y le impresionó mucho que otras personas mencionaran su apodo.

¿Pensaste utilizar desde el comienzo el formato de capítulos? 
Sí. Quise intentar una aproximación estructural. Fue algo que se me ocurrió luego de ver casualmente la obra Drawing Hands, del artista holandés M. C. Escher.

¿Por qué una aproximación así? 
No me interesa mucho el tema de la imagen. Lo que más quiero es ser un narrador divertido. Si la historia es entretenida, cualquier cosa narrada va a ser divertida, sin importar la imagen utilizada. Es decir, mi prioridad no está en la imagen, sino en la historia en sí. Luego, claro está, pienso en una estructura para optimizar el relato.

Por momentos la muerte de la actriz famosa parece ser lo más importante, pero por otros, un MacGuffin. ¿Es una metáfora del “rumor” que es el tema principal de la película? 
Así es. El rumor es algo como un fantasma. En el rodaje me dijeron que la actriz debería aparecer alguna vez en la película. Pero el rumor es algo que va deambulando de aquí para allá y no era necesario mostrarla a ella.

En la película, es un director trabajando sobre su próximo proyecto quien escucha la historia de Romance Joe. ¿Por qué justo esa profesión? 
Es el reflejo de mi anhelo por vivir como un creador de historias, desde que me dedico a hacer películas. Además, quise que los personajes estuvieran todos desesperados por una historia. El muchacho que busca a su madre necesita una historia sobre ella; Cho-hui (Lee Chae-eun) está intrigada por saber dónde y en qué anda Romance Joe; la empleada del bar (Shin Dong-mi) precisa historias para “seducir” a los clientes, y Romance Joe se suicida porque ya no se le ocurre ninguna historia.                                                  

Trabajaste como asistente de Hong Sang-soo anteriormente. ¿Qué dijo cuando vio Romance Joe? 
Que era tierna, le gustó el final. Se acercó y chocamos las manos en el aire. Hong no es de preocuparse por las andanzas de sus ex asistentes, así que el gesto de venir y chocar las manos dice mucho.                       

¿Qué historias te gustaría contar? 
Me interesa mucho el tema de la estructura cinematográfica. Quisiera experimentar mil cosas, pero básicamente quiero contar historias alegres. Historias divertidas con un clima alegre, pero que dejan cosas para pensar. Algo como el Don Quijote de la Mancha.


sábado, diciembre 8

Corea en Mar del Plata: Super Virgin de Back Seung Kee

No hay comentarios.:

Super Virgin es un trabajo de amor absoluto de su director, guionista, actor y editor Back Seung Kee. Realizada con un presupuesto equivalente a 5000 U$D., con los actores protagonistas (y sus familiares) realizando todas las tareas técnicas y de producción. Como indica su título, estamos ante una comedia, pero también un ensayo sobre la adolescencia tardía y la búsqueda del amor de su protagonista. Super Virgin nos cuenta las desventuras de Won June, un (ya no tan) joven de 30 años que aún no perdió la virginidad, hasta que una extraña oportunidad se cruza en su vida, con la promesa de cambiar su destino. Su director sabe como sustituir la falta de producción con gran ingenio, logrando una puesta en escena por momentos sorprendente. Basta ver como ejemplo un almuerzo familiar en el cual, con el más simple de los recursos, se logra trasmitir toda la incomunicación posible entre los padres y su hijo.Como los grandes comediantes, Back Seung Kee nos hace reír y a la vez nos muestra la tristeza del mundo. No es poco para una opera prima.

Super Virgin de Back Seung Kee 

¿Cómo fueron tus comienzos? 
En un principio me formé en Artes Plásticas. Me gustaba mucho dibujar desde pequeño y estudié pintura en la universidad, pero con el tiempo, percibí que la pintura tenía límites en cuanto a las posibilidades de expresión. Me sentía insatisfecho, ya que era muy difícil hallar la oportunidad de dar a conocer a las personas una obra realizada con mucho sacrificio. Comencé a buscar algo más atractivo y me propuse hacer una película, que era mi sueño desde chico. Entonces compré una pequeña videocámara hogareña con el dinero de algunos trabajos menores, y comencé a filmar películas espontáneamente con mis amigos. Me divertía muchísimo haciendo parodias de mis películas favoritas. Así hice unos 200 cortos que iba subiendo a internet (blog) y esto me daba una satisfacción muy superior a la pintura. Fueron muchas películas cortas, de bajísimo presupuesto, que se realizaron recurriendo a allegados, objetos y lugares alrededor mío. Basado en la forma de producción adquirida a partir de esta experiencia tuve el deseo de hacer un largometraje, y Super Virgin es el resultado.

¿Cómo nació la historia de la película?
No hice la película porque tenía una idea previa, sino que primero me propuse hacer una película y luego pensé en una historia. Estuve considerando varias ideas y, finalmente, comencé con un relato sobre mí, que era lo más cercano que tenía. Armé una historia uniendo con humor y franqueza los complejos que habitualmente me perturban, y las cosas que más me llaman la atención (amor, pareja, sexo, etc.). En la película se menciona reiteradas veces “avatar”. Esto es una parodia deliberada de Avatar, el último trabajo de James Cameron, que fue estrenada cuando estaba planeando mi película y causó una verdadera sensación a nivel mundial. Quise mezclar los elementos de una película realizada a base de tecnología de punta y presupuesto descomunal, con una historia cotidiana, utilizando el mínimo presupuesto. Es excitante parodiar, con poco o nada de dinero, algo que se cree que es posible sólo a través de recursos multimillonarios.

