miércoles, abril 17

Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur Moltó

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En la edición 27º del Festival Internacional de Cine de Mar del plata, dentro de la sección España Alterada, presentamos el corto Ya llega el tiempo de agitar las cerezas (Ja arriba el temps de remenar las cireres, España, 2012) dirigido por Jorge Tur Moltó y que se puede ver por aquí.

Más tarde dicha sección fue presentada en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro General San Martín y para dicha ocasión, sobre ese cortometraje escribimos el siguiente texto:

29 de marzo en Barcelona. La ciudad está en huelga general. Los manifestantes se congregan frente al edificio de la bolsa. Este cortometraje, nacido para se parte de un film colectivo deudor de una vieja tradición del cine revolucionario de los años 60, vuelve a trabajar con un género olvidado: el cine como un llamado a la revolución. 

Ahora Jorge Tur Moltó vuelve con este nuevo trabajo (realizado con un equipo técnico mínimo y con la colaboración de Virginia García del Pino, directora de El jurado, en el guión y la edición), un documental que, partiendo de formas y estilos conocidos, logra darle la vuelta a un género y, quizás, clausurarlo definitivamente.
Dime quién era Sanchicorrota cuenta la búsqueda del héroe rural del título (suerte de Robin Hood de la zona de Navarra), que comienza como una bucólica y divertida descripción de un pueblo y sus habitantes (y sus no menos simpáticas ovejas y canciones) para encontrarse con diferentes versiones de la leyenda y, casi sin querer, con sombrías historias del pasado. El retrato de un pequeño universo rural y feliz, sirve para demostrar que la liviandad del mundo convive con el horror.

Dime quién era Sanchicorrota fue ganador del Proyecto X Films 2012 que organiza el festival Punto de vista en España y estrenado mundialmente en su edición 2013. 

Marcelo Alderete

martes, abril 16

Mitad de Semana.

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Ahora que Independiente se va al descenso podemos hacer un montón de chistes!. O usarlo como metáfora del fin de los tiempos, estilo ¨El cine independiente se va a la B¨. No estaría nada mal eh!! Tal vez por ahí enontraríamos lo que le está faltando, che; garra y actitud. Hay bastantes formas de decirlo; una es decir que el cine independiente se volvió adulto. Yo diría que más bien se institucionalizó si no fuera una palabra horrible. Si adultez es sinónimo de madurez no es el caso. Hay muchas pelìculas inmaduras que responden a los clisès del artista joven. O del artista a secas. Ya me aburren desde los afiches. Maduras son las muy buenas Call Girls y A Hijacking; sueca y danesa respectivamente. De la primera ya habló Juan; la segunda es también bastante notable a su manera. A riesgo de sonar serio (justamente lo que no quiero!) cuánto aportan las cinematografías periféricas a los géneros. Y cuanto extrañaba a Winterberg!! Una película de género secuestro, una "Tarde de perros" a escala mundial entre un escritorio en Copenhagen y un barco a la deriva en el Oceano Indico. Es buena y compleja a pesar de su sencillez. La versión yankee sería insoportable. Escribió el amigo Alde Marce que la película de Assayas es una peli burguesa sobre tiempos de revolución (cito de memoria!). Un poco asi el festival; una visión burguesa de lo independiente. Ni uno con ganas de patear el tablero un poco; de la manera que sea. Ojalá esté equivocado y el blog se llene de recomendaciones de pelis que no vimos. Por otro lado no es problema del festival que es lo más como siempre. Es que es lo que hay. Al menos por acá. O más o menos lo que hay. Digo, con 400 peliculas es una buena muestra de lo que se está haciendo. Y en ese panorama descolla Leviathan. Descolla en cualquier panorama. Tremenda. Como la primera vez que escuché a Oval. Como cada vez que escucho a Oval. Parafraseando a Juan en lo que escribió hace unos días; el ojo confundido con la visión misma. El cine (como cierta música) vuelto textura. Esa es la actitud. Levantarnos de la butaca. Y salgo al pasillo y escucho los comentarios de los estudiantes y me digo que estamos en el horno. La mirada del olfa que busca por todos lados como hacer los deberes. Extrañamos los jubilados de Mar del Plata. El cine y la vida misma. Tenía mis porotos en Radiografía del Desierto de Mariano Donoso. Sus dos primeras películas, Opus y Tekton, me había gustado mucho. Llenas de humor e ideas. Y pumbate, Donoso, amigos de Llinás, que se puso serio y que más allá de algunas imágenes memorables nos invitó al sopor y el aburrimiento estilo uia, ahora va a preparar el mate, ¿cuánto le va a poner?, puedo dormir 3 minutos más. Hasta que empieza a cambiar la goma que se le pinchó (otros 3 minutos). Y a pesar de ciertas imágenes que me vuelven como en sueños no se la puedo recomendar a nadie. Como la de Apichatpong. Aunque por razones opuestas. Porque casi no es cine. Es un director que cada uno debe descubrir en un momento. Solito. Cualquier cosa que se diga lo desmerece y traiciona. Aunque llevé a mi amiga nueva peró. Que despuès me preguntó; ¿Hay alguna que te mueras por ver? Dificil. No lo sabía pero las de Hong San soo. Que empieza donde todos terminan. Sus personajes caminando con sus mochilitas. Un director joven e inseguro invitado de jurado a un festival de medio pelo en, título genial, Cómo si te las supieras todas. Las versiones independientes van derecho, en el tono que sea, a la incertidumbre del artista. Sí es argentina se va a Ushuaia o a Salta a buscar al padre; si es yankee, nos comemos todas sus reflexiones intrascendentes y si tenemos suerte, escuchamos alguna linda canción. Aquí es solo una excusa para la comedia humana. Un Rhomer coreano que nos habla y se rie de verdad. Y otra vez la irreverencia en un artista consumado. Como en Shut Up and Play de Hits. Aunque muchos ya la vieron en la tele bien vale la sala. Nunca pensé que iba a decir esto. Es una película tierna!! Jua. Si, el documental sobre James Murphy y el último recital de LCD Soundsystem es una película sentimental. Que nos muestra a un artista verdadero. Un Elton John cool con perrito y todo. Sacando la triste figura del crítico de rock, otro momento de alegría y la irreverencia de desear ser tan solo un hombre corriente. Dj malhumor

