lunes, marzo 25

My Bloody Valentine en vivo en Glasgow

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My Bloody Valentine: MBV Tour. Barrowland, GlasgowEscocia. Sábado 9 Marzo de 2013.

"Mi problema con el shoegaze es que cuando toca la banda se apagan las luces y no veo un puto zapato".

La gira presentación de MBV debía empezar hoy, sábado 9 de marzo, y acá estamos por verlos en Glasgow, pero nada de estreno para nosotros. A último momento agregaron una fecha anterior en Birmingham, InglaterraMuchas bandas inician sus giras por UK o europeas acá y suele ser más o menos así: Primera fecha, nervios, falta de contacto con el público, falta de escenario, poco entusiasmo, material nuevo poco ensayado. Juega todo, bien o mal, siempre es un test que resulta wow o puaj. El secreto de un buen show no tiene que ver sólo con los músicosPara que todo salga bien es importante el feedback del público con la banda. O sea, es simple: ellos cobran por tocar y nosotros compramos la entrada para verlos, pero la responsabilidad del resultado, que sea una buena noche, en mi humilde opinión, es compartida.
Hace dos días fui a ver a Living Colour abrir su gira por el 25 aniversario de Vivid. El show fue en un boliche chiquito, y no había ambición mayor que compartir la fiesta en sí. Arrancaron y parecía un ensayo. Digamosle nervios. Pero el ánimo de celebrar que había, tanto arriba como abajo del escenario, armó la complicidad. Los músicos se aflojaron, los espectadores bajamos las expectativas y entre todos la pasamos pipa. Vale decir que el concierto no entró a la historia de la música, nadie va a hablar de esa noche como fundamental, pero alguno que otro se habrá llevado un hito personal: ese jueves a la noche en un boliche sin pretenciones en el que tuve feedback con una banda de humanos y viceversa. Para algunos será cosa de fans, para mí es una responsabilidad del espectador para con toda forma de arte.

Barrowland es uno de esos salones de baile en donde te imaginás gente bailando swing en los 40's, twist en los 50's, rock&roll en los 60's y northern soul en los 70's. Desde entonces, sigue adelante por el empuje por sobrevivir a puro concierto. Actualmente, los pisos de parqué antes impolutos son testigos más de vasos plásticos vacíos que de bailarines tirando pasos innovadores. Pero es un lugar repleto de magia.
Entonces, decía, es sábado a la noche y estamos en la puerta de Barrowland con mi amigo Brydon, que ya vio a los MBV en vivo antes y hoy se trajo unos earplugs (tapones para los oídos). Yo canchereé y dije no será para tanto. El patovica corta las entradas y con la misma mala onda con que grita "por acá, no se amontonen" nos dice uno por uno "al final de la escalera mis colegas reparten tapones para los oídos y recomendamos seriamente que los usen". Entiendo que Brydon no exageró. Me siento un espectador que va al cine el día del estreno de Psycho y en la puerta uno de la Cruz Roja le dice: "No te preocupes, estamos acá para cuándo te desmayes".
Mirando zapatos en el Barrowland
Entramos y el soporte ya está tocando. Se llaman Le Volume Courbe. No entiendo esta elecciónA ver: me queda claro que no eligieron a alguien grossoSe nota que hay una amistad entre ambas bandas. Noto que tienen momentos quasi-shoegaze pero también otros hipposos que realmente me desconciertan. Seguramente suenan mucho mejor en estudio, pero en ningún momento del show pienso en la posibilidad de comprarles el cd a la salida. Lo que sí hago mientras los oigo, es preguntarme qué carajo hace el guitarrista con un poncho tipo spaguetti western. Los veo terminar el set y sé que ni por Grooveshark les volvería a dar mis oídosEn este caso, no soporté la lotería del grupo soporte.

Con luces todavía prendidas 
como si fuera un martes a la tarde en un club de jubilados, My Bloody Valentine sube al
histórico escenarioHay titubeos, se miran entre ellos tipo "empezá vos" y no hacen nada. Parecen una banda nueva. Finalmente, cuando arrancan, cambia el aire y la incertidumbre se combierte en otra cosa, en todo lo opuesto a vacilarEmpiezan con "I only said", la canción más linda de Loveless, en un volumen que no conozco, con un sonido que no busca explicar nada. Ruido puro. Bailo como puedo en el montón.  Me descubro sonriendo.
Un Rothko sonoro
Siguen un par de temas en los que parecen haber vuelto los nervios, arrancan y paran un par de veces, suenan perdidos. Pero otra vez vuelven a encontrar el cauce, se aflojan se les nota: sube todo a otro nivel, es la música más hermosa del planeta y no hay banda que les emparde. Después de tres canciones así me pongo los earplugs y la experiencia no se altera; el volumen se hace un susurro gigante, tangible y presente como un bosque. Ni me importa que casi no toquen nada del disco nuevo. Hacen más de la mitad de Loveless y nadie se queja. La presentación de MBV termina siendo un grandes éxitos y celebramos entre todos. Entonces llega "You Made Me Realise", la canción con la que suelen cerrar, con su mentada sección apocalipsis. Me saco los earplugs porque estoy preparado para que me suceda una de las maravillas del mundo, el tsunami de ruido que hizo de los recitales de esta banda material de leyenda aún antes de que grabaran Loveless, para muchos el mejor disco de los 90's. Era como estar parado frente a un cuadro de Rothko: mucho de una sola cosa en una intensidad y cantidad impensada para sentir lo que uno quieraA los cinco minutos de ruido tuve que volver a ponerme los earplugs. Con los oídos protegidos igual entiendo el estimulo, lo percibo. Es un acto de hipnotismo topadora, no hay forma de escapar la presencia del ruidoLos minutos y la falta de movimientos de la banda en el escenario no hacen más que reforzar la sensación de que el tiempo está detenido. Entre el ruido pienso que el tiempo ya lleva detenido un tiempo y mientras lo pienso la sensación es que este momento-ruido puede no terminarse mas. Pero se termina, de alguna manera pasan del caos al resto de la canción y parece que nos hubiéramos caído todos de una situación gravedad cero, como en Inception, estábamos en el sueño de otro. Soñamos un concierto soñado.
El ticket, el setlist y los tapones para los oídos
oficiales de MBV
El bis es "Wonder 2", quizás el mejor tema del último disco, pero lo estropean mal. Sale sin onda, el baterista se manda al frente a hacer ruido con una guitarra y se desinfla todo. Igual sabemos que es nuevo, que es  yapa, que con algo tenían que cerrar y que nadie puede romperte la cabeza tan rota y definitivamente usando tan pocas ganas como estos pibes a los que todo les sigue chupando un huevo.

TXT y foto
s: Beto Jet-O
http://betojet-o.blogspot.com/



viernes, marzo 22

Sobremesa

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¨Malhumor, I´m in the movie business¨ . Cuando conté esta frase que me había impresionado tanto nadie se mosqueó. Entonces ensayé esta otra: ¨Mario Levrero hizo hace 40 años lo que Aira trata de hacer hace 20 y no le sale¨. En su novelita Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo muestra y demuestra que el folletín policial, el noir y los sueños tienen todos la misma estructura. Lo hace escribiendo una novelita y no declamando y haciéndote cagar de la risa. Víctor le dio al chorizo mientras alargó la mano para servir más vino. ¨Pusieron en Nodata un simple excelente de John Cale¨ dijo Pablo. Al pasar dijo que nadie que quiera divertirse debería dejar de ver Banshee. Faisan dijo que descubrió una banda, Thieving Irons, que no puede dejar de escuchar. Yo les pregunté sí habían escuchado la increíble versión de Canción de la Sirena de Tim Buckley hecha por Robert Plant hace diez años. Gol de Argentinos Juniors. Víctor dijo que no pero que Clinic hizo una canción llamada Seesaw, que también es terrible y que aunque parece un cover de MC5 es de ellos. Ví The Master dije. Y me gustó mucho. Es una película de actores. Como cuando mis padres decían ¨que gran actor Alfredo Alcón¨. Qué buen nombre Alcón. Me gustaría llamarme Alfredo Águila. Bueno, está Alfred Adler. Pablo pidió postre y los que dijimos que no nos arrepentimos, cambiamos de opinión y pedimos helado.
Dj malhumor

miércoles, marzo 20

España alterada: en busca del nuevo cine español

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España alterada fue una de las grandes secciones del  27º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, poblada de material de fuerte calidad, prueba fehaciente de un gran trabajo de investigación. Ahora, sus programadores, Cecilia Barrionuevo y Marcelo Alderete redoblan la apuesta, trasladando todo ese trabajo a la Sala Leopoldo Lugones, con el apoyo del Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, en colaboración con la Oficina Cultural de la Embajada de España y el Centro Cultural de España en Buenos Aires. Pero lo mejor es poner entre comillas a sus programadores:
"Documentales, ficción, híbridos entre ambos. Historias propias, diarios íntimos, visiones del estado del mundo, recuerdos, memorias, paisajes. Y algunos trabajos imposibles de definir desde lo formal: eso es lo que contiene esta selección. Obras que, en vez de respuestas, prefieren ser un aporte a la confusión general y ofrecerse como opción o -por qué no- enfrentarse a un cine que semana tras semana puebla las carteleras locales de películas, cuya único aporte a una discusión sobre el cine actual, suele ser el de sus éxitos o fracasos en la taquilla. Un cine extremadamente personal como un modo de resistencia a la uniformidad, que parece –también- haberse adueñado de las expresiones culturales. Otro cine, invisible y secreto –decíamos- pero que también existe".



La programación día a día:

Jueves 21: Vikingland y Lupita, ambas de Xurxo Chirro.

