domingo, abril 25

Teorema

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Crimson Gold, Jafar Panahi.

Cine iraní sin niños ni película dentro de otra película o director que no puede filmar su película. Este Panahi es un gran director más allá de gustos y, como en su anterior El círculo, presenta una obra que avanza paso a paso, precisa y uno diría, de forma incontrovertible. Empieza donde termina y como los pasos de una demostración, desde el crimen consumado (asalto, asesinato y suicidio) a las causas y de allí al crimen nuevamente, vemos exponerse ante nosotros la construcción de esa demostración que es el crimen y muertes finales. Por una decisión que no es casual, solamente depués de unos minutos es que sabemos que el tiempo no va hacia el futuro sino que fue hacia el pasado, en una rueda que, como en El circulo, parece destinada a persistir en su transcurrir siempre igual a sí misma. El peligro del cine social (para ponerle un nombre odioso) es su esquematismo; eludido aquí por el talento del director y una actuación y construcción del personaje principal memorable. Encima es entretenida y con un aparte homenaje a La fiesta inolvidable, claro que en el cine de Panahi, en general, los perdedores no tienen finales felices.

santiago b.

Andá sabiendo por las dudas

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Shara, Noemi Kawase

Shara es una película con altos y bajos de una buena directora que todavía busca su destino (a pesar de reconocidos logros) a la cual la inflada típica de nuestra prensa no le va a venir nada bien. Kawase ganó Cannes con solamente 29 años. Algunos con suerte la vimos en Mar del Plata ya hace unos años y sorprendió, entre otras cosas porque no se esperaba mucho. La expectativa creció y fué invitada a Bs. As. donde presentó su segundo film más una especie de documental sobre ella misma, que, bajo una timidez aparente, delato ciertos rasgos de exhibicionismo.
La directora ha tomado el camino de las historias familiares (en las dos últimas entregas, frente al minimalismo de Suzaku que la hacía tan encantadora, siempre melodramáticas) para revisar su propio pasado más el de Japón todo, representado por una sección más vale antropológica de exhibición de fiestas populares, situación calcada en las dos últimas películas. Dificil de ver por su lentitud (a veces justificada y a veces no, con una gran cantidad de primeros planos de florcitas varias) no es definitivamente una película que podés promocionar como la mejor o entre las mejores del festival, o sí, podés, claro que eso no es ni crítica ni pensamiento cinematográfico sino propaganda de los propios gustos.

Dj malhumor.

sábado, abril 24

Science fiction - Franz Müller

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Otra a la que le habíamos puesto demasiadas fichas. Igual no estuvo mal. Alemana, modernita, simpática. Un gordito medio gil, originario de la ex Alemania Oriental, y su cínico y occidental profesor del seminario de motivación quedan frente a frente tras un estúpido accidente que los deja en otra dimensión. El mundo ya no es el que conocen y tienen que aprender nuevas reglas; en particular, lo que sucede cada vez que se cierran las puertas. Más allá de la comedia y la ciencia ficción del título, subyace de manera bastante transparente el trasfondo histórico post caída del muro. El personaje buenudo lo dice claramente: "yo estoy acostumbrado a esto, vivía en un país y de repente un día me desperté y era otro, el lugar era igual pero la gente era completamente distinta". En fin, no está tan mal la metáfora. Buena, pero no imperdible.

Memories of murder - Bong Joon-ho

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El mejor policial del fest, y esto sin desmedro de Johnny To. Un policial serio, que no está ahí para hacernos reír o mostrar la destreza en el manejo del arma o de la cámara sino para enfrentarnos a los abismos de crímenes y policías. Y además, un policial infrecuente, ya que -tal como se anuncia en el texto que funciona como prólogo- el caso queda sin resolver. El eje entonces se desplaza desde el clásico "quién es el asesino" a la sociedad coreana toda, la dictadura de la década del ochenta como telón de fondo, la policía torturadora y represiva, el policía enfrentado al infierno de su tarea. Si fuera una serie de Sony, sería una más, pero resulta que así es una obra maestra. Los 129 minutos pasan volando. Ah, y no abusa de la truculencia, ni de la sangre, ni de los cadáveres, ni de los golpes bajos. Como los buenos policiales. Aprendan, yanquis.

