Todos soñamos con tener un anciano padre japonés, que tenga una casita en las afueras, cerca de la playa y poder visitarlo cada tanto con una linda novia viuda y madre de un simpático otaku. Bueno, al menos yo sueño eso. Pero Koreeda en Un día en familia nos alerta, nos dice “Epa, guarda que igual no es fácil eh, mantener una familia y todo eso”. Pero el buen Kirokazu es mucho más claro en su cine que en esta cita apócrifa. Hablemos entonces sobre Un día en familia (así es el telefésco título que tiene en la cartelera porteña, originalmente se llama “Aruitemo aruitemo”, no sé si les dice algo).
El asunto en torno al cual gira la película es una reunión familiar para conmemorar la muerte de Junpei, el hijo pródigo, aquel que estaba destinado a seguir los pasos de su padre pero que falleció imprevistamente. Entre anécdotas refritadas y charlitas de ocasión, presenciamos las alegrías, cariños, pero especialmente los roces, los conflictos irresueltos entre los dos grandes protagonistas de la película: Kyohei, padre y líder de la casa, ex médico, autoritario, soberbio y rencoroso; y, Ryota, el hijo segundón, el que se apartó del camino establecido, renegó de estudiar medicina y se dedicó a restaurar cuadros y formar una típica familia posmoderna junto a una bella viuda y su niño. Entre ellos hay una tensión dominguera y japonesa, pero tensión al fin.
Las diferencias que los separan son muchas e irreconciliables. Para el padre no ser médico es ser un tarado, un gil, un flor de pelotudo, y si uno se dedica a restaurar cuadritos ya merece prácticamente la lapidación pública. Entre Ryota y su padre existe una diferencia generacional muy grande, una brecha entre lo tradicional y lo nuevo, que implica distintas prioridades, velocidades, personalidades. Ryota hace rato que se dio cuenta de que o se somete a los deseos de su padre y vive la vida que él le diseñó, o hace la suya pero a costa de romper lazos. Para colmo de males, Ryota ni siquiera encuentra su lugar en esa otra familia que está construyendo. Atsushi, el hijo de su novia y adorable como todos los niños que filma Koreeda (esto suena mal, ¿no?) lo quiere pero como amigo, no tanto como padre. Como Vélez, Ryota es visitante en todos lados. Y eso lo deja sin aliento (como a Vélez).
Koreeda nos mete de contrabando, entre los vinilos viejos, los juegos, la música tenue y las fotos retro, esa sensación de mierda que produce algo que muchos experimentamos durante nuestra vida y que tiene que ver con no poder conciliar nuestra identidad como individuos modernos, cooles, cancheros, que leen Encerrados afuera y se cagan en todo con nuestra identidad como hijos, padres, hermanos o lo que sea. Es cierto, la película no arriesga demasiado, no lo pretende. Ni siquiera intenta ser exageradamente sutil (¿para qué?) pero es efectiva en construir un micromundo (la película se desarrolla en un día y en casi un solo lugar) de dos caras que resulta, en todo sentido, familiar y que nos transfiere una chota y molesta sensación de resignación. ¿Y para qué sirve el cine si no es para hacernos sentir mal? Un abrazo.
Juan Upma
lunes, septiembre 6
viernes, septiembre 3
martes, agosto 31
Tráfico de influencias
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Of Montreal,
Roberto Bolaño
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4 comentarios:
A aquellos que piensan que me he reblandecido (en especial la yegua de Miss Mundo) les quiero decir lo siguiente: False Priest, el último disco de Of Montreal (la edición nacional se llamaría Cura Trucho); décimo disco de la banda y obra maestra a decir de sus integrantes; es una puesta al día de la que ha sido hasta aquí su máxima influencia (por arriba de los Beatles pre Revolver; la Electric Light Orchestra y el costado juguetón - sí es que existe otro costado - de Frank Zappa) a saber; el denostado dúo inglés de 10CC. En su momento, y no volveré a hacerlo ahora, debí esconder el vinilo que contenía la mejor canción de amor de todos los tiempos; I´m not in love. Vinilo que debía esconder junto al Rumours de Fleetwood Mac y algún disco solista de Steve Nicks (que en verdad no tenían defensa alguna aunque le haya buscado la vuelta de todas las maneras posibles). En todo caso he sido un mersa toda la vida (nadie olvide que he gastado de tanto escuchar a todos los discos de Lloyd Cole, Pernice Brothers y Prefab Sprout).
Quería decir también que ayer desvelado mientras veía Tenure, comedia de profesor de College tuve la siguiente iluminación: la comedia de profesores de College, frustrados en general por tener que enseñar en lugar de ser novelistas famosos o vivir la vida real de la manera que sea, es la continuación o versión más adulta, de la comedia de High School a lo John Hughes. Por eso nos gustan. También pensé lo que vengo pensando hace un tiempo; que la literatura está sobrevalorada como un juego más importante por encima de otros.
La relación no es causal, sino más bien sincrónica, como diría C.Jung. De la misma manera que esta mañana encontré en la biblioteca del pueblo mallorquín a donde vine a parar la edición póstuma de El Tercer Reich de Roberto Bolaño. La novela es un diario (como el que estoy llevando) escrito un agosto en una playa española como en la que estoy precisamente (aunque yo estoy en una isla).
Estoy reblandecido definitivamente y no creo que me curen ni Vila-Matas, ni Kluge ni Márai; los otros libros sobre la mesa.
Dj malhumor.