Viernes 22: Kubrik, de Chus Domínguez y Montemor, de Ignasi Duarte.

Sábado 23: Enero 2012 (o la apoteosis de Isabel, la Católica), del Colectivo Los Hijos; La matanza del cerdo, de Isaki Lacuesta y Ensayo final para utopía, de Andrés Duque.

Lunes 25: Diamond Flash, de Carlos Vermut

Martes 26: Fantasmas #1 y #2, de Ángel Santos Touza, Invisible, de Víctor Iriarte, Cosas raras que pasaban entonces, de Francina Verdés y Perseveranca, de Francesc Font

Miércoles 27: Pedazos, de Xacio Baño; Pepe el andaluz, de Alejandro Alvarado y Concha Barquero; Ya llega el tiempo de agitar las cerezas, de Jorge Tur Moltó; El silencio entre los disparos, de Lluís Escartín Lara y El jurado, de Virginia García Del Pino.

También estarán presentando sus películas los directores Ignasi Duarte (Montemor) y Xurxo Chirro (Vikingland), que va a dar una charla titulada "Modo de Creación Alterada – El Caso Gallego", el miércoles 20 de marzo a las 18.30 en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (Florida 943), con entrada gratuita.
Aquí están los horarios de proyección. Perderse estos títulos sería un error.
Están avisados.

martes, marzo 12

Nuestros años felices - Jean-Luc y François

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Este compilado de textos surge a partir del entusiasmo que despertaron una serie de tuits (¡tuits!) que publiqué hace unos días en esa red social. Dichos textos eran, básicamente, extractos de cartas de François Truffaut, sobre todo de su relación con Jean-Luc Godard. Esas frases estaban sacadas del libro François Truffaut – Correspondence 1945-1984. Libro que había encontrado ese mismo día a un precio irrisorio en una librería de segunda mano. La historia de Godard y Truffaut, y la de todo el grupo original de la revista Cahiers du cinema es el típico material de suplemento cultural o revista dominical. Inclusive Juan Forn le dedicó una de sus contratapas. La idea, entonces, es dejar hablar a los protagonistas y tratar de molestar lo menos posible.

Aquí vamos.

En mayo del 73 se estrena La noche americana (La nuit américaine). Jean-Luc Godard, después de verla, le escribe una carta a François Truffaut, con quien había roto relaciones desde mayo del 68. Entre otras cosas, le dice:

Ayer vi La noche americana. Probablemente nadie te va a decir que sos un mentiroso. Así que lo haré yo.

Truffaut le responde:

Me importa un carajo lo que opines de La noche americana.

Y agrega:

Ha llegado el momento de decirte que, en mi opinión, te estuviste portando como una mierda.

La novela entre François Truffaut y Jean-Luc Godard, como todas las historias de odio, comenzó siendo una historia de amor.

Dudley Andrew en su biografía sobre André Bazin, cuenta así el supuesto (y  glamoroso) primer encuentro:

Aunque era una alternativa a los certámenes fílmicos, el Festival du Film Maudit (corría el año 1949) aún adolecía de todas las trampas de Cannes. Celebrado en el suntuoso hotel de este lugar de vacaciones de la costa atlántica, estaba presidido por Jean Cocteau, y se enorgullecía de un comité de honor integrado por el prefecto del departamento, el alcalde de Biarritz, un marqués d’ Arcangues, Orson Welles y Cocteau. Un portero controlaba a todos los invitados y detenía o impedía la entrada de quienes no eran esperados o  no vestían adecuadamente. Entre las personas que a todas luces no eran esperadas se contaban Jacques Rivette, Godard y Truffaut. Ninguno había cumplido los veinte, eran “bohemios” y vociferantes, y  le armaron  una escena al portero hasta la oportuna llegada de Cocteau, vestido de frac. Condujo a sus jóvenes amigos adentro con un movimiento de su mano y, como presidente del festival, consiguió reunir a la aristocracia y  a los jóvenes turcos, o al menos mantenerlos a prudente distancia.

Orson Welles, Jean Cocteau, aristócratas vestidos de frac. Nada mal para un primer encuentro. Sin embargo, Colin MacCabe en su biografía sobre Godard, hace la siguiente aclaración:

No hay seguridad de si ésta fue la primera vez que se reunieron Truffaut, Godard y el resto del “gang Schérer” (grupo de críticos de los primeros años 50 entre los que se contaban Godard, Rivette y, justamente, Maurice Henri Joseph Schérer, alias: Eric Rohmer ). Parece probable que sus caminos se hubieran cruzado en las noches de los martes en el Studio Páranse o la Cinémathèque. Pero sí es cierto que fue allí donde entablaron una firme amistad Truffaut, Rivette y Charles Bitsch, quien sería ayudante de Truffaut en la mayoría de las películas de los años sesenta.

Al principio de la historia, el papel del “chico malo” le pertenecía a Truffaut. Un niño problemático que encuentra en el cine un lugar y una familia a la cual pertenecer. Basta ver Los 400 golpes (Les quatre cents coups) para conocer la biografía de aquellos primeros años del joven y precoz delincuente Truffaut.

Entre los que vieron algo especial en ese muchachito aparecen algunos nombres importantes, entre ellos, su padre afectivo y profesional, el crítico André Bazin y el escritor Jean Genet.

Todo este cruce de nombres, momentos y situaciones, dieron como nacimiento una revista de cine llamada Cahiers du cinema. Pero esa es otra historia.

Volvamos a los jóvenes François y Jean-Luc y sus respectivas infancias.

A diferencia de Truffaut y su disfuncional familia de trabajadores, los orígenes de Godard no podrían ser mejores. Dice el lugar común que los opuestos se atraen. Y  esto dice Godard sobre sus respectivas infancias:

Cuando mis padres se separaron, entonces nosotros nos separamos. Pero aproveché la familia hasta el límite. Truffaut tuvo una infancia muy dura, desgraciada como muchos jóvenes. Yo, al contrario, lo tuve todo. Y la riqueza ya no puede afectarme. Cuando era pequeño, tenía cinco casas, doce barcos. Tenía acceso a las casas, al sol, al mar, a la nieve. Eso es algo que le faltó a Truffaut. Nosotros no teníamos que esforzarnos. Estábamos rodeados de libros. Había un cierto rigor protestante y eso era importante. Si existe una imagen de la democracia feliz, y además rica, creo que la he conocido.
Durante mi infancia fui tan querido que después ya no he tenido necesidad de ese amor, ya estaba colmado. En el caso de François era más bien al contrario; al principio hubo una falta de amor, una falta de reconocimiento…Yo era valorado, aunque fuera como cabeza loca o como granuja, pero también por tener tal don, tal aptitud, tal cabello o tal belleza, en fin, tenía la sensación de ser amado; y eso ha hecho que, después, no haya sentido la necesidad de querer ser amado por Hitchcock o Spielberg.

Con el tiempo, FT le reclamará a JLG de manera burlona, pertenecer “al grupito de Coppola”. En un momento en el que Godard coqueteó con la posibilidad que American Zoetrope, flamante compañía de Coppola, le produjera uno de sus proyectos.

Una vez establecidos como críticos, es François Truffaut quien con su famoso texto “Una cierta tendencia del cine francés” (escrito en 1954) establece las bases para cambiar la historia del cine galo (y más tarde a la del resto del mundo). Y lo hace condenando a la lista negra a nombres que hasta ese entonces, gozaban del prestigio y reconocimiento. Un articulo hiriente sobre el llamado “cinéma de qualité” que preparará lentamente, el terreno para lo que estaba por venir. El texto es, también, -a pesar de se ser algo casi siempre dejado de lado- un duro reclamo al estado de la crítica del momento.

Sobre ese escrito, Jacques Doniol-Valcroze (crítico, realizador y uno de los fundadores de Cahiers du cinema) escribiría más tarde:

Ni Bazin ni yo, y ambos pasamos mucho tiempo pensando antes de publicar el artículo, teníamos la más leve idea de que el impacto llegara a ser tan grande.

Aunque, hay que decirlo, el llamado “cinéma de qualité” seguiría  existiendo adoptando diferentes formas. Formas que, en sus peores momentos, hasta el propio Truffaut terminaría adoptando.

Volvamos a ese texto, una (no tan) pequeña guerra del cerdo. La primera batalla de una ofensiva que se terminaría por ganar con la presentación de Los 400 golpes en el festival de Cannes.

El 22 de abril de 1959, JLG, al enterarse de la inclusión de Los 400 golpes en la competencia oficial del festival de Cannes, escribe un artículo en la revista Arts y lo titula: “Ganamos”.

Era cierto, habían ganado. El cine y sus cánones, ya no serían los mismos. Así como sus formas de mirar y criticar. Inclusive hasta el día de hoy, más de 50 años después, el cine sigue siendo visto a través de la lectura que en ese entonces hicieron los jóvenes críticos de la revista Cahiers du cinema.

Una digresión triste. El primer día de rodaje de Los 400 golpes, muere André Bazin. ¿Qué habría opinado de la película de su hijo adoptivo? ¿O del resto de las películas del grupo de Cahiers? Nunca lo sabremos.

En el prólogo a la biografía sobre Bazin de Dudley Andrew, Truffaut escribió lo siguiente:

En la época en la que escribía Bazin, la producción media carecía de ambición artística, hasta el punto de que a menudo el papel del crítico consistía en señalar a algún realizador vulgar el talento que él mismo no se había descubierto. Hoy sucede exactamente lo contrario. Lo más frecuente es que si bien las ambiciones de los directores son muy elevadas, su trabajo no está a la altura de aquéllas. Si Bazin viviera, nos ayudaría a comprendernos a nosotros mismos lo bastante como para armonizar mejor nuestros proyectos, nuestras aptitudes, nuestras metas y nuestro estilo.
Sí, echamos de menos a Bazin.