¿Cómo conseguiste el dinero para la producción? 
Al principio comencé con el saldo de mi cuenta bancaria, unos 2000 dólares. Tal como se ve en la película, no hay escenas costosas. Así que todo el presupuesto para la producción se gastó en la comida para los actores y el equipo de producción. Se usó una pequeña cámara digital (Sony A55) y no hubo iluminación. Los actores fueron personal de producción también, al igual que yo que hice de director, actor y técnico. Éramos básicamente cinco personas y el dinero de la producción nos alcanzó para comer durante un mes. Pero después recibimos pequeñas contribuciones de parte de allegados (dinero en efectivo, locaciones, comida, etc.) y estimo que el costo final fue de unos 5.000 dólares. En definitiva, el costo de producción es la suma de todos mis ahorros, la ayuda de los amigos y la dedicación de los actores/equipo técnico.

¿Pensaste en ser el protagonista desde el principio? ¿Habías actuado anteriormente? 
Al principio busqué otro actor para ese papel, pero la gente del equipo me propuso que lo hiciera yo, diciéndome que no había otra persona más idónea. Ya que la historia está basada en mis experiencias personales, creí que podía interpretarlo mejor que nadie. A decir verdad, no tuve dificultades porque no era necesario actuar, sino mostrar simplemente la realidad tal cual es. Venía actuando ya en mis cortos anteriores y no le tengo rechazo a la tarea en sí. Pero debo reconocer que fue difícil actuar y dirigir simultáneamente mi primer largometraje, y con una apretada agenda para la filmación. Por momentos, pensé en la posibilidad de concentrarme en un sólo rol exclusivamente. Sin embargo creo que la doble tarea dejó un saldo positivo, al reducir el costo de producción y omitir el trabajo del director con el actor sobre tal o cual escena.                                                                                                                                       
Super Virgin es una comedia pero tiene escenas muy tristes. ¿Cómo manejaste eso? 
Triste pero gracioso, gracioso pero triste. Creo que éstas son las mejores formas que pueden tomar la risa y la tristeza. Por eso procuré mezclar las dos emociones en cada escena, en lugar de volcarme a una de ellas.

¿Qué cosas influenciaron tu película? ¿Hay directores, películas o elementos extra-cinematográficos que te marcaron?
Mi película tiene influencias de “lo que me rodea”: los actores, la utilería, las locaciones… todo se halla en mi entorno. No salgo a buscar cosas o actores después de fijar una historia, sino que voy construyendo esa historia a partir de lo que me rodea. Esto puede inspirar ideas originales para la película, reduce el costo de producción y facilita el casting. Creo que es un método muy efectivo para la realización de películas de bajo presupuesto. Por otra parte, me gustan las películas con una buena dosis de imaginación, esas que parten de escenarios y personajes comunes y cotidianos, pero donde van surgiendo elementos de fantasía e imaginación de manera sutil y sencilla. Entre mis directores favoritos se encuentran Stephen Chow, de Hong Kong; Miki Satoshi, de Japón; además de Jang Joon-hwan y Jang Jin, de Corea.

¿Cuál es tu próximo proyecto?
Estoy trabajando en algunos proyectos de cine fantástico que transcurren en escenarios cotidianos. Entre ellos mi próxima película, que va a ser una de ciencia ficción donde aparecen muchas personas con diversos poderes sobrenaturales, al estilo X-men. A diferencia de los personajes bien parecidos de la versión norteamericana, quienes estén dotados de poderes especiales van a ser personas muy sencillas de nuestro alrededor, y los poderes van a ser muy divertidos y originales.


sábado, noviembre 24

Corea en Mar del Plata: HANAAN de Ruslan Pak

No hay comentarios.:

La historia que cuenta Hanaan transcurre en Tashkent (Uzbekistán), pero con Corea como la tierra prometida a la que alude su título. Pero no sólo los personajes están ubicados en dos espacios geográficos (simbólico en un caso), algo similar ocurre con los espacios que a nivel formal elige la película. Una ficción que apela al registro documental para dar cuenta de una historia de policías infiltrados en el mundo de las drogas. Por otra parte, no sólo su trama, también su búsqueda de un realismo extremo, relacionan a Hanaan con el cine norteamericano de los 70 (aunque hay que aclarar que la aspereza de esta película, filmada en las calles y con actores no profesionales, es única y altamente personal). El director Ruslan Pak -él mismo uzbeco-coreano- realiza un sorprendente debut cinematográfico, acompañado del actor, también debutante y en cuya vida esta basado parte del guión, Stanislav Tyan.

