jueves, noviembre 18

Una tarde en Glasgow

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Mogwai, Belle And Sebastian, Teenage Fanclub, bandas de Glasgow y alrededores. Estaba ahí y pensaba en ellos. Caminábamos a través de los edificios de la universidad y pensaba en canciones, ¡yo estuve acá en canciones! ¿pero en cuáles? ¿quién me habló de estos parques y de bajar en bicicleta por estas colinas? ¿dónde ví esto antes? ¿por qué es todo tan familiar? Vacaciones sin wikipedia y con los agujeros de mi memoria ventilándose. Había sol y era primavera y nos decían que el invierno había sido muy largo, muy frío y que había llovido mucho, igual que siempre. Toda la Escocia y la Europa que pisamos se quejaba del invierno interminable.
La tarde del sábado que Uruguay dejó a Corea afuera del mundial 2010 grité sus goles en un pub lleno de escoceses que hinchaban por los asiáticos. No se por qué eligieron a los coreanos. Pasé diez días de la copa del mundo en un país que no jugaba el mundial y no sabían a quién alentar, bueno si, hinchaban por cualquiera que jugara contra Inglaterra. Pero ¿cómo eligen equipo entre dos países que les queda lejísimo? Un rato antes del partido, habíamos hecho un picnic y leído The Guardian en el Jardín Botánico, cada nota de su suplemento cultural hipster y alterno la recuerdo como un cuento que te lo cuentan de chico. Leer en papel de diario sobre cosas que no sabías que existían. Creo que aprendí más de los diarios que de los libros. En la sección deportiva analizaban el partido del día siguiente contra los alemanes. Los ingleses estaban seguro que les ganaban, mis amigos escoceses y yo decíamos que era jodido. Al otro día perdieron, lo vi en un pub del centro, tomando Guinnes tirada y gritando los goles alemanes como si los hiciera Tévez.

Pero antes, ese sábado después de la alegría uruguaya, me encontré con ella y caminamos por esos parques: sol, calorcito, verde, estabamos en una canción de Belle and Sebastian de los primeros discos, es más, nos cruzábamos las tapas de todos sus discos, en vivo y en directo.
En algún momento llegamos a un callejón. Hasta ahí nos llevó una de las guías gratuitas de actividades del fin de semana que avisaba de un festival multidisciplinario con cosas pasando a la vez en varios escenarios de la ciudad. Sobre las paredes de ladrillo del callejón había carteles con la programación del día y advertencias sobre los peligros de beber en la vía pública. Puestitos de ropa, de chucherías, gente que ponía aros, un festival que era como un Festival Buen Dia pero sin sponsors y en un callejón. Chicas y chicos con actitud de "acá se inventó el indie", Isobel Campbells de la mano de Stuart Braithwaites, chicas de tapa de discos que parecen inventados por Pitchfork para mantener el sitio actualizado, chicos que llegaban con bolsas llenas de botellas de cerveza de diez marcas diferentes compradas en el super de la vuelta. ¡Que grossos los supers del primer mundo, amigos!, hasta el mas modesto, el equivalente del Día o el Eki, tenía un par de docenas de opciones de birras: europeas, americanas, asiáticas ¡y encima más baratas que a la vuelta de mi casa! cosas de la inflación...
Mirabamos los puestitos todos amontonados, y nos preguntabamos donde estaría el escenario, había un pop distorsionado que sonaba muy bien llegando de algún lado pero la marea de gente no nos dejaba ir rápido a buscarlo. Después de meternos en otras dos callecitas encontramos de donde venía la música, había una banda en una carpa o más bien era una banda debajo de un gazebo que tocaba las canciones más alegres del mundo. En la primera mirada eran tres quinceañeras y el amigo grande que ya terminó la escuela que no se decide a cuál levantarse pero les pone fichas a todas. Después de un minuto de escucharlos ya los veías más grandes, más como si fueran universitarios a punto de dejar. Futuristic Retro Champions, la mejor banda del planeta para un sábado a la tarde de primavera tocando en un callejón de Glasgow. Fueron solo 15 minutos de euforia pop, pero de esos 15 minutos que te duran años.