Quería decir también que ayer desvelado mientras veía Tenure, comedia de profesor de College tuve la siguiente iluminación: la comedia de profesores de College, frustrados en general por tener que enseñar en lugar de ser novelistas famosos o vivir la vida real de la manera que sea, es la continuación o versión más adulta, de la comedia de High School a lo John Hughes. Por eso nos gustan. También pensé lo que vengo pensando hace un tiempo; que la literatura está sobrevalorada como un juego más importante por encima de otros.
La relación no es causal, sino más bien sincrónica, como diría C.Jung. De la misma manera que esta mañana encontré en la biblioteca del pueblo mallorquín a donde vine a parar la edición póstuma de El Tercer Reich de Roberto Bolaño. La novela es un diario (como el que estoy llevando) escrito un agosto en una playa española como en la que estoy precisamente (aunque yo estoy en una isla).
Estoy reblandecido definitivamente y no creo que me curen ni Vila-Matas, ni Kluge ni Márai; los otros libros sobre la mesa.
Dj malhumor.
jueves, agosto 26
Sherlock Holmes y los ciervos volantes
Además de las aventuras de Holmes ví: marmotas; conejos; ardillas; dos zorros; una cría de jabalí (y por suerte no a la madre); unos cuantos bambis; un milano, un águila. No ví (pero había): lobos; osos y los ciervos voladores de los Alpes Marítimos.
Dj malhumor.
miércoles, agosto 25
El flyer de la semana
Hay varias razones para que este flyer sea el elegido de la semana. Primero la chica, Tura Satana corriendo en Faster Pussycat Kill Kill de Russ Meyer (el dios de las tetas). Luego la propuesta "Los Galgos, Fotos del Otoño y La Perla Irregular entregan el cancionero del futuro", y finalmente la proclama: "national rock contra el cierre de lugares".
La fecha es este viernes 27 de agosto a las 23.30 hs en La Castorera (Av. Córdoba 6237), además de la música, habrá un pequeño gran souvenir: un manual para defenderse de las requisas macristas y saber qué es ilegal y qué no.
La fecha es este viernes 27 de agosto a las 23.30 hs en La Castorera (Av. Córdoba 6237), además de la música, habrá un pequeño gran souvenir: un manual para defenderse de las requisas macristas y saber qué es ilegal y qué no.
miércoles, agosto 18
song writing business
El tiempo que hace que nos escucho a los Pixies es más o menos el tiempo que no hablo con mi hermano. Mucho tiempo, demasiado. Nos encerrabamos en el departamento y hacíamos pogo. Cosa de muchachos. Lo que pude dejarle a mi hermano. Saltar para dejar energía por ahí. Los discos eran principalmente Doolittle (vinilo); Bossanova (compacto), Trompe le Monde (compacto). Surfer Rosa era demasiado abstracto. Diez años casi sin saltar de esa manera y sin hablar con mi hermano (casi). Me doy cuenta que otra cronología sería decir que ya no escucho ni vinilos ni compactos y que allí quedo una parte de mi vida. ¿Qué idea de autodestrucción nos lleva a olvidar en un cajón a alquien que nos dió tanta felicidad? Cuando se separaron me acuerdo que me enojé. Pensé algo así como que era la culpa del gordo Francis. El era el autodestructivo no yo. Compré un par de sus discos solistas incluso. Como seguíamos hablando de pavadas con mi hermano; pero ya no era lo mismo. En el 2004 fui a parar a Montreal y por allí pasaron los Pixies pero las entradas se agotaron en un segundo. No hubiera ido porque salían unos 40 dolares y por 10 podía ver Mum. Una mariconada. Seguía enojado.
Ayer llovía como lo hace desde la semana pasada. Pedaleaba junto al río Rhin y aunque no lo crean hay barro y bosque y terminé sucio como hacia tiempo. Armé la carpa solo de toda soledad. Podría estar junto a un arroyo en Uruguay; pero no, es el Rhin. Hoy festejo que estoy llegando de vuelta y me veo una película. LoudQuietLoud (una película sobre los Pixies dice el subtítulo). Di clic y no pude parar hasta que la batería dijo basta y me dejó en silencio.
Son gente normal decíamos con mi hermano como gran comentario. Los Pixies eran gente normal haciendo las canciones más fabulosas que existían. Nosotros éramos gente normal, ergo...tatatata. Mi hermano escribe canciones pero no resultó tan corriente al final. Es difícil serlo. Eramos neuróticos comunes y corrientes. Para ser normal hay que tener agallas me parece ahora. Que emoción me dió ver a Kim Deal mucho más real que cualquier personaje de Comida, Nafta y Alojamiento.. O a ese baterista sacado de quién sabe dónde. La película documenta la gira de regreso del 2004 que los llevó por Canadá, Europa y EE.UU. Estuve allí y los dejé pasar. Como tantas cosas. Bossanova era mi disco antídoto al polo matinal; a esa pesadez que me arrastraba algunas mañanas. Creo que mi copia la compré en Checoslovaquia; un país que ya no existe. Es extraño el éxito post morten de los Pixies. No es el regreso de los Pistols. Una temporalidad extraña. Vuelven porque habían llegado muy temprano. La paciencia. Es una película también (básicamente) sobre la incomunicación. Cuatro soledades en un cuarto; cuatro mundos en un cuarto y que no se tocan.
Le preguntan a Charles (Frank Black) si van a sacar otro disco. "Les muestro a las mellizas algunas cosas; como para que sepan que sigo en el negocio de escribir canciones" responde.