Poco tiempo después, JLG debuta en el cine con Sin aliento (À bout de souffle). Película que basa su guión en una historia de Truffaut (y también aprovechando su nombre tras el éxito de Los 400 golpes).

Una vez más, la historia de Sin aliento es otra historia.

Llega el año 1968. El cine de Godard, se radicaliza cada vez más hasta llegar a formar, unos años más tarde, el grupo Dziga Vertov junto a Jean-Pierre Gorin. De ese año son  Un film comme les autres y los Cinematracts. Truffaut  estrena La novia vestía de negro (La mariée était in noir) y Besos robados (Baisers volés) tercera entrega de la saga Doinel. Basta repasar estos títulos para ver hacia donde evolucionó  el cine (y la idea del cine) de cada uno.

Las vueltas de la vida. André Malraux, quien fuera uno de los responsables de la inclusión de Los 400 golpes en el festival de Cannes en 1959, despide a Henri Langlois de su puesto de director de la Cinémathèque. Lugar en donde recibió su educación todo el grupo cahierista. Ante esto, el mundo de la cultura reacciona. El original staff de la revista se vuelve a unir en este reclamo.

Todo esto ocurre durante los primeros días del mes de febrero. El cine, extrañamente, se anticipa por un par de meses a la historia.

Llega el mayo del 68.


Los obreros entran en huelga y los estudiantes toman las universidades. Todo el mundo está en las calles. Truffaut y Godard se vuelven a unir para pedir que se suspenda el festival de Cannes.

Aunque suene a chiste, parece que el mayo del 68 terminó en junio del mismo año.
A pesar de que algunos jóvenes franceses, y otros no tan jóvenes como Godard, pensaban que la batalla continuaba.

Cuenta Colin MacCabe en la biografía de JLG:

Anne Wiazemsky (actriz de Au hazard Baltazhar y mujer de Godard en ese entonces) recuerda una discusión muy violenta aquel verano, durante la cual Godard trató de convencer a Truffaut para que prestara su apoyo a la campaña para clausurar el festival de cine de Aviñon. Truffaut se negó, no sólo invocando su amistad con Jean Vilar, el director del festival, sino también dejando en claro que si tuviera que escoger entre apoyar un motín proletario de la policía y otro de niños ricos ebrios de revolución, se pondría al lado de la policía.

Los amigos, por primera vez, se pelean y separan por un tiempo.

Pasarían cinco años hasta que se volviesen a poner en contacto. Pero no para continuar la relación, sino, todo lo contrario.

Llega el año 1973 y el estreno de La noche americana.

Godard escribe una carta a Truffaut y lo acusa de mentiroso. Una de sus razones, es la siguiente:

Mentiroso, porque el plano tuyo y de Jacqueline Bisset la otra tarde en el restaurante Chez Francis no está en tu película, y no puedo dejar de preguntarme por qué el director es el único que no tiene sexo en La noche americana.

En un giro extraño, irónico y desafiante, JLG termina la carta pidiéndole dinero a FT para su próxima película. Y a cambio le ofrece los derechos de La chinoise, Le gai savoir y Masculino-Femenino.

La carta es del 73 y, en la edición en inglés, Godard se refiere a dicha película,  finalmente nunca realizada, con el título Un simple film. No confundir con Un film comme les autres de 1968.

La respuesta de Truffaut, como suele decirse, no tarda en llegar.

FT se descarga de todos los rencores guardados hasta entonces.
Le recrimina su comportamiento hacia Jean-Pierre Léaud, hacia Janine Bazin (mujer de André Bazin), lo acusa de mentiroso por Tout va bien y de haber cambiado.

Me importa un carajo lo que opines de La noche americana. Lo que encuentro deplorable de tu parte es que, inclusive ahora, sigas yendo a ver estas películas, cuyos temas, ya sabes de antemano, no corresponden con tu concepto del cine y la vida.
Cambiaste tu forma de vida y tu forma de pensar, y sin embargo seguís perdiendo las horas y arruinando tú vista en el cine. ¿Por qué? ¿Lo haces esperando encontrar algo que siga alimentando tu desprecio hacia el resto de nosotros, algo que confirme tus nuevos prejuicios?

Y aclara sus reclamos contenidos, poniéndose -como corresponde- un tanto personal.

Ahora, ¿por qué te digo todo esto en este momento y no hace tres, cinco o diez años? Hace seis años, como todo el mundo, te vi sufrir por Anna (Karina) y todo lo odioso de tu comportamiento te lo perdonábamos por ese sufrimiento.
Nunca dije una palabra negativa sobre vos, en parte porque eras atacado estúpidamente, casi siempre por razones equivocadas y en parte porque siempre odié las discusiones entre escritores o pintores, dudosos ajustes de cuentas presentados como cartas abiertas a la prensa y, finalmente, porque siempre fuiste celoso y envidioso, incluso cuando las cosas te iban bien –sos muy competitivo y yo, para nada- y también había de mi parte cierta admiración.
Te consideras a vos mismo como el dueño de la verdad sobre la vida, la política, el compromiso, el cine y el amor, todo es un libro abierto para vos y cualquiera que piense diferente es un idiota, incluso si la opinión que tenías en junio ya no es la misma que tenías en abril.

Y se guarda para el final, lo mejor.

Aquí estás, en 1973, tan amante como siempre de los grandes gestos y los anuncios espectaculares, tan arrogante y dogmático como siempre, seguro en tu pedestal, indiferente a los demás, incapaz de renunciar a unas pocas horas de tu tiempo, con sencillez y generosidad, para ayudar a alguien. Entre tu interés por las masas y tu propio narcisismo no hay sitio para algo o alguien más… Necesitas representar un papel y el papel tiene que ser prestigioso. Siempre he tenido la impresión de que los auténticos militantes son como las mujeres de la limpieza, que hacen a diario un trabajo ingrato pero necesario. Tú, sin embargo, eres la Ursula Andress de la militancia, haces una breve aparición, el tiempo suficiente para que las cámaras te retraten y luego desapareces otra vez, arrastrando nubes de misterio egoísta.

A pesar de la aspereza de las misivas, Colin MacCabe, en la biografía de Godard, agrega un nuevo, y ya final, cruce epistolar.

El estreno de Sauve qui peut (la vie) en París, coincide con el estreno de películas de Truffaut, Claude Chabrol y Jacques Rivette. A raíz de esto, Godard propone a Truffaut lo siguiente:

Realmente, ¿no se podría organizar una “conversación”? Cualesquiera que sean nuestras diferencias, me interesaría oírnos decir en que se ha convertido nuestro cine. Ciertamente, podríamos encontrar un “moderador” que ambos aceptáramos. Podríamos hacer de eso un libro, para (la editorial) Gallimard o para donde sea. Me sentiría feliz de invitarte uno o dos días a Ginebra. Me gustaría, si fuera posible, enseñarte un poco mi “locación”. Quizá un encuentro como ése, cara a cara, resultaría demasiado violento: siendo cuatro se podría disminuir la diferencia potencial y circularía un poco de corriente. Con la amistad de siempre.

A este Godard conciliador, le responde un irónico Truffaut.

Tu invitación a Suiza es extraordinariamente halagadora, cuando uno sabe lo precioso que es tu tiempo… Tu carta es sorprendente, y tu pastiche de estilo “político” convence. El “finale” de tu carta permanecerá como uno de mis más felices hallazgos: “Con la amistad de siempre”. De este modo demuestras que no puedes seguir soportando la animosidad hacia nosotros, a quienes llamaste malhechores y estafadores a los que había que evitar como la peste […].
Espero tu respuesta sin excesiva impaciencia porque si te conviertes en uno de los del grupito de Coppola, andarás escaso de tiempo y yo no quiero echar a perder la preparación de tu próxima película autobiográfica, cuyo título creo saber: “Una mierda es una mierda”.

Y eso sería, casi, todo.


En 1984 una amiga en común le cuenta a Godard que Truffaut sufre de un tumor cerebral inoperable. Dicen que JLG dijo:

Eso pasa por leer tantos libros malos.

Truffaut muere ese mismo año. El 21 de octubre a los 52 años.

Anne-Marie Miéville (esposa y colaboradora de JLG), al enterarse de la muerte de FT, le dice a Godard:

Nadie te va a proteger ahora.

Años más tarde, JLG trataría de explicar una de las posibles razones del enfrentamiento:

Como sabes, lo más difícil es decirle a un amigo que lo que ha hecho no es muy bueno. François Truffaut no me perdonó que pensara que sus películas eran malas. Y él sufría, además, porque no podía considerar mis películas tan malas como yo las suyas. No es que fueran malas… No más malas que cualquier otra cosa. No más que las de Chabrol… Pero no era el cine que habíamos soñado.

Godard, también, dijo alguna vez:

Truffaut era el mejor crítico. Si se hiciera una historia de la critica  literaria francesa, y digo literaria, estarían Diderot, Baudelaire, Malraux, Élie Faure y después Truffaut y Daney.

En 1988 se edita el libro François Truffaut – Correspondence 1945-1984, editado por Gilles Jacob (de nuevo el festival de Cannes atravesando la historia) y Claude de Givray.

JLG escribe el prólogo.

¿Por qué nos peleamos con François? No tenía nada que ver con Fassbinder o Genet. Fue otra cosa. Algo que, afortunadamente, no tiene nombre. Algo estúpido. Infantil […]. Lo que nos mantuvo unidos tan íntimamente como un beso, lo que nos unía más íntimamente que el beso falso en Notorious, era la pantalla y nada más que la pantalla.