HANAAN de Ruslan Pak

¿Cómo surgió la película? 
Cuando concebí el proyecto a principios del año 2009, Hanaan era una road movie sobre un joven coreano-uzbeko de cuarta generación que viajaba hacia la región de Primorie con su tatarabuelo (primera generación de coreanos deportados a esas tierras durante el régimen de Stalin). Habiendo experimentado varios conflictos sobre mi identidad en la juventud, quise narrar la historia de los inmigrantes coreanos obligados a trasladarse desde Primorie a diferentes lugares de la ex Unión Soviética y sus descendientes. Pero se trataba de un megaproyecto que iba desde Uzbekistán hasta Corea del Sur, pasando por Kazajistán y Rusia, y era complicado conseguir los fondos necesarios. Sólo contaba con unos 30.000 dólares provistos por la ciudad de Seúl y su Instituto de Cine. Así que tiré por la borda el guión original y me decidí por hacer una película sobre la historia de mi amigo Stas, a quien conocía muy bien y me había inspirado mucho en ese momento. Stas había sido policía en Uzbekistán pero, después de tocar fondo en su vida, se trasladó a Corea dispuesto a comenzar todo de nuevo trabajando de lo que fuera. Su trayectoria de vida me inspiró tanto que adapté hechos reales míos, de Stas y de otros amigos, a un guión. Mi intención era expresar el humanismo sincero a partir de lo que mejor conocía: las historias de mis amigos y yo. Más que la cuestión de la identidad de los inmigrantes coreanos en la ex Unión Soviética, fue el ser humano en sí lo que quise tratar en la película.

La película está basada en hechos reales, ¿nos podrías contar algo sobre esto?
El actor principal, Stanislav Tyan, es un amigo que vivió como yo en Taskent, Uzbekistán. Al igual que yo, pertenece a la cuarta generación de inmigrantes coreanos y fue realmente policía en ese país, hasta que se mudó a Corea con la intención rehacer su vida haciendo changas en el lugar que fuera. Su historia no sólo me emocionó muchísimo, sino que también me inspiró para hacer una película. Entonces escribí el guión basado en las experiencias reales de Stanislav y los relatos de otros amigos. Dicen que la escena con las drogas es muy realista y se debe a que fue hecha con minuciosidad mediante una extensa búsqueda de información y muchas entrevistas a consumidores de drogas. El asalto que aparece al principio es un caso verdadero que vivió un amigo, y entre mis conocidos hay una persona que fue víctima de la “muerte dulce” por los efectos de la droga. Uzbekistán es un país compuesto por diferentes grupos étnicos; por eso, el color de piel y la nacionalidad de mis amigos son tan dispares.

Podes contarnos algo sobre Uzbekistán y el significado del título de la película. 
Hanaan es la traducción fonética al ruso de “Canaán” que significa “tierra prometida”. En la introducción de la película aparece un hombre que relata -como si fuera un cuento de hadas- la historia de los inmigrantes coreanos en la ex Unión Soviética. En Uzbekistán viven muchos descendientes de aquellas personas. Yo nací en ese país, pero mis ancestros habrán extrañado hasta el día de su muerte a Primorie -de donde fueron trasladados- o su país natal que es Corea. Para la gente de mi generación, Corea no es tanto la patria natal, sino una especie de Hanaan. Una tierra de oportunidades donde uno puede realizar sus sueños. En este sentido, Uzbekistán es para alguien como Stas, el lugar del cual debe liberarse si lo que desea es comenzar una nueva vida. Tal vez no sea el mismo Hanaan con el que soñaban mis ancestros pero, en definitiva, es la tierra prometida donde fluyen la leche y la miel. La elección de Uzbekistán como escenario es una decisión obvia, ya que el guión se basa en hechos reales vividos por mis amigos y yo en ese país.

¿Cómo fue el rodaje en ese país? ¿Tuviste dificultades?
Para empezar contábamos con un presupuesto limitado, una agenda apretada y poco personal para filmar. En Uzbekistán todos los rodajes deben contar con el permiso del gobierno, pero no fue el caso de Hanaan. No habríamos podido filmar nada si hubiéramos pedido permiso. Nunca nos habrían permitido grabar la escena con la droga. Como prevención ante cualquier inspección sorpresiva, guardábamos dos copias del material filmado en dos discos rígidos separados. Una vez, la policía nos incautó el equipo de filmación y nos amenazó con prohibir el rodaje. Por momentos sentí miedo de no poder filmar como había planeado, pero la desesperación por superar las dificultades, y la incansable dedicación del equipo de producción terminaron, al fin y al cabo, afectando positivamente en la película.