txt, fotos, video: J. Pérez

viernes, noviembre 12

El ilusionista (L'illusionniste), de Sylvain Chomet

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Sylvain Chomet llegó hace unos años a Edimburgo para presentar su film anterior, Les Triplettes de Belleville, se enamoró del lugar y quiso hacer algo con la ciudad. Cuando llegás a Edimburgo obvio que querés hacer algo con la ciudad, querés conservarla de cualquier manera en tu mente, no alcanzan las fotos, dibujarla es una mejor manera de atraparla.
El ilusionista, la forma que encontró Chomet de eternizar su recuerdo de Edimburgo, está ambientada a mediados de los 60 y basada en una historia escrita por Jacques Tati. El ilusionista es otra joya animada que dan ganas de capturarle cuadros e imprimir y pegar en las paredes. El dibujo detallista de Chomet, que ya en Les Triplettes maravillaba, sigue impresionando e invitando
a una segunda visión de varias escenas. Esta es animación de la de antes, amigos: se ve y se siente que hay una mano maestra llevando a los personajes.
Tatischieff, con los movimientos y el espíritu del gran Jacques Tati, es un mago al que las cosas no le están yendo muy bien en Francia y viaja a Escocia (junto al conejo con el que comparte escenario) invitado por un borrachín que se encuentra en una fiesta. Llega a un pueblo, donde conoce y desarrolla una relación bastante especial con Alice, una chica un par de décadas menor que se transforma en una especie de asistente. Juntos viajan a Edimburgo. La lluvia casi constante, las calles, los castillos, los insoportables gaiteros, ilustran perfectamente a una ciudad que parece no haber cambiado tanto en los últimos 40 años. Tuve mucha suerte de poder ver esta peli justo en ahí, después de la proyección uno salía a caminar por esas calles y estaba todo a la vista, la ciudad también parecía dibujada por Chomet.
Post Relacionado: Festival de cine de Edimburgo
+ info: http://www.lillusionniste-lefilm.com

J. Pérez

miércoles, noviembre 3

El otro Richard

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Cómo es que tienen esa capacidad para contar cosas como si te contaran cada vez su propia historia es algo que me asombra siempre. Lo tenía entre ojos hasta que pude leer un volumen con tres cuentos largos, De hombres y mujeres. Allí hay también una historia magistral de un hombre separado, su hijo, una cuñada y un viaje. Apenas empecé a leer y ya quería poner de fondo a Neil Young como para completar el paisaje. El clima estaba cambiando y soplaba una brisa, la clase de brisa ventosa que eventualmente se transforma en helada en Montana y sopla a través de tu piel como si estuvieras hecho de papel. Exactamente. Como si estuvieras hecho de papel. El aire frío que viene del polo, o la Antártida.
Por dos libras conseguí este Wildlife. El comienzo es perfecto: En el otoño de 1960, cuando yo tenía dieciséis años y mi padre estaba temporariamente sin trabajo, mi madre conoció un hombre llamado Warren Miller y se enamoró de él. Pensaba que la perfección de Carver, sus historias melancólicas de hombres y mujeres, no soportaban el formato de novela, que no se podía ser tan certero y creíble por tanto tiempo y después de tantas palabras. Y sin embargo está Richard Ford. Mi novia estalló en una carcajada. ¡Ricardo Fort! Si, una risa, suena igual.
Leí también de él El día de la Independencia. Creía que ya no podía leer novelas tan gordas. Y sin embargo. Al corazón de las cosas tal como las conocemos. Como se hace para construir una vida medianamente razonable, honesta, acorde a como es el mundo y no como quisiéramos que fuera. La lucidez necesaria para no perderse. Otra indagación acerca de la felicidad.
Es la secuela de otra novela, The sportwriter. Me siento feliz de solo saber de que está ahí también entre los libros usados que traje del viaje, una manera de que no termine. De hombres y mujeres.
Como esta fue una semana generosa quiero agregar otro comienzo perfecto, este de un inglés, Graham Swift: Mrs singleton había pensado tres veces en abandonar a su marido.
Las afinidades electivas; la sincronicidad de los temas, intereses y epifanías.
¿Cómo me dijiste que se llamaba? Ricardo Fort, como el de la tele.

Dj malhumor

sábado, octubre 23

Red Social

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Ayer me invitaron a ver la película. Se confirmó, todo se trata de cómo conseguir chicas. O chicos.

Miss Mundo.

