domingo, septiembre 29

Belfast

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Recibí una de estas tardes el siguiente SMS: ¨Nodata Dominick Martin Valentia¨. Una especie de mensaje cifrado de película de espías. Seguí las instrucciones y los números que se transformaron en música en un proceso que nos parece de lo más normal. Fue escuchar la primera nota y pensar que aquí había algo. Entonces el problema de cómo es posible lo original en lo que parece otro ejercicio de género. En varios ejercicios de género. O más que el problema la maravilla. El mensaje se descifraba de la siguiente manera: Nodata es el donde; Dominick Martin el quién; Valentia el hecho. Un disco de acid jazz, digamos…que vira al house de autor (¿?????) y comienza de a poco a deshilacharse hasta ser una pura abstracción. Satie según el trip hop. Ironic jazz. El disco que pondrías junto a los discos de Benoit Pioulard (aka Thomas Meluch). Y de alguna manera retorcida (o que alguien pueda quizás explicar) junto a los discos de Bibio. Dominick nació en Irlanda del Norte en un lugar que cuando yo era chico era famoso porque explotaban bombas. Estudio Fine Arts en Belfast y se convirtió en dj, productor y admirador de John Cage. No tiene un blog ni cuenta de Facebook y es conocido como the quietest people in drum and bass. Podría pasarme un día entero con el track Autumn en modo repetición. Santiago Bardotti.

jueves, septiembre 19

Serenata de cinco cuerdas

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Mazzy Star sacó un disco después de 17 años. Hace 15; Laura, que era mi mejor amiga y compañera de aventuras, me escribió desde San Francisco diciendo que casi se suicida por mi culpa. Terminar la residencia fue como terminar la secundaria. Los siete que éramos fuimos expulsados en distintas direcciones. Éramos todos muy distintos pero nos unía el hecho que no podíamos tomarnos el psicoanálisis en serio como todo el resto. Laura terminó en San Francisco. Le regalé para el viaje On the road de Kerouac y So Tonight That I Might See de Mazzy Star con la siguiente anotación; en este disco está una de mis canciones favoritas ever. Se trataba de Five String Serenade. Vengo a enterarme hoy, que justamente esa canción no era del dúo Kendar/Sandoval; responsables de esa banda de dos personas, siendo Hope, en palabras (mejor dicho, en la sigla) de Foster Wallace my PGOAT por mucho tiempo. Siendo PGOAT; Prettiest Girl of All Times. Mazzy Star es para muchos (para mí) el dream pop o el neo folk mucho antes que llegara Devendra; para otros (Laura) simplemente sad pop. Puede ser. Me escribía Laura que esos primeros días en San Francisco vagaba por las calles en estado neuronal. Es un estado en que me he encontrado muchas veces; antes y después. Los impulsos son muchos; todo es nuevo y la capacidad de procesar a un nivel superior la información nula. Algunos lo llaman Choque Cultural también. Otros lo llaman simplemente tristeza, o home sick y es más o menos parecido a cuando un novio/a anuncia, out of the blue; que se va. A Laura la había dejado un novio y se había mudado a otro país todo al mismo tiempo. No son épocas para escuchar a Mazzy Star. O sí. Que se yo. Con Laura fuimos compañeros de correrías por años. Cuando la conocí recién se había casado como muchos en la residencia en una especie de acto reflejo que era, ¨termino la carrera y me caso¨. La mayoría tenía menos de 25 y la mayoría se separó durante el primer año. En las guardias pasaba de todo. Escucho Among My Swam mientras escribo y vuelvo a pensar que la voz de Hope hace creer en el mundo. Escuchar Mazzy Star/Hope Sandoval es, si posible, ver a tu primer amor por primera vez cada vez. Al menos ese primerísimo instante en que pensas que te quedarías ahí para siempre. Después, los discos a veces se hacen largos y los amores no duran. Mi PGOAT se terminó yendo con el pibe (uno de los dos) de Jesus & Mary Chain y en esa época hasta hubiera querido que me adopten. Con Laura, años después, por aburrimiento, pudrimos todo. Ella empezó a hacer escenas de celos (no estaba celosa sino aburrida) y yo una noche le dije que se dejara de joder; subiera al departamento como corresponde y lo hiciéramos de una vez por todas. Murakami avant la lettre. No subió. Five String Serenade resultó ser un cover de Arthur Lee, frontman de Love. Otra banda y otra historia completamente diferente. Escuché Seasons of Your Day anoche en ese estado de duermevela ideal para la ensoñación y el arrepentimiento. Dj malhumor.

lunes, septiembre 16

El álbum azul

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En su última novela, Ricardo Piglia, habla de Weezer y de su primer gran disco; el álbum azul del nerd pop. Cuenta también, sin decirlo, que era amigo de Jacoby y que alguna vez vio a Virus. Es un raro momento en una novela que empieza a lo Piglia y termina a lo Henning Mankell; es decir, cuesta abajo, una tristeza. Empieza como una novela y termina como una declamación. Como apuntes para otra novela que tal vez escriba algún día. Aburrido, cansado; Piglia. En estos días justamente me preguntaba qué música escucharan los escritores que nos gustan. Me lo preguntaba después de leer ¨Los sinsabores de un verdadero policía¨ de Bolaño. Qué gran novela sobre novelistas y poetas desquiciados. Qué gran novela sobre la pasión. Y me decía, alguien, un joven por nacer quizás, alguna vez escriba ¨Los detectives salvajes¨ del punk rock. Una genealogía inexacta, aunque verdadera, de bandas olvidadas que nacieron para brillar solo por una noche. O para no brillar en absoluto. Una genealogía Bolaño Borgeana de cantautores inexistentes. Y entonces, pasó por mi cabeza el pensamiento, que Bolaño; con toda esa sensibilidad para las vidas desperdiciadas parecía ajeno a la rebeldía del rock, del punk, del post rock. En fin, de cualquier música que nos guste y revele. Fresan en cambio tiene el buen gusto pero lo ha perdido su esnobismo. Creo. Fresan es el amigo que le va bien. Good for him; bad for us. El hecho permanece que no tenemos al cronista de todas esas vidas de muchachos y chicas desbocadas. Fabián Casas escribiendo sobre Zeppelin tiene grandes momentos peró. Casi como si hablara de San Lorenzo. Los demás parecen sociólogos hablando de tendencias. Piglia descubre en el pibe de Weezer un gran gesto. Deja el rock para ir a Harvard. O el MIT. No me acuerdo. Me quedo mucho más con el gesto del pibe de White Town que en el camino inverso dejó la academia para hacerse dj y puto. Now I know your heart, I know your mind You don't even know you're bein' unkind So much for all your highbrow Marxist ways Just use me up and then you walk away Boy, you can't play me that way Well I guess what you say is true I could never be the right kind of girl for you CHORUS: I could never be your woman I could never be your woman I could never be your woman I could never be your woman Dj Malhumor.

sábado, septiembre 7

El otro día en Los Angeles: Godspeed You! Black Emperor, los rufianes melancólicos

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Como llegué por segunda vez a Los Angeles es una historia que sería mejor contarla en otro ámbito. Lo importante es que ahí estaba, caminando por Hollywood en invierno después de cinco años. Reconocía las esquinas y veía que ya no había ni Tower ni Virgin pero que Amoeba  estaba mejor que nunca. Un mes y medio antes de este viaje me había enterado que en una de las noches de mi estadía angelina iba a tocar Godspeed You! Black Emperor. Nunca fuí fan, nunca supe la discografía de memoria, pero son parte de un recuerdo que involucra a un laburo que estaba muy bien (que como todos los laburos que están muy bien termina mal) y que tenía parlantes de los caros en mi base de operaciones. El entusiasmo duró lo que dura ir de un link al otro. Sold Out. Ok, chau, un tuit frustado lanzado al aire y a olvidarse.