¿Por qué recurriste a un actor no-profesional? ¿En qué aspectos te enfocaste para trabajar con él? Dicen que las mujeres están dotadas de un instinto especial: percibí algo parecido en Stanislav Tyan (Stas). Reconozco que estuve preocupado, porque no tenía idea de cómo reaccionaría ante la cámara; pero mi decisión era firme. Se trataba de una película acerca de su vida e iba a ser la mejor alternativa si lograba sacar ese algo de su interior. No tenía nada que temer. Por suerte Stanislav tenía escondido un talento nato para la actuación. Fue un trabajo milagroso. Creo que el realismo de la película fue posible gracias a su actuación.
En cuanto a mi trabajo con el actor, no le mostré el guión hasta el rodaje. O sea, Stanislav no sabía cómo sería el desenlace de Hanaan. Pensé que si le mostraba el guión antes, iba a hacerlo pensar demasiado en la escena, sin poder concentrarse en la actuación. Así que filmamos con algunas explicaciones generales del contexto de la escena y otras indicaciones sobre la actuación, en el momento. Creo que esto permitió que todo fuese más natural. No se trataba de crear algo que no existía, sino extraer lo que estaba guardado en él. Por otro lado, el hecho de ser viejos amigos y conocernos bien nos ayudó bastante. Al ser un actor amateur, Stanislav, no tenía noción de cómo moverse frente a la cámara. Entonces decidí que sería la cámara la que lo siguiera a él. Cuando promediaba el rodaje esto se consolidó como el estilo propio de Hanaan.
Además Stanislav tuvo mucho trato con drogadictos mientras trabajaba como policía. El realismo logrado en la traumática descripción de sus pasos de policía a adicto, y la solitaria superación posterior de la droga, fueron posibles gracias a las experiencias previas del actor.

Hanaan pareciera ser un documental, por momentos, pero al mismo tiempo nos recuerda las películas norteamericanas de los años 70. ¿Hay algún director o película que te haya influenciado? Me gustan las películas de género con mucho dramatismo, como las películas de acción. Ojalá pueda filmar algo así. No hay un director o film en particular que haya influenciado en Hanaan o mi rol de director. No suelo mirar muchas películas y tampoco tuve en mente ninguna cuando hice Hanaan.

¿Cuál es tu próximo proyecto? 
En este momento estoy grabando un documental titulado Hanaan PS, sobre la vida de Stanislav Tyan en Corea del Sur. Cuando termine con este proyecto pienso hacer una película de acción, protagonizada por un coreano, con Moscú como escenario. Otro proyecto en mente es Inkar, un melodrama que transcurre en Kazajistán. Quiero filmar estos últimos dos proyectos fuera de Corea. Soy descendiente de inmigrantes coreanos, pasé la infancia en la ex Unión Soviética, aprendí el idioma de mis ancestros en la juventud y estudié cine en Corea, ahora mi hogar. Me gustaría aprovechar estas experiencias únicas y convertirlas en historias originales que no se hallan en otros directores coreanos.


sábado, noviembre 17

Corea en Mar del Plata: BLEAK NIGHT de Yoon Sung Hyun

No hay comentarios.:

BLEAK NIGT de Yoon Sung Hyun

Bleak Night, es la película con la que el director Yoon Sung Hyun se graduó de la Korea Academy of Film Arts (KAFA). Algo que podría ser un simple dato anecdótico, pero que cobra verdadero valor al ver la solidez de esta película. No sólo por su rigurosa puesta en escena; sino también por la confianza y seguridad con la que se desarrolla esta historia de amistad entre tres estudiantes. Amistad que es quebrada por una situación trágica. Una historia contada a través de flashbacks y una cronología fragmentada, que va revelando una trama donde la angustia adolescente funciona como motor narrativo. Aunque aquí no se trate precisamente de revelaciones sorpresivas, sino de otro tipo de revelaciones; aquellas que marcan y alteran una vida para siempre. La confianza de su realización se extiende a la confianza del director en el público. Algo difícil de ver y sobretodo en una opera prima.


¿Por qué decidiste dedicarte al cine?

No hubo un motivo en especial. Cuando era niño, mis padres iban a trabajar y yo solía pasar mucho tiempo solo. Miraba muchas películas para olvidarme de la soledad y creo que, desde entonces, de alguna forma tuve ganas de hacer cine.

Bleak Night fue tu trabajo de graduación para la escuela de cine y, además, tuvo estreno comercial. ¿Eso es algo común en Corea?

Sí, fue la película que presenté para graduarme, pero pudo ser estrenada porque se hizo con ese objetivo. Y no fue el único caso, ya que anualmente se producen tres o cuatro películas de ese tipo en la escuela de cine y todas logran ser estrenadas.

La estructura de la película es muy elaborada. ¿Fue así desde el momento de escribir el guión? 

La estructura corresponde exactamente al guión original.

Al mirar la película, es inevitable no recordar la frase de Jean Renoir en La règle du jeu (1939), cuando se dice que lo malo de las personas es que todos tienen sus razones. 

Estoy completamente de acuerdo; y fue eso justamente lo que tuve en mente mientras hacía la película. La situación puede ser terrible, pero todos tienen sus razones para justificarse. Mi intención en la película no es mostrar quién está del lado del bien y quién no. Cada uno tiene motivos propios, pero éstos pueden desencadenar una tragedia cuando se cruzan en un lugar y un momento determinado. Me pareció algo escalofriante y quise captar ese momento crítico en la película.

Alguna vez dijiste que te basás en personas cercanas para crear los personajes de tus películas. ¿Cómo fue el caso de Bleak Night? 

Ningún personaje de Bleak Night surgió tomando como modelo a personas reales de mi entorno. Algunos aspectos superficiales pueden tener correlato con alguien que conozca, pero los personajes en sí son de ficción. Todos nacieron de mi interior.