Dj malhumor
PD: la película me fue pasada por mi gran dealer que la había obtenido en un blog que desconocía con este nombre más que sugerente: sexandthebici.blogspot.com
martes, agosto 17
La primera luz
Las dos veces que entré a Suiza en este viaje llovía. Primero por el Noroeste, ahora desde el Sur. Siempre la lluvia y el fresco. No es que me queje, tan solo busco una frase decente para empezar y que justifique la foto. Después de todo son las nubes y el agua las que produjerone esa luz. Todo es nítido por acá. El valle, las colinas, el campo sembrado, la ciudad, los frutales; allá la autopista, por acá la ruta secundaria, un poco más allá las bicisendas. Me acerco a una ciudad que tiene el nombre de un alemán que conocí hace un tiempo. En los años ochenta, cuando todavía existía el comunismo y Duran Duran, el pibe era camionero. Me contó una vez que para atravezar Albania rumbo a Turquía lo hacian custodiados y de noche opara que nadie los viera. Mi paso por Suiza es más o menos parecido; al menos sin sol. En dos días cruzo el país de Sur a Norte. Duermo en el bosque y la comida la compré en Francia. Nadie sabe que existo, como en la canción de Calamaro.
Dj malhumor
Learning, de Perfume Genius
"Él me grabó un cassette de Joy Division/ me dijo que había una parte suya perdida/ cuando yo tenía 16, saltó de un edificio" canta Mike Hadreas en Mr. Peterson, la canción de Perfume Genius que deberían pasar en la radio. "Tu corazón se va a romper, no importa lo que hagas" sentencia después en You Wont B Here, otro gran momento de una carta de presentación llamada Learning.
Mike Hadreas es Perfume Genius. Anoten estos nombres. Tiene 26 ahora y vive en Seattle. Tiene canciones bellas y miserables con voz quebrada y piano triste. Tiene además un sonido low fi, a casette regrabado varias veces, que solo puedo decir que hay que escucharlas urgente. Antes de que se vaya el invierno. Son canciones que te ayudan a subir una montaña con una nevada y el viento en contra. Son canciones que te ayudan a mirar por la ventana del bondi y ver que el gris a los edificios no les queda tan mal. Son canciones que parten almas, que las arreglan, que reemplazan a la religión.
J. Pérez
Mike Hadreas es Perfume Genius. Anoten estos nombres. Tiene 26 ahora y vive en Seattle. Tiene canciones bellas y miserables con voz quebrada y piano triste. Tiene además un sonido low fi, a casette regrabado varias veces, que solo puedo decir que hay que escucharlas urgente. Antes de que se vaya el invierno. Son canciones que te ayudan a subir una montaña con una nevada y el viento en contra. Son canciones que te ayudan a mirar por la ventana del bondi y ver que el gris a los edificios no les queda tan mal. Son canciones que parten almas, que las arreglan, que reemplazan a la religión.
J. Pérez
viernes, agosto 6
Summer Festival
Antes de llegar a Francia (me salteo algunos pueblos) recorrí la costa de Liguria en mi descapotable escuchando a Lloyd Cole y The National. Soy un rey me dije y bajé al mar a comerme un salamín.
Dj malhumor
jueves, agosto 5
Edimburgo
Uno llega a Edimburgo y ya se siente en una película. Puede ser Harry Potter, Trainspotting o la que se te ocurra, la ciudad es un escenario ideal para todos los géneros: cuentos de hadas, comedias románticas, terror y hasta funciona como dibujito animado como pudimos comprobar en el festival viendo la última de Sylvain Chomet. Yo estaba en una road movie, volvía a practicar avistaje de castillos después de 15 años. No puedo recordar como llegué la otra vez, en tren sí, pero ya me olvidé desde dónde. Esta vez venía en colectivo desde Londres, pagando solo 5 libras con 50 pennies, ventajas de sacarlo con tiempo (el pasaje de ella había salido 1 libra y lo había sacado desde la misma compu dos minutos antes).
El colectivo llegó bordeando la costa, sin cine de a bordo, esta vez no hacía falta; los acantilados, las islas con formas raras que se asoman cada tanto, el tren que iba casi en paralelo y los campos verdísimos con animalitos en pose permanente ("mirenmé, mirenmé") ya era suficiente y servía de preview de lo que venía: una ciudad que te obliga a andar con los ojos bien abiertos.
Edimburgo impacta a cada paso con sus castillos y con la naturaleza, hay parques en el medio de la ciudad que son más bien bosques, con ríos incluídos para mojar los pies rodeado de árboles. Paisajes patagónicos en el medio del Reino Unido. Hay edificios de mil años de vida y a pocos pasos colinas para subir a buscar una vista panorámica que te saca la respiración.
En esa locación hay un festival de cine todos los años. Edimburgo es una ciudad de festivales, ponen eso como excusa para llevar gente (deben saber que apenas vas dejando la ciudad atrás ya querés volver). Hay festivales de todo, libros, teatro, jazz, blues, lo que quieras. Llegamos un día antes del comienzo del "64th Edinburgh International Film Festival". No sabía mucho de el, salvo que hacía unas cuantas décadas que existía (la primer edición fue en 1947). El slogan de este año es "2010, what will you discover?" (2010 ¿qué descubrirás?). En los afiches la frase aparecía después de una larga lista de films que se proyectaron en anteriores ediciones del festival: Pulp Fiction, Blade Runner, Betty Blue, Manhattan. Todos grandes éxitos que dieron sus primeros pasos en estas calles.