El día del show fue largo. Llegué al hotel de Sunset Boulevard a las 8 de la noche y sin planes más que desvanecerme frente a la tele con un zapping HD, claro que además estaba ese plan descabellado: ir a ver que onda al lugar donde tocaban los canadienses locos estos.

Pensé en esa noche que estaba en París y tocaba Pavement con The National y media hora antes del show me llegaba un mail que me decía que estaba acreditado, que vayamos, que amamos los sitios como Encerrados Afuera. Genial, pero me confirmás media hora antes y es en la concha del pato: caminata larga, subte, combinación, subte largo, caminata por un barrio que no sabía que onda. Ganó la fiaca, total a Pavement los iba a ver tres semanas después en Barcelona, a The National no, pero eran jóvenes, recién sacaban el disco que tiene "England", les esperaban años de ruta por delante y ya los vería en algún lado. Al día siguiente me arrepentí y todavía me dura. Pensar eso y salir disparado fue una sola cosa. Después de todo no era tan complicado esta vez: había que tomar el bondi en la esquina y después caminar cinco cuadras por Hollywood. Camino conocido, segundo día en Los Angeles y ya parecía una rutina: juntar u$s 1,25 en monedas para el boleto, bajar en Amoeba, caminar hasta Hollywood y Vine tratando de recordar de que hablaba la canción de Tom Waits. Doblar y buscar el boliche.

Agarro Hollywood Boulevard que de noche es como agarrar la peatonal en Mar del Plata y mientras pienso que no debería haber traído la cámara se me acerca un gordo con pinta de taxista de Aeroparque. "Tickets for the show?", "Yes, how much?", "70 dollars", "... (¿tás en pedo campeón? )”. Después de un largo segundo de tensión me dice "ok, 50 dollars", "no, zenkiu, chu mach for mi" balbuceo, y mientras me alejaba me grita "i can give you for 40!".

Llego al boliche, el frente es como el del Teatro de Colegiales, con una marquesina como para sacar fotos icónicas, uno parado ahí con cara de “nada, dale que tengo que ir a firmar ediciones limitadas de mi box set” y tu nombre detrás. Había dos colas cortas que avanzaban rápido. Me mando para la entrada haciéndome el gil, esperando no sé qué para confirmar el sold out y es así nomás. Le pregunto a un par de hipsters genéricos si no tenían un ticket extra para vender. Me miran asustados durante dos segundos sin sacarse los pelitos de la cara, pero después se miran entre ellos y ponen cara de que no se van a rebajar a hablar con un morocho de acento hispano, mueven la cabeza y me dan la espalda. Ok, quedamos así. Aparece un negro grandote. “Acá me afanan, me cagan a piñas, soy noticia: muere argentino en confuso episodio en Hollywood” imagino. Pero no. El chabón me ofrece una entrada por 50. “No tengo”. “¿Cuántos tenés?”. “30”. “Ok, dale”.

Desconfié de todas las maneras posibles, pero el ticket era legal y solo salía 8 mangos más que lo que costaba originalmente. Me mando a la cola para entrar, una gorda negra de seguridad me pide documentos para chequear que soy mayor, como si no bastaran las canas de mi barba. “Wow, sos de Argentina, ¿de Buenos Aires?” ,“No, de Ushuaia”. Hace más de diez años que vivo en Buenos Aires, pero sigo diciendo que soy de Ushuaia, sobre todo en el exterior, no solo tiene mejor prensa, es como decir que sos de Alaska. A veces exagero y cuento historias de pinguinos salvajes, lobos y osos polares. “Eso queda muy lejos” grita la negra riéndose, se acerca otro de seguridad que escuchó todo, me dice “yo tengo amigos en Rosario ¿eso es cerca?”.

El lugar se llama Music Box at the Fonda y es una mezcla de teatro viejo poco mantenido con un bar indie con terraza al aire libre para exhibir tu hipsteridad. Di una vuelta de reconocimiento por las instalaciones y terminé con una Heineken en la mano justo cuando arrancaba el show. Ahí fue cuando meti la cabeza en la guillotina.

Vos te creés muy renegado y antisocial, pero entonces te encontrás con ocho tipos ¿o eran nueve? sentados en el escenario durante más de dos horas y media, haciendo equilibrio sobre la piedra redonda que persigue a Indiana Jones, postrockeando sin decir una palabra. Tres guitarras, dos bajos, violín, no quiero imaginar la cantidad de pedales, estos tipos ni siquiera deben haber pestañeado durante las dos horas y solo se movían para cambiar de instrumentos. Ningún "hello", menos un "yeah", esta gente es muy seria y está en una misión suicida. El público también, muchos ni miran al escenario, la mayoría shoegazea, mueven la cabeza afirmando constantemente no se sabe qué.

Casi todos los temas empiezan en calma, con un violincito y una guitarra triste o con pianos desoladores y melancolía fantasmal. De a poco aparecen otros instrumentos y todo el teatro va levantando vuelo, de repente no te diste cuenta y corrés esquivando balas en un país de medio oriente; pasan 12, 15 ó 20 minutos, termina el tema y todo es silencio, un segundo eterno de silencio liberador antes del estallido de los aplausos y los gritos. ¿Qué fue esto? esto es lo que a veces le pido a la música, llevame lejos,y si es con un blanco y negro granulado del bello encandilando desde la pantalla, mejor.

Por suerte la mayoría de las canciones eran de "Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas to Heaven!",
el disco que más conocía. El nombre del disco no me lo acordé en el show, me lo dijo un indie en la parada del bondi. Un pequeño nerd lleno de granos que venía de un suburbio de LA y que ya había visto en el mismo teatro a Mogwai y Sigur Ros. Esperamos una hora con un frío de casi cero grados y en ese momento me contó sobre los discos que había comprado en Amoeba antes del show y sobre los mejores recitales que vio en su vida, me dijo que el que habíamos visto podría llegar a entrar en su top 10, pero lo tenía que analizar en perspectiva. A veces pienso lo mismo.



