domingo, abril 11
Derecho a la información
No dejes que te boludeen con los grandes carteles de colores. Tenés derecho a saber cuánto sale una hamburguesa simple, chica, sin combo ni crispys ni nada. En Burger, $5; $6 con queso. Y hasta te ofrecen un vaso de soda.
La boca del luppo
El catálogo decía que esto es el cine. Todo lo que quieran. Yo me aburrí, me aburrí, y a los treinta minutos me fui. No me extrañaría que gane algún premio.
La frase del día (sábado 10)
"¿La película está subtítulada en español, no?"
Una vieja, antes de la proyección del bodrio chileno Manuel de Ribera, justo después de la presentación de la película en clarísimo castellano por parte de sus jovenes directores.
Ah, el amargo plomazo este estaba subtitulado en inglés, y cuando el protagonista decía "Si, po" traducían como "Oh, yes".
Una vieja, antes de la proyección del bodrio chileno Manuel de Ribera, justo después de la presentación de la película en clarísimo castellano por parte de sus jovenes directores.
Ah, el amargo plomazo este estaba subtitulado en inglés, y cuando el protagonista decía "Si, po" traducían como "Oh, yes".
Invernadero, de Gonzalo Castro
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Bafici 12,
cine argentino,
Gonzalo Castro,
Invernadero,
Mario Bellatin
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11:58 a.m.
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marcela basch
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Gonzalo Castro sigue igual a sí mismo, con ese cine seudo naturalista y esa autoexigencia de estrenar una peli por Bafici, cual Woody Allen. El que va cambiando es su objeto. Así, Resfriada, la primera, era su película más personal, quizás porque era más difícil de encasillar, o porque costaba más adivinar (creer que se adivinaban) los límites entre realidad y ficción. En la segunda, Cocina, se iba acercando al documental al restringirse a una persona. E Invernadero ya podría ser tomada por el espectador distraído como "un documental sobre Mario Bellatin". Encima Bellatin es un escritor relativamente famoso -todo es relativo-, y un tremendo personaje en sí mismo. Quiero decir: Bellatin no necesita de la película de Castro para ser un personaje.
Castro hace lo suyo: los encuadres a distancia media, los tiempos relajados, los canturreos, las mascotas, las maneras de seguir las conversaciones sin rumbo aparente. Esa forma oblicua de captar algo de la vida. Lo gracioso es que, tal como declara el mismo Castro, la película es ficción: la hija no es la hija, la asistente no es la asistente. Y, siguiendo esta línea, Mario Bellatin no es Mario Bellatin, sino una puesta en escena de un supuesto Mario Bellatin. Algo que, en el fondo, ya deberíamos saber: que todos somos puestas en escena. Y si no pregúntenle a Borges en "El otro". Lo dicho, esa forma oblicua de captar algo de la vida. Como decía la fórmula mágica de Kerity, que algo sea inventado no quiere decir que no sea verdadero.
Algo que me gusta de las películas de Castro es que siento que no exigen nada: más bien ofrecen, ofrendan una cierta intimidad. Uno puede aburrirse, sí, o también puede agradecer la invitación. O un poco y un poco.
Castro hace lo suyo: los encuadres a distancia media, los tiempos relajados, los canturreos, las mascotas, las maneras de seguir las conversaciones sin rumbo aparente. Esa forma oblicua de captar algo de la vida. Lo gracioso es que, tal como declara el mismo Castro, la película es ficción: la hija no es la hija, la asistente no es la asistente. Y, siguiendo esta línea, Mario Bellatin no es Mario Bellatin, sino una puesta en escena de un supuesto Mario Bellatin. Algo que, en el fondo, ya deberíamos saber: que todos somos puestas en escena. Y si no pregúntenle a Borges en "El otro". Lo dicho, esa forma oblicua de captar algo de la vida. Como decía la fórmula mágica de Kerity, que algo sea inventado no quiere decir que no sea verdadero.
Algo que me gusta de las películas de Castro es que siento que no exigen nada: más bien ofrecen, ofrendan una cierta intimidad. Uno puede aburrirse, sí, o también puede agradecer la invitación. O un poco y un poco.
sábado, abril 10
Secuestro y muerte, de Rafael Filipelli
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Bafici 12,
Enrique Piñeyro,
Filipelli,
Mariano Llinás,
Sarlo,
Secuestro y muerte
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5:32 p.m.
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marcela basch
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Bueno bueno, ya era demasiado, ¿no? Apostar a una cuarta película argentina que me diera placer era definitivamente demasiado. Pero no quería perderme el film de apertura del festival y todos sus laureles: tema interesantísimo, filmada por Filipelli, escrita por Sarlo, Oubiña y Llinás, actuada por los mejores actores de teatro de esta generación.