Les coquillettes, de Sophie Letourneur

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Parece que a los programadores del BAFICI les gustan las películas sobre el mundillo del cine. Desde UPA! Una película argentina a The woman in the septic tank. En este caso el film se ocupa de esa temible (y terrible) fauna que puebla los festivales de cine. La protagonista presenta un corto (Le Marin masqué, también programado en esta edición) en el festival de Locarno y mientras tanto, acompañada de sus amigas (relacionadas con el mundo de la industria del cine, pero que en vez de buscar fondos monetarios, buscan chicos y pasar un buen rato, tareas mucho más nobles, por supuesto), filma esta película. Las muchachas son francesas, por lo tanto adorables (o no, dependerá esto del espectador y es aquí donde se juega la simpatía que pueda despertar la película) y la relación entre ellas, filmada de manera rápida y despreocupada, es lo más sincero de la película. La ciudad de Locarno como escenografía natural, parece el mejor lugar para realizar un festival (de cine o de lo que sea). 
El mundo del cine y los festivales, es un mundo terrible como todo lugar donde se ejerza una forma de poder. Por más amor al cine que se tenga, es sabido que se trata de un gran negocio (incluido el llamado cine arte), a pesar de sus constantes crisis creativas y monetarias. Que esto en la película este mostrado de forma edulcorada, tampoco es algo tan grave. Se han hecho comedias con temas mucho más importantes y tremendos.
Pero continuemos con la fauna cinéfila. Por ahí aparecen Louis Garrel, en una participación virtual, la nariz del crítico, programador y director Mark Peranson y el gran Olivier Pere, entonces responsable artístico de Locarno y una de las pocas personas que, entre otros méritos, supo extender su buen gusto como programador a su vestuario. Algo que, y volvemos al mundo de los festivales, roza lo milagroso.
El propio Pere, escribió que Letourner es el producto de un cruce entre Raoul Ruiz, Jacques Rozier y Luc Moullet. Una exageración, claro, pero es lo que hace falta a la hora de imponer obras y nombres. Aunque a veces estas imposiciones fallen.
Me despido preguntándome quienes serían (seríamos) los protagonistas de la versión local de Les coquilletes…

(Este texto es una mezcla de otros publicados previamente, aviso).

Marcelo Alderete

lunes, abril 15

Avanti Popolo (Michael Wahrmann)

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Hay películas que hacen todo bien. Son correctas, inteligentes, bien pensadas, tienen todo en su lugar... y sin embargo, ¿es suficiente? ¿Es suficiente la estructuración teórica irreprochable? ¿Es suficiente que la idea fuerza de la película esté en cada plano, en cada composición? Está bueno, sí, ¿pero es suficiente?

En Avanti Popolo pasa un poco esto. Trabaja con tags criticos-friendly (memoria individual, memoria colectiva, reflexion sobre el cine, lo íntimo, lo público, etcétera) y está todo en su lugar. Encuentra la forma-registro adecuada (el super 8) para hablar, por agarrar uno de estos tags, de la memoria colectiva e individual, formato que a su vez sirve para trazar un ida y vuelta entre las viejas formas de cine y las viejas formas de construcción política, de su agonía y su caída en la obsolencia. También tiene elementos de distancia (mirada a cámara, soliloquios). Se encarga, sí, muy bien, en general, de que la forma corra a la par de la melancolía del protagonista por el olvido y la muerte gris de las utopías. Pero repito, ¿con eso estamos? Será que hay películas para críticos, pero no para cualquier crítico, sino para aquellos que evalúan las películas como si fueran trabajos prácticos. Entonces si hablás de la memoria, tenes que meter un registro visual pertinente y adoptar los gestos de enunciación correspondientes. Es casi un unir con flechas, ¿no? ¿No hay algo más en el cine? ¿No tiene que haber algo más? ¿una dimensión más estrictamente creativa? ¿Una poesía? ¿una potencia creadora de imágenes huidizas que hagan estallar la sensibilidad y la comprensión de los espectadores en mil pedazos? ¿No tenemos que crear imágenes más que simplemente ensamblar las piezas en stock correspondientes a la idea fuerza? Todo eso es lo que no sentí en Avanti Popolo. No me sorprendió casi ninguna imagen, no percibí ninguna evolución, ninguna ruptura, todo me parecía normalmente desplegable una vez que entendí qué quería mostrar la película. Si, sí, hay algun momento propio, con aura, en Avanti Pópolo. Quizás cuando padre e hijo son atravesados por la proyección en super 8 del hijo desaparecido. No es una composición muy original, pero al menos es algo. No sé. Ahora que la escribí me parece una idea más bien genérica. Lo seguiré meditando. Igual valoro mucho que Avanti Popolo dure 70 minutos. La duración de una película también es una cuestión moral.

PD: Además de estas reflexiones, no me gustó que es nostálgica y, por momentos, cancherita. Le doy seis melocotones.

Se puede ver el miércoles 17 a las 16 horas en el Village Recoleta 6

Call Girl (Mikael Marcimain)

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Primero lo primero. Call Girl es un gran thriller. Después de un primer tercio algo redundante, cuando arranca es imparable. Durante la última hora u hora y media no te importa absolutamente más nada en la vida que la suerte de las pibas, burócratas y detectives involucrados. Y para un thriller no hay algo mejor que se pueda decir.