viernes, octubre 22

Hey Bro

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Es una teoría acerca de la humanidad. El que se pueda arreglar todo con una atención; con un regalo. Algo que podría haber teorizado Lévi-Strauss o Mauss, o Marcel Detienne o Vidal Naquet. Teoría de los dones y las dádivas. Prefiere hacer las cosas por afuera, arreglar las fechas, tocar un amigo. Después les manda un regalito a las chicas, una atención, una pavadita. Incluso aunque no lo necesite; aunque pueda hacerlo según las normas y los carriles. ¿Quiénes se preocupan por las reglas después de todo? Las otras chicas; las chicas de las malas vibraciones; las que quieren hacerlo sentir mal. Están los que saben y los que no aceptar un regalo. Lo mejor y lo peor.
Viaja a Irak varias veces al año. Va en bicicleta hasta el aeropuerto y de allí vuela vía Estambul. Las chicas de Lufthansa lo conocen. Cómo olvidarlo. A veces viaja en primera y toma durante todo el vuelo. Le gusta vivir con lo mínimo y despilfarrar. Las dos caras de la misma moneda. Algunas madrugadas se va al Hyatt a tomar una copa de vino. Es el único lugar abierto a esa hora. Solo contempla la ciudad iluminada desde un piso diez. Su vida es un poema. Es Baudelaire encarnado. En Bagdad todo se arregla. Es peligroso ir allá pero al final se siente seguro. Yo voy a morir en Europa me dijo cuando se le vino abajo el único estante de la cocina. En Bagdad nada funciona pero todo se consigue; todo. Hasta vino de Israel se consigue. Después hay que abandonar las botellas en el desierto para salvar la vida. O un billete de 500 pesos argentinos. Me parece que no es bueno me dijo. Se lo compré a un brasileño en un bazar; por las dudas le pagué con cincuenta dólares falsos. Lo miro. No es falso, es viejo, es un San Martin de color verde.
Si pienso en ciudades donde se consigue lo que sea pienso en La Paz. Se puede parar un taxi y subir al techo tres bicicletas; o una heladera o una oveja llegado el caso. Todo es difícil pero todo es posible también. Este en cambio es el mundo del confort, el gasto (que es distinto del despilfarro) y las regulaciones. La eficiencia. Cuadratish, Practish, Gut. Solo en Alemania una publicidad quisiera realzar las bondades de un chocolate como cuadrado y práctico. Cuando anduvimos por Marruecos y Mauritania siempre había incomodidad; siempre había algo que no andaba o producía cansancio o displacer. Así y todo la vida era fácil; la vida era sencilla. Para empezar casi no se necesita dinero. El dinero es para las necesidades superfluas. El resto se consigue.
Le encanta Sudamérica porque acá se quiere la camiseta. Una teoría de la corrupción que es una teoría sobre la solidaridad. La familia. Me dice, hablamos con nuestros hermanos polacos y conseguimos lo que queramos. Nació como un chiste durante el mundial. Esta noche juegan nuestros hermanos uruguayos. Le encantaba decirlo, pronunciar la palabra hermano. La hermandad de las naciones. Los hermanos jamaiquinos, los hermanos senegaleses. Todos con sus mercancías. Inventó una palabra; corrumpel; algo así como un colega u hermano algo corrupto; solo un poquito, para mantener las cosas andando nomás. La coima como una de las bellas artes.
En cambio los que quieren hacer dinero a montones necesitan la burocracia impersonal. En el mundo de la burocracia no hay lugar para favores. Cuando fue el cuatro a cero me llamó en la madrugada. Estoy vacío repetía. Me asustó. Me dijo que si andaba toda la noche podía llegar a Stuttgart en la mañana y charlar. Tratar de comprender qué pasó. Doscientos y pico de kilómetros en una noche. Llegar no es problema me dijo. Tenemos que hacer algo; estoy vacío.

D malhumor

lunes, octubre 11

El gaucho y el amor.

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El gaucho me reveló su concepción del amor: fifty y fifty. Un lujo. Un lujo la inglesa con la que está saliendo ahora; no son como las argentinas, casi no toco el sueldo me dijo el gaucho tan orgulloso de su nueva pareja como de las ochocientas empanadas que él mismo horneó en su cocina eléctrica. Esa que está ahí atrás es mi ex. No, no te des vuelta. La rubia teñida, la que está ahora de espalda, la de vestido negro, demasiado corto para una cuarentona larga. La traje desde Temperley con sus dos hijos. Me fundió. Quiero, quiero, quiero. Tuve que conseguirme otro trabajo. Después de seis años tuve que decirle basta. La conocí por Internet. Lo mismo que a la inglesa. Miró el salón casi vacío y continuó: Yo dije, todo el mundo va a llegar tarde, estamos en Alemania pero es una fiesta argentina. Feria de Frankfurt, Argentina invitada de honor; el pabellón parece un museo de provincias.
Hay que cumplir así que yo largo la comida nomás me dijo el gaucho. Cuatrocientos sandwichitos de lomo y cuatrocientas humitas; de postre pionono de dulce de leche. Pensé que era correntino le dije, por el facon. No, de zona sur, cerquita de Longchamps. Me vine hace veinte años, con lo de Alfonsín. Uh! dije. Ya me había olvidado de esa. Pasaron tantos otros tsunamis después. La Argentina es una tormenta que va desparramando gente por los mares; que arrastra personas a distintas playas y los deja abandonadas a su suerte.
¿Qué es está música horrible? Me preguntó un rato después la divertida escritora de retruécanos. Rodrigo o algún otro. Parece un cumpleaños de quince. En algún momento pienso que exportamos decadencia a donde vayamos. Asoman pensamientos negros. No es verdad. En todo caso no es toda la verdad. Apenas una partecita de la verdad supongo.
La Patagonia, un sueño dice entonces el escritor de Giallos. Es muy simpático; va vestido de elegante sport con pañuelo al cuello. No es un viejo gay; simplemente vive en Mónaco. Nació en Roma y creció en Como; ¿Cómo? Le pregunta la escritora. Ríe el italiano. Después nos explicó que sus novelas tienen por supuesto un comisario que es un milanés que trabaja en Roma, ese es el chiste. El gaucho trajo todo desde la casa pero tiene una parrilla donde corta la carne y hace un poco de show. Diez chorizos fríos completan un panorama desolador. El drama del gaucho; no puedo prender fuego porque se dispara la alarma contra incendios. La multa por falsa alarma es de 4000 euros. Largan los músicos. Un cuarteto de tango que suena para el culo. Mejor me voy con mi copita a la puerta a escuchar The Fauns. Apareció está tarde cuando venía para acá en el random list. Shoegaze para un atardecer perfecto. Todo el mundo junto al río porque todo el mundo sabe que son los últimos días lindos antes del invierno cruel. Te acostumbrás me dice el gaucho. Te acostumbrás a todo pero de extrañar no parás nunca. Es todo tan tranquilo acá. Ya no puedo volver.
Al rato los músicos también salen a la puerta; discuten qué anduvo bien, qué anduvo mal. Parecen un grupo de muchachos después de un picado, falta la coca; Mi abuelo tenía un amigo que aprendió ruso para poder leer a Dostoieswky en su lengua. Tal vez sea un invento. Vale la intención de la moraleja. Nosotros tenemos a Borges. Nuestro lujo. Y otros cuantos lujos. Por eso no debería molestarme tanto la foto de la tipa repartiendo computadoras. Sin embargo hay vergüenza ajena. Lo voy a charlar con mi terapeuta. Es fuerte la imagen comentó un periodista alemán. La verdad que le han puesto la mejor onda. Los tipos aman nuestra literatura, no son más que elogios y benevolencia en la prensa. Sin embargo hay tristeza. Por separado somos buenos, cuando nos juntamos damos bastante pena. Tal vez una cosa no va sin la otra. Pensándolo un poco más es solo honestidad brutal.
En otro momento me presentaron a la hija y al yerno del filósofo. Me contó cómo pidió la mano. El filósofo le preguntó; ¿m´hijito como se van a mantener? Ella gana bien contestó el yerno y se ganó mi simpatía. Después estreché la mano de otro escritor y señora. Nunca pensé que los escritores abundaran tanto. Me fui cuando empezaba la milonga, el gaucho, vestido de civil, ayudaba a las chicas a llevar las bandejas.