¿Cuáles, o quienes, son tus influencias como cineasta? 

Dentro de los directores coreanos, mi favorito es Bong Joon-ho. Del resto, me gustan Ken Loach, Gus Van Sant y James Cameron.

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Estoy trabajando en un proyecto de de ciencia ficción, pero noir, emocionalmente hablando.


jueves, noviembre 15

Corea en Mar del Plata: DANGEROUSLY EXCITED de Koo Ja-Hong

No hay comentarios.:

Dangerously excited de Koo Ja-Hong

"Because something is happening here, but you don't know what it is. Do you, Mister Jones?" le preguntaba Bob Dylan al gris protagonista de su canción Ballad of a thin man. Hay algo de Mr. Jones en el héroe de Dangerously excited. Un gris, ordenado y eficiente empleado municipal que pasa sus días laborales haciéndose cargo de las denuncias de los vecinos por ruidos molestos, hasta que una banda de rock (en su variante indie) se cruza en su camino para cambiar inevitablemente su vida. No es gratuita la mención al cantautor norteamericano, ya que es él mismo en versión coreana (sí, así como suena, un Bob Dylan coreano, rulos incluidos), el encargado de dar la pista necesaria, para poner al tanto a nuestro protagonista de lo que está ocurriendo a su alrededor.                                                                              
El rock (y sus clichés) visto como una forma, ya no de cambios revolucionarios, sino de pequeños turbulencias personales. De eso trata esta rockera (aunque con sordina, aquí el volumen es un tema importante) comedia.

¿Qué te llevó a realizar esta película?
En realidad, soy un fanático del rock. Siempre tuve ganas de hacer alguna vez una película sobre música. Afortunadamente surgió la oportunidad de realizarla con bajo presupuesto, y acepté el desafío porque pensé que una película de este tipo era posible con pocos recursos. Para ser sincero, el mayor impulso para terminarla fue el temor a endeudarme ante el mínimo error.

En una entrevista definiste la película como “anti-música”, algo que me llamó la atención. ¿A qué te referías exactamente?
Esa frase la dije un poco en broma, y un poco en serio. Se hicieron muchas películas con la música como tema en los últimos años, no sólo en Corea sino también en el mundo. En la mayoría de los casos, se aborda la música como algo “bueno”, pero mi opinión es diferente. En ciertas ocasiones, la música puede convertirse en una cosa diabólica que irrumpe en la vida de las personas, quienes quedan paralizadas por excitación sin poder hacer nada. Es decir, la música es capaz de arruinar la paz y la tranquilidad de alguien. Y esto no es ajeno a mi experiencia personal, ya que pasé por situaciones delicadas en la adolescencia, cuando estuve demasiado compenetrado en la música en lugar de atender la máxima prioridad de aquel entonces, que era preparar el examen de ingreso a la universidad. Fue así que pensé en una aproximación a la música algo heterodoxa, en relación a otras películas del tipo.

Dangerously Excited es una comedia, pero bastante contenida. ¿Cuáles fueron los aspectos más importantes a la hora de manejar el clima general de la película? 
Para disimular el escaso presupuesto, lo más importante fue llevar a cabo el rodaje a una velocidad frenética. De ser posible, filmaba las escenas en una o dos tomas, así no quedaba nada relegado para el día siguiente. Creo que la moderación se logró sin habérnosla propuesto, debido a los recursos acotados que no tenían mucho que ver, justamente, con el lujo y la ostentación. Sin embargo, hubo aspectos que tuve en cuenta. Uno fue retratar la profesión del “empleado público” de manera tal que despertara empatía de parte del espectador. El otro punto fue regular la relación entre el “empleado público” y la “banda de música”, para que el acercamiento entre ellos tuviera cierto rigor, pues ambos son figuras demasiado heterogéneas en la vida real con casi nulas posibilidades de cruzarse.

En la película, el personaje de Bob Dylan es interpretado por un actor coreano, Oh Gwang-rok. ¿No pensaste en un actor occidental para el casting?
El asunto fue sencillo. Me pareció que iba a ser divertido ponerlo a Oh en ese papel. La peluca y los lentes oscuros le quedaban bastante bien. Además, él tiene un aire tan especial que no parece coreano. En este sentido, Bob Dylan transmite un aura particular que lo diferencia del típico cantante norteamericano. Lo interesante fue que alguien en internet le puso a Oh un apodo -que personalmente me parece muy bueno- después de ver la película: Bob Gwang-Rok.                                                                                        

¿Qué directores y películas te influenciaron? 
Only Angels Have Wings (1939), de Howard Hawks; There Will Be Blood (2007), de Paul Thomas Anderson; Vengeance Is Mine (1979), de Imamura Shohei; Psycho (1960), de Alfred Hitchcock y otros tantos.