Segundo lo segundo. Ambientada en los setenta, toma un escándalo que sacudió la política sueca de los setenta (el uso de un servicio de prostitución que incluyó menores de edad para deleite de funcionarios del partido socialdemócrata) y lo convierte en película de angustia adolescente + intrigas políticas y detectivescas. Es un poco The Wire, un poco All President’s Men , un poco Lukas Moodyson y funciona muy bien. Además, todo en una bella fotografía setentosa (sí, ahora nos remite enseguida a Instagram. Qué se le va a hacer?), un montaje adrenalínico inteligente, organizado ( no adrenalínico merquero) y una música pop de época (abba, roxy music) de esas que te ponen allá arriba cualquier escena.


Pero (la crítica ideológica) Como buen socialdemócrata y admirador de Olof Palme (primer ministro sueco en aquellos años y figura de culto) tengo mis desavenencias ideológicas con la película. En realidad, aunque no lo fuera, tendría las mismas desavenencias. Call Girl toma un suceso real para desarrollar una narración vertiginosa pero dura, rigurosa. Hasta que comienzan las licencias. Y ahí aparecen, entre otras cosas, los primer ministros parecidos a Olof Palme que no sólo encubren sino que participan activamente en el fornicio de adolescentes. Y no da. En Suecia esto levantó mucha polvareda (a pesar de que no hay polvo en Escandinavia, no al menos ese polvo); la familia de Olof Palme demandó a la productora y si no entendí mal, logró que se editara alguna escena especialmente controversial (No creo que Olof Palme hubiese estado de acuerdo con esta censura, de todas maneras). Así como se criticó a Zero Dark Thirty por plantarse como documental y tomarse alguna que otra licencia injustificada, bien se puede hacer el mismo cuestionamiento (válido) con Call Girl. Si vas a ser riguroso, sélo de verdad. Si vas a tomarte licencias tan gratuitas (y no hablo de software libre) no avises que la película está basada en hechos reales. (a propósito, el director declaró lo mismo que Bigelow para defenderse “es una ficción, no es un documental”).
Otra cosa. Hay un cierto olorcito a conservadurismo en Call Girl. En varias escenas aparecen políticos del partido socialista hablando a favor de promover políticas de género, políticas de igualdad. Hay en todo esto una mirada, al menos ingenua, que denuncia la hipocresía del gobierno y de la social democracia. Una visión simplista y estigmatizante, que mete todo en una misma bolsa, como si las políticas progresistas del gobierno carecieran de valor por el comportamiento reprochable de algunos de sus funcionarios.

Conclusion. Hiper recomendable, pero con disclaimer ideológico.

Todavía la pueden ver el lunes 15 a las 17.45 en Arteplex Belgrano 3 y el Sábado 20 a las 22.40 en el Village Caballito 4.

Après mai, de Olivier Assayas

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El origen de Après mai está en el libro Une Adolescence dans l'après-mai - Lettre à Alice Debord. Recuento de la educación sentimental que el joven Assayas realiza sobre su adolescencia entre el mayo del 68 y el nacimiento del punk, en forma de carta-ensayo, a la mujer de Guy Debord. Sin embargo en Après mai -la película- el nombre de Debord, sólo aparece en forma pasajera y nunca en espíritu. No es culpa de Assayas (al menos en parte), la revolución y el cine apenas si vivieron un romance pasajero. Hoy el cine, como la mayoría de las expresiones artísticas, depende del status quo y de empresas y fundaciones. Guy Debord acabo su vida suicidándose, Assayas es una estrella del cine arte. Él lo sabe y esa sería la parte mala, claro. Es el signo de los tiempos.
Après mai es una película burguesa sobre tiempos revolucionarios. De todas maneras, desde aquí se nos hace difícil hablar mal de Assayas, quien siendo crítico de la mítica Cahiers du cinema, descubrió el cine de Hong Kong para el resto de los mortales occidentales y, más tarde, fue novio de Maggie Cheung.
Como en toda obra que retrata el pasado de su autor en forma autobiográfica, el director no evita la nostalgia; pero no se trata de una nostalgia recargada, esa que asegura que “todo tiempo pasado fue mejor”. La mirada de Assayas es siempre sentida pero por momentos distante y despreocupada. Una película burguesa sobre tiempos revolucionarios, épocas en las que había “algo en el aire” (como hace referencia el título de la película en inglés). A diferencia de Les amants reguliers (2005) de Philippe Garrel (obvia, pero inevitable comparación), y su mítica visión de aquellos años, Assayas elige contar de manera casi asordinada, la historia de un muchacho al cual sus desilusiones amorosas (esa otra forma de la revolución) lo llevaron a transformarse en un cineasta. Un joven al que, como a todos nosotros, le tocó vivir en tiempos difíciles. El futuro de ese muchacho ya todos lo conocemos.
Mientras tanto, en algún lugar, Guy Debord sigue enojado con todos.

(Este texto es una mezcla de otros publicados previamente, aviso).