Veredicto: Tema interesantísimo. Muy bien filmada. Muy bien actuada, casi como una obra de cámara (laureles para Enrique Piñeyro, revelación, excelente en la piel del General). Pero. Por algún motivo. No pasa nada.
A mí, por lo menos, no me pasó nada al verlo. Nada de lo que esperaba: una objetivación extrema. Por supuesto que este efecto es buscado; no vamos a pensar que Filipelli, Sarlo y Llinás la pifiaron. Buscaban esto: la puesta en escena desapasionada, entomológica, de uno de los momentos más calientes de la historia argentina.
Ah: como le gusta a Llinás, no hay nombres propios en el guión. A puro sobreentendido, se habla de "el General", "ese cuerpo", "ella" y "nosotros". No apto para distraídos. A veces nos quejamos de no entender bien una película de Kazajstán. Pobre del extranjero -o el demasiado joven, o el distraído- que se meta con Secuestro y muerte, explícita, seca y directa desde el título.
Veredicto: Tema interesantísimo. Muy bien filmada. Muy bien actuada, casi como una obra de cámara (laureles para Enrique Piñeyro, revelación, excelente en la piel del General). Pero. Por algún motivo. No pasa nada.
A mí, por lo menos, no me pasó nada al verlo. Nada de lo que esperaba: una objetivación extrema. Por supuesto que este efecto es buscado; no vamos a pensar que Filipelli, Sarlo y Llinás la pifiaron. Buscaban esto: la puesta en escena desapasionada, entomológica, de uno de los momentos más calientes de la historia argentina.
Ah: como le gusta a Llinás, no hay nombres propios en el guión. A puro sobreentendido, se habla de "el General", "ese cuerpo", "ella" y "nosotros". No apto para distraídos. A veces nos quejamos de no entender bien una película de Kazajstán. Pobre del extranjero -o el demasiado joven, o el distraído- que se meta con Secuestro y muerte, explícita, seca y directa desde el título.
El ambulante
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cine argentino,
Daniel Burmeister,
documental,
El ambulante
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5:23 p.m.
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marcela basch
5 comentarios:
Sigo cayendo en el truco: me compran con una ruta. Veo la ruta y sonrío. Si viene acompañada por canción alegórica, como Piedra y camino, mejor.
Algún angelito debe estar cuidándome que vi tres argentinas y todavía no puteo. Es más, estoy contenta. El ambulante es el lo que Carlos Sorín hubiera querido hacer y nunca logrará: una auténtica historia mínima en un pueblito perdido, con una alegría y un humor simplón difíciles de igualar. Sé que contado así suena mal, pero está bien.
El ambulante sigue a Daniel Burmeister, un "cineasta artesanal", como él se define, que anda por los pueblitos del interior con un Dodge destartalado y una cámara de vhs, haciendo películas con los habitantes de los pueblos como actores. Repite siempre los mismos cuatro o cinco guiones, en un tono de picaresca costumbrista; pide a cambio alojamiento y comida, todo de lo más humilde. Y es feliz, y sus actores-técnicos-asistentes son felices. Después la película se estrena, él cobra cinco pesos la entrada y se va a empezar de nuevo al pueblo de al lado. Los directores del documental, que lograron invisibilizarse notoriamente, permiten que hasta a nosotros, espectadores de la ciudad, se nos contagie la risa.
Maravillosas son, por ejemplo, la escena del casting, o aquella en la que se improvisa un travelling con unos chicos arrastrando una frazada. Suena ñoño. Está buenísimo.
Algún angelito debe estar cuidándome que vi tres argentinas y todavía no puteo. Es más, estoy contenta. El ambulante es el lo que Carlos Sorín hubiera querido hacer y nunca logrará: una auténtica historia mínima en un pueblito perdido, con una alegría y un humor simplón difíciles de igualar. Sé que contado así suena mal, pero está bien.
El ambulante sigue a Daniel Burmeister, un "cineasta artesanal", como él se define, que anda por los pueblitos del interior con un Dodge destartalado y una cámara de vhs, haciendo películas con los habitantes de los pueblos como actores. Repite siempre los mismos cuatro o cinco guiones, en un tono de picaresca costumbrista; pide a cambio alojamiento y comida, todo de lo más humilde. Y es feliz, y sus actores-técnicos-asistentes son felices. Después la película se estrena, él cobra cinco pesos la entrada y se va a empezar de nuevo al pueblo de al lado. Los directores del documental, que lograron invisibilizarse notoriamente, permiten que hasta a nosotros, espectadores de la ciudad, se nos contagie la risa.
Maravillosas son, por ejemplo, la escena del casting, o aquella en la que se improvisa un travelling con unos chicos arrastrando una frazada. Suena ñoño. Está buenísimo.
At the end of the Daybreak
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At the end of the Daybreak,
Bafici 12,
cine oriental,
Hong Kong
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5:11 p.m.
