Esta es la gran mimada del Baficito, porque es la primera vez que una peli de esa sección -mi favorita total- forma parte también de la competencia oficial. Así que me pidieron voto del público y puse 4, o sea, muy buena. Es una hermosa película de animación, con dibujos maravillosos y una historia tierna, sentida y conmovedora, que además toca de cerca por ser uruguaya y representar Montevideo (los directores comentaron que en Alemania les preguntaron "por qué son tan raras las casas"). Pero, por algún motivo, no me deslumbró. No todos los días se encuentra un McDull, o un Básicamente un pozo.
Anina Yatay Salas es una nena de diez años harta de que le digan niña capicúa en la escuela. Carga con ese nombre "que parece un chiste" por culpa de las obsesiones de su padre. La relación de Anina con su papá y su mamá me recuerda un poquito a Mafalda.
Los problemas de Anina -que le digan capicúa, que la directora la castigue o que el chico que le gusta no le dé bola- son tratados con la gravedad que merecen: toda. Ése es un acierto. Otro es la banda sonora con canciones uruguayas. Pero mi favorito total es la pesadilla de Anina, con inspiración en los terrores de Alicia ante la reina de corazones. O, directamente, de las penurias de los alumnos de The Wall.
Las funciones en cines ya terminaron, pero todavía pueden verla, gratis y al aire libre, en el hermoso anfiteatro de Parque Centenario.
Sábado 20 a las 19.30, Av. Ángel Gallardo y Leopoldo Marechal
Mostrando las entradas con la etiqueta Baficito. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Baficito. Mostrar todas las entradas
jueves, abril 18
martes, abril 13
McDull, Kung Fu Kindergarten
Archivado como:
Bafici 12,
Baficito,
Kung Fu Kindergarten,
McDull
en
9:32 p.m.
por
marcela basch
1 comentario:
Somos profundamente fans de McDull desde la primera hora. El año pasado nos dimos una panzada con la retrospectiva de este chanchito honkongués y deliramos de felicidad con la tercera peli de la saga, McDull: Alumni. Es difícil alcanzar esas alturas otra vez.
Dicho todo esto, bueno, lamentablemente el Kung Fu Kindergarten nos decepcionó un poquito. Sólo un poquito. Es imposible superarse todo el tiempo. Pero si nunca vieron una McDull, vayan, no se van a arrepentir. Si ya vieron alguna no se los tengo que decir.
Después de Alumni, donde McDull se asomaba al abismo del mundo adulto, no quedaba más que volverse a la infancia con la cola (el rabo) entre las patas. Así que aquí no ha pasado nada y estamos todos otra vez en la escuela. McDull tiene problemas para avisar que quiere hacer caca. La madre da una antológica audición para representar a una menopáusica... y pierde. Así que, una vez más, decide empacar y llevarnos a McDull y a nosotros de viaje por los alucinados paisajes de colores, de la Honk Kong de los edificios siempre en construcción a un antiguo monasterio taoísta de Kung Fu en las alturas de las montañas chinas. Ella, mientras tanto, se prepara comercialmente para enfrentar el sueño del parripollo propio.
Pero nada de esto es importante. Lo importante son los colores, el absurdo constante, esa manera de mostrar que este mundo no está hecho para McDull, de quien dice su maestro: "no es retardado, sólo tierno". Muchas veces, más de las que quisiéramos aceptar, todos somos McDull. Vale entonces recordar la frase que le dice amorosamente su mamá: "siempre tendremos nuestro pollo".
Dicho todo esto, bueno, lamentablemente el Kung Fu Kindergarten nos decepcionó un poquito. Sólo un poquito. Es imposible superarse todo el tiempo. Pero si nunca vieron una McDull, vayan, no se van a arrepentir. Si ya vieron alguna no se los tengo que decir.
Después de Alumni, donde McDull se asomaba al abismo del mundo adulto, no quedaba más que volverse a la infancia con la cola (el rabo) entre las patas. Así que aquí no ha pasado nada y estamos todos otra vez en la escuela. McDull tiene problemas para avisar que quiere hacer caca. La madre da una antológica audición para representar a una menopáusica... y pierde. Así que, una vez más, decide empacar y llevarnos a McDull y a nosotros de viaje por los alucinados paisajes de colores, de la Honk Kong de los edificios siempre en construcción a un antiguo monasterio taoísta de Kung Fu en las alturas de las montañas chinas. Ella, mientras tanto, se prepara comercialmente para enfrentar el sueño del parripollo propio.