La 64° edición del EIFF se realizó del 16 al 27 de junio. Fueron 12 días de estrenos, retrospectivas, eventos especiales (flashmobs, alfombra roja, cholulos y todos los ingredientes) con la presencia de Sean Connery como invitado de lujo junto a cineastas y gente de la industria cinematográfica de todo el planeta. Pasamos un par de días intercalando citys tours (y partidos del mundial) con proyecciones. Conocimos varios cines, complejos gigantes y sucuchos arties. Pasamos de las salas ultra pochocleras a las salas indies que vendían películas en el hall (buen surtido y a precio accesible). Y vimos algunas pelis, no muchas, pero sentimos esa adrenalina festivalera que te agarra cuando tenés el catálogo en la mano y querés ver todo. Entre la media docena de funciones se destacan "L'Illusionist", de Sylvain Chomet y "And Everything Is Going Fine" de Soderbergh (bueno, esta la ví solo mientras ella
aprovechaba el día de sol para pasear por los parques). Nos quedamos con las ganas de unas cuantas que ya nos iremos cruzando, quizás en otros festivales o directamente en los formatos caseros.
Anoté para tener en cuenta:
- Blank City, de Celine Danhier
- Brilliant Love, de Ashley Horner
- Huge, de Ben Miller
- The People vs George Lucas
- Jackboots on Whitehall de Edward McHenry y Rory McHenry. ¡Trailer!
En el festival además hubo premios, los principales de este año fueron para:
- Best New British Feature Film: Skeletons (Nick Whitfield)
- Standard Life Audience Award: Get Low
- New Directors Award: Gareth Edwards por Monsters
- Best Performance in a British Feature Film: David Thewlis en Mr Nice
- Best Feature Documentary Award: Laura Poitras por The Oath
- Projector.tv Best New International Feature Award: Ryan Piers Williams por The Dry Land
El listado completo de premiados se puede consultar en: http://www.edfilmfest.org.uk/winners
Edimburgo se puede empezar a visitar por acá.
Txt y fotos: Jota Pérez
El colectivo llegó bordeando la costa, sin cine de a bordo, esta vez no hacía falta; los acantilados, las islas con formas raras que se asoman cada tanto, el tren que iba casi en paralelo y los campos verdísimos con animalitos en pose permanente ("mirenmé, mirenmé") ya era suficiente y servía de preview de lo que venía: una ciudad que te obliga a andar con los ojos bien abiertos.
Edimburgo impacta a cada paso con sus castillos y con la naturaleza, hay parques en el medio de la ciudad que son más bien bosques, con ríos incluídos para mojar los pies rodeado de árboles. Paisajes patagónicos en el medio del Reino Unido. Hay edificios de mil años de vida y a pocos pasos colinas para subir a buscar una vista panorámica que te saca la respiración.
En esa locación hay un festival de cine todos los años. Edimburgo es una ciudad de festivales, ponen eso como excusa para llevar gente (deben saber que apenas vas dejando la ciudad atrás ya querés volver). Hay festivales de todo, libros, teatro, jazz, blues, lo que quieras. Llegamos un día antes del comienzo del "64th Edinburgh International Film Festival". No sabía mucho de el, salvo que hacía unas cuantas décadas que existía (la primer edición fue en 1947). El slogan de este año es "2010, what will you discover?" (2010 ¿qué descubrirás?). En los afiches la frase aparecía después de una larga lista de films que se proyectaron en anteriores ediciones del festival: Pulp Fiction, Blade Runner, Betty Blue, Manhattan. Todos grandes éxitos que dieron sus primeros pasos en estas calles.
La 64° edición del EIFF se realizó del 16 al 27 de junio. Fueron 12 días de estrenos, retrospectivas, eventos especiales (flashmobs, alfombra roja, cholulos y todos los ingredientes) con la presencia de Sean Connery como invitado de lujo junto a cineastas y gente de la industria cinematográfica de todo el planeta. Pasamos un par de días intercalando citys tours (y partidos del mundial) con proyecciones. Conocimos varios cines, complejos gigantes y sucuchos arties. Pasamos de las salas ultra pochocleras a las salas indies que vendían películas en el hall (buen surtido y a precio accesible). Y vimos algunas pelis, no muchas, pero sentimos esa adrenalina festivalera que te agarra cuando tenés el catálogo en la mano y querés ver todo. Entre la media docena de funciones se destacan "L'Illusionist", de Sylvain Chomet y "And Everything Is Going Fine" de Soderbergh (bueno, esta la ví solo mientras ella
aprovechaba el día de sol para pasear por los parques). Nos quedamos con las ganas de unas cuantas que ya nos iremos cruzando, quizás en otros festivales o directamente en los formatos caseros.
Anoté para tener en cuenta:
- Blank City, de Celine Danhier
- Brilliant Love, de Ashley Horner
- Huge, de Ben Miller
- The People vs George Lucas
- Jackboots on Whitehall de Edward McHenry y Rory McHenry. ¡Trailer!
En el festival además hubo premios, los principales de este año fueron para:
- Best New British Feature Film: Skeletons (Nick Whitfield)
- Standard Life Audience Award: Get Low
- New Directors Award: Gareth Edwards por Monsters
- Best Performance in a British Feature Film: David Thewlis en Mr Nice
- Best Feature Documentary Award: Laura Poitras por The Oath
- Projector.tv Best New International Feature Award: Ryan Piers Williams por The Dry Land
El listado completo de premiados se puede consultar en: http://www.edfilmfest.org.uk/winners
Edimburgo se puede empezar a visitar por acá.
Txt y fotos: Jota Pérez
jueves, julio 29
Dean, Britta, Warhol, la belleza y las canciones
Pasé unas cuantas noches acompañado por canciones que venían de la inspiración de Dean Wareham. Primero con Galaxie 500, después con Luna, más tarde con Dean & Britta. Wareham sabe los acordes que me hacen sentir cómodo y abrigado aunque la temperatura sea bajo cero. Wareham está de regreso, pero nunca se fue (me fuí yo). Dean y Britta acaban de editar "13 Most Beautiful: Songs For Andy Warhol's Screen Tests", unas canciones que hace un tiempo que se pueden escuchar online y que musicalizan unas pruebas de cámara grabadas por Andy Warhol a mediados de los 60. Esta edición, doble y con remixes de Sonic Boom -entre otros-, se suma a un DVD que se había editado el año pasado conteniendo los videos (en los que aparecen Nico, Lou Reed y Dennis Hooper, todos hechos unos pendejos, claro).