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marcela basch
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Sin películas asiáticas no hay Bafici. Así que ayer, considerando que era el segundo día y ya había visto cuatro películas con idiomas comprensibles, me embarqué en esta tragedia honkonguesa. Mmm. Está lejos de los grandes momentos que hemos pasado con Johnnie To y tantos otros ilustres nativos del país asiático con volante del lado izquierdo. La trama es tan terrible que, por algún motivo, no emociona nada. Todo parece suceder sin mucha motivación: una de Montescos y Capuletos donde sentimiento es lo único que falta, porque hay alguna pintura de costumbres y vuelan los ceniceros a la Su Giménez. Lo único que me interesó es el paisaje: créanlo o no, me resultó familiar. Las baldosas, azulejos y parqués de Hong Kong son igualitos a los del conurbano. Hay un túnel que yo juraría que es el de Libertador, con la misma curva insensata. Y finalmente hay un embalse que yo he visto en Córdoba alguna vez. Ah, muertes al pedo tenemos acá también. No nos mientan más.
Disorder, de Huang Weikai
Caos y desorden en la China. Un zapping de una hora de material en crudo y en blanco y negro granulado. Animales sueltos en el espacio urbano, tipos locos como una cabra, policías sacados, gente que cruza la autopista caminando, tipos estafados que amenazan con tirarse de un puente. Un bebé encontrado en la basura. Patas de oso contrabandeadas. Osos hormigueros despistados, lagartos y cerdos sueltos en la ruta. Bloopers de tv basura ("¡miren a los canas ponjas tratando de subir el chancho al camión, que gomas que son!".
La sección se llama Documental Político Chino, pero Disorder no está muy lejos de lo que muestran en los programas en los que labura Facundo Pastor.
J. Pérez
La sección se llama Documental Político Chino, pero Disorder no está muy lejos de lo que muestran en los programas en los que labura Facundo Pastor.
J. Pérez
viernes, abril 9
Rocksteady - The Roots of Reggae, de Stascha Bader
Slow and Easy. Así va la peli, como el Rocksteady, ese estilo que Sly Dunbar define aquí como "la madre del reggae". El suizo Stascha Bader encontró acá una gran excusa para dejar bien grabados en la historia (y en HD) a un grupo de músicos jamaiquinos que tuvo su momento de fama en la segunda mitad de los 60. De a una van pasando las canciones que los hicieron famosos, todos hits que alguna vez escuchamos (casi seguro como covers): "The Tide is High", "Silent River Runs Deeps", "Stop That Train" y muchas más sonando con un estudio de grabación como escenografía.
Los momentos que van a quedar como souvenir de este Bafici, una vez que baje la marea fímica, ocurren fuera del estudio:
1. Rita Marley, en Trenchtown, diciendo, cómo si contara una anécdota, la letra de "No Woman No Cry" y recordando que cuando era chica revolvía la basura buscando comida.
2. Derrick Morgan cantando "Tougher Than Tough" en un teatro abandonado. Una voz inolvidable, acompañada por una acústica, unos bongós y nada más.
3. "By the Rivers of Babylon", cantada por rastas de la calle, chicos y grandes en éxtasis, diciendo versos hechos para escapar de la esclavitud (y yo cuando era chico y la escuchaba por Boney M creía que era otra canción boluda de playa más).
Además de la música, están las historias que rodean a las canciones. Y los tópicos que no pueden faltar: política, religión y ¡helados! Y no, no hablan del faso.
Jota Pérez
Los momentos que van a quedar como souvenir de este Bafici, una vez que baje la marea fímica, ocurren fuera del estudio:
1. Rita Marley, en Trenchtown, diciendo, cómo si contara una anécdota, la letra de "No Woman No Cry" y recordando que cuando era chica revolvía la basura buscando comida.
2. Derrick Morgan cantando "Tougher Than Tough" en un teatro abandonado. Una voz inolvidable, acompañada por una acústica, unos bongós y nada más.
3. "By the Rivers of Babylon", cantada por rastas de la calle, chicos y grandes en éxtasis, diciendo versos hechos para escapar de la esclavitud (y yo cuando era chico y la escuchaba por Boney M creía que era otra canción boluda de playa más).
Además de la música, están las historias que rodean a las canciones. Y los tópicos que no pueden faltar: política, religión y ¡helados! Y no, no hablan del faso.
Jota Pérez
El Bafici agrega función en solidaridad con Jafar Panahi
El cineasta iraní Jafar Panahi está preso en su país desde el 2 de marzo. Los programadores del Bafici anunciaron una función en solidaridad con el director. Por tal motivo mañana sábado 10 de abril, en el marco de la sección Cine al Aire Libre se proyectará El circulo. La función será a las 21h en el pasaje Carlos Gardel (entre Anchorena y Jean Jaures), con entrada libre y gratuita.
Grave denuncia: fue a ver una película con una remera blanca que no decía nada y no lo dejaron entrar
Pero le escribió "Jarmush" con marcador negro y estuvo todo bien.