Marcelo Alderete

domingo, abril 14

In another country, de Hong Sang-soo

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El cine de Hong se concentra cada vez más y ahora, con In Another Country, llega a un límite difícil de superar. La historia, como ocurre con sus últimas películas, está dividida en varias partes, tres en este caso.
Todo comienza con la llegada de una madre y su hija a las playas de Mohang. La hija, para calmar sus nervios, decide escribir un guión. Ese guión es la película. Tres historias que repiten sus locaciones, actores, objetos, incluso diálogos. Este recurso, (que a priori parece provenir de un lugar infernal donde viven las ideas para guiones de todos los estudiantes de cine del mundo), funciona de manera exquisita. Estamos en el terreno de la comedia (romántica) pura. Todos los elementos del cine de Hong están aquí pero, repito, de manera concentrada. Su elemento más particular y que obviamente resalta, es la presencia de Isabelle Huppert. A diferencia de lo que suele ocurrir con el cine de nuestro bendito país, en donde las co-producciones con otros países son justificadas con las siempre extrañas e inverosímiles apariciones de algún personaje extranjero, aquí la justificada aparición de Huppert termina de transformar la película en una genialidad. Huppert entra al universo de Hong Sang-soo y automáticamente se transforma en uno de sus personajes borrachines, enamoradizos y parlanchines. Por otro lado, el protagonismo de Huppert y el hecho que -aunque sea desde la ficción- el guión sea escrito por una mujer, logran que In Another Country sea el primer título de Hong con mirada femenina, por no decir directamente feminista. La inclusión de una extranjera como objeto de atracción, también transforma la película en una hilarante crítica a los hombres coreanos y sus actitudes machistas, por otro lado tan parecidas a las del resto del mundo.
Otra particularidad de la película, es su joven protagonista, el actor Yu Junsang interpreta a un guardavida, cuyo personaje responde a ese nombre: El Guardavidas. La actuación de Yu es vital y la actividad que lo define: física; a diferencia de los eternos intelectuales que pueblan las películas de Hong. Aquí Yu, nada, canta, cocina y hace el amor sin ningún tipo de carga intelectual que se interponga a sus vitales deseos. Ante un problema sentimental que parece no tener solución (los diálogos entre Yu y Huppert son todos tan graciosos como inolvidables), el simpático Yu solo dice "Whatever" y sigue adelante o mejor dicho, sigue esperando en su carpita al lado del mar. Algo impensable en los vuelteros y enredados personajes previos de Hong. Algo que sí comparte con anteriores personajes, es la insistencia a la hora de conquistar mujeres. ¿Quién podría culparlos?
En uno de los grandes momentos de la película, Isabelle Huppert camina por un bosque rumbo a la playa, tomando de la botella tragos de Soju, una potente y exquisita bebida alcohólica coreana, como todos deberían saber. En un momento se detiene y, con toda su belleza no sólo intacta sino cada vez mayor (si tal cosa es posible), se sienta sobre una roca, toma un largo trago y una vez finalizado emite un liberador y sensual "Ahhh". Al rato vuelve a tomar otro trago y repite: "Ahhhh", segundos más tarde, nuevamente vuelve a tomar otro trago y repite por última vez: "Ahhhhh". Imposible ver esta escena y no enamorarse perdidamente de la pelirroja de Huppert. Un verdadero orgasmo cinematográfico, si me permiten el exceso. Hong Sang-soo demuestra una vez más su amor por el cine. El mejor director de cine de la actualidad. No hay dudas.

(Una versión levemente diferente de este texto fue publicada previamente en Encerrados Afuera).

IN ANOTHER COUNTRY tendrá su estreno local (¡milagro!) y durante el BAFICI se proyecta los siguientes días:

Jueves 18, 20.30, V. Recoleta
Sábado 20, 13, V. Caballito

Marcelo Alderete

¡Má que BAFICI ni qué BAFICI!

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Locaciones: Buscando a Rusty James, de Alberto Fuguet

1 comentario:
Debo agradecer a Fuguet el traerme a la memoria Rumble Fish. Ya está. Es bastante después de todo, no se, que se yo. Se lo podría haber dicho personalmente cuando presentó la película y contó como le cambió la vida. También hubiera estado bueno irse ahí. Porque no había más que eso o poco más. Muy poco para una película. Clueless; como esa película de la rubia tonta. Estaba buena esa pelí! Ja. Acá voces en off diciendo una y otra vez como la película les cambió la vida. Y tenemos que creer que son gente creativa, escritores, cineastas, críticos. Tenemos que creerlo porque ni a uno se le cae una sola idea. Por suerte podemos ver muchas imagenes de esa gran película ícono (les conté que me cambió la vida?) arruinada constantemente por anécdotas insulsas en un despliegue enorme de vanidad y condescendencia. Dj malhumor.

Woman is the future of man, de Hong Sang-soo

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Todo se repite en la obra de Hong Sang-soo. Personajes (casi siempre directores de cine o profesores relacionados con el arte), las tramas (hombres – dos, la mayoría de las veces- arrastrando sus problemas sentimentales y existenciales, enfrentados al amor o desamor de una mujer), las situaciones y hasta ciertas imágenes (hombres con mochilas, caminatas, largas conversaciones, bares en donde se bebe y come copiosamente, pero sobre todo se bebe, calles con nieve, borracheras). Ver estas reiteraciones como un defecto o limitación, es un error. Se sabe, alguien ya lo dijo, los malos directores tienen demasiadas ideas, los grandes, sólo una. 
Aquí, las variaciones son las siguientes: un director de cine vuelve a Seúl después de pasar unos años en EUA, en busca de un amigo a quien no ve hace tiempo. Más tarde, en un bar, mientras conversan y beben (soju, claro), recordaran a un antiguo amor compartido y decidirán ir a visitarla. Después de idas y vueltas, geográficas y en el tiempo, el final encontrará a uno de los personajes masculinos, sólo, en el medio de la calle, paralizado en algún lugar entre el presente, el pasado y el futuro. Su única esperanza de abandonar ese estado, quizás, sea la que indica el título.
En este, su quinto film, se confirma una sospecha: es imposible que Hong Sang-soo dirija una película mala.

(Una versión reducida de este texto fue publicada en el catálogo del BAFICI 15).