Jota Pérez



jueves, septiembre 5

Beach House en Buenos Aires: Una antireseña

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¿Tiene sentido hacer la crítica de un recital? Una razón para no hacerla es que pierde su función promotora o boicoteadora. Cuando se escribe una crítica, una de las intenciones es hacer que esa obra se vea/escuche o, contrariamente, que no se pierda el tiempo en verla/escucharla. En un recital esa función se pierde porque el recital ya pasó y como heráclitos rockeros que somos no podemos estar en el mismo show dos veces. Pero además, ¿qué se puede analizar en un recital? La crítica de arte es siempre un poco sospechosa desde que intenta objetivar una subjetividad. Pero dentro de ella hay diferentes instancias. La crítica de una obra nueva puede ser analizada de mil maneras, tomando continuidades y rupturas biográficas o de género, evaluando la eficacia de tal o cual mezcla, valorando tal o cual gesto, esbozando hipótesis de por qué falla o acierta, etcétera. Y si bien siempre queda una parte afuera, una parte intraducible e intransmitible propia de la experiencia íntima, hay materia para hacer análisis, para una acción prescriptiva, para la creatividad (una buena crítica no es la que más rigurosamente da cuenta de una obra sino la que mejor crea a partir de ella). Ahora, ¿hasta qué punto puede hacerse la crítica de un recital de rock sin caer en el mero relato de la experiencia? Si en una obra hay una parte que no se puede traducir, en la representación en vivo esa parte es prácticamente... todo. ¿Qué queda fuera de ella? La clásica lista de si sonó bien, si hubo buena acústica, si le pusieron garra, si tocaron mucho o poco, si cantan bien. ¿Pero qué importa todo eso? Se parece más a la cobertura del trabajo de un marcador de punta que a una crítica de arte. El recital ya pasó y salvo situaciones muy groseras, los recitales se disfrutan un poco más o un poco menos según la relación que se tenga con esa música, con esos intérpretes. Son espectáculos que tienen más de ceremonia que de apreciación adorniana del Arte, o al menos así los vivo yo (sic sic). La cuestión es que en algún momento de la noche, Beach House tocó Silver Soul, que es mi canción favorita por muchas razones, una canción poderosa, existencial, una de esas canciones que se vuelven un hogar. Y como todo sonó bien, le pusieron garra, tocaron lo que tenían que tocar y la voz de Victoria Legrand estuvo impecable, terminé esa canción muy emocionado.

viernes, agosto 30

Anglófilo vende patria

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Travis es una banda siempre al borde de la mersada total. Desde el mismo inicio. Son de algún modo una de las últimas bandas MTV en hard rotation por la tele. Y me encantaban. Escuché y escuché The Man Who y todos sus singles. En especial, claro, Por qué será que siempre llueve sobre mí? Que chicos más sensibles!! Muchos momentos bailando solo en el living. Fueron la banda de sonido de un viaje que hice con amigos por Inglaterra e Irlanda. Recién habían explotado y estaban en todos lados. Pasó el tiempo. Cómo pasó el tiempo! Y su último disco está muy bien. Es increíble de algún modo. Como haberse mantenido en ese precipicio tanto tiempo. Estrofas gancheras y futboleras (cuando los borrachos del tablón canten Travis vuelvo al monumental) y una voz que pasa de increíble a ser empalagosa como el dulce de leche. Dije que los escuché y escuché y una vez me tomé un micro desde Frankfurt a Viena para ir a verlos. Fue un gran show. Son muchachos queribles y transformaron un estadio en un pub, covers, rockeadas varias y hasta varias a capella en los bises. Travis es una banda de momentos felices e inconsciencia. Ese viaje, con Travis de banda de sonido, hasta había sol en Londres. Ni siquiera se si eso es posible. Santiago B.

jueves, agosto 29

Excursiones

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Una vez Rosario Bléfari vino a mi casa. Y otras varias veces la vi en casa de Sergio Telépata (aka Sergio Minimal). A ella y a su esposo Fabio Suárez que estaba curiosamente enamorado de una tenista rusa. Obsesionado diríamos. Sergio Telépata es la persona más brillante que conozco. Que conocía. Rosario es una especie de ángel (no soy tan creyente). Sergio es un psiquiatra con actitud punk por decirlo de algún modo. Aunque se casó con una lacaniana a mí mismo me sacó de las fauces del psicoanálisis. El y Fabián. Aunque en esa época yo era psicólogo; ellos, que eran médicos, me acogieron como un huérfano y fueron mis jefes de residentes. El psicoanálisis no está mal sí se sabe cuándo abandonarlo. Como a Cortázar; a Peter Greenaway y a Paul Auster. A Kundera, a Murakami…etc, etc... dejar ir. ¨Sigo remontando río arriba en un barco que en la proa lleva el nombre de tu nombre, río Parana¨. Los Suárez hacían lo que se les cantaba. Esa es la mejor definición que puedo dar de independientes. Cantarle a un río. Eso era cosa de folkloristas creo. O de Spinetta tal vez. No de una banda pop noise experimental. Sergio Telépata cuando fue mi jefe de residentes tocó en un programa en la tele que tenía Pettinato. Tocó con peluca para que no lo reconocieran los pacientes. ¨Adios, adiós, me voy me voy¨. El manifiesto del runaway, del fugitivo en dos palabras repetidas. El pop como Haiku.
Fue Sergio el que me regaló Excursiones; el mejor disco de Suárez, creo. Y no solo. De lo mejor hecho acá, creo. Estoy seguro. Suárez, que vimos muchas veces en ese antro llamado Cemento, se convirtió para mí, en la música de los espacios abiertos. La música de este río inmenso. Y no puedo dejar de pensar en Suárez, hoy, esta tarde, a sus orillas. Dj malhumor.