Momentos de incertidumbre se vivieron ayer en los cines del Abasto cuando un joven quiso entrar a ver una de las películas de Burkina Faso que están en la competencia oficial del Bafici y los encargados de cortarle la entrada le negaron el paso.
Corridas, pánico, pochoclo volando (de los jovenes que siguen una consigna pelotuda de una empresa auspiciante) y escenas dignas de The Host rompieron la calma tsaimingliana que se vive en el segundo piso del shopping cuando un joven (cuya identidad no fue revelada -era digital-) se animó a atravesar los controles vistiendo una simple remera blanca sin inscripciones ni marcas, algo que siempre fue mal visto, pero nunca había ocasionado ninguna discriminación salvo miradas de reojo reprobatorias. "Los chicos del control se pusieron nerviosos, nunca vieron a nadie que no reinvindicara ninguna corriente estética, musical ni cinematográfica, acá el que no tiene un logo o tapa de disco de algún grupo ignoto de los 70, tiene una foto de alguna serie de TV de los 90 o por lo menos una impresión del afiche de Paco, La punta del iceberg o algo así, como de guiño irónico" dijo una chica de credencial colgando y handy en la mano.
El hecho podría haber pasado a mayores, pero el joven sacó un marcador negro de la mochila, le escribió el apellido del influyente director de pelo blanco y los cortadores de entrada finalmente lo dejaron entrar diciendole "uh, que grosso ese chabón, que lástima que no pasen la última".
"Sabemos que el apelllido del director de Twin Peaks y Taxi Driver no se escribe así, que se escribe Jarmusch" agregó la chica del handy, "pero igual lo dejamos pasar porque acá lo importante no es ser sino parecer" aclaró.
Por su parte, el damnificado declaró "sory, sé que transgredí el dress code baficero, lo mío era un homenaje a los negros afroaméricanos de la serie The Wire, pero no lo cazaron, esto con Quintín no pasaba", al notar la mirada impávida de los periodistas acreditados que súbitamente se veían cubriendo un hecho no cinematográfico preguntó "¿no vieron la tercer temporada, man? ¿la de Bubs que se rescata y empieza a vender remeras blancas a 20pes? ¿dónde viven ustedes? ¿en Hamsterdam?" concluyó enigmático.
Momentos de incertidumbre se vivieron ayer en los cines del Abasto cuando un joven quiso entrar a ver una de las películas de Burkina Faso que están en la competencia oficial del Bafici y los encargados de cortarle la entrada le negaron el paso.
Corridas, pánico, pochoclo volando (de los jovenes que siguen una consigna pelotuda de una empresa auspiciante) y escenas dignas de The Host rompieron la calma tsaimingliana que se vive en el segundo piso del shopping cuando un joven (cuya identidad no fue revelada -era digital-) se animó a atravesar los controles vistiendo una simple remera blanca sin inscripciones ni marcas, algo que siempre fue mal visto, pero nunca había ocasionado ninguna discriminación salvo miradas de reojo reprobatorias. "Los chicos del control se pusieron nerviosos, nunca vieron a nadie que no reinvindicara ninguna corriente estética, musical ni cinematográfica, acá el que no tiene un logo o tapa de disco de algún grupo ignoto de los 70, tiene una foto de alguna serie de TV de los 90 o por lo menos una impresión del afiche de Paco, La punta del iceberg o algo así, como de guiño irónico" dijo una chica de credencial colgando y handy en la mano.
El hecho podría haber pasado a mayores, pero el joven sacó un marcador negro de la mochila, le escribió el apellido del influyente director de pelo blanco y los cortadores de entrada finalmente lo dejaron entrar diciendole "uh, que grosso ese chabón, que lástima que no pasen la última".
"Sabemos que el apelllido del director de Twin Peaks y Taxi Driver no se escribe así, que se escribe Jarmusch" agregó la chica del handy, "pero igual lo dejamos pasar porque acá lo importante no es ser sino parecer" aclaró.
Por su parte, el damnificado declaró "sory, sé que transgredí el dress code baficero, lo mío era un homenaje a los negros afroaméricanos de la serie The Wire, pero no lo cazaron, esto con Quintín no pasaba", al notar la mirada impávida de los periodistas acreditados que súbitamente se veían cubriendo un hecho no cinematográfico preguntó "¿no vieron la tercer temporada, man? ¿la de Bubs que se rescata y empieza a vender remeras blancas a 20pes? ¿dónde viven ustedes? ¿en Hamsterdam?" concluyó enigmático.