Los muertos - Lisandro Alonso

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Confesión de partes: yo era parte de ellos. Tras tantos días de cine de 10 a 2, se hace difícil seguir una película tan morosa a las once de la mañana. Lo cual no habla mal de la película, sino de una servidora. Para quien haya visto el largo anterior de Alonso, La libertad, un mensaje que circulaba en los pasillos del Abasto: esta tiene más ritmo, es más fluida. En fin. Profundamente poética, imágenes y sonido de lo más interesantes (un pasaje a la selva), y tres o cuatro, no más pero fundamentales, escenas fuertísimas. Y sin ruido: simplemente aparecen. Como en la vida: sin música de suspenso que avise. En fin. Ojalá hubiera podido apreciarla mejor. Vayan con café.

Las horas del día

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Vamos a decirlo de entrada: una (otra) de las decepciones del fest. Esperábamos más. Pasa algo raro con esta película: si se toma una escena, cualquier escena, se piensa "ah, qué bueno". Cualquier escena promete; si la encontráramos haciendo zapping, la aguantaríamos un rato largo. Pero la totalidad no funciona. Seamos claros, el guión no funciona. O quizás sea porque nosotros escribimos y nos interesa que los guiones sigan existiendo. En fin, no importa. La película no es pésima; por el contrario, es más bien inquietante. Está muy bien actuada (el protagonista es el que en En la ciudad andaba con su alumnita de 16) y además es catalana, cosa que siempre está bien. Pero esperábamos mucho más. Quizás nuestro problema sean las expectativas.

Trois vie et une seule morte - Ra(o)úl Ruiz

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Bueno, me enteré tarde pero es mejor tarde que nunca: este Ruiz es realmente un grande. En el contexto del festival sus películas son, en términos de los Auténticos Decadentes, estrellas en la noche de la mediocridad. Y Trois vie es extraordinaria. Marcello Mastroianni juega cuatro personajes, o un personaje cuádruple, como se quiera ver; lo rodean un destacado elenco, que incluye a Marisa Paredes y a Chiara Mastroianni, viva imagen de su padre. El guión, tal como acostumbra Ruiz, no tiene fisuras; tres historias aparentemente independientes se entrelazan a la perfección. El tema, si es que se puede decir así, son las vueltas de la vida, de cómo el exceso de felicidad puede causar desdicha y el exceso de generosidad puede causar pobreza, en fin, esas cosas. También es una película acerca de los deseos profundos, esos que no se explican, que simplemente acechan la normalidad. En fin, una gran película, deliciosamente filmada al borde del Sena (y no empalaga).

Antídoto

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Primavera, verano, otoño, invierno; Kim Ki-duk

Kim Ki-duk por razón de sus películas anteriores (que pudimos disfrutar en otros festivales) y porque su nombre, dentro de todo lo coreano que puede ser, es bastante recordable, tiene bastante fans entre nosotros. Sádico, loco y melodramático, es como un Miike un poco más serio. La más recordable seguramente es La Isla y esa última que trata de un carnicero de perros (posta) que vive cerca de una base militar norteamericana. Su tema o preocupación podría ser la animalidad en nosotros, cosa que el coreano se toma casi siempre literalmente y de allí su sadismo. Todo con talento y originalidad, lo que a veces lo llevaba a cosas intragables para el público o, digamos, desparejas (en especial el melodramatismo o algúna que otra malipulación emocional). Le teníamos fe y entonces, como cuando venís siguiendo a un grupo que te gusta mucho, llega el disco de madurez y Kim Ki-duk se despacha con un poema zen, maduro, gracioso, entretenido y honesto, es decir, una gran peli.
Maestro de las locaciones aquí también el escenario es uno de los personajes (en las montañas un valle, en ese valle un pequeño lago, en el centro del pequeño lago un pequeño templo budista con un solo monje y su pequeño dicipulo). La naturaleza también lo es, que ya desde el título es el tema, por último, perdido en esa naturaleza el hombre. Como para que no te sientas claustrofóbico digo que cada estación no es la estación de una año particular, sino una de las edades del hombre así que el tema y la trama es extenso como la vida misma. Por el talento de este director esta no es una sorpresa del todo, pero bueno, no esperes animalitos muertos. El que sí hizo una película a lo Kim Ki-duk es el director de la siguiente película.