A JLG se le reconocen muchas cosas, pocas veces lo emotivo de sus textos. El prólogo, casi, termina diciendo, y es difícil leerlo sin un nudo en la garganta:

El cine nos enseñó a vivir, pero la vida, como Glenn Ford en Los sobornados ( The big heat), se iba a tomar revancha.

Una pequeña digresión antes de la despedida. 

En el documental Morceaux de conversations avec Jean-Luc Godard, vemos a JLG junto a Jean-Marie Straub y Danièle Huillet dando una clase o algo así. Al ver esa secuencia, uno tiene la sensación que, a pesar de que el lugar está lleno de gente, se hablan solamente entre ellos. Que los únicos, y últimos, capaces de sostener ese diálogo (esa idea del cine) son ellos. El resto (todos nosotros), somos simples espectadores. Danièle Huillet murió en el 2006. Jean-Marie Straub y Godard siguen vivos. Me pregunto que pasará cuando uno de ellos muera. En verdad me pregunto qué pasará cuando se muera JLG.

La respuesta, como siempre, la tiene el mismo Godard.

François, quizás, esté muerto. Yo, quizás, todavía esté vivo. Pero ¿cuál es la diferencia?

Fin.
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Compilador de textos: Marcelo Alderete

Los libros saqueados, fueron los siguientes:

- François Truffaut – Correspondence 1945-1984 -  Edición de Gilles Jacob y Claude de Givray.
- Godard, a portrait of the artist at 70 – Colin MacCabe.
- Jean-Luc Godard. Pensar entre imágenes. Conversaciones, entrevistas, presentaciones y otros  fragmentos - Edición de Núria Aidelman y Gonzalo de Lucas.
- André Bazin - Dudley Andrew.

viernes, marzo 8

Mark Kozelek, Like Rats

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Mark Kozelek lo volvió a hacer. Volvió (en verdad nunca paró de hacerlo) a grabar un disco de covers. Como esa gloriosa vez que con Red House Painters hizo, en un ep del mismo nombre, Shock me de Kiss. Como había hecho antes Long Distance Round Around de Yes u otra canción de The Cars de la que no recuerdo el nombre. Como Adem en Takes no se tratan aquí ni de versiones ni homenajes; son algo así como revelaciones. Hay otra vez una canción de Yes, Onward, quizás del peor disco de la banda; Tormato, y que una vez traduje torpemente tratando de conquistar a una compañera del secundario. El rock sinfónico cayó en una desgracia total. Ya era viejo cuando se lo escuchaba todavía en los ochenta. Se dice que la dictadura borró el punk. Por eso pasamos casi directamente a The Cure (y por eso estamos tan excitados por volver a verlos). Tantos años después y Mark que viene a decirnos que no estábamos tan equivocados; que había oro mezclado en la piedra y el barro. Carpet Crawlers del Genesis de Peter Gabriel. Cosas tan lejanas y olvidadas; tapadas bajo toneladas de nuevas canciones. Hay canciones también de Ted Nugent, Misfits y Dancig. Esta también esta belleza de Descendants: Nena tonta/decime todo lo que querés escuchar/te lo suplico/decímelo/estoy tan enamorado/silly girl .dj malhumor.

jueves, marzo 7

Sigur Ros en vivo en Glasgow

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Show del Valtari Tour en SECC Glasgow, 2 Marzo 2013.

Póster exclusivo de Sigur Ros en vivo. ¡Imprimilo ya!
No hay mejor regalo de cumpleaños que una entrada para Sigur Ros. Ni siquiera los seis meses  de espera que hubo entre mi cumpleaños y el concierto me van a hacer cambiar de opinión. Ni siquiera saber que esa misma noche en Glasgow y a la misma hora tocaban los Chvrches, la banda escocesa del momento. Fue difícil elegir pero los Chvrches son locales, todavía no tienen disco y habrá más chances próximamente de verlos en vivo. Los Sigur Ros, bué, ya son un clásico y salen poco de gira, pero igual lo pensé, y eso que hacía rato no le daba tanta bola a los islandeses. Desde Takk que solo les escucho los discos nuevos un par de veces para ver que onda y nada más, porque a partir de 2005 se me empezaron a antojar predecibles y hasta cansadores. No creo ser el único.

En 2010 vine a Glasgow a ver a Jonsi en su tour solista, pero porque me gusta Sigur Ros, no por él en sí mismo, y por ese entonces me encantaba Riceboy Sleeps, aquel proyecto ambient que tenía con su novio que le actualizó la chapa de cool al ambient old school tipo Brian Eno. Como era de esperar, en aquella ocasión no hubo hits y el show estuvo dividido en dos partes. La primera fué una colección de esas canciones depresivas que te sacan las ganas de vivir y sólo en la segunda mitad, post intervalo, hubo batería, ritmo, estructura verso-puente-etc y esos elementos que resultan escenciales para mantener la atención del público general. En criollo: la primera parte fué una mierda, la segunda sublime.

Así qué hoy volví a Glasgow para ir al show de una de las pocas bandas que realmente quiero ver tocar en vivo al menos una vez. El concierto es en el SECC, una especie de estadio Obras en esteroides, donde en 2010 había visto a Arcade Fire casi gratis sentado al fondo, tranqui. Hoy, me dice mi amigo Brydon que no habrá asientos, es todo campo. Así que los chicos de la música contemplativa quieren que los veamos de dorapa, como si fueran una banda de rock, otra banda de rock, cualquier banda de rock. Anotado.

Mi amigo Brydon sostiene la idea de que siempre hay que ir temprano a los recitales para chusmear al soporte, sea quien sea. Dice que el grupo invitado casi siempre está a la altura del plato principal. Hace unos años aprendí a hacerle caso después de habernos perdido un set de Zola Jesus que abría para Fever Ray y no la pudimos ver por caer tarde. Sabiendo hoy que terminó siendo una de las bandas del año siguiente elijo no lamentar más pérdidas y ser puntual. Así que a Sigur Ros fuimos casi al alba y vimos todo. Abrió Blanck Mass, alias Benjamin John Power uno de los Fuck Buttons que hace ambient y tiene un disco en bandcamp que bien podría ser la banda de sonido de Cosmos o de la vida misma de Carl Sagan (Escuchá Blank Mass aquí) y es muy recomendable. El tipo arrancó tranca, solari, con su laptop y un par de chiches; y aunque sólo le apagaron algunas luces, el sonido fue bueno, casi full, algo que siempre les juega en contra a los soportes pero en este caso no sucedió: la banda fue un entremés perfecto para lo que se iba a venir. Y otra vez voy a hacer un análisis por mitades. La primera fue interesantísima, una especie de repaso por el primer disco, sin pausas, sin marcar los cambios de un clima a otro, muy etéreo y soñador, un clásico a primera oída. El problema fue que después de 15 minutos de eso la falta de beat o algo que parezca un ritmo empieza a aburrir. Pero, grata sorpresa, justo antes de que empiecen a chiflarlo, el pibe armó en su sopa de loops White Math, su single del año pasado, y con su ambient amenazante empezó a mover a algunos concurrentes. Tan buena fue la cosa que mi amigo Brydon se hizo una carrerita hasta el puesto de merchandising para comprarse el 12" en vinilo. Conclusión: bien, Blanck Mass, un gustazo haberte conocido.

Entonces sí, finalmente, llegaron los Sigur Ros, ahora trío. El cuarto, que era el único con formación musical decidió volver a estudiar y ya lo veremos algún día al frente de alguna filarmónica o algo por el estilo. Dije trío, si, pero con diez músicos más en el escenario y con el viejo espíritu de cambiar instrumentos cada tanto, los trece al servicio de la canción y pasándola bien todo el concierto. Arrancaron desde atrás de una cortina y tuve que sacarles unas fotos para instagramear más tarde, pero entre la música, los vídeos y el momento mismo la verdad es que me recontra colgué y del resto del show sólo puedo decir que fué un recital que me secuestró el cerebro pensante. Me convertí en un animalito que escuchaba, miraba y respiraba como desde adentro de un bosque Miyazaki con espíritus,  monstruos, otros animales, sombras y una extraña recurrencia de piel gallina.

Pero puedo explicarlo. O por lo menos puedo explicar que la piel de gallina me agarraba en los momentos en que la banda así lo quiso y con las canciones que conocía bien y siempre me gustaron. Cuando entre la marea de música y magia tocaron Hoppípolla la gente se volvió medio tonta, y hubo puños en alto y alaridos que sólo me imagino en un show de no sé, ¿Bon Jovi? pero nunca jamás lo hubiera soñado en uno de SR.

Párrafo aparte para el boludismo de filmar todo el concierto con celulares en alto. ¿Cómo serán los recitales cuando lleguen los anteojitos de Google? ¿Veremos cientos de manos con los anteojitos en alto? No me interesa la polémica. Yo también coleccionaba bootlegs en caset y me grabé un par de recitales que sonaban para el orto y jamás volví a escuchar. Pero esto de tener que ver pantallitas de celulares filmando todo movido todo el tiempo me hace sentir un viejo choto y protestón, como el abuelo Simpson. Tenía que sacármelo del pecho, no hablo más del tema, prometo.

Ponele que al tercer tema, no podría precisarlo porque perdí el sentido del tiempo, bajaron esa cortina que va al frente del escenario y aún sin esa dimensión extra para proyectar vídeos el show no perdió nada. Es más, ganó en intensidad. Casi espíar a la banda cada tanto, cuando ellos decidían tener más luces que proyecciones, y verlo a Jonsi doblarse como un poseído cuando rockeaba con su arco de chelo dándole a la guitarra fue digno de alaridos.