Rompecabezas, de Natalia Smirnoff
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Bafici 12,
María Onetto,
Natalia Smirnoff,
Rompecabezas
en
4:56 p.m.
por
marcela basch
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Ya es hora de ir diciéndolo: María Onetto es una gran, gran, gran actriz. Dúctil como pocas, todo lo hace y en todo convence. Y está acostumbrada a tener la cámara en la nariz, en la nuca, por todos lados: ya lo hizo en La mujer sin cabeza, una de las grandes actuaciones de la década, y lo repite ahora. Grande, grande, grande. La mejor de su generación, para mi gusto. Sus roles en teatro son decenas, pero alcanza con haberla visto brillar en Nunca estuviste tan adorable, de Javier Daulte. Se comía el escenario, y ahora se come la pantalla.
Rompecabezas es -se diría- una película chiquita, pero es un placer. Desde la primera, impresionante secuencia del cumpleaños, se teje -se arma- un retrato íntimo de esa mujer que ya ni nombre propio tiene, de lo alienada que quedó en su vida de ama de casa desesperada del conurbano. No, desesperada no: porque no parece esperar nada. Es un fantasma hasta para ella misma. Y por un rinconcito chiquitito como una pieza de rompecabezas empieza, de a poquito y casi por casualidad, a armarse una vida. Otra vida. Y se descubre, entre otras cosas, talentosa.
La peli tiene trazos de comedia muy bien pintados: los hijos que crecen desafiando a los padres, el chico con novia vegetariana que le rechaza la comida a la madre, el marido ferretero que de pronto hace tai-chi, la escena en el locutorio (¡gran gran cameo de la "redondita" Graciela Bordin!) . También vale la pintura social, el viaje casi no contado de Turdera a Recoleta. El Puma Goity está muy bien; por una vez en la vida, representa a un tipo de su edad, con una mujer de su edad. De la solvencia de Arturo Goetz ya se ha hablado mucho en los últimos tiempos. Pero, insisto, la verdadera delicia es el paulatino descubrimiento de la protagonista, que se desenrolla de a poco y sin avisar.
Natalia Smirnoff, operaprimista: mis más sinceras felicitaciones.
Rompecabezas es -se diría- una película chiquita, pero es un placer. Desde la primera, impresionante secuencia del cumpleaños, se teje -se arma- un retrato íntimo de esa mujer que ya ni nombre propio tiene, de lo alienada que quedó en su vida de ama de casa desesperada del conurbano. No, desesperada no: porque no parece esperar nada. Es un fantasma hasta para ella misma. Y por un rinconcito chiquitito como una pieza de rompecabezas empieza, de a poquito y casi por casualidad, a armarse una vida. Otra vida. Y se descubre, entre otras cosas, talentosa.
La peli tiene trazos de comedia muy bien pintados: los hijos que crecen desafiando a los padres, el chico con novia vegetariana que le rechaza la comida a la madre, el marido ferretero que de pronto hace tai-chi, la escena en el locutorio (¡gran gran cameo de la "redondita" Graciela Bordin!) . También vale la pintura social, el viaje casi no contado de Turdera a Recoleta. El Puma Goity está muy bien; por una vez en la vida, representa a un tipo de su edad, con una mujer de su edad. De la solvencia de Arturo Goetz ya se ha hablado mucho en los últimos tiempos. Pero, insisto, la verdadera delicia es el paulatino descubrimiento de la protagonista, que se desenrolla de a poco y sin avisar.
Natalia Smirnoff, operaprimista: mis más sinceras felicitaciones.
Leslie, my name is Evil, de Reginald Harkema
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Leslie,
Manson,
my name es Evil,
Reginald Harkema
en
4:37 p.m.
por
marcela basch
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Jugarse el primer día a ver una peli a las diez de la mañana, otra a las 19 y otra a las 23 es una apuesta arriesgada, pero venía con ventaja: a Reginald Harkema, el director de la función nocturna, lo conocemos desde hace un par de Baficis. Monkey Warfare es una de las películas que permanecen en la cabeza cuando el torbellino pasa.
Y Leslie venía bien. Como buen canadiense, Harkema le pega duro al american dream y se mete derechito en la panza de la bestia. Además, evidentemente la atrae la época de la violencia. La Leslie del título es una de las chicas del clan Manson, y la peli muestra su caída (?) y el juicio posterior. La vida de Leslie se muestra en paralelo con la de Perry, un ñoño católico con novia rubia y papá pro Vietnam que se parece al Eric de That's 70 show (aunque la novia de Eric se parecía más a Leslie). Perry hace todo lo mejor que puede, hasta que es llamado a integrar el jurado y el demonio, en la forma de Leslie, empieza a complicarle la vida.
Buena peli. Del género "mataron a Kennedy, oh dios", pero rocanrolera. Charlie Manson se parece a Viggo Mortensen, pero Viggo nunca hubiera podido hacerlo tan loquito.
En el final Harkema da a entender algo así como bueno, amigos, que no veamos la mierda no la hace desaparecer. Quizás por eso le gustan los setentas: porque todo estaba a la vista.