Symphaty for Mr. Vengeance, Park Chan-wook

Ya te venimos avisando que respetes a los amigos del supermercado coreano porque te pueden reventar la cabeza (con buenas películas o con un bate de béisbol). Todo el melodrama que produce locura y furia asesina y reacciones sádicas que no vimos en la anterior está aquí. El amigo Migraña se durmió pero en honor a la verdad debo decir que también se durmió en la de Kitano (lo siento Migraña, soy tu amigo pero soy más amigo de la verdad, ji ji). La violencia estalla como estalla la venganza en un film plagado de desgracias que producen una risa entre nerviosa y burlona. Hay que recordar que este es el cine comercial coreano, éxito de taquilla que lo es sin héroes (la moral del film es tan ambigua que nadie puede tomar ese lugar), sin concesiones a los dueños conservadores de los estudios (el público es siempre mucho más sacado y quiere más) y siempre repletos de ideas, cinematográficas y de las otras. Es verdad que la trama tarda en llegar (aunque deberíamos decir que desde hace un tiempo estos tipos vienen cambiando las reglas de cómo se construye una tal trama) y eso pesa cuando pasó la medianoche. Pero hacé el esfuerzo macho que vale la pena!

Dj Malhumor.

Materia gris

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Triple agente, Eric Rohmer

Rohmer tiene más de ochenta años y entonces lo que para nosotros es una película histórica es para él una película sobre su juventud o adolescencia. La historia comienza en el París de 1936, en esos convulsionados años anteriores al desencadenamiemto de la segunda guerra y, de una manera entre irónica y sarcástica, reflexiona sobre las causas de tal suceso (o al menos algunas). Particularmente la de la ceguera y estupidez francesa, cuyos intelectuales y políticos no entienden nada cuando creen entenderlo todo, y como siempre y por lo tanto, juegan el papel de la histérica, la que nunca se entera de nada ni sabe qué papel le toca. Estamos frente a una película política e inteligente, que siempre dice una cosa y muestra otra, como el triple agente en cuestión, un ruso blanco (es decir despreciable y enemigo de la revolución roja aunque allí reside una de las ambigüedades) y por tal, natural, mal le pese a todos y en especial a su esposa, amigo de los nazis. Por ser tal el punto de partida, la película se emparenta con otro ensayo histórico de Rohmer, El duque y la dama, donde también el punto de vista era el más recalcitrante, no el de los revolucionarios sino el de la nobleza. Las acción se lleva adelante por los diálogos (en una ensalada de idiomas, ya que al ruso y francés se le suman nuestra traducción al español más los subtítulos en alemán que lleva la copia exhibida) y lo principal está siempre fuera de campo; lo que transforma al film, supongo que para decepción de muchos, en una buena obra de teatro. Pero no hay que temerle a las palabras, lo que nos lleva a la siguiente película.

L´Hipothèse du tableau volé, Raúl Ruiz

Es una pena que el adjetivo intelectual, con razón, haya pasado a transformarse en una clase de insulto. La intelectualidad no es entre nosotros más que un sentido común de segundo grado, mucho más prepotente y tributario de coyunturas de poder que otra cosa. En general las películas intelectuales, amadas por nuestros intelectuales no pueden ser más que el ritual de algunos gestos, la confirmación de algún canon que funciona como código de entrada a algún grupete. Se entienden las reacciones viscerales entonces de huirle a todo lo que tenga ese tufillo. Pero bueno, esta es una película intelectual, verdadera. Un coleccionista de arte nos habla de una serie de cuadros (de un pintor academicista) y de una serie de hipótesis que justamente giran alrededor del vacío que produce el cuadro faltante del título. Las hipótesis que se siguen, propias de Borges, Perce o Calvino, nos hablan mucho menos de lo endeble del conocimiento en general (mucho más en estas materias) e incluso nos habla menos de la vanidad de los intelectuales, que de lo maravilloso, complejo y siempre en fuga de los acontecimientos del mundo. Porque se trata de un hombre que piensa y no tiene miedo a hacerlo, porque justamente piensa (y fantasea) y no finge hacerlo. La película, del año 1978, que debería haber hecho las delicias de Foucault, no lo sé, casi como una adaptación de Las Palabras y las Cosas que indaga el problema de la representación, la transposición de medios (de la literatura a la pimtura, de esta al cine) es también una película policial, porque claro, un cuadro es siempre un misterio y ya de hace tiempo se ha emparentado a los expertos de arte (en especial aquellos en descubrir falsificaciones) con los detectives (y en especial con uno de los detectives por antonomasia, Sherlock Holmes). Supongo que la película también podría haber sido descripta como un hombre que habla todo el tiempo paseándose entre tableau vivants (puesta en escena de los cuadros por personas a la manera de decorados teatrales, género mixto si lo hay) pero sería algo estrecho. Lo que nos lleva a la siguiente y sorprendente película.