El recital terminó después de tres bises y, honestamente, el último tema podría haber durado otra media hora pero de verdad aunque me sonaba conocido no sabía el nombre ni me acordaba bien en qué disco está y no me importó (video aquí abajo). Nos quedamos todos flotando. Cuando volvieron a encender las luces fui yo el que corrió al puestito. Me compré el vinilo de Valtari porque necesitaba llevarme un cachito de la noche conmigo (y bueno, también porque las remeras y los buzitos que  había eran una garcha).

Txt y fotos: Beto Jet-O
http://betojet-o.blogspot.com/

Nota: Dejo un link al setlist, que más tarde cuando lo revisé para recordar lo que no puedo aún situar en el tiempo formal descubrí que una o dos de las canciones que no conocía son nuevas y serán parte del próximo disco. Dicen que ya está casi listo y sale antes de fin de año.http://www.setlist.fm/setlist/sigur-ros/2013/secc-glasgow-scotland-bdb016e.html

lunes, marzo 4

El teléfono bajo el agua.

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¨De acá no me mueve nadie¨ le dije tirado en unos pufs en el Konex rodeado de la concentración más alta del planeta de estudiantes de teatro y malabaristas. Pero sonó el primer acorde y ya estaba parado y rumbo al escenario para ver y escuchar. Bailé y todo. Se trataba de Palo Pandolfo y La Hermandad. Por esas cosas este sábado se cerraba el concierto del viernes en Niceto de El Mató que no me había dejado del todo conforme. Un arco invisible que va desde Ella Vendrá hasta Chica Rutera. La clase de canciones que nos gustan. El viernes por la noche en la pizzería Imperio y frente a la estatua de Carlitos Balá tuve que confesarle a la mesa a pleno lo que no podía callar más. Que me había aburrido un poco; que habían estado poco punzantes y que en algunos momentos hasta parecía que iban a aparecer las bengalas y las camisetas flameantes como en la cancha. Injusto. Es verdad que terminé escuchando los últimos temas desde la puerta lo que me gustó bastante. Debiera haber dicho más bien que no lograron sacarme del aburrimiento que ya traía lo que es otra cosa muuuy distinta supongo. Igual todo el tiempo esperaba un cover de los Pixies para escuchar una guitarra que calara algo. Me fui de la pizzería dandole como loco a la bici recibiendo las primeras gotas y flipando con los relámpagos sobre los edificios. Lo que no tuve el viernes lo tuve el sábado pero no porque Pandolfo tuviera lo que a El Mató le falta. Se trata más bien de esas extrañas leyes de los colores complementarios; no se,como salir con dos chicas distintas pero algo parecidas. Con una después de la otra. Bajo el cielo de Buenos Aires, en una noche fresca y con tragos a precios razonables todo se da mejor también. Y Pandolfo al que hace tanto tiempo le perdí el rastro; esa especie de talentoso desdeñoso; como Borgui cuando jugaba al futbol. El monumento al indie. El ir siempre un pasito más adelante y cuando el viento cambia a su favor ponerse a hacer otra cosa; como canciones feas. Lo que tantas veces hicieron los Suarez. Pandolfo, que sacó un disco llamado Patria o Muerte y tocó con Iggy Pop la primera vez que pisó el país. Un show impecable; corto y desintoxicado. Tenía algunas fotos pero se ahogaron con el celular que terminó sumergido en la píleta en una linda postal de mi fin de semana. Dj Malhumor

sábado, marzo 2

Blackbird Blackbird - Summer Heart

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Todavía no me llega la madurez supongo (aunque me encanta la versión de Here Comes the sun por James Taylor y Yo Yo Ma y siento que en cualquier momento voy a morir: http://www.youtube.com/watch?v=FrYGaOnPU80) O no me llega del todo y por eso sigo encontrando personas aquí y allá que en un momento de la noche me preguntan y a vos qué música te gusta. Ahí es cuando digo que a mí me gusta la indietrónica. Guot? Empiezo a enumerar: B Fleishman; Her Space Holiday; Herman Klein; Múm; todo el sello MorrMusic bah…Es una respuesta que tiene trampa porque todos los últimos discos de estos artistas han perdido el encanto si no es que esta gente ya está haciendo otra cosa como criar hijos o tener una granja. Así y todo la indietrónica es más o menos el estado emocional con el que voy por ahí. Digamos mi velocidad para ir en bicicleta; que no es la más rápida pero me lleva lejos. Entonces llega Blackbird Blackbird. A mi vida claro. Estamos en ese punto en cuando a cada uno le llegan las cosas cuando tiene que serlo; ni un poco antes ni un poco después. Indietrónica con más alegría que melancolía. Más bailable y soñadora, menos introspectiva y más abierta. En algunos lados lo llaman Chillwave e incluye grupos como Neon Indian, Washed Out, Toro y Moi. Todas bandas que me suben la energía al segundo que las escucho. Máquinas, voces que aparecen y desaparecen; melodías que juegan a las escondidas. La indietrónica fue también el comienza de la diáspora. Fue la aparición definitiva del eje Berlin-Stockholm-Montreal. La diferencia entre B Fleishman y Blackbird Blackbird comienza con los nombres. El austríaco tiene un disco llamado Calle Melancolía; descubrí los pájaros negros con un disco del 2010 llamado Corazón del Verano. Electrónica soleada de autor con canciones llamadas Espuma de Sol: Hawaii; Happy High, Float on. Electrónica elegante para el surfista. Dj Malhumor.
PD: de paso dí las razones para ir a ver a Toro y Moi.

+ info: http://blackbirdblackbird.com/

 

jueves, febrero 28

De genios y giles

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El otro día se planteó una discusión muy simpática entre los conductores de Pink Moon Radio: uno contaba una película y el otro le recriminaba, con humor, que siempre que lo hacía llegaba hasta el primer plot point, hasta el momento en que se arma la trama principal, se plantea la intriga inicial, comienza a entramarse la historia. El retrueque era que al otro le interesaba más contar quiénes actuaban y desde ahí establecer coordenadas temáticas y/o estilísticas. Lo bueno del asunto es que, quizás sin buscarlo, estaban planteando un poco algunos de los caminos elegidos por la crítica cinematográfica actual. Si bien hay muchas formas de entender y encarar la crítica, yo -que no soy crítico, que nunca lo quise ser, ni lo sería, más allá de que eventualmente escriba sobre películas, música o televisión y hasta cobre por hacerlo (magramente, sólo por la mera literalidad del término)- siempre dividí de manera mental el escribir sobre cine en esos dos grandes grupos: la reseña previa al visionado del lector / potencial espectador, y el texto de análisis de la obra en cuestión, ese que piensa, destripa, vivisecciona la película, la critica (la amplía, la potencia, la continúa, la destruye, etc.). Después aparecen todas las posibilidades que están en el medio de ambas opciones: su combinación, sus medias tintas, blablá. Finalmente, hay gente que sabe desplegar una u otra opción, y gente que, de manera deliberada, se encarga concretamente de cagarla. Y sí, toda mi introducción gira alrededor de un caso puntual que me resultó indignante: el "Caso Forn Vs. Rodríguez".,.
Unos días atrás, el gil -no puede, no debe ser tratado de otra forma- de Juan Forn -"escritor, traductor y asesor literario argentino", reza Santa Wikipedia- escribió, en su multitemática columna de los viernes, una nota sobre Sixto Rodriguez, un músico relativamente poco conocido. Sí, el compositor de Sugar Man, esa canción perfecta, revivida por David Holmes diez años atrás. Sí, Rodriguez, el responsable de esos dos grandes discos, Cold Fact y Coming from Reality. Sí, Rodriguez, el eje central de Searching for Sugar Man, el largometraje de Malik Bendjelloul que acaba de ganar el Oscar al Mejor Documental.
La cuestión es que Forn, un escriba experimentado, alguien a quién suponemos no habría que explicarle la intención -la búsqueda, la idea- detrás de la estructura de una obra, se orina plácidamente sobre el documental de Malik Blablájelul, arruinando TODAS las elecciones hechas por su director.
Es necesario aclara que Searching for Sugarman es una de las películas más interesantes de los últimos años, que narra una historia real -de ribetes surrealistas- con una pasión, una delicadeza y una intensidad inéditos. Malik Berdulojulol logra dosificar la información con inusual maestría, logrando que el espectador se sumerja en la increíble historia de ese genio llamado Rodriguez. Un documental sobresaliente, una historia conmovedora, un personaje insuperable.
El gil de Forn, en una torpe y vergonzosa seguidilla, no sólo CUENTA la película, sino que ahonda en detalles que directamente arruinan uno de los más intensos e interesantes procesos que ha dado el cine en 2012: el derrotero trazado por el director del documental para que siga su público, con el simple uso de la dosificación de información, proceso elevado al punto del arte, aquí. Y el GIL lo cuenta todo. Así, cuando veas la película, no tenés ninguna sorpresa, no disfrutás de ese camino que te proponen recorrer.
Estamos de acuerdo, lo que hace de Searching... una gran película no es sólo lo que cuenta y la forma en que lo hace (la dosificación de la información), sino la creación de climas, esa lograda sensación de intimidad y la asombrosa destreza de un director para capturar la esencia exacta de un artista tan particular.
Pero que el documental tenga otros méritos no justifica que un tipo -un gil- que tiene que escribir una columna semanal salga del paso arruinándola para los desprevenidos lectores. Es un poco insólito que un gil con varios premios encima, una buena cantidad de libros publicados y mucha experiencia, no entienda que lo que está haciendo está MAL. Que es peor que arruinar el final de Sexto sentido, Bajos instintos o El juego de las lágrimas. Que está accionando en contra de una película que parece haberle gustado, en contra de de sus lectores y, sobre todo, de un creador a quien él mismo aplaude (sí, el mismísimo Malik Baruyololol). Juan Forn: sos un gil. ¿Acaso alguien arruinó la trama de alguno de tus libros y por eso te vengás con el universo? ¿No encontraste mejor forma para hablar de una película que arruinarla? ¿No le pudiste buscar la vuelta a la historia de Rodriguez y tuviste que recurrir a COPIAR el proceso del documental?
Juan Forn, gil o no gil, no es crítico de cine. Su nota dista mucho de ser una crítica y no busca serlo, por supuesto, pero se vuelca hacia esa sucia enfermedad actual de menospreciar el talento ajeno arruinando su obra, a fuerza de spoilers.
Si se trata de elegir cómo contagiar una película -atraer potenciales espectadores, esparcir la alegría que uno vivió como espectador- hay cientos de formas. No es necesario ser crítico, ni siquiera de los modernos, cuyos análisis no exceden los cuatro renglones porque es para internet. Sólo es necesario entender la película -o el disco, o el libro, o lo que sea- y contagiarla respetándola, en su buena ley. No ser un gil.
Pulgar abajo a la nota del gil de Juan Forn que, no, acá no la vamos a linkear. Espero que no la hayan leído antes de ver Searching for Sugar Man. Si es así, ustedes han sido víctimas de un gil a quién quizás, habría que sacarle el registro para escribir, algo que hay que hacer con mayor responsabilidad...
Hombre grande...