sábado, agosto 24

Ruido blanco

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Mi historia con el tinnitus comienza con el primer show de Faith No More en Buenos Aires en Obras. Recuerdo que fue un show grandioso; que fue una noche curiosamente relajada y que cuando nos cortaban las entradas a mí y a mi hermano en la puerta a nuestro lado estaba Vilas; ¨Qué hacés Willy?¨ le dijo Fede. Willy hizo un gesto y entró. Salimos anonadados por lo que habíamos visto y escuchado y, yo por lo menos, con los oídos en corto. En mi cabeza sonaban las guitarras de Jesus & Mary Chain ¨a secas¨; el puro ruido; el zumbido de los amplificadores. Eso es el tinnitus. Los oídos zumban. En verdad es una metáfora porque ya no hay más oídos. El cerebro zumba. Fui al médico de las orejas; en esa época trabajaba en un hospital y aprovechaba para visitar a todos los especialistas que uno a uno me decían que no encontraban nada. Estaba como los tipos obsesionados con un ruidito en el auto que no se lo pueden sacar. O una novia que no le puede sacar el ruidito (sacarse) de su novio. Y un día se fue. El ruido Y diez años después el tinnitus, en medio de un sueño, en el barrio San Antonio, en Barcelona, en la casa de Xevi, volvió a aparecer. Me desesperé. No había Faith No More esta vez. Busqué en internet y las opciones eran varias. O no tenía nada, como la mayoría de las personas, o tenía un tumor en el cerebro. Ese año mis padres me regalaron para mi cumpleaños una resonancia magnética. No sé cómo se llamará eso en teoría de los juegos o en alguna clase de lógica modal. Gastar una importante suma de dinero con la esperanza que no sirva para nada. No fue nada. En las recomendaciones de un sitio de internet (aparte de enterarme que los sufren el 10% de la población incluidos Eric Clapton y Sting) estaba la siguiente: evite el silencio. La ironía me hizo reír. En esos días leía una novela de John Banville que había encontrado en oferta. Solo había leído El Mar que aparte de de ser hermosa y tremenda, tenía párrafos solo comparables al mejor Proust o Mishima. Esta que leía era una de sus primeras y no lograba engancharme, mucho menos en la triste traducción española. Pero tenía un mensaje para mí. El personaje, la novela se llama Mefisto, no podía dormir y estaba desesperado como yo. Un poco más tal vez pero apenitas. Finalmente recurre a un médico para que solo le recete pastillas para el sueño. El tipo le dice lo siguiente: quizás sea tiempo de estar despierto. Zas. Y entonces por fin reí otra vez y entonces por fin dormí. Después descubrí que a mi tinnitus lo mejor que le va es el campo y el sonido de los grillos que lo neutraliza. O el murmullo del mar. O el pop-noise. Como Beach Fossils. O The Legends. O los menos conocidos Big Troubles de los que quisiera decir algo. Que en mis favoritos apareció su disco Worry del año 2010. Que es buenísimo. Que tiene una canción llamada ¨slips freudianos¨. Que sus canciones son mi idea de música bailable. Que le roban mucho a Psychocandy. Que me nefrega. Que alguna vez pensé que todo el pop estaba contenido en el álbum blanco de los Beatles. Que después crecí y pensé lo mismo de Loveless de MVB. Que lo sigo pensando. Que este Worry es más Jesus que My Bloody. Que es buenísimo. Creo que ya lo dije. Dj malhumor.

PD: el disco posterior de Big Troubles, Romantic Comedy tiene todo lo que un buen disco de Teenage Fanclub debe tener...

viernes, agosto 23

28º Festival de Cine de Mar del Plata: tres grandes visitas

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Sí, parece que este año el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se viene con todo. A la lista de interesantes visitas de los últimos años (anoten: Joe Dante, Hal Hartley, Kathryn Bigelow , John Sayles, Tommy Lee Jones, Javier Fesser, Bruno Ganz, Jerzy Skolimowski, Willem Dafoe, Bertrand Bonello, Sandrine Bonnaire, Peter Medak, Lamberto Bava, James Gunn, Soko,  y  una lista histórica impresionante que se puede leer acá: http://www.mardelplatafilmfest.com/28/historia/, se suman -por ahora- tres GRANDES nombres: Pierre Étaix, el genial comediante francés, colaborador de Jacques Tati y Jean-Claude Carrière y responsable de una filmografía breve pero muy recomendable (Le soupirant, Yoyo, Tant qu’on a la santé, Le grand amour, Pays de cocagne), el también gigante John Boorman  (Deliverance, Point Blank, Excalibur, Zardoz) y otro indispensable: John Landis (The Blues Brothers, An American Werewolf in London, Animal House). Landis, Boorman y Éteix. Éteix, Boorman y Landis. Boorman… bueno, ya tienen la idea.

Esto es sólo el primer anuncio de un festival que promete más. Habrá que ir reservando pasajes y estadía: del 16 al 24 de noviembre. ¡La hinchada pide The Blues Brothers en pantalla grande con Landis al frente!

https://twitter.com/28MDQFEST
http://www.mardelplatafilmfest.com/28/
https://www.facebook.com/mardelplatafilmfest

jueves, agosto 22

Springsteen & I, de Baillie Walsh

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Atención: esta reseña no sólo contiene spoilers de Springsteen & I sino también de Promised Land, de Gus Van Sant.

Desde hace años, en el iPod, de los discos de Springsteen sólo llevo Nebraska. Aparte de ese, en la computadora también tengo Devils and Dust y nada más. A Bruce Springsteen jamás le compré un cassette, vinilo o CD. Pero hace unos meses fui a ver Promised Land, la tercera colaboración entre Gus Van Sant y Matt Damon, y las cosas cambiaron entre El Jefe y yo. Hay una escena en la que el ecologista que interpreta John Krasinski necesita ganarse el favor de un pueblo chico para que entiendan que el fracking en sus tierras no es beneficioso y entonces, en la noche karaoke del bar del pueblo canta Dancing In the Dark.
Y mientras veía ese bar, que parecía un escenario de las tantas letras de Springsteen, durante esa escena con el hippie disfrazándose de clase obrera para seducir a los rednecks, fue cuando tuve antojo por primera vez en mi vida de Born in the U.S.A. Así que salí del cine y, en un ataque de completitud, abordé la obra de The Boss.
Fui derecho al principio, para tratar de entenderlo como si fuera un artista nuevo, y encontré las similitudes con Tom Waits (no me digas que los primeros dos minutos de Jungleland no son puro Waits, y no me discutan que Poncho’s Lament de Tom Waits no suena a Springsteen); comprobé cuánto le afanó U2 en su afán por conquistar los Estados Unidos y hasta vi la tan mentada influencia en los Arcade Fire. Descubrí una discografía que me debía a mí mismo y quedé a dos pasos de ser fan.