Bonus: si por casualidad viste las tres pelis que trajo en el Bafici 9, con esta completás su obra y te llevás el álbum con las figus de Leslie en bolas.
Y Leslie venía bien. Como buen canadiense, Harkema le pega duro al american dream y se mete derechito en la panza de la bestia. Además, evidentemente la atrae la época de la violencia. La Leslie del título es una de las chicas del clan Manson, y la peli muestra su caída (?) y el juicio posterior. La vida de Leslie se muestra en paralelo con la de Perry, un ñoño católico con novia rubia y papá pro Vietnam que se parece al Eric de That's 70 show (aunque la novia de Eric se parecía más a Leslie). Perry hace todo lo mejor que puede, hasta que es llamado a integrar el jurado y el demonio, en la forma de Leslie, empieza a complicarle la vida.
Buena peli. Del género "mataron a Kennedy, oh dios", pero rocanrolera. Charlie Manson se parece a Viggo Mortensen, pero Viggo nunca hubiera podido hacerlo tan loquito.
En el final Harkema da a entender algo así como bueno, amigos, que no veamos la mierda no la hace desaparecer. Quizás por eso le gustan los setentas: porque todo estaba a la vista.
Bonus: si por casualidad viste las tres pelis que trajo en el Bafici 9, con esta completás su obra y te llevás el álbum con las figus de Leslie en bolas.
Baficito: Kerity + Composición de goteras para lluvia sostenida + cortos
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Bafici 12,
Baficito,
grupo Humus,
Kerity
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4:28 p.m.
por
marcela basch
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Los fanatismos nos llevan a hacer cosas insensatas. Por ejemplo, yo, por seguir al Grupo Humus, que el año pasado mostró la maravillosa Básicamente un pozo, me metí a ver un programa entero de Baficito atraída por un corto ¡de un minuto! Que si llegaba tarde, me lo perdía. Por suerte eso no sucedió, porque Sergio Wolf está tan orgulloso del Baficito que presenta las funciones y nos da siempre cinco minutos de changüí. Así que recién cuando me senté le pregunté a mi vecina de butaca cómo era el programa que estaba por ver.
Vi Composición para goteras sobre lluvia sostenida, el corto de los amigos de Humus, que hace pensar en lo largo que es un minuto y hasta qué punto se lo puede llenar de colores. Me parece que a los Humus les debe gustar Rumba.
Después vi un par de cortos argentinos que ya me olvidé, y Copia A, la pesadilla de un proyectorista, muy divertido. Y finalmente vino Kerity, el largo, una fábula francesa acerca de un niño amante de los cuentos que no consigue aprender a leer. Los dibujos son lindos y la historia está bien, pero hasta ahí. De todas manera, nada verdaderamente malo puede pasarte en el Baficito.
Vi Composición para goteras sobre lluvia sostenida, el corto de los amigos de Humus, que hace pensar en lo largo que es un minuto y hasta qué punto se lo puede llenar de colores. Me parece que a los Humus les debe gustar Rumba.
Después vi un par de cortos argentinos que ya me olvidé, y Copia A, la pesadilla de un proyectorista, muy divertido. Y finalmente vino Kerity, el largo, una fábula francesa acerca de un niño amante de los cuentos que no consigue aprender a leer. Los dibujos son lindos y la historia está bien, pero hasta ahí. De todas manera, nada verdaderamente malo puede pasarte en el Baficito.
My own private festival.
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Diario de viaje de Gombrowicz, diario a secas digo: Lunes/yo; Martes/yo; Miércoles/yo. Jueves/ El mal policia. No es tan alto donde estoy, 3600 mts sobre el nivel del mar, ya pasé los 4900 del abra de Acay pero le debo agregar el cordero que preparó Ramón. Tengo un peso en el pecho que apenas me deja respirar; ¿qué se puede hacer salvo ver peliculas? Metido en una cama bajo una pesada manta de piel de llama, afuera es silencio total. Gombrowicz: ¨Exijo del arte no sólo que sea bueno, más aún, que esté solidamente anclado en la vida¨. Más adelante en el año 1953, en Salsipuedes en las sierras de Córdoba anticipa una de las reglas oblicuas del maestro Brian Eno: ¨Mucho más que en un concierto prefiero a Chopin mal tocado y a través de una ventana abierta¨. Volvio Herzog; al menos para mí, después de los dos últimos experimentos pseudo ecologistas y tantos otros intentos de cambiar el esquema; tan desesperado como Astrada en el fin de la tabla. Y Cage viejo y patético; Keitel podía dar miedo, Cage da pena. Las películas en las circunstancias justas. La noche de ayer fue más alucinada aún. Le doy clik a Zeitgeist que me pasaron mis amigos uruguayos. Sin títulos, sin director, sin productor. Un mensaje del más allá. La contracara de la visión paranoica americana; la misma cara si se quiere. September 11 fue un auto-atentado; Pearl Harbor fue un auto atentado; los americanos quieren dominar el mundo por el miedo. Lo sabía pero a esta hora de la madrugada y respirando como maradona con el pulmotor todo tiene otro color. En la mañana sin embargo estoy perfecto; siempre en la mañana renazco. En el bus a Salta tuve una buena dosis de Cine a Bordo que para hacerlo más clase B ahora los choferes prefieren la opción en castellano. Identifico una y otra vez al que dobla a Homero en otros tonos. En la clase B de los micros aparecen las caras de las series. El médico bueno de Nip/Tuck haciendo de psicópata asesina familias; la residente buena de House en minifalda haciendo de esposa de un falso Jackie Chan estafador. Y Richard Gere que siempre lo engancho en locaciones exóticas; abogado en China; reportero en Serbia; Médico en Ecuador. No hay temática seria que la clase B no convierta en género. Genero denuncia; género revelación. Estoy viajando, andando, como dice la canción de Spiritualized; ¨Un enorme paso todo y cada día¨. Sin embargo de lo único que pueda hablar es de alguna película que he visto en noches alucinadas. Crucé la frontera y cada noche un capítulo de la serie inglesa Life On Mars en las locaciones más inverosímiles. Ya escribiré después quizás. Pero sí, me siento en otro planeta.