The Nautilus Years

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No sé cómo apareció este disco entre las carpetas. Seguramente por el título, The Nautilus Years; o, en mi imaginación, los años que pasamos bajo el agua. Apenas lo empiezo a escuchar y paro la oreja como cuando descubrimos en la clase una chica que no habíamos visto y nos decimos, ¨no es posible que se me haya pasado¨. Pero pasa. Y busco un poco y resulta que el disco es del 2008 (¿qué blog amigo será mi santa Claus?) y que la banda se llama Surrounded y que son suecos pero no; no suenan luminosos, suenan como Mercury Rev. Menos psicodélicos y colgados. Igual de misteriosos. Suenan como los Flaming Lips sin la histeria. Quiero más y apelo al soulseek y hay otros dos discos; uno del 2010 donde hacen un cover de The National. Una canción que había salido ese mismo año; ¿No es genial? Y no solo la idea de hacer un cover de una banda que es tu contemporánea. Es una versión increíble de una canción que no paré de escuchar; Bloodbuzz Ohio. Los años que pasamos sumergidos. Dj malhumor.

Video de Bloodbuzz Ohio (via @silvasanti)

miércoles, febrero 27

Strange Bird - Andrew Bird en Buenos Aires

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¨Gracias por traerme hasta a Buenos Aires¨ dijo el tipo. El pibe es igual a un actor de esos que hace de muchachito tierno en comedias indies. Llegué a la ciudad y me enteré que tocaba por el diario del domingo. Qué mejor programa para el martes que ver a Andrew Bird? La inflación es como un catalizador zen; la imagen misma del movimiento, nada es permanente y entonces si tenemos un billete en la mano lo gastamos inmediatamente porque mañana no va a estar. Toca el violín como un ukelele y silba como en los dibujos animados de los cincuenta; lo acompaña una banda discreta de post rock sin serlo. Me sentía liviano y feliz. Relajado como todo el mundo. En un momento pensé, ¨inspirador¨ y el tipo que dice al rato, ¨hoy me siento inspirado, gracias¨. Andrew Bird es el artista perfecto para explicar cómo funcionan las cosas hoy en día. Como funcionan de bien. El pibe saca muchos discos, distintos, más folk, más experimentales, más serios o más livianos. Nosotros los bajamos y los ponemos para escuchar en las mañanas claras, o lluviosas o mientras hacemos cosas. Y entonces el tipo baja a Buenos Aires y ahí estamos los que queremos ver de qué se trata, y devolverle lo que nos dio; y el tipo se siente agradecido, y una chica simpática vende las remeras en un puestito y todo el mundo está contento. La cosa se mueve, circula, personas especiales hacen música sin esperar volverse millonarios, ni estrella en el firmamento, ni nada. Nos dan y reciben y el mundo es de ellos (y un poco nuestro también). Mientras tanto el show. Por momentos parece John Cougar Mellemcamp (lo tenías a ese?? Ja); por momentos música para niños (hay un compilado de bandas nu folk haciendo eso que está buenísimo) por momentos música de películas (para esta noche fresca de Buenos Aires). El formato canción aparece y desaparece; ah, me dice Silvana, hace lo que quiere. No sabemos lo que viene, no nos importa. Lo hubiera votado como la visita que espero. No por lo qué escuché, sino porque es la clase de artista que querés ver para ver qué hace; compartir un rato con él. Y ahora lo queremos a Stephen y de nuevo a Jens. Y mientras los esperamos la semana que viene toca Daniel. Santiago B.

martes, febrero 26

La luna sobre el lago.

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La noche que murió el Facha Martel fui a ver a Los Auténticos Decadentes. En realidad quedé encontrarme en el predio del recital con una gente y resultó que tocaban ellos. Al principio pensé que era Kapanga porque me pareció haber visto los carteles por ahí y porque estaba lejos del escenario y porque sonaban horribles. Pero no; eran los Decadentes. Los Decadentes han compuesto muchas canciones memorables. De Kapanga no puedo decir lo mismo y es más, ni siquiera creo que hagan canciones. Y eso que en este momento mientras escribo escucho el último de µ-Ziq que me parece de lo más melódico y lo más canción. Había leído una vez que un mal poema no es un poema en absoluto. No eran Kapanga pero al rato los Kapanga estaban en el escenario junto con otras 20 personas con ropa de payaso. En el predio estaba todo el mundo. Como en esas películas corales que transcurren en un pueblo y las vidas se entrecruzan de manera divertida. Las mozas soñadoras, los choferes, los guías, las chicas morositas que atienden los negocios, los gringos y algunos gauchos. Las guardaparques y yo mismo. Cristina festejaba en privado con los herederos del trono. Creo. Todo el mundo se divertía mucho y la verdad que yo también. Afterhour y la luna sobre el lago. Después nos cruzamos al bar de enfrente donde seguían pasando música de los ochenta y noventa. En los bares de la Patagonia el reloj se detuvo ahí. Faltaba Capusotto. Todo el mundo arriba del escenario tenía aspecto de gente con quien te comerías un asado. Y hablarías glorias del Facha Martel y Cacho Castaña. Hasta que no das más y te tirás a dormir la siesta. El sopor estival. La otra vuelta Guido me dijo que pase por su casa que había invitado un personaje que estudia con él. El pibe vive mitad del año acá y mitad del año en la India. Había sido modelo y tenista ranqueado entre los diez mejores del país en la época del Willy Vilas. Cuando llegué estaban tirados en un sillón mirando el abierto de Australia. El tipo tenía una presencia increíble; alto y delgado con una cabellera entrecana soberbia; así me imaginaba a Dorian Gray. Ageless. Le dije hola y empezó con sus historias de viajes, lujuria y resurrección. A la media hora no lo aguantábamos más. Cuando llegó la novia de Guido que es una persona muy seria empezó sin preámbulos a contarle de su práctica del sexo tántrico con una alemana impresionante que conoció en Nepal. Faltaba Capusotto. Así y todo el tipo tenía cierta maestría con la narración. Y así contó como caminando una vez por Jordania escuchó el ruido lejano que le resultó familiar. Era un partido de tenis que provenía de unas construcciones lejanas. Comenzó a abrir puertas buscando el origen del sonido y se encontró en un hotel de lujo que parecía un palacio. En el corazón del edificio había una cancha de tenis cubierta y dos jugadores jugaban lo que parecía el partido de su vida. Jugaban muy bien y después de un rato, cuando habían acabado lo invitaron a que jugara él mismo. Dejó su mochila y empezó a pelotear con quien después descubrió era el mejor jugador del país y además hijo del monarca. Gano 6-4 6-4. Lo invitaron a quedarse pero siguió como un cowboy solitario. La noche que siguió al concierto soñé que me encontraba a mi padre en un prostíbulo. Y la noche siguiente soñé con mi casa desmantelada sin techos y sin pisos; mis cosas en cajas y un llamado de ella diciéndome que se iba (ya se fue hace mucho). De la nada el sueño. Me había dormido en una casa muy espaciosa y acogedora en un sillón gigante acurrucado por manos suaves. Y la fuerza plástica de las imágenes como en los grandes dramas del cine que nos hacen llorar. El cerebro que se sigue despidiendo después de años. El tiempo no pasa. Todos al unísono saltando y gritando: ¨la encaramos en barra¨. Dj malhumor.