miércoles, agosto 21

Out of this world

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Esa noche me agarró el atardecer buscando unos terneros con Armando. Cuando paré para charlar un rato y preguntar si iba bien encaminado me dijo si no quería churrasquear. El recién había terminado; me ofreció un cuchillo como para degollar chanchos y me dijo que agarre nomas. El mejor cordero en tiempo. Había llegado hasta acá por porfiado. Armando, por otro lado se reía al saber que el camino no figura en los mapas y que nadie lo conoce. Así y todo nunca había andado con la sensación de seguir una línea punteada. Iba por el límite exacto de Brasil y Uruguay. Primero había tenido una subida que me dejó sin aire hasta la cuchilla y desde allí un paisaje de sueños. El camino sinuoso en esa planicie de altura iba no solo por el límite entre los países sino en el límite de la cuchilla misma; la iba contorneando. Estaba arriba, bien parado sobre el suelo y de tanto en tanto aparecía un borde y entonces las cañadas y allá a lo lejos la quebrada del río Lunarejo, las plantaciones de eucaliptos y un pan de azúcar como hay tantos aquí y allá. En un momento estaba en Brasil y en otro en Uruguay. Un rancho que pasé estaba partido al medio. La casa en un país, el potrero en el otro. Y allí arriba como flotar. El cielo parece más cerca. Lagunas esparcidas llenas de pájaros y el viento que aparecía y desaparecía según mis curvas. Almorcé a eso de las cuatro y después mateamos mientras Armando me contaba historias de cuatreros, contrabandistas y jabalís que comen corderos. De cómo les habían robado 26 vacas y salieron a buscarlas por los campos brasileños en un raid de 8 días durmiendo donde los encontrara la noche. Las trajeron de vuelta a todas. Estaban bien armados y no es raro que vuele el plomo. Tampoco que se mate de un lado y aparezca un muerto en el otro. Me habló de sus cuatro mujeres (sucesivas), de sus hermanos e hijos que no ve hace decena de años y de sus perros. También me contó como entro y salió en el alcohol. Llegó la tarde, se prendió el fuego y se asó más carne.
Está vez aparte del cuchillo me ofreció una tabla y me sentí en un restaurant. Tiré la bolsa de dormir sobre un colchón en el galpón y desperté de madrugada viendo el lucero brillante. Salí apenas apareció la luz. De lejos vi al caserío que creí Masollers. Esa imagen debería ser la portada del libro de Cormac McCarthy, Cities of the plain. Al llegar vi sobre una pared una inscripción en portugués y tuve que preguntar en qué país estaba. Muy gracioso. Estaba en el pueblo de enfrente y en Brasil claro. Salí por fin a la ruta. Y me volví a meter en el campo. Crucé un bicho que sería una nutria y después de pinchar varias veces llegué caminando a un pueblo. Antes pasé por la estancia La soledad y tuve momentos de felicidad plena con Yuck y Page France con estas líneas perfectas para mis cuatro días sin ducha: ¨Voy a cantarte una canción y vas a flipar y vas a mover la tierra por mí/ Jesus vino a recorrer el mundo tan sucio/ gusanos en el pelo y las manos cansadas¨. (Ver Weeds y el disco de Page France Hello, Dear Wind).
Acampé en la escuela y pronto estuve rodeado de chicos. Cuando supieron que era argentino me preguntaron si conocía a Messi de cerca. Era un pueblo como nunca estuve. Porque era el campo y el pueblo al mismo tiempo. Las casas alejadas una de otra a distancia prudencial y un arreo por la calle principal. Me quedé respondiendo preguntas sobre el mundo exterior bajo la luna llena. Fue la primera noche de veranito. Me preguntaron por qué no me quedaba a descansar y no tenía ninguna respuesta buena para darles así que me quedé. Dj malhumor.

domingo, agosto 18

Historia, de Witold Gombrowicz

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Obra dirigida por Adrián Blanco en el teatro Hasta Trilce (Maza 177).

Probablemente ningún otro autor haya ahondado tanto en la inmadurez como Gombrowicz, que se dedicó con empeño a practicarla y teorizarla de un modo convincente, sistemático, inclaudicable. Es algo fácil de ver en sus novelas, con Ferdydurke a la cabeza, pero también en esas otras obras por momentos confusas y geniales que son Trans-Atlántico, Cosmos, Los hechizados y Pornografía. Esa literatura inmadura, juvenil, que tiene a la forma como eje vertebrador, se traslada a sus cuentos, a sus diarios, a su testamento, a sus cartas, a su Curso de filosofía en seis horas y cuarto, a las impresiones que dejó en Argentina y Europa, donde todavía se pueden recoger testimonios de primera mano. Pero donde tal vez se haga más evidente ese estilo, donde más aprieta las tuercas de la obsesión por sus temas y convicciones, es en el teatro.

Adrián Blanco pone en escena una obra extraña, incómoda, grotesca, inteligente, reflexiva, tal como a Gombrowicz le hubiera gustado ver. Una obra que parte de indicios acerca de su propia historia, escritos por el polaco en Argentina a partir de los '50 y que nunca fueron traducidos al español ni adquirieron demasiada fama. Una obra en la que aparecen fragmentos de otros fragmentos, escenas, matices, claroscuros que ayudan a entender mejor quién fue este escritor irreverente a través de su vínculo familiar, y del peso que tuvo la guerra en Europa.

Hay gritos, hay sexo, gestos burlones, pies descalzos, incompletudes y todas esas cosas que hacen que las señoras mayores se indignen, murmuren y se vayan escandalizadas del teatro, como de hecho suele ocurrir. Witoldo hubiera sido feliz, extremadamente feliz de haber sabido esto. Porque en definitiva esa es la intención: provocar, generar murmullos, pretender que la palabra y el gesto no queden en la nada, sino que constituyan el comienzo de una acción.
Las señoras huyeron despavoridas del mismo modo que Gombrowicz huyó primero de Polonia, luego de Argentina, y siempre en y de su obra. Y huyeron porque sin llegar a comprender el significado de eso que estaban presenciado lo entendieron, lo aceptaron, lo procesaron sin saber que lo estaban haciendo. Huyeron porque pudieron despegarse de un mandato, de aquello que debían hacer, de aquello que debían ser.

Gombrowicz está en las buenas manos, irrespetuosas, claro, como debe ser, de Blanco y José Páez, que se ocuparon de la dramaturgia de estos fragmentos bien narrados, representados en el escenario por Ramiro Agüero y Manuel Bello (dos Gombrowicz en edades diferentes), Hugo Dezilio, Estefanía D'anna, Diego Echegoyen, Luis Escaño Manzano, Mario Frías, Yamila Gallione y Cecilia Tognola. Las funciones continúan los miércoles (a las 21) y los sábados (a las 21:30) en el teatro Hasta Trilce (Maza 177), gombrowicziano espacio con muy buenos precios, gran atención y una pizza más que respetable.