Story, Dana Ranga

Un señor pelado, en primer plano, nos dice: Simplemente un día supe que era un space man, lo había sido siempre, pero un día lo supe...yo era cirujano y le dije a mi jefe, el año que viene no estaré porque me voy al espacio, entonces el me dijo...¿en qué puedo ayudarlo?
Este documental biográfico, que es también una introducción a la vida zen, es asombroso. También podría ser descripto como un señor que habla todo el tiempo, casi siempre en primer plano, con voz pausada y de maestro antiguo (digo de la antigüedad), con enfoques particulares a su pelada que brilla como una luna pero sería equivocado. Los libros también pueden ser descriptos como cagaditas de mosca sobre un fondo blanco. O las palabras como ruidos. Como cuando Story Musgrave (sí, el tipo se llama Story) dice que fue una decisión artística lo que lo sacó de la tierra, él no intentó conquistar el espacio, sino ser conquistado por él. Story, de chico, manejaba tractores en una granja, estudió física, matemática y medicina, fue astronauta, es poeta. Pero el film no es la historia de un freak, es la presencia de un filósofo, la unión de una vida material (la actividad corporal y la ciencia) y el asombro frente al mundo (el arte). Un descubrimiento lleno de felicidad y melancolía. La historia de un hombre valiente.

santiago b.

viernes, abril 23

El apocalipsis es hoy.

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Darkness Bride, Wai Lun Kwok

Varias películas en una. Cuento folklórico que vira a menoige a trois con chinos del campo y termina en historia de fantasmas. Y encima es más que eso porque es una película inteligente y sagaz. Dividida en dos partes por las locaciones, primera mitad en algún lugar perdido en el campo (más parecido al desierto y a la nada que a nuestra pampa) segunda mitad en la ciudad. Como sospechamos al ver All tomorrow´s parties (para que tenga ganas, la comentamos hace un par de días) la China real puede ser más apocalíptica que cualquier fantasía (mucho más sí es de medio pelo como en All tomorrow´s parties). En un pueblo que intuímos pobrísimo lo único que se puede traficar son novias, tanto para vivos como para muertos. Ese es el disparador de una historia que se dispersa en muchas otras; la China vieja y nueva, las mujeres como lo que circula, el pasado que acecha. La fotografía es excelente y mejor aún sí se usa para contar una historia. Gracias chino.

santiago b

Grimm - Alex van Warmerdam

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Ay las coproducciones. Esta es holando española, y da como resultado a dos hermanitos bilingües que pasan de Holanda a España en moto, sin papeles y aparentemente en cuestión de horas. Bien, vemos que el realismo no es el punto en este film. Ya lo dice el título: por los hermanos Grimm, esos de Hansel y Gretel, que por supuesto es el punto de partida del film. Que después delira, no hay problema, eso es exactamente lo que los holandeses piensan de España: que allí cualquier cosa puede suceder, hace calor, siempre brilla el sol, la gente se mata por nada y todavía hay pueblos fantasmas para tener duelos de western (probablemente en Almería, la zona retratada en Ochocientas balas). Ah, los hermanitos, incestuosos ellos. Pero no como los de Bertolucci: estos apenas amenazan. En fin, simpática, podemos decir. Y hasta ahí.

Me lo merezco.

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Tangos Robados, Eduardo de Gregorio.

Otro desconocido director argentino en el exilio. Y ahora se por qué lo de desconocido. El señor adaptó a Borges para Bertolucci en La Estrategia de la Araña, trabajó con Rivette y filma de vez en cuando. Según Jonhanatan Rosembaum (el director del festival entre las sombras) está es su última y mejor película. Mitad, en español mitad en francés, la película parecería juntar lo peor de los tres países (Francia, España y Argentina). LLena de buenas intensiones y amor por el cine, sólo a un americano podía gustarle, es decir, alguién que no puede darse cuenta la cara y voz de salame que tiene el protagonista argentino. De Gregorio hace mucho que vive en Francia como para haberse enterado que el cine de Argentina afortunadamente cambió y entonces hizo una película como la de antes, llena de gente tierna y que habla mucho. Está crítica es en directo, directo, es más, todavía no terminó la proyección y yo aquí escribiendo.

Dj malhumor.