domingo, febrero 17

Gerry

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Jon Krakauer es uno de mis autores favoritos. Leí Mal de Altura hace muchos años en Mendoza rumbo a plaza de mulas. El libro lo había llevado mi cuñado. No recuerdo en qué momento lo hice pero sé que me lo devoré como se dice. Recuerdo también que en una de las noches que pasamos en el campamento base me faltaba el aire y empecé a pedir que abriéramos la carpa para que entrara oxigeno. Afuera helaba y de haber estado solo me hubiera congelado como unos pibes que una vez encontraron tirados en una montaña en Neuquén. Una especie de locura temporaria. Cuando bajamos a Mendoza encontré en una librería de usados Into The Wild, el otro gran libro de Krakauer en una edición de tapa dura con fotos lindísimas que ahora desapareció de mi biblioteca. Los libros van y vienen. Encontré por ahí otra investigación que hizo sobre los mormones (es la clase de autor de la que leo todo lo que me cae) en la calle Corrientes y a precio de regalo. Después me enteré que tenía otro librito; Eiger Dreams, Historias de Hombres y Montañas. Una colección de artículos sobre montañismo que publico en la revista Outside; venerable publicación con la que compartimos parte del nombre. Lo busqué y busqué pero no aparecía hasta que la otra vuelta me subí a un barco y fue lo primero que vi en la parte de la biblioteca donde los turistas dejan los libros que ya no quieren cargar el resto del viaje. Me estaba esperando claro ¡Cómo no! Hay un artículo llamado Gerry, como la película de Gus Van Sandt, acerca de un artista de la escalada. El tipo es un matemático que trata a las rocas como problemas a resolver; las rutas que elige como pinceladas de un pintor. No le interesan tantos las alturas como las paredes imposibles. El tal Gerry es una leyenda entre escaladores de todo el planeta. Lleva una vida sencilla como profesor de secundaria en un pueblo de provincias, casado con hijos como un tipo de lo más común y osco parece. Esa es la parte que no me gusta tanto de Krakauer. En general sus historias (reales) melancólicas dicen que al final es mejor la vida de familia que despeñarse una tarde de mal tiempo y mala suerte. Le fotocopié el artículo a batichica que lo dejó tirado por ahí. Está mucho más interesada en colgarse de las rocas que leer historias de escaladores taciturnos. El último libro de Krakauer es acerca de un jugador de futbol americano que se alisto para pelear en Irak y la quedó por las balas de su propio pelotón. No es el mejor aunque sigue siendo un maestro de la narración. Lo leí en una carpa ya no me acuerdo dónde. Tuve unos buenos meses de encontrar buenos libros abandonados en hoteles aquí y allá. Dejó de pasarme lo que tal vez indica que debería cambiar el rumbo. Quizás, tal vez, llegado el caso. Y quizás el escalador no se llama Gerry; tal vez un nombre parecido, quién sabe, tendría que buscar el libro y estoy un poco lejos. Dj malhumor.

jueves, febrero 14

¡Quiero tu amor!

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Cada tanto aparecen en mi cabeza vestigios de vidas pasadas, ramalazos de un pasado que no está pisado ni ignorado, pero sí quizás relegado. La carátula del VHS de tal película, la tipografía del logo de las galletitas Ondinas o Manón, las palmas que aparecen en la mitad de tal canción: vestigios pop, aullidos de una época ya extinguida que quiere perdurar, al menos en mi cabeza. Nostalgia barata, saudade de viejo en potencia, presente retro. Y a veces, esos impulsos me llevan a buscar por doquier escaneos de la Lúpin, episodios de Guerreros y hechiceros o discografías completas. El último de estos episodios arrancó con el sonido que hacen los dedos del guitarrista de Transvision Vamp en el primer minuto de Bad Valentine. No recordaba cuál era el tema, por lo que de a poco me bajé los tres discos de la banda. Y -por fin, el motivo de este texto inútil- un videoclip. El de I Want Your Love.
Nunca había visto a Wendy James en video, sólo algunas fotos por aquí y por allá, a fines de los '80, comienzos de los '90. Llegué a Transvision Vamp -una banda inglesa de cuando existía el rock alternativo- por su segundo disco, Velveteen, una experiencia extrema en su momento. Explosión de energía, sensualidad, actitud y despreocupada felicidad pop y punk. Sí, ambas dos.
Volver a escuchar esos temas que fueron rebobinados a tracción Bic hasta el hartazgo, ahora en mp3, provocaron una de esas oleadas de nostalgia que nublan el juicio. Lo mismo pasó con los otros dos discos, Pop Art y Little Magnets Versus the Bubble of Babble. Sí, soy incondicional, pero creo no errar mucho si digo que los temas de TV envejecieron muy dignamente.
Pero me desvío. Wendy James (que tras abandonar Transvision grabaría un regularete disco solista escrito por Elvis Costello y su ex mujer), siempre explotó su sensualidad, algo que inunda cada uno de los temas que interpreta. Verla en video me provocó cosas. No sólo es una pequeña y contenida bomba sexual - comparable a la Diane Lane de Streets of Fire, o la primera Madonna, sino que sabe interpretar como pocas: Wendy no hace playback, sino que vibra con la canción, sacudiendo la cabeza con absoluta seguridad. Ella no quiere tu dinero, quiere tu amor. Tu fuckin' amor. Ahi está la parte en que recita, sin cantar, como ejemplo extremo. Y ese right now final, con la mirada perdida, congelada en un tiempo que siempre va a ser este, cuando uno le dé al play. En ese video, Wendy es la chica ideal: hermosa, apasionada, divertida, caliente, sensual, fiestera y absolutamente fiel. Ni Marlon Brando vale, pues.
De fondo, y de yapa, el póster de la película Betty Blue, nombrada en Born to Be Sold, otro hit de la banda.  Guiñito cinéfilo.
Siempre estuve un poco enamorado de Wendy James. Ahora, es peor...
Aquí el video de I Want Your Love. Pura gloria, vean...

viernes, febrero 8

The Big Summer

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Después de mi aventura en la Antártida me fui a Mar del Plata con mi novia del secundario. Ella lo niega. Ella niega haber sido mi novia en aquella época pero también me niega el que haya jugado en la tercera de Argentinos Juniors y que a punto estuve de ser fichado por Independiente. Antes de eso pasamos unos días en la quinta fuera de cualquier dimensión. Tampoco me cree que navegué toda la costa Oeste africana en un velero, que participé en la pesca de un gran pez espada y que cruzamos el estrecho de Gibraltar de vuelta a Europa en una madrugada llena de barcos. Mucho menos me cree que conversé con Luis Pedro Toni en el baño del festival de Mar del Plata hablando de películas (salíamos de ver una película en competencia y me dijo cuando le pregunte ¨Y Toni, qué tal la película? Es un thriller con toques iraníes¨). Lo que menos me cree de todo es que My Bloody Valentine sacó un nuevo disco. Porque a veces entre sueños me concede que pudimos haber sido novios en el pensamiento; que tal vez sí yo hubiera sido más osado. A veces uno se lamenta de lo imposible; se lamenta que no haya sucedido lo que jamás podría haber sido. Que nos hayamos escapados juntos por ejemplo. Yo de mis límites y ella de los suyos. Como tantas películas que después vimos de runaways…Es la trampa más sucia de la consciencia; el peor efecto colateral de la evolución. El inconsciente es todo lo que desconocemos y nos determina, es decir, todo lo que está afuera del metro cuadrado donde vivimos y respiramos; ese ecosistema viciado. El inconsciente es el universo. Por alguna ironía de la creación intuimos otras cosas. Teníamos 15 años. Podíamos ser todo lo que queríamos. Siempre podemos ser cualquier cosa que imaginemos. Pero no. Las posibilidades son infinitas pero nuestra capacidad de elección reducida; ciega, corta. Y al final de todo nos cansamos en general y solo tratamos de conseguir un buen empleo. ¨El deseo de consuelo es algo que siempre está al acecho en lo más profundo de tu ser y que te puede tragar igual que aquellas luces rojas por la noche y hacerte desaparecer del todo¨ le dijo Quinn a Rae. Dos drifters de otra novela obligatoria de Richard Ford, The Ultimate Good Luck. Seguiré cantando a Human League peró. Hiuman, born to make mistakes!!! Sigue siendo mi canción del verano. Y Sugarmen de Sixto Rodriguez. Y Cry wolf de Lisa Germano que encontré en un compilado llamado B sides, unusual or simple bad songs. Mejor los errores honestos de unos que los aciertos de otros. Todos mis últimos veinte años han sido tan My Bloody Valentine. Loveless. Desde que salió ese disco. Yo creía que no pero es así. Yo creía que lo había superado. Lleno de melodías dulces y rispideces. De avanzar a los saltos. De paisajes espesos, de azoramiento e incomprensión. De impotencia para salir del atolladero también. De convertir en verdad un sonido distorsionado. Una chica me contó que un amigo de ella se cruzó a Kevin Shields caminando por Buenos Aires. Enfrascado en sus pensamientos. Con la mirada perdida; atormentado como un porteño más. Pensando cómo seguir el mejor disco de la historia. La pequeña anécdota merece ser verdadera. Siempre me azoró la imagen de los miles y miles de divanes y psicoanalistas de esta ciudad. En un momento, digamos al atardecer, en miles de consultorios desparramados por toda la ciudad, miles y miles se lamentan en un solo canto que debe subir a la estratósfera y verse desde el cielo con algún aparato especial de que la vida ha sido injusta con ellos. Miles y miles pensando que deberían hacer algo pero que no saben qué. A primera vista el consultorio del terapeuta es un gran avance sobre el confesionario del cura. Claro; quién puede dudarlo. Pero en esta ciudad ya nadie pide perdón. Aunque sea a los oídos equivocados. Saldremos de este atolladero con el nuevo M V B? Pasaremos a otra cosa o seguiremos viviendo en la indeterminación de esa masa de sonido?? Las quintas también son una suspensión del tiempo. En todo caso en mi quinta ideal. En otras quintas, con otras músicas más reales, a fuerza de asado y vino tinto se resuelve el destino de la patria. En fin. Agarramos el auto y tomamos la ruta dos. Comimos medialunas en el camino y vimos pasar las vacas. El enigma de Mar del Plata en verano. Seguir viviendo la misma vida pero cerca del mar. Yo creo que es como un antídoto. Poder vivir, por quince días, la fantasía de una vida buena; como si Argentina fuera un país normal. Donde la única preocupación es conseguir carne para el asado, estacionamiento para el auto y compañía al atardecer. Todo Buenos Aires con sus barrios y suburbios trasladados allá. La casa tranquila y espaciosa donde estábamos era igual a alguna casa de Ramos Mejía pero sin la paranoia. Caminamos por la playa tratando de eludir la música espantosa de los bares. Miramos a los surfistas y criticamos a nuestros vecinos. Comimos en el puerto, river ganó dos a cero con dos golazos y compramos libros. Apiladas como una pila de ladrillos estaba la traducción al español de Dance, dance, dance de Murakami. Un libro algo extraño que se justifica por un momento maravilloso y lleno de felicidad creado por esa misma extrañez, ese efecto de literatura que tan pocas veces se consigue. De golpe la librería está llena de cosas que quiero leer e incluso algunos libros tienen precios razonables. Es un gran momento. La chica que atiende, el pelo corto con raya al costado, vaqueros y remera como un muchachito, está interesada en los libros, nos escucha hablar con ese entusiasmo de cuando algo nos gusta mucho y nos pregunta como si el libro de Murakami fuera una caja mágica. I pads de otro planeta. Descubrí también un tal Sebald, un Thomas Bernhard viajero y menos misántropo; apenas suavizado por haber abandonado Alemania para enseñar y vivir en Inglaterra. Empezó a escribir después de los cuarenta; todo lo que leí es magnífico por decir algo y lo piso un coche hace unos años. Todo en él es literatura y es auto biografía también. Me interesan más los autores que no se ficcionalizan a sí mismos. La mañana siguiente salimos para el lado de Pinamar a buscar a sus hijos. En Villa Gesell su familia; en Pinamar nosotros. Me dejó en la terminal, viaje leyendo por horas y llegué de vuelta a una ciudad vacía y fresca. Dj malhumor.