¿Algún proyecto en marcha?
Es cierto que la brecha entre las películas mencionadas y mi filmografía hasta el momento es tan grande como la cordillera de los Andes. La tarea prioritaria para mi próximo trabajo será cómo reducir esta brecha. Me gustaría hacer un remake de El aura (2005), del fallecido director argentino Fabián Bielinsky. Es una película extraordinaria. Espero poder reunirme con las personas a cargo de los derechos cuando vaya a la Argentina.


miércoles, noviembre 14

Corea en Mar del Plata: LET ME OUT de Jae Soh & Kim Chang-Rae

No hay comentarios.:


Let me out de Jae Soh & Kim Chang-Rae

Let me out pertenece al género “cine dentro del cine”. La película dentro de la película es nada más y nada menos que un “melodrama zombi” (de ahí su título en referencia a la remake norteamericana de Let the right one in). Proyecto con el que el joven protagonista, un estudiante lleno de ínfulas, debe realizar después de haber sido elegido en un concurso organizado por su escuela.
Este género que se encarga de mostrar los vicios de las personas relacionadas con el quehacer cinematográfico, suelen dividirse en dos tipos de películas. De un lado las celebratorias, como La noche americana (La nuit américaine, 1973) de Francois Truffaut, y del otro las que desde una mirada de superioridad, se dedican a señalar las miserias de ese mundillo al que cínicamente pertenecen. El ejemplo perfecto de esto sería Las reglas del juego (The player, 1992) de Robert Altman.
Let me out deja de lado estas opciones para declararle su amor al cine (como arte, pero sobretodo como oficio) aceptando sus miserias y bondades. No lo hace con ironía ni cinismo, sino con un grado de observación altísimo y un humor de una agudeza extraordinaria.

¿Podrían decirnos por qué decidieron ser cineastas y como fueron sus comienzos?
                           
Jae Soh: Los dos somos directores y enseñamos cine, ambos damos clases de cortometraje en el Instituto de Bellas Artes de Seoul. Nuestra universidad recibió una donación del gobierno para hacer un largometraje en y usamos ese dinero para empezar la película, pero terminamos pidiendo un préstamo para poder terminarla.                                                                                                                                                

Kim Chang–rae: Escribimos el guión en un mes y a los dos meses empezamos a filmar. Como estábamos apretados por el tiempo y el presupuesto, decidimos que la película tratara sobre un mundo que conocíamos íntimamente: los estudiantes de cine y las dificultades con las que se enfrentan al filmar una película por primera vez. Nosotros también fuimos estudiantes, así que fue divertido escribir sobre nuestras experiencias. 

Jae Soh: Quisiera añadir que aunque en esta película nos burlamos de los estudiantes de cine, fue hecha con amor y no con sarcasmo. Estos chicos son tan apasionados, que uno no puede menos que admirarlos y sentirse orgulloso de ellos. De hecho, dos de mis antiguos estudiantes Lee Kwang-kuk (Romance Joe) y Yoon Sung-hyun (Bleak Night), también están presentando sus películas en el Festival Internacional de Cine de Mar Del Plata junto con Let Me Out.                                                                                         

En la película, un profesor se rehusa a dirigir diciendo: "No quiero hacer una película que resulte peor que el trabajo de mis estudiantes." ¿Qué fue, entonces, lo que los llevó a hacer esta película?    

Jae Soh: Esas palabras – que están en el guión de la película- fueron dichas por un profesor. Antes de acercarme a Kim Chang- rae para pedirle que co-dirigiera esta película conmigo, se lo pedí a otro profesor, quien me dijo que “no”, añadiendo: “¿qué tal si esta película termina siendo peor que la de los estudiantes?” A mí, personalmente, nunca me preocupó que fuera a salir mal.

Kim Chang-rae: Pero sí bromeábamos entre nosotros diciendo que si la película salía mal, la usaríamos como material de estudio. Por ejemplo, mostraríamos un fragmento de Let me out y diríamos: “esto es un plano general”, o “esto es plano con grúa.”

Jae Soh: Yo pienso usar Let me out en mi clase.

¿Cómo eligieron el elenco y el equipo técnico de la película?

Kim Chang-rae: Tanto los actores como el equipo de filmación eran todos profesionales. Kim Seung-hoon es un famoso director de fotografía que trabajó en grandes producciones, incluyendo el filme de Hong Sang Soo, Day and Night (2008). Mi productor de diseño Lee Han-nah trabajó en In the Front Line (2011), y el sonidista Kim Young-moon fue el enacargado del sonido de Memories of Murder (2003).

Jae Soh: Let me out es el primer largometraje del protagonista Kwon Hyun-sang. Este actor va adquiriendo popularidad gracias a telenovelas coreanas tales como The Heart King and the Princess’ Man y también trabajo en películas tales como Hanji (2011) y The Tower (2012). La protagonista, Park Hee-von, fue vocalista en el grupo “Milk” y adquirió popularidad gracias a las películas The Grand Prix (2010), All about my Wife (2012) y King of Pigs (2011). En la actualidad actúa en la novela Shut up Family. El papel de profesor lo interpreta Yu Mou-hyung, un actor con larga experiencia, que trabajó en la película de Bong Joon-Ho, Mother (2009).

¿Cuales eran las expectativas mientras ustedes filmaban la película?