Dj malhumor.
PD: como documento están las fotos.
La frase del día (Bafici 2010, jueves 08)
"¡Che, no te tenías que vestir de Bafici para venir al Bafici!. Ese chaleco de cuero lo podrías haber dejado en el auto".
Grito de un chabón a una amiga mientras subían corriendo las escaleras del Atlas Santa Fe 1 para ver "Leslie, My Name is Evil". Hubo en esa función, tres miembros del staff de EA, dos de ellos coinciden en que esta peli va a terminar en nuestro top 5 de este fest.
Grito de un chabón a una amiga mientras subían corriendo las escaleras del Atlas Santa Fe 1 para ver "Leslie, My Name is Evil". Hubo en esa función, tres miembros del staff de EA, dos de ellos coinciden en que esta peli va a terminar en nuestro top 5 de este fest.
jueves, abril 8
Pequeña música nocturna. En vivo en el Bafici
Esta es la programación musical de esta edición del Festival de Cine Independiente. Siempre con entrada gratis, los shows serán en el Espacio BAFICI, Guardia Vieja 3332.
JUEVES 8
23.00 Lucas Loxon. Army of dub
VIERNES 9
23.00 Shaman y los hombres en llamas
SÁBADO 10
23.00 Alan Courtis sobre Tony Conrad y Marie Losier
DOMINGO 11
23.00 Dani Umpi & Maricas Malas presentan Una Rosa y Una Estrella
MARTES 13
23.00 Alvy, Nacho y Rubin interpretan a Los Campos Magnéticos
MIÉRCOLES 14
23.00 Ariel Minimal en ocio 1
JUEVES 15
23.00 Gato y Chango en ocio 2
VIERNES 16
23.00 Leo García canta Miguel Abuelo
JUEVES 8
23.00 Lucas Loxon. Army of dub
VIERNES 9
23.00 Shaman y los hombres en llamas
SÁBADO 10
23.00 Alan Courtis sobre Tony Conrad y Marie Losier
DOMINGO 11
23.00 Dani Umpi & Maricas Malas presentan Una Rosa y Una Estrella
MARTES 13
23.00 Alvy, Nacho y Rubin interpretan a Los Campos Magnéticos
MIÉRCOLES 14
23.00 Ariel Minimal en ocio 1
JUEVES 15
23.00 Gato y Chango en ocio 2
VIERNES 16
23.00 Leo García canta Miguel Abuelo
Putty Hill, de Matt Porterfield
La tibieza es una de las peores sensaciones que a uno le puede provocar una película.
El famoso "está bien", sin signos de admiración. Putty Hill provoca un poco eso de a ratos, una tibieza en la que lo que estamos viendo está bien, tiene un par de ideas interesantes, algunos breves momentos que sobresalen y la constante sensación de que el responsable está buscando ser un poco más efectivo de lo que logra serlo. Putty Hill es como sus personajes: de a ratos seria, irresponsable, despreocupada, canchera, gratuita. Es una de esas películas que hacen que algunos críticos hagan observaciones que por generalizar, confunden: no, no sólo de esto se trata el cine independiente yanqui.
Un pibe muerto y la reconstrucción de su persona, a través de breves observaciones de quienes lo rodeaban, a punto de reunirse en su funeral. Personajes con prontuarios, skates, escotes pronunciados y mucho tiempo para matar. Y la cámara que pasa de ser testigo a "esconder" a alguien que hace preguntas en off, indagando sobre las relaciones de cada uno con el muerto, sus intereses, sus cosas.