Pero nada de esto es importante. Lo importante son los colores, el absurdo constante, esa manera de mostrar que este mundo no está hecho para McDull, de quien dice su maestro: "no es retardado, sólo tierno". Muchas veces, más de las que quisiéramos aceptar, todos somos McDull. Vale entonces recordar la frase que le dice amorosamente su mamá: "siempre tendremos nuestro pollo".
viernes, abril 9
Baficito: Kerity + Composición de goteras para lluvia sostenida + cortos
Archivado como:
Bafici 12,
Baficito,
grupo Humus,
Kerity
en
4:28 p.m.
por
marcela basch
No hay comentarios.:
Los fanatismos nos llevan a hacer cosas insensatas. Por ejemplo, yo, por seguir al Grupo Humus, que el año pasado mostró la maravillosa Básicamente un pozo, me metí a ver un programa entero de Baficito atraída por un corto ¡de un minuto! Que si llegaba tarde, me lo perdía. Por suerte eso no sucedió, porque Sergio Wolf está tan orgulloso del Baficito que presenta las funciones y nos da siempre cinco minutos de changüí. Así que recién cuando me senté le pregunté a mi vecina de butaca cómo era el programa que estaba por ver.
Vi Composición para goteras sobre lluvia sostenida, el corto de los amigos de Humus, que hace pensar en lo largo que es un minuto y hasta qué punto se lo puede llenar de colores. Me parece que a los Humus les debe gustar Rumba.
Después vi un par de cortos argentinos que ya me olvidé, y Copia A, la pesadilla de un proyectorista, muy divertido. Y finalmente vino Kerity, el largo, una fábula francesa acerca de un niño amante de los cuentos que no consigue aprender a leer. Los dibujos son lindos y la historia está bien, pero hasta ahí. De todas manera, nada verdaderamente malo puede pasarte en el Baficito.
Vi Composición para goteras sobre lluvia sostenida, el corto de los amigos de Humus, que hace pensar en lo largo que es un minuto y hasta qué punto se lo puede llenar de colores. Me parece que a los Humus les debe gustar Rumba.
Después vi un par de cortos argentinos que ya me olvidé, y Copia A, la pesadilla de un proyectorista, muy divertido. Y finalmente vino Kerity, el largo, una fábula francesa acerca de un niño amante de los cuentos que no consigue aprender a leer. Los dibujos son lindos y la historia está bien, pero hasta ahí. De todas manera, nada verdaderamente malo puede pasarte en el Baficito.
miércoles, abril 1
Básicamente un pozo, del Grupo Humus
Archivado como:
bafici 11,
Baficito,
Básicamente un pozo,
grupo Humus
en
1:41 a.m.
por
marcela basch
No hay comentarios.:
¡Aguante el Baficito! Básicamente un pozo es insólita, es absurda, es refrescante, es divertida desde (y hasta) la bobería y es una pequeña maravillita de campo. Es la historia de Julio, un profesor de lengua de un pueblo que un día tiene una idea: cavar un pozo que pase por el centro de la Tierra y llegue al otro lado. Así, según su teoría, los objetos se verán atraídos al pozo por la ley de gravedad, pero pasarán de largo por la inercia, llegarán hasta el otro lado, volverán a verse atraídos... y así ad infinitum, en un movimiento constante. Julio no tiene mejor idea que proponer en la escuela que los chicos lo ayuden a cavar... y los chicos lo ayudan.No hay mucho más que esto; es una película chiquita, una verdadera historia mínima de apenas 65 minutos, pero enorme en su ambición narrativa. Todo el tiempo está preguntando, con una sonrisa, ¿qué tiene Julio Verne que no tenga yo, eh? La peli y el pueblo y la casa de Julio son chicos pero la ilusión es grande, enorme, y se anima a todo. La ilusión lo hace llegar en bicicleta desde el campo hasta el mar. Lo hace poner todo el pueblo de su lado, y convertir al pozo en una fiesta permanente. Lo hace pulverizar las distancias con, disculpen, la magia del cine.