Marcelo Alderete

sábado, abril 13

Tráiganme la cabeza de la Mujer Metralleta, de Ernesto Diaz Espinoza

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Sabor a poco. Quizás uno de los problemas de la película es el establecer en sus primeros cinco minutos unos parámetros de violencia y parafernalia audiovisual difíciles de sostener, con la amazona del título entrándole con ganas a la dichosa metralleta, registrada por un look setentoso a más no poder: película rayada y llena de imperfecciones, banda sonora proto-funky, etc. Todo esto desaparece de manera notoria en seguida, para asomarse tímidamente por aquí y por allá. Sin embargo, el problema más grave, para este humilde escriba, es el más barato de todos y -tristemente- el más usual: el guión. Uno puede entender millones de peros y explicaciones: es una película de acción latinoamericana, algo que no abunda; no cuenta con un presupuesto descacharrante; es, más que nada, un ejercicio estílistico; etecétera. Pero no se puede entender lo plano y poco trabajado del guión, al que no se le exige desde acá ser un tratado filosófico ni una pieza de relojería, sino que deje una mínima huella, que sus personajes o sus diálogos trasciendan mínimamente el visionado. Y no, no alcanza con estructurarla episódicamente como si fuese un videojuego. En contraposición de todo lo bien que le hizo Quentin Tarantino al cine, su lado negativo es el haber "inspirando" a cientos de películas que lo copian sin ninguna substancia , básicamente por su fuerte iconografía visual. Aquí estamos ante el mismo caso, pero con el Robert Rodríguez de Machete de referente o, en menor medida, el de Planet Terror. Sí, Tráiganme la cabeza de la Mujer Metralleta es un caso de exploitationitis aguda ya desde el ocurrente título, dejando de lado al Alfredo García de Sam Peckinpah (a quien Espinoza agradece en los títulos, al igual que a Rodríguez, QT y un largo etc.), pero la falta de fuerza de sus personajes, situaciones e intensidad la dejan más cerca de Bad Ass, de Graig Moss que de Hobo with a Shotgun, de Jason Eisener. O de Run! Bitch Run! que de Father's Day, desprejuiciados ejercicios que hablan ya de una tendencia, como atestiguan todos los linkeados trailers.
Dicho todo esto, es necesario resaltar que Tráiganme... no es una película mala, que se sostiene en el visionado como un simpático entretenimiento, que en un festival de cine es una bocanada de aire frente al compromiso emocional e intelectual que pueden demandar otros títulos y que, por sobre todas las cosas, fue realizada con sincero y honesto amor al género. Y que Espinoza y su equipo saben cómo filmar y musicalizar escenas de acción. Quizás vendría bien sumar un buen guionista a ese combo...

Leviathan (Lucien Castaing-Taylor, Verena Paravel

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Durante los primeros quince minutos de Leviathan, la cámara parece ser al mismo tiempo observadora y parte de ese engranaje bestial y metálico que es el barco pesquero. La hiperfragmentación, los planos cerrados y el sonido chirriante nos empujan a compartir este embelasamiento futurista por la monstruosidad de la máquina. La cámara (las cámaras) está siempre inquieta, en constante movimiento y encimada sobre los objetos, cerrando la perspectiva e impidiendo cualquier construcción del espacio. Pero la bestialidad de la máquina no es lo único que nos enseña Leviathan. También nos lleva por la bestialidad de lo que ocurre dentro de la máquina, convirtiéndose en una suerte de Nat Geo siniestro, como cuando muestra el destripamiento in its face de innumerables peces, el asesinato impiadoso de incrédulas rayas o la desesperación de una gaviota por alcanzar un trozo de pescado en una cubierta ensangrentada que de a poco es aclarada por el amanecer. Por momentos, la película es un Zero Dark Thirty pesquero, con planos oscuros y cerrados que recorren a tientas un escenario de muertes en la suciedad. En uno de sus planos de mayor poesía brutal y azarosa, una cabeza de pescado queda frente a cámara, oscilando sobre la cubierta del barco pesquero, hasta que el mismo movimiento de la nave termina por arrojarla hacia ese mar negro alumbrado por gaviotas que hasta hace unos segundos no era más que un wallpaper emo.

En lugar de seguir al monstruo con distancia documental, Leviathan opta por un seguimiento desde la cosa misma y eso es lo que la convierte en una road movie bestial y tensa. Leviathan es, más que una película, una experiencia sensorial fascinante sobre la soledad de ese monstruo que navega solo en la noche devorándose todo. Sin dudas una de las películas más feas y hermosas que se pueden ver en este o cualquier festival.

Todavía pueden verla el sábado 13 a las 15.25 en Arte Multiplex Belgrano 3 y el lunes 15 a las 15.30 en el Village Caballito 7

Vic et Flo ont vu un ours, de Denis Côté

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Una pequeña sorpresa. Sí la apuesta de este festival es al género; no se sí fue la intención, pero aquí uno de los buenos caminos. Sín ironía; sin ser un ensayo de escuela de cine; con dominio de la materia, con un buen guión que va virando a cada rato a otra cosa; con muy buenas actuaciones. De drama de enfermedad a melodrama a secas; de relato ¨realista¨ a cuento folklórico en su versión no censurada; no los que hacen dormir si no los que nos mantienen despiertos. Santiago B.

Sleepless nights stories, de Jonas Mekas

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A pesar de su candidez, o quizás a causa de ella, nos gusta citar esta frase que François Truffaut escribió de joven, vaticinando un posible y hermoso futuro para el cine:                                                                  
“La película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela autobiográfica. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y nos contarán cuanto les ha pasado: podrá ser la historia de su primer amor o del más reciente, su toma de postura política, una crónica de viaje, una enfermedad, su servicio militar, su boda, las pasadas vacaciones, y eso gustará porque será algo verdadero y nuevo… La película del mañana será un acto de amor.” 