Serva e padrona - Tonino Bernardi

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Hay que decir que el director se veía simpatiquísimo. Pero, lamentablemente y con todo el dolor del alma, la película no califica. Demasiado experimental, demasiado sin guión, demasiado cámara en mano y mal iluminada. Es decir, no por independientes hay que ser tan poco profesionales, ¿o sí? La vi durante cuarenta y cinco minutos y no logré entender, salvo por momentos ínfimos, dónde estaban la serva, la padrona y la lotta de clases que el simpático de Tonino había prometido. Quizás fuera incomprensión o falta de predisposición de mi parte; quizás no fui lo suficientemente paciente. Es que empezaba La face cacheé de la lune. Todavía me estoy felicitando.

Depuis que Otar est parti - Julie Bertucelli

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Para empezar, quiero avisar que esta peli no se llama Cartas de mamá, no sé por qué le pusieron ese nombre. Y tampoco está inspirado en el cuento Cartas de mamá de Cortázar, así como Tres tristes tigres, la de Ruiz, no está inspirada en la novela homónima y fabulosa de Cabrera Infante. Se parece más a otro cuento de Cortázar, La salud de los enfermos; aunque ni siquiera tanto. No está mal. Tampoco está tan bien. Interesante. Más allá de la anécdota, bastante pegada a La salud de los enfermos como decíamos, está bien actuada y, como tantas otras pelis del fest, nos lleva a pasear: esta vez a Georgia, ex URSS. El trasfondo muestra la situación de los georgianos de clase media, donde los médicos van de indocumentados a París a trabajar en la construcción y los que se quedan deben vender libros, muebles y tesoros de la abuela para poder vivir. Cualquiera que haya ido a Parque Centenario o Parque Lezama un fin de semana de los últimos años sabe de qué hablo. Una película emotiva, pero que a esta altura del festival no pincha ni corta.

Far side of the moon, o La face cacheé de la lune, de Robert Lepage

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Recomendada cinco estrellas. Imperdible. ¡Es excelente y no es mainstream! Ya han hecho la comparación famosa de "el Nanni Moretti canadiense", y no está tan mal. También me hizo acordar un poquito a Doris Dorrie (pero mejor), por eso de la fantasía más real que la realidad. Maravillosa. Neurótico amigo, muy inteligente, muy tierno, con mucho sentido del humor. Y su hermano, su madre recién muerta, su pececito dorado, las piedras que coleccionaba de chico, los astronautas, la luna, el pasado y el presente, todo conectado por vínculos sutiles que la cámara reproduce con liviandad. La primera película en la que no dan ganas de bostezar ni de pedir pastillas ni de mirar la hora ni siquiera para saber si nos estamos perdiendo la película que viene, porque no importa la película que viene, sólo importa esta y que por favor no se termine. Más que súper hiper muy recomendada.

Según como se mire

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Good morning, Night; Marco Bellochio

Bellocchio es un viejo director italiano al que a pesar de tener una extensa trayectoria seguiremos llamando el de El diablo en el cuerpo. Director con preocupaciones políticas (aquella es una película política aunque los morbosos solamente recuerden una famosa fellatio) su estilo lo deja a mitad de camino entre el viejo cine italiano y, el maintream o director que sabe lo que hace. Aquí la anécdota (suena feo llamarla así) es el secuestro y asesinato de Aldo Moro por las brigadas rojas. El tema daba o para el alegato monumental o para algún acercamiento minimalista donde los hechos hablan por sí solos (cuatro dementes o quijotes, en el sentido de enfermo por los libros, que piensan encarar solos y a su cuenta la revolución). Ni uno ni lo otro. Se deja ver muy bien y eso no es menor rodeado de tanta cosa que no se estrena no por independiente sino porque simplemente no tiene la calidad mínima. Ideal para lavar conciencias y para sentirse comprometido.

Dj malhumor.

jueves, abril 22

Sinfonía de licuadora y máquina de picar carne.

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Vanguardia Austríaca, programa 2.