Lo mismo se aplica al grupo Humus, responsable de esta joyita. De sus integrantes sabemos nada o casi nada: que son de Cipolletti, Tres Arroyos y Coronel Vidal, que trabajan juntos de 8 a 14, que nacieron en los ochentas y les interesa la teoría de qué pasaría si uno cava un pozo lo suficientemente profundo. Qué pasaría si probamos eso que dicen que no va a funcionar. ¿Y si le hacemos pito catalán a toda la evidencia de la imposibilidad y probamos? ¿eh?
Al terminar la función, uno de los espectadores preguntó por qué la peli está en Baficito y no en la competencia principal. Es una buena pregunta.
+ info: www.cinehumus.com.ar
lunes, marzo 30
My life as McDull, de Toe Yuen
Archivado como:
bafici 11,
Baficito,
My life as McDull,
Toe Yuen
en
2:10 p.m.
por
marcela basch
No hay comentarios.:
¿Por qué será que hace unos años, en vez de traernos esta peli, trajeron su continuación, McDull Prince de la Bun? Misterios insondables de la programación del Bafici. Igual, muchachos, gracias por traerla ahora. Permite entender muchas cosas... por ejemplo, que "Prince de la Bun" quiere decir Príncipe del Bollito, tal como lo demuestra un desopilante sketch donde la mamá de McDull enseña a cocinar por tevé: cómo hacer un papel con el papel de envolver el pollo, cómo hacer un bollito de papel con el papel de envolver el pollo, cómo hacer un bollito de pollo envuelto en un bollito de papel con el pollo y el papel de envolver el pollo, y así.McDull es un niño chanchito que vive con su adorada mamá en Hong Kong, una ciudad representada como una selva de edificios. McDull para mí el dibujito perfecto, con esa generosidad de colores y formas que va a atrapar irremediablemente a cualquier ser de más de tres meses, pero también con una batería de chistes a la mecanización y estupidez de la vida moderna en las grandes ciudades. Y nunca es banal; está lleno de dobleces. En esta primera entrega, por ejemplo, se alterna la voz en off del chanchito niño con la de un adulto, y a la vez el dibujo moderno lleno de colores acuarelados se alterna con un trazo de lápiz sobre fondo sepia, despojado, que se usa para mostrar la nostalgia del adulto hacia su niñez. Es tierna, es graciosa, es bella; si no hubiera venido con una demora de 45 minutos por problemas de subtítulos (yo vi llegar a un pibe corriendo con un disquet en la mano), hubiera sido una tarde perfecta. Esta peli ya pasó (ya pasaron sus tres pasadas), pero quedan todavía McDull, Prince de la Bun y McDull, Alumni.
Kirikou et les betes, de Michel Ocelot
Archivado como:
bafici 11,
Baficito,
Kirikou,
Ocelot
en
1:27 p.m.
por
marcela basch
No hay comentarios.:
Sí: me encanta el baficito. ¡Gran idea! De todas formas, me decepcioné un poquín con Kirikou, al principio. Por supuesto, la culpa es mía: esperaba un dibujito más cool, más de vuelta, con chistes para adultos y todo eso a lo que Shrek nos tiene acostumbrados. Y no: Kirikou es pura inocencia, desde los trazos limpios del dibujo animado tradicional hasta el relato episódico de héroe pequeño que salva a su pueblo de peligros grandes. Kirikou es un bebé que nace con el intelecto y la capacidad de acción de un hombre, en medio de una aldea agrícola en el norte de Africa. En esta peli, la segunda de la saga, defiende a su aldea de los múltiples males que una hechicera le envía. Kirikou, en la tradición de Ulises, gana por su astucia, y también por su buena voluntad. Así, enseña a su pueblo a hacer vasijas de arcilla, encuentra un antídoto para el veneno que tomaron las mamás y hace un viaje fantástico en la cabeza de una jirafa. La canción ritual, que dice cosas como que Kirikou no es grande pero es valiente, se resiste a dejar mi cerebro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