dj malhumor.

sábado, octubre 9

Hi, I'm Mick

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Los años le estropearon su mejor anécdota. En esa época se dedicaba al diseño de vestuario y había conseguido un trabajo en una campaña de beneficencia donde algunas celebrities aparecían en trajes de época. Sus jefes le pagaron el taxi hasta una mansión en Richmond para tomarle las medidas a una modelo de moda (parece un trabalenguas). Estaba allí en plena faena con los alfileres en la boca cuando en pijama entra al cuarto el marido, Hola, soy Mick dijo Jagger y volvió a la nada desde donde había aparecido con cara de recién levantado. Lesley da clases en el conservatorio de arte dramático de Londres y sus nuevos alumnos nunca escucharon hablar de los Rolling Stones! Llegó ese día (hace muchísimo tiempo en verdad). Igual Lesley tiene muchas más anécdotas para romper el hielo. Su padre trabajaba en el servicio secreto de su majestad, estuvo involucrado en muchos affaires incluyendo un intercambio de espías con la URSS. durante la guerra fría. Lo que supo mucho después fue que su madre también era una espía y los usaba a él y a su hermana como escudo para recoger y dejar microfilms en estaciones atestadas. Nadie iba a sospechar de una madre con un niño en brazos. El problema es pasar de la guerra fría a la puesta en escena de una ópera que es lo que él enseña. Su hermana vive ahora en Tanzania junto a un parque nacional. Esa también es una buena historia. De tarde en tarde los monos gritan alocados por la presencia de un leopardo o tiembla la tierra por el paso de lo elefantes.
Con la bicicleta de Lesley me fui hasta el Thames. De vuelta pasé por Shepperd Bush; la policía ya estaba en la plaza, el cartel del teatro decía Blonde Redhead. Una vez hace muchos años había estado en esa plaza. Tocaba Elastica pero la reventa era demasiado cara así que no entré. Terminé en un lugar llamado Water Rats viendo a un grupo llamado Goya Dress. Salí impresionado. Muchos años después encontré el disco que bajé y escuché tratando de recordar aquella noche. Un pequeño homenaje a ese que fui. Hace unos días en una librería de usados encontré uno de los mejores libros que leí en tiempo; He kills coppers de Jake Arnott. Todo lo que Fresán querría ser. Dice a su favor que de algún modo llegar a Arnott fue su recomendación. Fresan es un gran lector después de todo. Empieza en los sesenta durante el mundial del 66. Hay párrafos para la Argentina de Ratín y un asesinato de policías a sangre fría a unas cuadras del Sheppard Bush; yo conozco me dije mientras leía como si agregara algo; los cerebros tienen una inercia hacia el comentario.
No vi a Elástica pero vi a Shed Seven que es una banda bastante importante para mí y bastante poco importante para la historia del britpop. Así las cosas. De Blonde Redhead bajé todos los discos y no escuché ninguno. Me bastó el cartel a las seis de la tarde mientras pasaba por Shepperd Bush. Ayer tocó Steve Winwood. Pero esa es otra ciudad y otra historia también.