Kim Chang-rae: Al principio todo el mundo estaba entusiasmado y nos apoyaba. Pero sabían que estábamos filmando una película de bajo presupuesto sobre estudiantes de cine, así que no esperaban mucho de nuestro proyecto. Hasta nuestros amigos pensaban que estábamos haciendo un film de amateurs y que el equipo de rodaje estaba formado por nuestros propios alumnos.

Jae Soh: Pero una vez que terminamos de filmar y mostramos la película al elenco y al equipo, todos quedaron satisfechos tanto de la actuación como de la trama. Alabaron mucho la calidad de la producción y nadie creía que la hubiéramos filmado con un presupuesto tan bajo. Después de que participamos en varios festivales de cine, la gente empezó a notar nuestra película. Eventualmente, una compañía local de cine nos ofreció un contrato de distribución. Nos sentimos honrados de presentar Let me out en el Festival Internacional de Cine Mar Del Plata. En lo que llevamos del año 2012 Let me out ha sido invitada a presentarse en el Festival Internacional de Cine de Dallas, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bucheon, el Festival Internacional de Cine Joven en Seoul, el Festival Internacional de Cine The Big Bear Lake y el Festival Internacional de Cine de Hawaii. Let me out ha tenido buena aceptación en el público no coreano y me hace ilusión presentarla en Argentina. 

Hay un par de cameos de directores coreanos muy conocidos. ¿Podrían decirme quiénes son? ¿Pensaron en ellos desde un principio?

Kim Chang-rae: Efectivamente. En nuestra película aparecen dos famosos directores de cine, pero sólo uno lo es en la vida real. Lee Myun-se, director de las películas M (2007), Duelist, (2005), Nowhere to Hide (1999) aparece como él mismo (es también un graduado del Instituto de Bellas Artes de Seoul). Le pedimos al director Yang Ik-june, Breathless (2008), que saliera en nuestro film, pero no pudo por estar muy ocupado, así que otro actor hizo su papel.

Pienso que Let me out podría ser una remake de La noche Americana (1973) dirigida por John Hughes.                                                                                                                                           
Kim Chang-rae: Sí, me inspire en La noche Americana para Let me out. También fui influenciado por las películas Viviendo en el olvido (Living in Oblivion, 1995), Ed Wood (1994) y Las reglas del juego (The Player, 1992). Sin embargo en todas estas películas son sobre profesionales, mientras que Let me out va un paso más allá al presentar a estudiantes intentando filmar una película. 

¿Podría hablarnos sobre sus influencias?

Kim Chang-rae /  Jae Soh: En realidad fuimos influenciados por el proceso creativo mismo. En nuestros años como profesores nos encontramos con gran cantidad de alumnos con grandes conocimientos sobre el cine, pero que nunca hicieron ni una sola película. Muchos de estos estudiantes, llenos de passion, quedaron frustrados en el proceso que fue para ellos un desafío a sus grandes ambiciones y aspiraciones artísticas. Pienso que es demasiado fácil ver y criticar una película, pero es muy difícil hacerla. Además, nosotros también fuimos estudiantes de cine, así que aportamos a Let me out todos nuestros errores, accidentes y frustraciones a la hora de filmar una película por primera vez. Pero más que nada, Let me out es un homenaje al cine. 

Jae Soh: Yo fui realmente influenciado por el surrealismo. Luis Buñuel es mi director preferido. Me fascina su humor negro y su sensibilidad española es una maravilla.
Kim Chang-rae:Yo fui influenciado por los directores de los años 70, como Martin Scorsese, Paul Schrader y Sydney Lumet. Creo que son excelentes directores de drama, y estilistas cinematográficos. No es fácil encontrar -hoy en día- directores como ellos.

¿Cuáles son sus próximos proyectos? 

Jae Soh: Estoy escribiendo una película sobre un famoso artista coreano que adquirió fama en Nueva York, alrededor de 1960. Es una historia de amor entre un artista coreano y su musa, una bella americana de Arkansas.
Kim Chang-rae: Estoy trabajando en un par de guiones, aunque todavía están en proceso. Pero pronto voy a dar a conocer uno de ellos.


martes, noviembre 13

Corea en Mar del Plata: Tony Rayns, the-not-so-distant-observer de Seo Won-tae

No hay comentarios.:

Tony Rayns, the-not-so-distant-observer de Seo Won-tae 

Tony Rayns es el crítico cinematográfico con mayor conocimiento sobre cine oriental en todo el mundo. Desde su visita por primera a vez a Corea, en 1988, la relación de Rayns con el cine de este país fue tan estrecha, que es imposible pensar en la relevancia de esta cinematografía sin su tarea crítica y de difusión. Como bien lo aseveran en este documental directores de la talla de Hong Sang Soo, Lee Chang Dong y Jang Sun-Woo (a quien Tony Rayns le dedicó su única -hasta ahora- incursión en el cine, el documental The Jang Sun-Woo Variations, 2001). El amor a una cinematografía, pero también el amor a un pueblo y a sus lugares, mostrado a través de la visita de Rayns a sus hoteles, restaurantes y bares favoritos. Si escribir de cine, es también hacerlo -como alguna vez dijera Jean Luc-Godard-, Tony Rayns es también un gran cineasta y su vida, una verdadera historia del cine.