Txt: Nicolás Hochman

martes, agosto 13

Cast of half forgotten

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En Cebollati me comí un chivito buenazo como me dijo la chica. En la heladería, chiviteria y casa de artículos del hogar enfrente de la plaza. Vi el atardecer en la ruta, se hizo de noche y entré al pueblo alumbrado por la linterna frontal. Como cosa de mandinga pinché tres veces en dos días así que el último tramo se me hizo duro. Pero el chivito me revivió. Y el Wifi, y la canción de Bart & Friends en loop con ese corito que me puede. El pop es una serie de mantras que por alguna razón extraña nos hablan de manera enigmática; I could explain but it might take some time. La canción tiene un título bárbaro che; Cast of Half Forgotten. Una versión; ¨Elenco de actores olvidados¨. Estuve ahí un rato largo reponiéndome y hablando con la chica por el skype hasta que decidí salir al frío. Bajé 7 kilómetros hasta el río con las manos heladas, la oscuridad absoluta y el cielo estrellado. A mis espaldas la luna creciente baja en el horizonte; terrible. Lost Highway state of mind. Cuando por fin llegué a la orilla se veían las luces de Charqueada, el otro pueblo; había movimiento en la otra orilla. Yo miraba como un espectador; escuchaba voces lejanas que no entendía. De este lado el silencio absoluto. Me di el gusto de dormir bajo una garita. Es sábado por la noche. Primero, como para recordar que estaba en Uruguay todavía, se escuchaba Zitarrosa. Después cerca de la media noche un house denso que jamás imaginé entre los arrozales, el monte y las aguadas. En algún momento me dormí. Y en otro desperté y cuando saqué la cabeza de la bolsa de dormir vi a la balsa y un tipo que me saludaba y una moto que salía. Era temprano y una bandada de bandurrías pasaba en perfecta formación rumbo a algún lado. Las bandurrias con sus picos largos con una especie de gancho me recuerdan a esos dinosaurios que vuelan. Del otro lado me esperaba Da Silva. Por esta zona uruguayos y brasileños andan entreverados. El balsero me indicó cual era la casa de Da Silva y me dijo que me podía ayudar. Me aviso eso sí que tenía el taller medio desarmado porque se había mudado y separado de la mujer. Tantos kilómetros realizados, tantas invitaciones declinadas para una mañana fría de domingo encontrarme con Da Silva. Salió, por supuesto, con el termo bajo el brazo y me recibió como si fuera un amigo que estaba esperando. Cuanta bondad en ese hombre. Da miedo hablar y decir algo inconveniente. Eso sí, mate no convidó porque el uruguayo toma solo. Me contó que era ciclista él mismo, que había corrido varias Vueltas al Uruguay, que por temporada en sus días hacía unos 15000 kilómetros y que ahora empezó con la Mountain Bike como todo el mundo. Me explicó que el paso por la arrocera 33 estaba cortado por la crecida del río y me hizo pasar a su casa que parecía un campamento. Como Andreas en Frankfurt el ciclismo era su vida, la casa era un campamento nómade con partes de bicicletas por todos lados, una sección de los trofeos como un altar y las dos bicis nuevas y flamantes que relucían en la oscuridad. Había también un sillón y una tele. Somos un poco como los marineros que se encuentran en los puertos. Más o menos. Un poco. Me fui contento, algo extrañado y con la bici como nueva. Fue un día largo. Pasé por un pueblo como los de antes con un nombre oficial y uno mucho mejor, ¨Dragón¨ que es el nombre de la estación. Mucho paisanaje y caballos atados en el almacén como si fueran motos. Antes en la ruta anduve un rato largo con un gavilán planeador que iba cazando por la banquina. Una y otra vez me pasaba sobre la cabeza. Dos cabalgan juntos. Maravilloso. Es un bicho hermoso vea. Silvana me dijo que era yo en otra vida. Antes de llegar a Cebollati me metí por caminos que no aparecen en el mapa. Un paisano a caballo y acompañado por nueve perros me preguntó sí me habían echado de la casa que llevaba todo encima. Por esos caminos entre palmares y bañados vi pájaros de toda clase. Por la tarde el sol por fin dejó las nubes y volvió los campos amarillos.
Llegué de noche a la frontera y dormí en un telo. Mañana, ya en Brasil, salgo rumbo a un pueblo llamado Quilombo. Dj Malhumor

miércoles, agosto 7

Escape de Prisión

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Se me terminaron las trasnoches de Prison Break en la cabaña y pasé a los últimos episodios de Mad Men que tenía colgados. Veo Mad Men y me vienen unas ansias enormes de ser sofisticado. De manejar mi propio Cesna y navegar a vela. Sin embargo acá estoy con Garcia en su rancho/taller rodeado de seis perros y partes de autos y cosas diversas de toda naturaleza. ¨Encantado el ojo que lo ve¨ me volvió a decir riéndose de su condición de tuerto. Un ojo que perdió dos veces. Cada viaje es un personaje nuevo. Esta vez Molina; otro gaucho que se hace a la mar. Simbad el Marino. Cinco días a la deriva para ser rescatado por un petrolero y llegar a Montevideo como un rey. O tres días en un bote amarrado a la punta de un sauce hasta que pase la crecida. Habían salido a cazar carpinchos y gatos del monte. Que ahora estaban refugiados todos juntos en esa isla improvisada. Historias de rescates en Cabo Polonio de barcos llenos de tesoros. No oro y plata pero si cajas de whiskies o toneles de yerba brasileña para vender en Maldonado. Por las noches los sueños. Prison Break es la peor serie que vi en años. Y de tan mala se convirtió en buena. Y se mezcló con los sueños. Soñé con Michel y con Mahone. Una especie de guerrero griego en el Hades. El caído por antonomasia. Lincoln está en mi top five de los peores actores que he visto. Así recordaba a la televisión. Ideas potentes, guiones tirados de los pelos, actores horribles mezclados con interpretaciones decentes; malos malísimos; personajes queribles. Nunca tuve una racha tan larga noche tras noche de sueños tan intensos; en locaciones tan extrañas y llenos de tantas revelaciones. Al mediodía fuimos a la costa a ver pasar las ballenas. Como una cita. Vimos albatros y un petrel gigante. Vimos toninas y lobos marinos; en su mundo. Nestor fue jugador de futbol en Colombia a principios de los setenta. El tigre Morelli. Tiene sus fans en Facebook que cuelgan recortes de los diarios. ¨No soy un asesino¨ decía el titular después de una expulsión por una patada violentísima. En otra foto la policía lo sube a un furgón en el estadio mismo por haber sacudido a uno en la cara. Como el Bambino Veira se acostó con cien mujeres in a row. Una tarde en lo mejor de su carrera su destino se jugó en un salto y una pelota dividida. Al caer se lesionó y terminó como mozo en Alaska. Repite que es lo mejor que le pudo haber pasado. Después tuvo taxis en New Jersey. Ahora habla de tanto en tanto con extraterrestres y es mi gurú personal (junto con Rob Brezsny, ver www.freewillastrology.com). Según uno de mis sueños mi casa de Boedo es mucho más grande de lo que creía. Hay muchas más habitaciones escondidas y vive gente que no conozco. Eso explica muchas cosas. A veces vivimos encerrados entre cuatro paredes. Por la ventana de la cabaña (Nestor le dice el rancho) y desde mi habitación veo unos árboles altísimos. Una tarde me desperté de la siesta pensando que estaba en África. Sentí el paso de los elefantes y los rinocerontes. Ayer iba a salir ya rumbo a la frontera y cruzar dentro de unos días el río Yaguarón pero el día estaba hermoso y nos fuimos a la playa. Hoy tampoco salgo porque hay viento con lluvia. Por las noches vimos películas de personas que se veían a sí mismo en el pasado. El fuego estuvo encedido each and every day. Dj malhumor.

jueves, agosto 1

Jonas Mekas - Lo que el cine pudo haber sido

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Sobre Jonas Mekas escribí hace un tiempo lo siguiente: ver acá y disculpen el auto bombo. Este texto fue escrito en relación a su película Sleepless nights stories proyectada en el Festival de Mar del Plata. Ahí cito, nuevamente, una máxima de Francois Truffaut que siempre me llamó la atención:

La película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela autobiográfica. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y nos contarán cuanto les ha pasado: podrá ser la historia de su primer amor o del más reciente, su toma de postura política, una crónica de viaje, una enfermedad, su servicio militar, su boda, las pasadas vacaciones, y eso gustará porque será algo verdadero y nuevo… La película del mañana será un acto de amor. 

domingo, julio 28

Torrents para principiantes

1 comentario:
Si todavía no ingresaste en el fabuloso mundo del Torrent, aquí te explicamos en pocos pasos como usar esta maravilla de la informática.