Dj malhumor

viernes, septiembre 24

London Fields

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Leí el libro de Martin Amis con ese título hace bastante tiempo; alguién diría que mucho tiempo, pero ya no me asustan esa cantidad de años. Creo. La historia la recuerdo entre brumas; recuerdo un Londres algo misterioso, una mujer llamada Mary y un pobre chap. La palabra chap la escuché varias veces desde que llegué a Inglaterra y me gusta; poor chap. Siempre pensé que si algún joven autor argentino describiera Buenos Aires del modo que Amis describió su ciudad sería un gran escritor y yo viviría en un mejor lugar. Puede ser que estuviera equivocado y solo fuera mi deficiente comprensión del inglés lo que me hiciera creer eso. Eran los tiempos en que creía que me podía educar leyendo en cualquier idioma y a toda costa. Ahora mi inglés es un poco mejor; pasé de entender poco a entender justo lo contrario. No se a cuantos libros debo haber empeorado por la insuficiente comprensión. Me consuelo con haber mejorado algunos otros. Así es con todo supongo. Ahora vine a dar a un barrio muy cerca de London Fields lo que tomé como un buen signo. Por supuesto que estar en Londres se puede tomar en sí como un buen signo. Pero nunca se sabe. La amiga de un amigo me dejó su cuarto y en su biblioteca está el libro de Murakami que empecé a leer a principio del viaje y que debí dejar porque el pdf estaba corrupto. El perro se muerde la cola y cuando termine los seis cuentos de After de Quake deberé volver. Para darme un poco más de tiempo empecé a leer el libro de Miranda July que es delicioso y que también está entre los tesoros de este mundo privado. Me dejaron también una bicicleta lo que hace mi estadía más que ideal. Enfilé para Londons Fiels entonces. Es un parque claro y en una punta hay muchos bares y locales con onda; podría ser Palermo pero la gente es mucho más guarra y no es un barrio a donde tu mamá iría de compras. En un momento encontré un canal y me encontré pedaleando y pedaleando por kilómetros junto a barcos donde vive gente, patos, cisnes y más bares donde uno quisiera componer una canción o escribir una novela o algo. La música apropiada para la ocasión aparece de improviso; un inmejorable grandes éxitos de David Holmes y el disco de Beach Fossils que si no son suecos deberían serlo. Son de Brooklyn; no importa; mi idea del pop hoy en día viene de Suecia o Canadá, sea donde sea que se lo haga.
David Holmes es música para el movimiento; casi me pongo a saltar en un puente donde había parado a sacar fotos. Hay que seguir dice la música. Anduve por los canales como si fuera por otra ciudad y después salí al aire libre. Ya no hay disquerías me dije. Antes se encontraban en cada barrio y yo las buscaba con desesperación. Ahora la música viene conmigo. Después me puse a pensar que la última vez que estuve por acá era el final de esa época. Esa época ya no era aquella época pero todavía estaba mezclada con esta que es en la que vivo. Perdí algunos amigos, gané otros. Fui perdido también a mí vez supongo. Y encontrado, por qué no. Aprovecho para escribir una frase que me gusta mucho: todos somos el tonto de alguien. O algo así, se entiende, más o menos. Después llegaron los días de andar en bicicleta junto al río.

Dj malhumor.