sábado, enero 26

Antartic ennui.

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En la Antártida no hay noche en el verano. La luz no cesa; como una metáfora de la plenitud de la vida; dormirse es ponerse entre paréntesis. Retraerse. Cuando volvimos a Ushuaia y anclamos en la entrada del canal de Beagle la oscuridad había vuelto aunque no del todo. A la medianoche en el horizonte se veía una línea tenue de luz, la Antártida, el lugar dónde habíamos estado y de donde proveníamos. Esa noche, cuando todo había terminado la australiana se me acercó y comenzó a hablar. Continuaba una charla que habíamos tenido en silencio supongo. Me dijo que la ponía triste la pareja de brasileños y el espectáculo que la mujer había dado de mujer perdida, un poco como Marlene Dietrich
en una película que una vez vi en la que seguía un ejército por las arenas de Marruecos. La australiana no podía ser más linda. No sé cuantos años tendría. Pensé que cerca de cincuenta tal vez. Pura elegancia. La calidad no se pierde con los años. En seguida me hizo notar que tal vez estaba más cerca de los sesenta incluso. Todo podía ser. Había dejado de dedicarse a criar caballos por miedo a romperse la cadera a esa edad me dijo. Era una Nicole Kidman que no se hubiera destrozado el rostro con cirugías. Lo más notable era la manera que usaba sus jeans; así, tan sueltos. Tenía un cuerpo de púber, de muchachito tal vez. Vino a decirme, de una manera sutil, que ella no era como la brasileña que estaba dando la nota coqueteando con todo el mundo. El marido de cara de inglés buena persona pasó bastante tiempo en el camarote con mareos. Atiné a decirle que las parejas no son fáciles. They are not suppose to be that way me dijo. A Cesar cuando le conté me dijo que había sido una conversación exquisita. La Antártida fue decepcionante en un aspecto inesperado aunque el más lógico y obvio. Yo mismo. Expuesto a esa claridad prístina lo que vi en reflejo no me gustó nada. Había querido ser una vez explorador y escritor y aquí estoy me dije; guía de turismo y periodista; un triste vendedor de humo con todas las letras. Había venido a morirme de frío y aquí estaba protegido con la más alta tecnología en vestimenta y no solo; con el mejor diseño y producida con materiales altamente ecológicos (sí esto quiere decir algo). La mala conciencia. Tuve el siguiente pensamiento: ¡qué bueno estaría este lugar sin nosotros acá! En verdad era el eco de otra experiencia que había tenido hace tiempo en unas montañas de las que no recuerdo el nombre. Caminaba solo disfrutando y maravillado hasta que pensé; ¨lástima ese ruido que interrumpe este silencio tan especial¨. El ruido eran mis pasos claro. Canté ¨Jiuman, born to make mistakes¨. Tanta sabiduría en los años ochenta. A los turistas hay que tratarlos como niños, en especial a los supuestos ¨exploradores¨. Inventarles peligros para que se sientan especiales (y no hagan tonteras que compliquen el trabajo) y no decirles los verdaderos. Después de todo el mar es bien bravo, los icebergs son gigantes y la verdad que imposible de eludirlos si se vienen encima. Cuando volvíamos cruzando el Pasaje Drake el barco giraba hacia un lado y el otro como en los parques de diversiones y el nivel de las olas que había estado hasta allí, allí abajo, ahora subía hasta tenerlo a la altura de la propia vista. Me fui a dormir en los sillones del gran lobby y en uno de los bamboleos volé de una punta a la otra. El consuelo es que no es diferente a la vida misma; el médico con sus pacientes; los maestros con sus alumnos, los enamorados entre sí; inventarse algunos problemas para no enfrentar los que no tiene solución. Make sense. Un peruano fumado una vez me dijo que el cerebro en el momento justo antes de morir se debe inventar alguna cosa para que no nos demos cuenta.
Esa última noche cuando la mayoría de los pasajeros iban de a poco a retirándose a sus cabinas tomé el mando de la música. En verdad cuando estuve a punto de hacerlo la fiesta ya con bastante menos participantes se trasladó a un nivel más abajo a una especie de antro donde se juntaba la tripulación y que tenía todo el aire de una discoteca en un sótano. Yo me quedé en la cubierta superior en el salón enorme y vacio pasando música para nadie al principio y después para los que se subían a buscar un trago y debo decirlo, disfrutaban de lo que escuchaban mientras esperaban. Así y todo bajaban a donde estaba la diversión de la cumbia. El español con el que compartí la cabina con un whisky en la mano me dijo, ¨qué buena música estás eligiendo tío, pues que esta tarde me liquidaste¨. En efecto en estos días sin oscuridad cuando todo era día y noche dormíamos siestas a cualquier hora. Así lo hice y me quedé dormido leyendo a Jon Krakauer pasando discos nuevos en la computadora que terminaron siendo insoportables incluso para mí mismo que desperté, como el español, con una martilleo en la cabeza. Debía ser John Tejada o Ricardo Villalobos, música en efecto, no indicada para la siesta. Apenas música incluso. La brasileña era la pareja mucho más joven de un empresario de Sao Paulo. ¿Por qué la australiana tuvo que decirme algo al respecto? Me puse nervioso y me fui a buscar una cerveza. Había algo que no descifraba bien entre el las mujeres bellas, el matrimonio y el paso de los años. Anclados en bahías de aguas quietas como espejos habíamos visto ballenas jorobadas como apariciones; albatros errantes de vuelo majestuoso y pingüinos y pingüinos. Las aves de mejor prensa del planeta. El impulso antropomórfico. Cada vez que desembarcábamos y el zodiac nos dejaba rodeado del hielo y la inmensidad hacía el mismo estúpido chiste ¨Nos vemos el próximo verano¨. Cada uno tiene su Antártida. Escribió Pynchon que dijo Wittgenstein seguramente en una trinchera mientras le silbaban las balas sobre la cabeza. Me preguntan cómo estuvo la Antártida: increíble, belleza non stop, todos los tragos gratis.
Dj malhumor.

sábado, enero 5

Valtari Film Experiment de Sigur Ros llega a Buenos Aires

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La película que reúne a los cortos inspirados por el último álbum de los islandeses Sigur Ros se estrenará en Buenos Aires el 22 de enero en un ciclo bautizado Proyecciones Fuera de la Común.
Valtari Film Experiment está compuesto por 16 videos dirigidos por artistas que fueron convocados por la banda para filmar lo que se les ocurra con sus canciones. John Cameron Mitchell y Floria Sigismondi son algunos de los directores que participaron de esta propuesta que se estrenó en la web a lo largo de 2012 y que puede verse en el sitio de la banda: http://www.sigur-ros.co.uk/valtari/videos/.

Además del film de Sigur Ros, el ciclo que se desarrollará en la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131) contará con la proyección de "Palmera” de Leo Damario y "Electrick Children", de Rebecca Thomas, con Rory Culkin y Julia Garner, entre otras propuestas.

Programación enero:
Martes 8 de enero 20:30
PALMERA de LEO DAMARIO, presentada por Erica García.
Trailer: http://www.youtu.be/aRq4oUJDH3g
Suena: CARCA
SITE: http://www.carca-rock.com.ar

Martes 15 de enero
ELECTRICK CHILDREN de REBECCA THOMAS
Trailer: http://vimeo.com/36104775
SITE: http://www.electrickchildren.com

Martes 22 de enero
VALTARI FILM EXPERIMENT de SIGUR ROS
SITE: http://www.sigur-ros.co.uk/valtari/

Martes 29 de enero
OLYMPIA de LEO DAMARIO
Trailer: http://www.youtube.com/watch?v=qUcqlox1V9g
Suena: LAVIAL + METAL
SITES: http://www.lavial.com.ar/ - http://metalmentirasymotos.bandcamp.com/

Entradas anticipadas: $35 a la venta por sistema Ticketek y en boleterías de Ciudad Cultural Konex
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