Porterfield puede ser un director a tener en cuenta por sus demás trabajos. Algo de eso, al igual que su "estilo" se puede vivir recorriendo un poco su página de Vimeo.
Eso sí, yo voy a ahorrar unos mangos para contratar al barba que baila en los funerales. La palmaré, pero que la van a pasar bomba los que me sobrevivan, no quedan dudas...
El famoso "está bien", sin signos de admiración. Putty Hill provoca un poco eso de a ratos, una tibieza en la que lo que estamos viendo está bien, tiene un par de ideas interesantes, algunos breves momentos que sobresalen y la constante sensación de que el responsable está buscando ser un poco más efectivo de lo que logra serlo. Putty Hill es como sus personajes: de a ratos seria, irresponsable, despreocupada, canchera, gratuita. Es una de esas películas que hacen que algunos críticos hagan observaciones que por generalizar, confunden: no, no sólo de esto se trata el cine independiente yanqui.
Un pibe muerto y la reconstrucción de su persona, a través de breves observaciones de quienes lo rodeaban, a punto de reunirse en su funeral. Personajes con prontuarios, skates, escotes pronunciados y mucho tiempo para matar. Y la cámara que pasa de ser testigo a "esconder" a alguien que hace preguntas en off, indagando sobre las relaciones de cada uno con el muerto, sus intereses, sus cosas.
Porterfield puede ser un director a tener en cuenta por sus demás trabajos. Algo de eso, al igual que su "estilo" se puede vivir recorriendo un poco su página de Vimeo.
Eso sí, yo voy a ahorrar unos mangos para contratar al barba que baila en los funerales. La palmaré, pero que la van a pasar bomba los que me sobrevivan, no quedan dudas...
Arrancó el Bafici: Rodríguez, de Julián Borrell y Demián Santander
Archivado como:
Bafici 12,
película argentina,
road movie,
Rodríguez
en
1:13 p.m.
por
marcela basch
No hay comentarios.:
Si soy así, qué voy a hacer... entre israelí nominada para el Oscar, sueca climática y argentina desconocida elegí la argentina desconocida. Casi haciendo ta-te-ti. El primer fotograma decía "Unviaje Films". Bien. ¿Por qué será que si la peli es buena decimos que es un viaje, pero si el viaje es bueno, decimos que es una película? Será que nos gustan los viajes y las películas. Será que se parecen.
No puedo resistirme a una road movie. Tengo la sensación de que el equipo tiene que ponerle muchas pero muchas ganas para arruinarla. Y sí, soy fácil, y por suerte, empecé bien: Rodríguez me gustó. De una forma un poco tonta, simplota: me gusta la ruta, me gustas tú; me gusta la ciudad, me gustas tú; me gustan los ríos, me gustas tú; me gusta la selva...
Es raro, pero las rutas argentinas tienen muchas menos películas que las que se merecen. Lo mismo pasa con Buenos Aires: nunca había visto el subte retratado como en Rodríguez. Es curioso tomarse el B para llegar al Bafici y veinte minutos más tarde, en la sala, verlo en pantalla gigante.
Sinopsis: dos chicas que fueron amigas emprenden un viaje juntas casi de casualidad. Casi. Algunas cosas podrían salir mal, pero a la larga todo sale bien.
Quizás le sobra un poco el redondeo de la última escena (¿necesitábamos eso? ¿te parece?), pero igual está bien. Si Rodríguez fuera malaya tendría chances de ganar un premio.
No puedo resistirme a una road movie. Tengo la sensación de que el equipo tiene que ponerle muchas pero muchas ganas para arruinarla. Y sí, soy fácil, y por suerte, empecé bien: Rodríguez me gustó. De una forma un poco tonta, simplota: me gusta la ruta, me gustas tú; me gusta la ciudad, me gustas tú; me gustan los ríos, me gustas tú; me gusta la selva...
Es raro, pero las rutas argentinas tienen muchas menos películas que las que se merecen. Lo mismo pasa con Buenos Aires: nunca había visto el subte retratado como en Rodríguez. Es curioso tomarse el B para llegar al Bafici y veinte minutos más tarde, en la sala, verlo en pantalla gigante.
Sinopsis: dos chicas que fueron amigas emprenden un viaje juntas casi de casualidad. Casi. Algunas cosas podrían salir mal, pero a la larga todo sale bien.
Quizás le sobra un poco el redondeo de la última escena (¿necesitábamos eso? ¿te parece?), pero igual está bien. Si Rodríguez fuera malaya tendría chances de ganar un premio.
domingo, abril 4
JJ: Take me away like an overdose on heroine
Archivado como:
confortablemente reblandecido
en
7:26 p.m.
por
encerradosafuera
No hay comentarios.:
Para esto queremos el otoño, para escuchar un poco de pop sueco y a chicas que canten desde las nubes "llevame / como una sobredosis de heroína".
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