jueves, septiembre 16

Apuntes del Natural

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Estoy en el centro de la isla. No puede ser más español el asunto. Mi cuarto está en la torre de un molino antiguo; muy. Estoy ahora en la terraza sobre la torre; siempre hay una brisa. La vista es de 360 grados. La isla está salpicada de montes que parecen granos (o tetas); al Este, al Oeste, al Sur. A lo lejos un monte tiene la forma del elefante comido por la boa del principito. O el sombrero a lo Humphrey. O algo por el estilo. Al Norte la Tramuntana. Está nublado. En verdad una masa de nubes blancas, algunas grises ocultan el sol. Hacia el Sur más nubes. Así y todo, en general, está despejado; pero decimos que está nublado. Terminé dos libros más de los que saqué de la biblioteca de la alegría. ¨Exploradores del abismo y ¨Ghost exits¨. Un veinte por ciento del libro de Vila-Matas me gustó (y bastante) el resto es zapada de alquien que tiene la profesión de escribir; alguien que conoce su profesión (y lo hace solo porque le pagan, en sentido amplio, no porque quiera); en esos momentos preferiría estár viendo al pibe que trabaja en la gomería de a la vuelta de casa que lo hace con más destreza y ganas. Philliph Roth nunca da puntada sin hilo; todas y cada una de sus frases tienen peso. Demasiado. Es ficción me digo; la vida no es solo decadencia; deterioro y horror. Me lo tengo que repetir. Abajo se ve el huerto del vecino; hileras ordenadas de verduras no identificadas. Veo muchas más cosas: techos de tejas por todos lados; los otros molinos; el parque donde hoy Mario paseó a la perra; más allá Selva (un pueblo que se llama así), edificios hacia el centro del pueblo de altura media (a lo más seis pisos, igual son altos para la altura media); la silueta de una fábrica (tal vez es una calera), olivos y olmos hacia donde se dirija la vista (también hay algarrobos pero eso solo lo se; los algarrobos de la isla son distintos a los nuestros y no se distinguirlos). Casas de piedra, edificios bastantes feos con aspecto de dependencias municipales; campos color tierra (casi la antítesis de lo que nosotros entendemos por un campo, siempre verde), palmeras de distinta altura aquí y allá; callejuelas que suben y bajan, autos estacionados que parecen descansar (es domingo), la planicie. Si me esfuerzo, hacia el Oeste, bien al fondo, el mar, la bahía de Alcudia. Terrazas, un mural. Escucho un rumor muy lejano de autos; una radio (solo diferencio eso; una radio), voces, palomas, aviones (a cada momento, siempre, hay un avión en tren de llegar o irse); gritos de una madre llamando a un hijo; chavalillos; cuervos; un pájaro enjaulado que silva (una cacatúa, tal vez un mirlo); la puerta de un auto que se cierra; otra que se abre; ladridos lejanos.
Estoy sentado sobre la parecita superior. Mirar abajo da un poquito de vértigo. A un costado está el libro que estaba leyendo cuando subí; ¨El rumor del oleaje¨ de Mishima. Comienza con una magistral descripción de la isla de Utajima (mil cuatrocientos habitantes, apenas 5 km de perímetro), un joven pescador avanza - como observado desde lejos - hacia un faro, lleva un gran pez colgando de un palo.
Una vecina vacía un balde; las terrazas vista desde aquí arriba se ven desordenadas; como la parte de atrás de un decorado. Bocinas, llora un bebé (es Lena). Las laderas de la Tramontana se ven muy verdes; sin embargo yo se que son muy secas, como todo el paisaje. Chimeneas, antenas; acelera una moto; ahora un ladrido insistente. Comencé otros dos libros que terminaré como un trabajo. "Camilieri" (sobrevalorado como todos los policiales, vengan de Italia o Escandinavia, de los últimos tiempos; con Simenon alcanzá y sobra) y una novela histórica de un alemán que estudios letras y ¨narra espléndidamente¨. Quisiera que la siguiente afirmación sea verdadera: ¨Antes jamás dejaba un libro o una película sin terminar; ahora raramente lo hago¨. No soy del todo libre para hacerlo. Sin embargo leo - estos dos libros - con desgano y a vuelo de pájaro; como la típica toma donde alguien en una película lee; así de ligero y rápido. Hay muchas Yucas en los jardines. Limoneros, cipreses y muchos más árboles y arbustos de los que desconozco el nombre y que no podría diferenciar de cualquier otro árbol o arbusto. La luz del sol escondida ilumina distintos sectores de la sierra; es la luz gentil del atardecer. Hay ropa tendida en todas direcciones (en todas las direcciones en que mire quiero decir). Un chavalin lleva a otro sobre el manubrio de la bici. Los procede un perro más bien chicuelo de color café con leche. Reposeras, sillas; tablas apoyadas de cualquier forma (Lena ya no llora, grita). Faroles en todas las calles. Un mujer habla en mallorquín con una voz muy alta. De todos los idiomas latinos que he escuchado este es el más incomprensible de todos; en comparación el catalán y el rumano parecen familiares. Campanadas. La mujer habla como si estuviera rezando. Tal vez lo esté haciendo; no puedo decirlo; por otra parte es solo una voz. Las nubes se movieron y aunque el sol sigue oculto puedo ver ahora la construcción en la cima del Puig Major. Un hombre sube el capot del auto y se zambulle en el motor. La hija (debe ser la hija) lo observa. Pronto empezará con preguntas. Un poco después se aburrirá y se irá. O será el padre quien le diga que se vaya a jugar con su hermano o a molestar a la madre. Ahora otro hombre (un vecino, el tío, el cuñado) entra en escena y observa con la cabeza también inclinada sobre el motor. Hay muchas persianas bajas y puertas cerradas. Veo el pueblo entero, sus contornos imprecisos, los campos aledaños, algunos caseríos que brillan iluminados por rayos perdidos. La cima de los cerros están peladas, en general son redondeadas; hay también algunos picos aquí y allá; algunos movimientos de tierra después de la lluvia han dejado algunas laderas desnudas que aparecen como manchones blancos. Me bajo de la parecita; me desperezo, bajo a buscar una cerveza.

Dj malhumor.

viernes, septiembre 10

Tutto Fellini! en la Lugones

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Si querés saber de dónde viene y que significa el adjetivo "fellinesco", la muestra Tutto Fellini! te va a ayudar a entenderlo. Son 23 films en copias nuevas en 35mm que dan forma a una retrospectiva integral de la obra de Federico Fellini.
Desde hoy (ya, ahora) hasta el viernes 1º de octubre, la cita es en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530). Las entradas salen $10 (estudiantes y jubilados $5).