Lamentablemente, las obras finales de Truffaut no hicieron más que negar esta idea y demostrar que para un director consagrado es difícil escapar de eso llamado "industria del cine".
Más tarde, con la llegada del video y las primeras cámaras portátiles, etc., Francis Ford Coppola aseguró que en el futuro alguna niña criada en algún lugar perdido de Estados Unidos iba a filmar ella sola (valiéndose de estas nuevas tecnologías) una obra maestra. El problema en esta frase es la expresión "obra maestra". Justamente, esa búsqueda de la "obra maestra" constante, es lo que arruino la obra de F.F.C.
Como siempre el más sabio y dueño de la última palabra, no es otro que Jean-Luc Godard, quien ante la posibilidad de una oleada de obras creadas a partir de estas nuevas herramientas, dijo, simplemente: "Que las hagan".
El único nombre en la historia que parece resumir todos estos momentos (y elementos), en los que las diferentes formas técnicas brindaron la oportunidad a los autores de dejar de depender de una maquinaria y una industria (algo que en la mayoría de los casos los terminaría aplastando), se llama Jonas Mekas. Aunque sus méritos claro, van más allá de las simples cuestiones técnicas.
La búsqueda de la gran novela americana no hay que hacerla en la obra de ningún literato, sino en la filmografía de un cineasta llamado Jonas Mekas y de la cual Sleepless nights stories es, nada más y nada menos, que un nuevo capítulo en una obra que esperamos (aunque sabemos que es algo imposible), sea interminable.

Las mil y una noches, el insomnio y el vino tinto parecen ser el punto de partida de esta nueva película. El protagonista absoluto de esas noches es (claro está), el mismo Mekas, a quien acompañan en cuerpo, y a veces en espíritu, viejos amigos y conocidos como Ken Jacobs, Marina Abramovic, Patti Smith, Amy Winehouse, Yoko Ono, Harmony Korine, Louise Bourgeois y Louis Garrel, entre otros. No es el cine lo que va a morir, sino cierta forma de hacerlo y entenderlo. Y eso es quizás lo que genere una tristeza infinita al ver esta película. Eso, y el inevitable paso del tiempo. Algo que el cine se empeña en mostrar y a la vez negar.
Jonas Mekas no es el cine, sino lo que el cine pudo haber sido.

(Una versión levemente diferente de este texto fue publicada previamente en Encerrados Afuera con motivo de la edición 27 del Festival de Cine de Mar del Plata).

Marcelo Alderete

You Make Me Feel So Young de Zach Weintraub

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Se presentó el productor de la peli y dijo que Zach no había podido venir pero que nos mandaba saludos y que era una película muy especial porque cuando la hizo estaba pasando un momento muy especial con su pareja. Nos engraparon mal pensé y pensé bien y nos tendríamos que haber ido ahí mismo. Si tenés problemas contale a tus amigos Zach; yo no te conozco y me incomoda que me anden contando intimidades y no me interesa tu novia lavando los platos o pintándose los labios. Siendo las diez de la noche y estando en el Village desde las diez de la mañana es cuando pensas qué tanto mejor y maravilloso es el aire fresco a estar cautivo de alguien sin ideas. O mejor dicho; cuánto más maravilloso es el aire fresco a secas. Dj malhumor.

Las extrañamos, chicas!

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Tratando de recordar qué pensabamos de Hong Sang-Soo de quien se hace una retro en este BAFICI encontramos esta joyita retro de una de nuestras chicas allá por el año 06:

Filosofía pelada. A tale of cinema, Hong Sang-Soo. La clase de película que si no te gusta quedás mal con todo el mundo y recibís comentarios hirientes de los que saben (imaginen a Quintín con la posibilidad de decir un título en francés y encima homónimo de una obra de Duchamps como había sido la película anterior del mismo director: Virgen desnudada por sus pretendientes) y que si recomendás a alguien te considera una tilinga que se quiere hacer la que no solo va a la universidad, sino que encima estudia e incluso entiende algo. Lo que estoy segura es que, como dijo nuestro jefe de gobierno y filósofo pelado de sí mismo, este film coreano es a todas luces, afrancesado. Durante la proyección me sentí como en una cena con los padres de un nuevo novio; no entendía bien de qué se trataba y cómo iba a terminar. No sabía muy bien si quería estar ahí, por qué y si no era mejor al final estar sola mirando el cable en casa y en pantuflas. Debo decir que al final fue saliendo adelante, que incluso los personajes me parecieron simpáticos y que hoy me levanté a la mañana pensando que la pasé bien. Particularmente me parece que el tono irónico de todo el tiempo genera una intranquilidad que no ayuda porque pensás que se refiere a vos que no entendés. Pero la verdad, al final, me gustó y voy a volver a cenar con este chico y su familia. Miss Mundo.

Una especie de mensaje para nosotros mismos desde el pasado; gracias chicas! Como a Laura, Marcela, Ludmila y Miss Mundo misma. Las extrañamos.

viernes, abril 12

Noche, de Leonardo Brzezicki

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No, che...

Mekong Hotel, de Apichtapong Weeresethakul.

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Es tal el estado de gracia de Weeresethakul hoy en día, que incluso sus ensayos o apuntes son superiores a las obras terminadas de sus colegas. Mekong Hotel funciona de la misma forma en que lo hacía el corto documental A Letter to Uncle Boonmee, previo al largometraje El hombre que podía recordar sus vidas pasadas (Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives). Aunque al final las dos obras terminen trabajando de manera autónoma. En Mekong Hotel hay una pareja de actores dialogando entre ellos, quizás en el descanso de un rodaje o ensayando el texto de esa misma película, grandes planos de paisajes en donde sus figuras se recortan, a lo lejos en la inmensidad, una madre y una hija hablando entre ellas y un músico que ensaya y olvida una canción, interpretada en su guitarra acústica, frente a la mirada atenta del mismísimo Joe y -aquí viene la sorpresa- personas que aparecen comiendo carne humana debido a un cambio sufrido en sus metabolismos. Si señores, la próxima película de Apichtapong, podría ser una de terror. Crucemos los dedos.

(Una versión levemente diferente de este texto fue publicada previamente en Encerrados Afuera).