1) Descargar e instalar el programa uTorrent: http://www.utorrent.com/downloads. Si tienen dudas con respecto a la instalación consulten esta guía detallada.

2) Buscar los archivos "Torrents" (que son los que usa el uTorrent para descargar el objeto del deseo) en sitios como http://thepiratebay.org/ o http://eztv.it. Hay decenas de lugares y hasta hay un metabuscador de estos archivos. Pueden recomendar su favorito en los comments. Obviamente recomendamos bajar material que no esté protegido por los derechos de autor.

3) Una vez que encuentres lo que buscás, hay que mirar el número verde en la columna "Seeds" o "S", ese número indica la cantidad de máquinas que están compartiendo el archivo completo, cuanto más alto sea, más rápido va a bajar. Otra cosa que hay que mirar es el "Size", que es el tamaño del archivo (o carpeta), un disco con buena calidad de audio pesa por lo menos 80 MB, un capítulo de una serie unos 175 MB si dura media hora (25' en realidad) o alrededor de 350 MB en el caso de que dure una hora (45' reales), una peli en calidad decente tiene que pesar por lo menos unos 700 MB. Un DVD completo anda por los 4 GB. La columna roja "Leechers", se refiere a los que están bajando el archivo, pero no lo tienen completo.

4) Cliqueás en el link del archivo y pasás a otra pantalla con más info. Ahí buscás el siguiente link que tiene que decir "Download this torrent" o buscás un íconito con un imán. Hacés click y se abre un cuadro que te pregunta que querés hacer con el archivo, dale "Abrir con uTorrent". Se va a abrir un cuadro nuevo con opciones para guardarlo. Seleccionás la ubicación en tu máquina y luego OK.
Cuidado si hacés click y te ofrece un archivo que termina en ".exe", no lo bajes, lo más probable es que te instale alguna porquería que te va a complicar un poco la vida.

5) Se va a abrir el uTorrent pero va a estar funcionando en la barra de tareas. Hacés doble click en el icono verde con la U blanca y podés ver como funciona el programa y tener el tiempo estimado de bajada.

6) Después para ver el archivo en una computadora necesitás un programa que lea formatos como ".avi" o ".mp4". El VLC Player es muy bueno, lee todo lo que le pongas y encima es gratis. Se baja de acá: http://www.videolan.org/vlc/.
Hoy en día, con los Smart TVs, las tablets y los reproductores de archivos, puede que uno tenga más opciones para ver formatos de video que el tradicional ".avi". Lo mejor: verificar qué archivos pueden reproducirse desde la tecnología que uno tiene, así se suman formatos (MP4, MKV, MOV, etc.). Últimamente, el MP4 es el que más se usa, como demuestra la cantidad de seeds que tienen esos archivos y la rapidez con la que aparecen, siendo los primeros y los que mejor comprimen los videos (pesan menos, en relación a la calidad de imagen).

7) Para bajar subtítulos de series nuestro favorito es http://www.subtitulos.es (es una comunidad donde los usuarios van haciendo el subtitulado, si te jode alguna traducción podés crearte un perfil, corregirlo por tu cuenta y volver a subirlo). Otro sitio recomendable es http://www.subdivx.com, acá además de subtítulos de series tienen de pelis. Para hacer que funcionen bien los subtítulos, que coincidan con la serie o película que estamos por ver, hay que buscar en esos sitios los que tienen el mismo nombre que el archivo de video. Por ejemplo, para el episodio 7 de la primera temporada de la serie francesa Te rompo el rating puede haber un par de versiones con nombres como: "te.rompo.el.rating.S01E07.proper.720p..x264-evolve" o "te.rompo.el.rating.S01E07.720p..x264-compulsion". Es muy probable que haya pequeñas diferencias de tiempo entre ellas y que sólo una sea la que necesitamos. Sí, será la que coincida el nombre completo.
Los subtítulos pueden venir en formato ".srt" o ".rar", en este último caso hay que descomprimirlos. En los dos casos hay que guardarlos en la misma carpeta que está el archivo de video y deben tener el mismo nombre, pero la terminación será diferente, el subtítulo será ".srt" y el video sera ".mp4" o cualquiera de los mencionados anteriormente.


8) Finalmente, nunca está de más recordar que hay códigos de etiqueta downloader y aconsejamos seguir compartiendo lo que uno se bajó por un tiempo razonable y mantenerlo en la carpeta donde se lo archivó  originalmente para que otros lo puedan disfrutar.

jueves, julio 18

Vuelve el Bafici Animado

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 Será del 24 al 28 de julio e incluirá 14 largos, 12 programas de cortos y 3 talleres gratuitos. Todas las funciones serán en el Centro Cultural San Martín de 14 a 22 horas, ingresando por la esquina de Paraná y Sarmiento. El costo de las localidades es: general $20, menores hasta 12 años inclusive, estudiantes y jubilados $15. Las entradas anticipadas podrán adquirirse el lunes 22 y martes 23 en la boletería de la sede, Sarmiento 1551, de 11 a 19 horas o través de www.buenosaires.gob.ar/festivales. Del 24 al 28, el horario de venta de entradas en la sede será de 13 a 21 horas.

martes, julio 9

Cortos para perder el sueño, por Incaa TV

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Atenti fans de lo truculento: una selección de cortos del Festival Rojo Sangre de Buenos Aires llega a la TV. Durante este mes de julio, el canal Incaa TV propone "Trasnochados, Cortos para perder el sueño" una terrorífica serie de películas cortas. Comenzó el 1 de julio y presenta de lunes a viernes a las 23.40 un film por día. Cada semana habrá un tema diferente: zombies, apocalipsis, criaturas extraordinarias y cortos fantásticos. Al final de la semana, todos los sábados a la trasnoche se emitirán todos los cortos que se trasmitieron en la semana en continuado. Quedan tres semanas con la siguiente programación:

Domingo 14 de julio, 2:00 hs.
Semana del Apocalipsis (Cortos: La leyenda de Baltimore/ El quinto círculo/ Los sobrevivientes/ Eklipsa Dana vampir/ Gorgonas)

Domingo 21 de julio, 2:10 hs.
Semana de Criaturas Extraordinarias (Cortos: Blood Bath/ Quiero ver tus colmillos/ La presa/ El ello/ La Simple Razón)

Domingo 28 de julio, 1:50 hs.
Semana Fantástica (Cortos: Después de recién/ Al despertar/ Conejos/ El olvido/ Griselda)