Esperamos que esas canciones lleguen rápido a nuestras manos, mientras tanto se puede ir escuchando (y viendo) algo vía You Tube:
Screen Test: Edie Sedgwick - It Dont Rain in Beverly Hills
Screen Test 1. Ann Buchanan
Screen Test: Lou Reed - I'm Not A Young Man Anymore
Txt: J. Pérez
Notas relacionadas:
Del buen uso de la tristeza
DJ Malhumor en BCN
Esperamos que esas canciones lleguen rápido a nuestras manos, mientras tanto se puede ir escuchando (y viendo) algo vía You Tube:
Screen Test: Edie Sedgwick - It Dont Rain in Beverly Hills
Screen Test 1. Ann Buchanan
Screen Test: Lou Reed - I'm Not A Young Man Anymore
Txt: J. Pérez
Notas relacionadas:
Del buen uso de la tristeza
DJ Malhumor en BCN
viernes, julio 23
69 cuadros de amor
El sábado será la presentación de "69 cuadros de amor", una muestra en la que casi la misma cantidad de artistas representaron una canción del álbum "69 Love Songs", de The Magnetic Fields. La consigna era elegir una de las 69 canciones e inspirados por ella hacer un cuadro
Aquí pueden ver "Yeah Oh Yeah", por Beto, nuestro ilustrador de cabecera.
"Let's Pretend We Are Bunny Rabbits" ilustrado por H.C.Cañellas
"Absolutely Cuckoo" por Andrea Cingolani
Para ver algunos cuadros más desde la comodidad de sus pantallas, pueden dirigirse a este link: http://69cuadrosdeamor.tumblr.com/
Para ver todos colgados, la idea es desafíar al frío y acercarse hasta las paredes del C. C. Matienzo (Matienzo 2424), el sábado 24 de julio después de las 21 hs. Allí habrá además lectura de cartas de amor y la actuación en vivo de unos tipos que se saben algunas de las canciones de ese fantástico disco triple.
Aquí pueden ver "Yeah Oh Yeah", por Beto, nuestro ilustrador de cabecera.
"Let's Pretend We Are Bunny Rabbits" ilustrado por H.C.Cañellas
"Absolutely Cuckoo" por Andrea Cingolani
Para ver algunos cuadros más desde la comodidad de sus pantallas, pueden dirigirse a este link: http://69cuadrosdeamor.tumblr.com/
Para ver todos colgados, la idea es desafíar al frío y acercarse hasta las paredes del C. C. Matienzo (Matienzo 2424), el sábado 24 de julio después de las 21 hs. Allí habrá además lectura de cartas de amor y la actuación en vivo de unos tipos que se saben algunas de las canciones de ese fantástico disco triple.
lunes, julio 19
Spiritualized: Inspirados por Islandia
Atención fans de Jason Pierce y cía. Gracias a la gente de Inspired by Iceland, un proyecto islandés que promueve el turismo en las tierras de Sigur Ros, Bjork y el volcán Eyjafjallajökull, podemos disfrutar de un buen show de Spiritualized (en su versión Acoustic Mainlines) grabado en vivo en Reykjavík hace pocos días. Un día de frío polar como notarán al observar las vestimentas del público.
El recital se pueden ver completo aquí abajo, pero además entrando al perfil de Vimeo de esta gente se puede bajar tranquilamente sin pagar ni un centavo (si tenés cuenta en Vimeo, claro).
Y esto no es todo, como parte de la misma estrategia de promoción turística, también se puede disfrutar shows de Damien Rice, Amiina y Gus Gus, entre otros; todos grabados en ese país tan lejano que tantas ganas dan de conocer.
Spiritualized from Inspired By Iceland on Vimeo.
El recital se pueden ver completo aquí abajo, pero además entrando al perfil de Vimeo de esta gente se puede bajar tranquilamente sin pagar ni un centavo (si tenés cuenta en Vimeo, claro).
Y esto no es todo, como parte de la misma estrategia de promoción turística, también se puede disfrutar shows de Damien Rice, Amiina y Gus Gus, entre otros; todos grabados en ese país tan lejano que tantas ganas dan de conocer.
Spiritualized from Inspired By Iceland on Vimeo.
domingo, julio 18
Pretemporada, de Juan Schnitman
Para aquellos a los que les gusta el fútbol y, a la vez, son apasionados del misterio, como Juan Schnitman, conciliar ambos intereses puede resultar complicado. Especialmente Ahora que el fútbol está hipermediatizado e hipervinculomediatizado, es difícil no toparse con cualquier detalle insignificante por las pantallas de nuestras vidas.
No es la primera vez que tenemos acceso a la intimidad de algún equipo. Ni siquiera es la primera vez que tenemos la ocasión de ver la de un equipo del ascenso. Basta recordar “Atlas, la otra pasión”, reality show que, como es propio del género, era mucho show y poco reality. Allí todo estaba cargado de un sentimentalismo exacerbado, de una grandilocuencia que no encajaba muy bien con el relato de un gris empate con Juventud Unida.