La programación completa día por día es la siguiente:
Viernes 10: Luces de varieté (Luci del varietà; Italia, 1950)
Sábado 11:  El jeque blanco (Lo sceicco bianco, Italia, 1952)
Domingo 12: Los inútiles (I vitelloni; Italia/Francia, 1953)
Martes 14:  La strada (Italia, 1954)
Miércoles 15: El cuentero (Il bidone; Italia/Francia, 1955)
Jueves 16:  Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria; Italia/Francia, 1957)
Viernes 17: La dolce vita (Italia/Francia, 1960)
Sábado 18: Fellini Ocho y medio (8 1/2; Italia/Francia, 1963)
Domingo 19: Julieta de los espíritus (Giulietta degli spiriti; Italia/Francia, 1965)
Lunes 20: Fellini Satiricón (Fellini - Satyricon; Italia/Francia, 1969)
Martes 21: Los payasos (I clowns; Italia/Francia/Alemania Federal, 1970)
Miércoles 22: Roma (Italia/Francia, 1972)
Jueves 23: Amarcord (Italia/Francia, 1973)
Viernes 24: El Casanova de Fellini (Il Casanova di Federico Fellini; Italia/EE.UU., 1976)
Sábado 25: Ensayo de orquesta (Prova d'orchestra; Italia/Alemania Federal, 1978)
Domingo 26: Agencia matrimonial. Episodio del film Amor en la ciudad (Amore in città)  (Agenzia matrimoniale; Italia, 1953) + Las tentaciones del Doctor Antonio. Episodio del film Bocaccio 70 (Le tentazioni del dottor Antonio; Italia/Francia, 1962) + Toby Dammit. Episodio del film Historias extraordinarias (Tre passi nel delirio) (Italia/Francia, 1968)
Lunes 27: La ciudad de las mujeres (La città delle donne; Italia/Francia, 1980)
Martes 28: Y la nave va (E la nave va; Italia/Francia, 1983)
Miércoles 29: Ginger y Fred (Ginger e Fred; Italia/Francia/Alemania Federal, 1986)
Jueves 30: Entrevista (Intervista; Italia, 1987)
Viernes 1º: La voz de la Luna (La voce della luna; Italia/Francia, 1990)

+ info

Para muestra, dos botones:




El flyer de la semana: Uli Kaucic

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Día y hora poco convencionales, pero además ¿no es que los lunes los peluqueros no trabajan? ¿qué pensará Coiffeur de todo esto?

jueves, septiembre 9

Pepsi Music y su concurso para bandas nuevas

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Atención bandas nuevas: una vez más Sónica y Pepsi Music organizan un concurso buscando 4 grupos para completar la grilla del festival. Lo que hay que hacer es entrar en el portal Sónica, anotarse y subir 3 temas. Hay cuatro géneros: Rock, Pop, Metal y Reggae. Durante todo el mes de septiembre se votará entrando al site y las 50 más votadas serán consideradas por el jurado que finalmente elegirá a 3 que llegarán al último paso que será tocar
en vivo en La Trastienda. De esa performance dependerá quién llegará finalmente al escenario del festival. + info: www.pepsimusic.com.ar

lunes, septiembre 6

Un día en familia (Aruitemo aruitemo, de Hirokazu Koreeda)

1 comentario:
Todos soñamos con tener un anciano padre japonés, que tenga una casita en las afueras, cerca de la playa y poder visitarlo cada tanto con una linda novia viuda y madre de un simpático otaku. Bueno, al menos yo sueño eso. Pero Koreeda en Un día en familia nos alerta, nos dice “Epa, guarda que igual no es fácil eh, mantener una familia y todo eso”. Pero el buen Kirokazu es mucho más claro en su cine que en esta cita apócrifa. Hablemos entonces sobre Un día en familia (así es el telefésco título que tiene en la cartelera porteña, originalmente se llama “Aruitemo aruitemo”, no sé si les dice algo).

El asunto en torno al cual gira la película es una reunión familiar para conmemorar la muerte de Junpei, el hijo pródigo, aquel que estaba destinado a seguir los pasos de su padre pero que falleció imprevistamente. Entre anécdotas refritadas y charlitas de ocasión, presenciamos las alegrías, cariños, pero especialmente los roces, los conflictos irresueltos entre los dos grandes protagonistas de la película: Kyohei, padre y líder de la casa, ex médico, autoritario, soberbio y rencoroso; y, Ryota, el hijo segundón, el que se apartó del camino establecido, renegó de estudiar medicina y se dedicó a restaurar cuadros y formar una típica familia posmoderna junto a una bella viuda y su niño. Entre ellos hay una tensión dominguera y japonesa, pero tensión al fin.