Marcelo Alderete

jueves, abril 11

Imperdibles del Bafici 2013

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Texto extraído de la Guía Encerrados Afuera Para Pasarla Bomba en el Bafici que se puede leer completa acá.

- A última vez que vi Macau
, de João Pedro Rodrigues y João Rui Guerra da Mata: En el mismo año de la muerte de Chris Marker, los Joãos dirigen esta película, la más “Markeriana” de sus carreras. Pero no se trata de un simple homenaje al esquivo director, sino de una obra con aliento propio. Mezcla de diario, documental y película de suspenso, A última vez… crea un universo personal, real y fantástico, cuyos límites son demarcados (como debe ser) por el propio cine. Lo mismo que ocurre con la región del título, un lugar real, pero que por sus particularidades, parece haber sido creado por y para (disculpen la antigüedad) el séptimo arte. http://vimeo.com/51217892
- Berberian Sound Studio, de Peter Strickland: Por motivos inexplicables, la influencia del giallo (ese género nacido en Italia en los años 60 que mezclaba el suspenso, el policial y el terror y supo dar nombres claves para la historia del cine como Darío Argento y Lucio Fulci) sigue generando obras cinematográficas que van más allá del simple guiño para iniciados. Hace unos años fue Amer, de Hélène Cattet y Bruno Forzani (vista en el festival de Mar del Plata, nunca vamos a dejar de recomendarla) y ahora es el turno de Berberian Sound Studio. No diremos más de esta película. Sólo que cuenta la historia de un sonidista trabajando en un film llamado The Equestrian Vortex, y es una de nuestras favoritas de todo el festival. En el extranjero ya fue editada en todos los formatos posibles. Véanla como sea, claro. Ah! La banda sonora –hermosa- es de los ingleses Broadcast.
http://www.youtube.com/watch?v=GlNCiGVQsd0


- Peaches Does Herself, de Peaches
: Y con Peaches, por supuesto. Ver a la hipersexuada cantante en vivo en plan biopic musical sobre el escenario puede ser uno de los grandes momentos de esta edición. De paso, si no la vieron, busquen por ahí Ivory Tower, dirigida y protagonizada por Chilly Gonzalez con Tiga y Peaches… http://www.youtube.com/watch?v=KhNhrKNYvSo

 - Like Someone in Love, de Abbas Kiarostami: Abbas se muda a Japón y nos demuestra, una vez más, que el cine sigue siendo un arte clásico y que sus recursos básicos siguen vigentes. Lo que hace Kiarostami se ve fácil, pero, obviamente, no lo es. Contar aquí su historia, no tiene mucho sentido, simplemente basta decir que se trata de un triangulo de personajes enredados en una serie de malentendidos y que la puesta en escena que realiza el iraní (devenido universal), roza la perfección. Una maravilla absoluta.
http://www.youtube.com/watch?v=7pldnaSGSyY

- Joven y alocada
, de Marialy Rivas: Alegre despelote en el despertar sexual de una chica chilena que aprende a amar el sexo a pesar de las imposiciones religiosas de su familia. “Descontracturada” sería una buena forma de decir que de a ratos se va al carajo…  http://www.youtube.com/watch?v=9EUjaSmBj28

- Shut Up and Play the Hits, de Dylan Southern y Will Lovelace: LCD Soundsystem y su show del adiós. Si ya la viste en la tele, sabés que tenés que volver a verla, pero  en serio. http://www.youtube.com/watch?v=_FAUyrFWDvw


- Mapa
, de León Siminiani: La ausencia de otros refuerza la presencia de uno. Siminiani –amigo de la casa, nobleza obliga- hace un documental pequeño en el que trata temas inmensos, con un humor de comisura de labios, un par de obsesiones en formato canción y un decidido interés por la nostalgia como un mal en el -tentador- abismo. http://www.enfemenino.com/videos-de-cine/trailer-mapa-n215413.html

- Sofia's Last Ambulance
, de Ilian Metev: Minimalismo total. Los responsables de una ambulancia deambulando en ella, planos fijos, charlas, algunos pacientes de rostros anónimos. Todo lo que Scorsese no se animó a decir en Bringing Out the Dead y ¡sin Nicolas Cage! Gran documental.
http://www.youtube.com/watch?v=WneSCKnDN7Q


- O som ao redor
, de Kleber Mendonça Filho: El ruido –y sí, el miedo- son los demás, dice KMF en esta película coral en la que todas las historias de un barrio de Recife hablan del presente y el pasado que acecha. Y de los lavarropas que sirven para autosatisfacerse, doña… http://www.youtube.com/watch?v=rj0eeHW7lXU

- Sleepless Night Stories
, de Jonas Mekas: Las mil y una noches, el insomnio y el vino tinto parecen ser los puntos de partida de esta nueva obra de JK. El protagonista absoluto de esas noches es (claro está), el mismo Mekas, a quien acompañan en cuerpo, y a veces en espíritu, viejos amigos y conocidos como Ken Jacobs, Marina Abramovic, Patti Smith, Amy Winehouse, Yoko Ono, Harmony Korine, Louise Bourgeois y Louis Garrel, entre otros. No es el cine lo que va a morir, sino cierta forma de hacerlo y entenderlo. Y eso es quizás lo que genere una tristeza infinita al ver esta película. Eso, y el inevitable paso del tiempo. Algo que el cine se empeña en mostrar y a la vez negar. Jonas Mekas no es el cine, sino lo que el cine pudo haber sido. (Una versión levemente diferente de este texto fue publicada previamente en Encerrados Afuera con motivo de la edición 27 del Festival de Cine de Mar del Plata).