Pretemporada, por suerte, no es nada de eso. Esta nueva película de Juan Schnitman nos invita a redescubrir o reinventar el misterio en el fútbol. Y lo hace a partir de entrometerse en el vestuario, hotel, campo de entrenamiento y micro durante una pretemporada del Quilmes de Alberto “Beto” Pascutti. Sin ningún tipo de interacción con la cámara, los jugadores y cuerpo técnico aparecen y desaparecen de la imagen, dejándonos momentos de emocionante medianía en los chistes malos de Pontiroli, en los discursos cursis y poco creíbles de Pascutti o en el desconcierto de los utileros respecto a cuál es el camperón que los jugadores tienen que usar. La pretemporada, como no puede ser de otra manera, es fría, desgastante, rutinaria y pesada. La película no la maquilla, si no que nos la hace sentir en todo su rigor.
Los últimos momentos del film nos entregan los preparativos para finalmente salir a la cancha, y el arduo trabajo de la pretemporada da sus frutos, no sé si futbolística pero sí cinematográficamente. Luego de haber experimentado algo de la inclemente austeridad de la pretemporada, el momento de salir a jugar se hace sentir. La imagen queda en negro durante la arenga previa y el speech motivacional de Pontiroli y los gritos de “¡vamo!” de todo el plantel es todo lo que percibimos, quedando atrapados en ese rito prepartido en el que ya está, ahí se define, o le se le gana a Platense o se pierde (al final empataron 0 a 0), pero ya no es más un ensayo, sino la razón de tanto ensayo.
Se suele decir la gansada de “no sólo para los amantes del fútbol”, pero esta vez es cierto. Pretemporada nos permite sentir los rigores y las esperanzas de los ensayos hasta la agonística arenga final. Hasta ese momento único en la vida en lo que sólo resta decir: ¡Vamo’ eh!
Juan Upma
*Pretemporada se exhibe los domingos de julio a las 19 en el microcine Godard, Maipu 960
No es la primera vez que tenemos acceso a la intimidad de algún equipo. Ni siquiera es la primera vez que tenemos la ocasión de ver la de un equipo del ascenso. Basta recordar “Atlas, la otra pasión”, reality show que, como es propio del género, era mucho show y poco reality. Allí todo estaba cargado de un sentimentalismo exacerbado, de una grandilocuencia que no encajaba muy bien con el relato de un gris empate con Juventud Unida.
Pretemporada, por suerte, no es nada de eso. Esta nueva película de Juan Schnitman nos invita a redescubrir o reinventar el misterio en el fútbol. Y lo hace a partir de entrometerse en el vestuario, hotel, campo de entrenamiento y micro durante una pretemporada del Quilmes de Alberto “Beto” Pascutti. Sin ningún tipo de interacción con la cámara, los jugadores y cuerpo técnico aparecen y desaparecen de la imagen, dejándonos momentos de emocionante medianía en los chistes malos de Pontiroli, en los discursos cursis y poco creíbles de Pascutti o en el desconcierto de los utileros respecto a cuál es el camperón que los jugadores tienen que usar. La pretemporada, como no puede ser de otra manera, es fría, desgastante, rutinaria y pesada. La película no la maquilla, si no que nos la hace sentir en todo su rigor.
Los últimos momentos del film nos entregan los preparativos para finalmente salir a la cancha, y el arduo trabajo de la pretemporada da sus frutos, no sé si futbolística pero sí cinematográficamente. Luego de haber experimentado algo de la inclemente austeridad de la pretemporada, el momento de salir a jugar se hace sentir. La imagen queda en negro durante la arenga previa y el speech motivacional de Pontiroli y los gritos de “¡vamo!” de todo el plantel es todo lo que percibimos, quedando atrapados en ese rito prepartido en el que ya está, ahí se define, o le se le gana a Platense o se pierde (al final empataron 0 a 0), pero ya no es más un ensayo, sino la razón de tanto ensayo.
Se suele decir la gansada de “no sólo para los amantes del fútbol”, pero esta vez es cierto. Pretemporada nos permite sentir los rigores y las esperanzas de los ensayos hasta la agonística arenga final. Hasta ese momento único en la vida en lo que sólo resta decir: ¡Vamo’ eh!
Juan Upma
*Pretemporada se exhibe los domingos de julio a las 19 en el microcine Godard, Maipu 960
miércoles, julio 14
En caso estés pensando saltar
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y una yapa:
dirigidas por Oliver Pietsch
y una yapa:
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martes, julio 13
Todos juntos
Me dejaron una nota en la cocina con un plano de la casa y la ubicación de los tomates que debo regar dos veces por día. También tengo que alimentar a una gata llamada chica. ¿Cómo llegué a este pueblo de los alpes austríacos? En Frankfurt cambié la bicicleta en la que venía que era mucho más para hacer las compras que para subir montañas. En Frankfurt me encontré también con Andreas que apenas me vió me dijo: Te vas a ir de acá con una bicicleta optimal... También me dijo que quería que me sintiera un rey y así fue. El por qué de estos encuentros y el por qué de tales recibimientos es un misterio. García diría: Karma. Andreas es una especie de cocodrilo dundee tal vez algo menos flaco. Su aire australiano se debe a sus andadas por los desiertos del continente isla que recorrió hace unos años habiendo arreglado con un amigo que con el auto le había dejado depósitos de agua en puntos estratégicos. La australiana es una de sus capas. La otra, la más visible de todas es la argentina. Cuando le pregunté como lo iba a conocer me dijo: voy a llevar puesta una bufanda de Boca. Su casa es un campamento de ciclista permanente. La bicicleta colgada junto a una foto de Maradona, otra de las leonas y varias banderas argentinas. Hay fotos de paisajes también. Una de El salar del hombre muerto donde la bicicleta dijo basta y donde por casualidad lo vio un helicóptero de gendarmería que bajó a rescatarlo. Nunca tuve una camiseta de Argentina. Usé una en el partido contra México que me dio él. Me pidió también que me la llevara para el partido contra Alemania. Cumplí con el karma también y allí estaba yo gol tras gol estoico con la camiseta puesta no por lealtad a Maradona sino por lealtad a Andreas. La patria son algunos amigos. Para ese entonces ya estaba en Stuttgart; después los valles, después el río Iller, después los pueblos con olor a campo, las colinas y por fin los Alpes allá a lo lejos e imponentes. Hace tres meses estaba en los Andes bolivianos; en Potosí recibí un mensaje estilo misión imposible y casi sin darme cuenta estaba en otras montañas. Después de Bolivia, pensé, Europa en bici es pan comido. Lo mismo pensó Maradona de Alemania. Los Alpes no serán tan altos pero los caminos apuntan directo a la cima. No se cómo llegaré al otro lado pero allí voy. Antes tengo que regar los tomates. La casa tiene una inscripción de 1722 en el frente; es gigante y alberga a varios amigos que por distintas razones no están. Estoy yo y la gata. Hay un granero como en las películas con lugar para mi bicicleta, una jirafa y dos elefantes. Allí me propongo ver los capítulos de la tercera temporada de True Blood cuya segunda temporada fue terriblemente buena. Parece que ahora los vampiros se la verán con los hombres-lobo. Debo aprender como lidiar con ellos si es que me voy a adentrar en el bosque.