Link relacionado: cobertura del Festival Buenos Aires Rojo Sangre 2012

viernes, julio 5

Marathon

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Es difícil ser solemne cuando al lado mío iba un tipo corriendo vestido como el Manosanta de Olmedo, haciendo el famoso gesto con todo el cuerpo y diciendo a cada paso mientras lo aplaudían ¨sí no me tienen fe!!¨. También corrió el hombre araña (encapuchado de principio a fin y de gran performance), la mujer maravilla y varios con pelucas funky. No hay razones para ser solemne tampoco. Había estado en Rosario hace muchísimo tiempo con mis padres y mi hermana de paso hacia una vacaciones en Córdoba. Es raro pero solo recuerdo las voces y algunas imágenes desconectadas como de una cámara que pierde el control. Volví a Rosario a correr una maratón. Jua. El río, el empedrado, los parques, las casas viejas, un boulevard, un túnel, una galería de acacias o tipás o quién sabe qué árboles. 42 kilómetros non stop. Siempre hay una psicóloga en las películas argentinas y acá había una que dijo, obvio, ¨es algo con la pulsión de muerte¨. Jua. Y el mano-santa que seguía ¨sí no me tienen Fe¨. Mi amiga Irene me dijo en Mallorca una vez que iba a volar; ¨Santi vas a volar¨. Todavía no se bien a qué se refería pero así me sentí corriendo; volaba, estaba ligero. Y no es nada que tenga que ver con la velocidad. Porque me sentí volando un par de veces empecé a correr también. Estaba al principio. Esa sensación de ligereza. Como aquella canción de Laurie Anderson (Laurie Anderson! ¿A dónde va a terminar todo esto?!!): ¨I´m walking and falling/ at the same time. Corriendo y volando/al mismo tiempo diriía yo. Es respirar también. Entrar en un ritmo; en un trance. Algún misterio que tendrá que ver con las esferas. O el sistema nervioso. La síncopa. Los otros corredores pasan como olas a las que también uno podría subirse. A las olas no a los corredores claro. O saber dejarlas pasar porque no es la nuestra. También están los musculosos; los profesionales, los jodones, los futboleros, los profes de educación física, los ¨chicos¨ de los gimnasios, los obsesivos, los forrest gump, los que vienen a remarla, los que vienen a combatir el stress o la crisis de los cuarenta y, los más increíbles de todos; los que hacen trampa. Allá ellos. Una mañana fresca y soleada como esa canción de Mojave (¿es que se han perdido a Neil?); Running with your eyes closed. Dj Malhumor.

miércoles, julio 3

The Stone Roses: Made of Stone, de Shane Meadows

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Llega a los cines el documental de rock de 2013.
Je, era en joda, va de nuevo.

Desde que los documentales llevan bastante gente a los cines el género musical ha sido uno de los que más tardó en arrimar el bochín. Pareciera que "Searching for Sugarman" el año pasado –Sundance, lanzamiento internacional, soundtrack, guita– finalmente le dio al documental musical el empujón de taquilla que le faltaba para hacer cupo con algo más que el mero recital a lo "Celebration Day (reviewed in a previous encerradosafuera).

Este año tiene dos grandes nombres de ambos lados del Atlántico para confirmar al género musical como un buen lugar en el que documentar mucho más que un recital. En la esquina con olor a hamburguesa global está "Springsteen & I" y del otro win, tomando té con scons, "The Stone Roses: Made of Stone". Este último es el primero en llegar, casi un año después del retorno de los hijos pródigos de Manchester y, casualmente, antes de una serie de conciertos en el Reino Unido.

¿Cómo hacer un documental sobre el regreso de la banda más agrandada, fanfarrona y canchera del barrio cuando vuelven de la nada y, como tantas otras glorias de los 90's, sospechada de regresar en busca de asegurarse una jubilación digna? ¿Cómo mostrar a la banda que desde 1989, sin modestia alguna, prometió todo, juró ser la mejor del mundo y construyó una carrera musical en base a dos discos y una montaña de escandaletes, rumores y los mimos constantes de la prensa especializada?

La jugada maestra fue entregarle la dirección a Shane Meadows, responsable de This is England (2006) y sus posteriores reencarnaciones televisivas. Al igual que en la película basada en sus experiencias a principios de los 80s con el movimiento skinhead, Meadows se concentra en hacer lo que mejor le sale: contar historias desde el punto de vista de cada personaje, por más ínfimo que sea, y sin dudar en incluirse como actor ocasional o, mejor dicho, uno más en la escena. Así, la gran historia del retorno no es la documentación del reencuentro de cuatro rockers gastados que deciden dejar atrás viejas diferencias, sino que es eso y también lo que pasa alrededor de ese regreso ansiado por fans. Todos esos que hoy son, después de casi dos décadas, también el tejido mismo de la sociedad británica norteña: madres, padres, empleados, carpinteros, laburantes. Ellos son capaces de dejar su vida diaria ante el anuncio de que los Stone Roses darán un concierto sorpresa después de 16 años  y sólo habrá entradas para los primeros que lleguen con un disco, remera o memorabilia de la banda. El director, entonces, retrata el regreso de la banda a partir de la espera interminable de quienes realmente merecen ese show: los que consideran que no han visto un mejor concierto en los últimos veinte años, los que religiosamente escuchan el primer disco al menos una vez por semana, los que insisten en que sus hijos vistan la gorrita tipo Guilligan de Mani y memoricen ese puñado de canciones de la banda.

Así es que desde los primeros minutos, Meadows se deja presentar por Ian Brown mientras, detrás de la cámara, registra cuando la banda se junta en un hotel y se prepara para la conferencia de prensa en la que anuncia su retorno, hasta entonces imposible. Luego, a lo largo de la película, el director aparecerá para sumar con su imagen y relato a lo que es la gran historia del regreso de The Stone Roses.

El resto del documental, no resta, es lo que uno espera: cuatro o cinco canciones enteritas y en el orden correcto (con un final que es oro puro); pantalla dividida para ver a los cuatro tocando al mismo tiempo mientras intercambian miradas; la revelación de que están ensayando canciones nuevas aunque no nos muestren ni medio acorde; las imágenes de la banda “nunca antes vistas” –pendejos con granos, primeros recitales, fotos pedorras- y los etcéteras de rigor.

Meadows logró una película prolijísima y con un exceso de tino admirable porque, este documental bien podría haber sido una oda al fanatismo,algo que por suerte no sucede y termina siendo una oda al fan, el individuo y su relación con el fenómeno cultural. Aplauso aparte para el diálogo en off de Hitchcock al principio por brillantemente lateral y sinestético.

Confieso que esperaba cerrar estas líneas con “este documental es sólo para fans de…” y así lo haré. Pero igual, para mi sorpresa y con mucha alegría, puedo decir que no es únicamente para fanáticos de The Stone Roses sino también para seguidores de Shane Meadows. Y por esto, no le echaré la culpa a la banda ni al director: la culpa claramente es de las canciones.

TXT y foto: Beto Jet-O
http://betojet-o.blogspot.com/