 - Museum Hours, de Jem Cohen: Jem Cohen se vuelca esta vez a la ficción (con toques de ensayo) para contarnos una historia de soledades, con un museo y una ciudad de escenarios. Una película delicada, profunda y leve, como caminar por un museo o por las calles de Viena y que no necesita nombrarnos hechos históricos para hacernos sentir la Historia. http://www.youtube.com/watch?v=vMVRKXm5izM

 - Leviathan, de Lucien Castaing-Taylor y Véréna Paravel: Este documental es, como su nombre lo indica, una verdadera bestia. Una película que le da sentido a la expresión “experiencia cinematográfica”. Sus directores se tomaron un barco pesquero y con la ayuda de unas pequeñas cámaras (GoPro, utilizada mayormente por los deportistas con gustos extremos) registraron el trabajo diario de sus habitantes. Una película que en su búsqueda de realismo se encuentra con una verdadera pesadilla. Siguiendo con las comparaciones bestiales, hay que decir también que, en su extensa carrera festivalera, se transformó en un verdadero elefante blanco que arrasa con todos los premios que se le ponen por delante.
http://vimeo.com/45252172

- El club de los cinco
, de John Hughes: Es posible que The Breakfast Club sea la mejor película de John Hughes, director esencial de los últimos 30 años, que “dejó su huella más marcada en el imaginario adolescente. Porque lejos -lejísimos- de las prom nights, de los geeks, los nerds y demás especímenes retratados en sus películas, también se las ingenió para dialogar con una especie de adolescente universal, ese que más allá de lo geográfico y lo sociocultural vive esa etapa de transformación, cambio y crecimiento como puede, como lo dejan, como le sale. Hughes le habló, le habla y le hablará por igual al que se toma una malteada que al que hace una mateada: la adolescencia como militancia, estado de pupa después de ser mojados o recibir alimentos tras la medianoche”. Así escribíamos sobre Hughes tras su triste fallecimiento. Unos años atrás se hizo en el Festival de Mar del Plata un homenaje a su obra, proyectando Ciencia loca, Se busca novio, Experto en diversión y El club de los cinco. Esta es una gran oportunidad para poder volver a verla… http://www.youtube.com/watch?v=dkX8J-FKndE

- Sobreviven
, de John Carpenter: Por un lado, la mejor pelea cuerpo a cuerpo de todos los tiempos se da en esta película. Por otro, es uno de los mejores largometrajes de Carpenter, donde la ciencia ficción, la paranoia y la política se unen y mezclan con los músculos de su protagonista, resultando en un verdadero cóctel explosivo, Quienes no hayn visto esta película están OBLIGADOS a hacerlo. Punto. http://www.youtube.com/watch?v=L86AAGZ9BBg

Marina Abramovic: The Artist Is Present, de Matthew Akers

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Usar este espacio para hablar sobre la ontología del arte, los límites éticos del arte contemporáneo, el uso del cuerpo en las performances como un lienzo a explorar, la obra de una artista extrema que no realizó ningún tipo de concesión con nadie, etc etc, es algo sobre lo que no me interesa discurrir. Primero porque son discusiones que ya a esta altura del siglo XXI resultan inconducentes (ya sea porque se asuma una posición conservadora y se niegue el carácter artístico de lo que hace Abramovic o porque se caiga en un “todo es arte” ingenuo e indiscriminado de una posición progre y post autónomamente correcta). Segundo porque esto es una crítica de una película (en teoría de Matthew Akers) y no de la obra de Marina Abramovic y tercero porque en definitiva el film “Marina Abramovic: The Artist Is Present” sólo aborda esas cuestiones anteriormente mencionadas de forma superficial o lateral.

El documental de Akers tiene una premisa básica: hacer conocer al gran público la obra performática de Marina Abramovic. Para llevar a cabo dicha tarea se vale de tres materiales: 1) un importante archivo de video e imágenes (aunque gran parte de ellos ya se encontraban por ejemplo en youtube), desde sus primeras intervenciones hasta las más recientes, que le sirve para repasar el derrotero artístico de la serbia a lo largo de los años; 2) las entrevistas con Abramovic, en la cual ella cuenta su historia, motivaciones, intenciones, inseguridades; es decir, a partir del conocimiento de la intimidad y la humanización de la artista se intenta empatizar y hacer digerible una obra que generalmente tiende al rechazo y la burla low brow (ejemplificado en el documental en un par de opiniones doñarosísticas de los periodistas de noticieros yanquis); y 3) a partir de la retrospectiva y la presentación de una nueva obra de Abramovic en el MoMA, se tematiza el lado “compositivo” de la obra de la serbia, tratando de igualar las dificultades materiales para la realización de la performance con las de cualquier otra expresión artística.


A partir de esto es que la tesis y objetivo final del film comienzan progresivamente a tornarse demasiado obvios: en un momento Marina Abramovic sostiene que se puede ser alternativo, independiente, underground hasta los 20, 30, 40 y como mucho los 50, pero que a partir de los 60 años (como ella) la alternatividad tiene gusto a poco y ya es hora de empezar a disfrutar las mieles del reconocimiento y de, obvio, los dólares. En este sentido el film se transforma en un intento de legitimación de no sólo de la obra de la serbia, sino de la performance entendida como una disciplina artística tan valida como cualquier otra, reclamando para sí el panteón negado (por las masas, no así por los críticos de arte, detalle que el film omite) del arte. Justamente es en ese intento de enaltecer la figura de Abramovic donde el film patina y se vuelve endeble. Uno comienza a pensar que en lugar de Akers ir hacia los materiales, investigarlos, enfrentarse a esa otredad, hacer preguntas insidiosas sobre ellos, los materiales parecen ir en busca del Akers; es decir -hablando mal y pronto- en el fondo uno siente que en la falta de dudas, reparos o críticas (ya sean teóricas y fundamentadas o de las que surgen del más obvio sentido común) sobre la obra de la serbia, más que un documental movido por el interés genuino que genera su obra lo que acabamos de presenciar es una gran propaganda pagada por la misma Abramovic.

Bruno Grossi