Dj malhumor
viernes, julio 9
Autobahn
Dj malhumor
miércoles, junio 30
Flame y Citrón, de Ole Christian Madsen
Si vos sos como yo y estás podrido de ver películas sobre nazis, esta peli del danés Ole Christian Madsen quizás te interese. En parte porque no es sobre nazis, sino sobre lo que se hizo con ellos. Flame y Citrón se inscribe dentro del tipo de películas que miran más
qué hicieron los buenos con los malos que lo que hicieron los malos, tal como hiciera “Black Book”, del inefable Paul Verhoeven.
Los protagonistas del título, Flame y Citrón, son dos héroes de la resistencia danesa durante la ocupación nazi. Ídolos de grandes y chicos, y figuritas repetidas en los manuales escolares de Dinamarca, ellos son dos agentes secretos contra los nazis, que tienen como misión aniquilar la mayor cantidad posible de daneses colaboracionistas. Todo va bien: muertes, alcohol y sexo, pero después las cosas se complican y los que parecían amigos al final son enemigos y viceversa.
La película tiene aciertos y defectos (como vos y como yo). Por un lado, siempre es saludable (hola, ¿qué tal?) el gesto audaz de discutir los mitos fundacionales de una nación. Por otro lado, la película no termina de decidir qué hacer, como diría el pelado de Simbirsk, respecto al tono que quiere tener, entonces se contradice y pierde fuerza. O sea, dejame que te explico. En la película mal-coexisten un realismo seco (que parecería ser lo que una desmitificación requiere) y una estilización extremadamente deudora del cine negro, que contamina ese realismo con un abuso de algunos elementos del noirismo. Entonces tenemos mucho jazz, mucho bar, mucha noche, mucha femme fatale que juega a dos puntas y sí, héroes perturbados que hacen sus propias reglas y viven en un mundo oscurísimo. No está mal darle un toque noir a una historia real, pero
en Flame y Citrón se fuerza a un punto tal que parece más una parodia de ese cine que una revisión sobre la resistencia. Esta contradicción e indefinición se prolonga por casi toda la película y le hace perder fuerza. Sobre el final, da la sensación de que el realismo se evapora, el noirismo se flexibiliza y la leyenda termina absorbiéndolo todo, pero de la peor manera. Vencen los clichés narrativos y las dicotomías gastadas (pasiones individuales versus necesidades colectivas; pragmatismo versus moral; el fin que justifica los medios versus los medios que justifican el fin). La película se hace cada vez más larga y menos interesante. Pasan unas cosas y termina. Seh, no está buena. Ya te dije.
Ahora Olé Christian Madsen está filmando “Superclásico” en la Argentina, una película sobre un jugador de Boca (interpretado por Sebastián Estevanez) que se enamora de su representante danesa. Solamente el tiempo dirá si Madsen sigue el camino de la mediocridad (tal como lo hace la selección danesa actual) o si se encamina en la senda vistosa y disfrutable de la Dinamarca guiada, en tiempos más benévolos, por los hermanos Laudrup.
Juan Upma
qué hicieron los buenos con los malos que lo que hicieron los malos, tal como hiciera “Black Book”, del inefable Paul Verhoeven.
Los protagonistas del título, Flame y Citrón, son dos héroes de la resistencia danesa durante la ocupación nazi. Ídolos de grandes y chicos, y figuritas repetidas en los manuales escolares de Dinamarca, ellos son dos agentes secretos contra los nazis, que tienen como misión aniquilar la mayor cantidad posible de daneses colaboracionistas. Todo va bien: muertes, alcohol y sexo, pero después las cosas se complican y los que parecían amigos al final son enemigos y viceversa.
La película tiene aciertos y defectos (como vos y como yo). Por un lado, siempre es saludable (hola, ¿qué tal?) el gesto audaz de discutir los mitos fundacionales de una nación. Por otro lado, la película no termina de decidir qué hacer, como diría el pelado de Simbirsk, respecto al tono que quiere tener, entonces se contradice y pierde fuerza. O sea, dejame que te explico. En la película mal-coexisten un realismo seco (que parecería ser lo que una desmitificación requiere) y una estilización extremadamente deudora del cine negro, que contamina ese realismo con un abuso de algunos elementos del noirismo. Entonces tenemos mucho jazz, mucho bar, mucha noche, mucha femme fatale que juega a dos puntas y sí, héroes perturbados que hacen sus propias reglas y viven en un mundo oscurísimo. No está mal darle un toque noir a una historia real, pero
en Flame y Citrón se fuerza a un punto tal que parece más una parodia de ese cine que una revisión sobre la resistencia. Esta contradicción e indefinición se prolonga por casi toda la película y le hace perder fuerza. Sobre el final, da la sensación de que el realismo se evapora, el noirismo se flexibiliza y la leyenda termina absorbiéndolo todo, pero de la peor manera. Vencen los clichés narrativos y las dicotomías gastadas (pasiones individuales versus necesidades colectivas; pragmatismo versus moral; el fin que justifica los medios versus los medios que justifican el fin). La película se hace cada vez más larga y menos interesante. Pasan unas cosas y termina. Seh, no está buena. Ya te dije.