Segundo programa acerca de la vanguardia austríaca. El primero (que no vimos, no hay tiempo pa´ todo che) trataba de los clásicos, aquí vienen los modernos. Se trata de 12 cortos (¿videos clips?¿video-instalaciones sin instalación?) que son un poco de todo esto y que son principalmente obras en colaboración entre músicos electrónicos y video/cineastas. Sin supremacía de uno sobre el otro. Sí lo de electrónica es un poco vago digamos que se trata mayormente de avant-noise, mucho rudio va, pero de ese que nos gusta. Dos artistas que venimos siguiendo son los platos fuertes, Fennesz y Fleischman b. Justamente estos dos andan en direcciones casi opuestas, el primero en la experimentación autechre/oval (estoy apurado) el segundo en una electrónica feliz y melodiosa que provoca adicción y en el corto que musicalizaba aquí hasta arrancó aplausos. Lo interesante es que se trata de vanguardia y se trata de musica popular al mismo tiempo, es que en Austria como comentó el curador (un austríaco de anteojitos algo tartamudo y simpático) ya no se diferencian uno del otro. En ese sentido uno de los cortos mostraba el lento avanzar de un tren ritmo de una música propia de licuadoras. La resonancia a la primera película de la historia del cine estaba allí a la vista, lo que no tanto es que el cine mismo, como vemos ahora, nació como vanguardia.

santiago b.

Tapado.

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Far side of the moon, Robert Lapage.

Joyita de último minuto cuando estábamos en la altura del festival en que sólo vamos a lo seguro. Nani Moretti es a esta altura un género, tal es así que incluso nombra a quienes lo precediron como Woody Allen; teníamos al Moretti israelí (Avi Mogravi) y ahora tenemos al quebecúa (provincia francoparlante del Canadá). Lo parecido es la fuerte personalidad, el humor repleto de autoironía, el cine como ensayo. De ahí para acá todo distinto. Hay una mirada personal pero desde el vamos es doble, Robert Lapage (actor, director, cineasta) es aquí él y su hermano. El hermano es el gay, la fijación materna es suya; suya es también la fijación con el espacio, pero su hermano es el dueño del tiempo. Sí estos directores son casi por definición enfermos imaginarios, el Lapage principal tiene un tumor (porque hay algo no ficcionable alrededor de esto). Sí en todos los directores que hacen de sí su personaje hay una autoparodía para transformar esa debilidad en fortaleza, aquí encontramos del principio al final una profunda melancolía; una tristeza de la inteligencia que una vez que ve, ya no puede hacer que no ha visto. Pequeña pero filmada con firmeza, graciosa y amarga al mismo tiempo en su plácido transcurrir, siempre inteligente (pero sin buscar el chiste, inteligente, sin más). Hallazgo.

santiago b.

B-Happy - Gonzalo Justiniano

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Otra de esas pelis (y van...) que promete mucho, arranca muy bien, y derrapa estrepitosamente a los cuarenta minutos. Una adolescente de pueblo, rebelde ella, que asegura no tener miedo a nada. Su pueblo, su padre ladrón, la escuela, el chico que le gusta, el dueño del almacén que se acuesta con la madre de ella. Hasta ahí bastante bien, hasta que empieza la tragedia: en diez minutos la piba queda huérfana y sola en el mundo, el patrón se la quiere voltear, y ella arranca para la gran ciudad. Ahí aterriza derechito ¡en el reformatorio! Y no les contamos más: simplemente, que tenemos todos los ingredientes para el dramón. Si la hubieran actuado un poco peor, daba para Canal 9 un sábado a la noche. Rescatemos, claro, el buen espíritu de la chica, que nos ahorra el final trágico y vuelve al optimismo.

Les triplettes de Belleville

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¿Cómo puede ser que todavía no dijimos nada de esta maravilla? Una película para ser feliz. Así nomás. Feliz como sólo se es feliz con los dibujos animados, inventados para felicidad de los niños. Los niños pueden ver esta peli y ser ampliamente felices y también podemos verla todos los demás y sentirnos niños gracias a ella. Una anécdota mínima pero eficiente (el secuestro de un ciclista en pleno tour de france, y la búsqueda implacable de sus fieles madre y perro) funciona para desplegar toda una serie infinita de maravillosidades animadas. La peli no tiene diálogos: tiene música, y sobre todo dibujos, dibujos fabulosos, de esos que si fueran pósters podríamos ponerlos al lado de la cama y pasar toda la infancia mirándolos. Enormes ciudades monocromáticas con rascacielos gigantescos, barcos tan grandes como los rascacielos, el paso del tiempo sobre las ciudades cambiándoles el color. Nunca podríamos cansarnos de mirar eso, y además la película no da tiempo: los personajes siempre están moviéndose, en bicicleta o usando los más insospechados medios de transporte. Ah, y además están las mismísimas triplettes: tres deliciosas ancianas que hacen jazz con cualquier elemento. En fin, me parece que hablar de esto no sirve. Entonces: véanla, y si quieren quedar bien con alguien, inviten.