¿Cómo nació esta película? 
El verano último se contactó conmigo Kwon Jae-hyun (de quien nació este proyecto), para que yo asumiera la dirección. En el año 2012 se cumplían veinticinco años desde que Tony Rayns comenzara a presentar a los directores coreanos y sus películas en los principales festivales de cine del mundo. La idea era dejar asentado un registro.
De hecho, Kwon trabajó como asistente de dirección en The Jang Sun-Woo Variations, dirigida por el propio Tony, y la amistad entre ambos se mantuvo a lo largo del tiempo. En mi caso, mi primer largometraje, Synching Blue, fue seleccionado para la sección Dragons and Tigers del Festival Internacional de Vancouver; con Tony como programador. Desde ahí hemos estado en contacto. Antes de eso, dos cortos experimentales míos fueron invitados al Image Forum, en Japón. Si no me equivoco, esa programación también estuvo a cargo de Tony. Con Kwon nos conocimos a través de Tony, y el proyecto surgió a partir de una sugerencia personal de Kwon. El documental fue estrenado dentro de la sección Wide Angle del Festival Internacional de Cine de Busan, y el programador la describió como “una película que le envía el cine coreano a Tony Rayns, como una de esas cartas donde todos le dedican un mensaje a una persona”. Es, de alguna manera, una carta de agradecimiento para Tony, o un regalo para homenajearlo.

¿Por qué un documental sobre un crítico de cine? 
La película es un registro de la vida cotidiana de “un crítico de cine llamado Tony Rayns”. La figura de Tony no es atractiva como tema para una película por su profesión, sino por su apoyo al cine asiático (incluyendo el coreano), y su extensa trayectoria como programador. Como crítico, se dedicó con mucha pasión a descubrir películas coreanas, presentarlas en diferentes festivales, comentarlas y apoyarlas durante los últimos veinticinco años. Es un caso único, según creo, y justamente fueron estos aspectos los que nos interesaron a Kwon y a mí como tema, y decidimos dejar un humilde “registro”.

Godard dijo que escribir sobre cine era también hacer películas, ¿estás de acuerdo? 
Claro. Escribir sobre cine obviamente tiene una relación importante con hacer cine. Pero creo que en el entorno mediático y cultural contemporáneo, escribir sobre cine ha tomado otras características. Recuerdo lo que dijo Tony este año en una charla acerca del cine coreano, era una observación sobre “el valor y el significado de una época en la que las revistas de cine como Cine 21 lideraban no sólo el área correspondiente, sino también diferentes áreas de la sociedad como la cultura y la política”. En el contexto actual, escribir sobre cine ha dejado de ser un campo restringido a especialistas y el cine perdió su lugar como centro de la producción cultural. Las bases de la escritura se han extendido y diversificado gracias al desarrollo de internet y los dispositivos móviles; y los diferentes medios culturales y artísticos como la televisión, los juegos electrónicos, las exposiciones y los conciertos, se han consolidado equilibradamente con nichos propios. Por lo tanto, creo que escribir sobre cine también se ha visto afectado por el cambio que experimentó este campo dentro de los medios.

¿Lees crítica de cine? ¿Cómo afecta la crítica en la realización de tus películas?
Tengo una posición algo neutral en cuanto a la relación entre la crítica y el cine. Pienso que el público que va al cine ha alcanzado una madurez considerable. La capacidad de interpretación que tiene el espectador sobre el texto que ofrecen las películas convencionales es muy alta. Por eso creo que en este momento no es mucho el peso que puede ejercer la crítica especializada, tanto en los lectores (sean público en general o personas vinculadas al cine), como en la cultura cinematográfica. Pero en lo que se refiere a las películas experimentales y alternativas, la crítica sigue teniendo un rol positivo entre el productor de la crítica, los lectores y el texto cinematográfico. El descubrimiento de nuevos directores y el apoyo hacia ellos llevados a cabo por Tony Rayns son buenos ejemplos.

¿Pensaste alguna vez en dedicarte a la crítica?
No, soy un mal escritor, y viéndolo desde el mero punto de vista de la diversión, me interesa más hacer películas que escribir sobre ellas.

¿Cuáles son tus influencias?
Me interesa todo lo que sea arte visual; me estimulan diferentes géneros artísticos, como la pintura, la escultura, la fotografía, el cine o los conciertos. En estos siete años mi trabajo se basó fundamentalmente en el cine experimental. Tal vez no tenga mucho sentido la división meramente formal entre cine de ficción, cine documental y cine experimental. Sin embargo, desde el punto de vista general del género cinematográfico, mi interés por las películas que pertenecen al cine experimental se debe, probablemente, a mi interés por las diferentes artes visuales.

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?
Estoy trabajando en una historia sobre jóvenes que viven en una pequeña ciudad del interior. Actualmente vivo en una ciudad con estas características. Por momentos me siento culturalmente ajeno, pero en general es interesante. Las cosas pueden ser más lentas y aburridas si las comparamos con Seúl, pero son justamente estos contrastes los que me estimulan.