Ahora Olé Christian Madsen está filmando “Superclásico” en la Argentina, una película sobre un jugador de Boca (interpretado por Sebastián Estevanez) que se enamora de su representante danesa. Solamente el tiempo dirá si Madsen sigue el camino de la mediocridad (tal como lo hace la selección danesa actual) o si se encamina en la senda vistosa y disfrutable de la Dinamarca guiada, en tiempos más benévolos, por los hermanos Laudrup.
Juan Upma
jueves, junio 17
La dama desaparece
De esta ciudad me gusta el nombre en inglés; Cologne, suena a francés un poco. Llegué hace una semana ya. La nota más importante es que ella desapareció. Soy yo el que crucé el océano, pero es ella la que se esfumó. Nos gustaba tanto Hitchcock. Un último mensaje para preguntar como había llegado y después el silencio. Como en una historia de Murakami. Como en una especial historia de Murakami que empecé a leer en estos días, U.F.O.in Kushiro. Tal vez fue abducida. Lo curioso del cuento; lo curioso para mí es que no se cómo termina. Peligros de leer cosas bajadas de la web. Se corta a la mitad. La mujer un día está y otro día ya no más. No se como sigue esa historia ni la mía. Volé de Buenos Aires hasta San Pablo muy temprano y después pasé horas blancas en el aeropuerto brasileño durmiendo y viendo películas hasta el próximo avión que me trajo. Me gustó dormir en tránsito. El limbo, menos vistoso que el limbo de Lost pero limbo al fin. La vida en suspenso. Cuando estábamos aterrizando en Colonia de golpe Hop! El avión vuelve a subir; se sienten ruidos extraños y por fin el capitan habla. Veo el río Mainz otra vez, los campos, las autopistas y los manchones verde de bosques aquí y allá. Por unos segundos largos pienso; tal vez no debía estar en este avión.. pero aquí estoy. Finalmente aterrizamos. Carolina todavía no había desaparecido. En la estación me esperaban Andreas y Mira. Caminamos hasta el Rhin y tomamos unas cervezas displicentes. Todo es muy relajado en esta parte del mundo; ¿Crisis? ¿Qué crisis?. Así se llamaba un disco de Supertramp creo. Jamás lo escuché pero recuerdo ese título. Tal vez era otro grupo intragable de aquellos años que ya eran viejos incluso para mí. Todo el mundo anda en bicicleta. Debo tomar nota. En algunos lados encajamos inmediatamente. ¿A qué vine? No lo se bien. A ver el mundial lejos de Argentina tal vez. Andamos de aquí para allá. Estudio mapas, empiezo a curiosear los futuros conciertos y encuentro un nombre que me viene resonando Ruby suns. El último disco lo escuché varias veces y fue directo a mis favoritos. No puedo decir más porque mi memoria retiene pocas cosas ultimamente. Los veré en vivo y ahí descubriré por qué. Leo que son holandeses y los describen como un encuentro entre los Beach Boys y Wampire Weekend. Entre mis planes está conseguirme una bicicleta decente y cruzar los Alpes hasta Italia para reclamar una herencia. Siempre me gustaron las novelas de Stendhal. ¿Qué más hice esta semana? El martes fuimos hasta una laguna escondida rodeada de un pequeño bosque. En realidad es un pozo gigante del pasado que se llenó de agua de lluvia; pura y cristalina. Nos tiramos entre los patos. La laguna es profunda, el agua fresca. Cuando estoy bien en el centro descubro que estoy cansado. Los brazos me pesan; sería tan fácil irme para el fondo y yo también desaparecer. Todos somos una ausencia para alguien.
Dj malhumor
domingo, junio 6
¿Me como un Ket Shup Boy o la paella que quedó de anoche?
¿Sabían que al Primavera Sound se puede ir con el tapper? En serio, si llevás la viandita no te la sacan en la entrada. No importa que haya unos 50 puestos de venta de morfi con diferentes opciones: desde falafels a choripanes, desde pizza en cubo a panqueques, desde hamburguesas ovni a hamburguesas ecológicas (no miento, venden eso, lo dicen los carteles y no se por qué me las imagino tan tóxicas como las del más afamado fast food). No importa que haya decenas de maneras de consumir lo que se te ocurra, si querés te traés loS fideos que te sobraron ayer y te los zampás mirando a Wilco.
Unos cuantos pensaron que podían hacer eso mientras disfrutaban del show de Low en el Auditori, ahí si pedían que dejes la comida a un costado. Era gracioso ver a un patovica con más cuello que Mike Tyson gritar "let the food over, later you can ricover", y mirás a un costado y están las tentadoras pilas de tappers, sanguchitos en papel aluminio y caserísimos etcéteras. Apenas te revisaban las mochilas, los patovas simplemente preguntaban si traías comida y si decías que no, te creían y uno podía pasar una pata gigante de jamón serrano entre la ropa sin problemas. Loco ¿no? Estos europeos están majaretas.
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