Las diferencias que los separan son muchas e irreconciliables. Para el padre no ser médico es ser un tarado, un gil, un flor de pelotudo, y si uno se dedica a restaurar cuadritos ya merece prácticamente la lapidación pública. Entre Ryota y su padre existe una diferencia generacional muy grande, una brecha entre lo tradicional y lo nuevo, que implica distintas prioridades, velocidades, personalidades. Ryota hace rato que se dio cuenta de que o se somete a los deseos de su padre y vive la vida que él le diseñó, o hace la suya pero a costa de romper lazos. Para colmo de males, Ryota ni siquiera encuentra su lugar en esa otra familia que está construyendo. Atsushi, el hijo de su novia y adorable como todos los niños que filma Koreeda (esto suena mal, ¿no?) lo quiere pero como amigo, no tanto como padre. Como Vélez, Ryota es visitante en todos lados. Y eso lo deja sin aliento (como a Vélez).

Koreeda nos mete de contrabando, entre los vinilos viejos, los juegos, la música tenue y las fotos retro, esa sensación de mierda que produce algo que muchos experimentamos durante nuestra vida y que tiene que ver con no poder conciliar nuestra identidad como individuos modernos, cooles, cancheros, que leen Encerrados afuera y se cagan en todo con nuestra identidad como hijos, padres, hermanos o lo que sea. Es cierto, la película no arriesga demasiado, no lo pretende. Ni siquiera intenta ser exageradamente sutil (¿para qué?) pero es efectiva en construir un micromundo (la película se desarrolla en un día y en casi un solo lugar) de dos caras que resulta, en todo sentido, familiar y que nos transfiere una chota y molesta sensación de resignación. ¿Y para qué sirve el cine si no es para hacernos sentir mal? Un abrazo.

Juan Upma



martes, agosto 31

Tráfico de influencias

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A aquellos que piensan que me he reblandecido (en especial la yegua de Miss Mundo) les quiero decir lo siguiente: False Priest, el último disco de Of Montreal (la edición nacional se llamaría Cura Trucho); décimo disco de la banda y obra maestra a decir de sus integrantes; es una puesta al día de la que ha sido hasta aquí su máxima influencia (por arriba de los Beatles pre Revolver; la Electric Light Orchestra y el costado juguetón - sí es que existe otro costado - de Frank Zappa) a saber; el denostado dúo inglés de 10CC. En su momento, y no volveré a hacerlo ahora, debí esconder el vinilo que contenía la mejor canción de amor de todos los tiempos; I´m not in love. Vinilo que debía esconder junto al Rumours de Fleetwood Mac y algún disco solista de Steve Nicks (que en verdad no tenían defensa alguna aunque le haya buscado la vuelta de todas las maneras posibles). En todo caso he sido un mersa toda la vida (nadie olvide que he gastado de tanto escuchar a todos los discos de Lloyd Cole, Pernice Brothers y Prefab Sprout).
Quería decir también que ayer desvelado mientras veía Tenure, comedia de profesor de College tuve la siguiente iluminación: la comedia de profesores de College, frustrados en general por tener que enseñar en lugar de ser novelistas famosos o vivir la vida real de la manera que sea, es la continuación o versión más adulta, de la comedia de High School a lo John Hughes. Por eso nos gustan. También pensé lo que vengo pensando hace un tiempo; que la literatura está sobrevalorada como un juego más importante por encima de otros.
La relación no es causal, sino más bien sincrónica, como diría C.Jung. De la misma manera que esta mañana encontré en la biblioteca del pueblo mallorquín a donde vine a parar la edición póstuma de El Tercer Reich de Roberto Bolaño. La novela es un diario (como el que estoy llevando) escrito un agosto en una playa española como en la que estoy precisamente (aunque yo estoy en una isla).
Estoy reblandecido definitivamente y no creo que me curen ni Vila-Matas, ni Kluge ni Márai; los otros libros sobre la mesa.

Dj malhumor.

jueves, agosto 26

Sherlock Holmes y los ciervos volantes

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En vez de hacerle caso a mi sobrino que me dijo que estaba buenísima le hice caso a mis prejuicios y no lo acompañé a ver Sherlock Holmes al cine. La ví ahora solito en una pequeña pantalla que alcanzó para mostrarme que estaba equivocado. Tantas cosas buenas juntas: un Londres fantasmal y de ensueño, ese acento, mucha pero mucha inteligencia; ese humor; la puesta en valor de una existencia desperdiciada; la vuelta a los origenes de las películas de cumpas; las ciencias ocultas; las ciencias a secas; una femme fatale y un villano de excepción, el juego distópico; la inmensa cantidad de detalles para disfrutar; en fin, mucha diversión y el establecimiento de un antecente para las adaptaciones por venir.
Además de las aventuras de Holmes ví: marmotas; conejos; ardillas; dos zorros; una cría de jabalí (y por suerte no a la madre); unos cuantos bambis; un milano, un águila. No ví (pero había): lobos; osos y los ciervos voladores de los Alpes Marítimos.

Dj malhumor.

miércoles, agosto 25

El flyer de la semana

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Hay varias razones para que este flyer sea el elegido de la semana. Primero la chica, Tura Satana corriendo en Faster Pussycat Kill Kill de Russ Meyer (el dios de las tetas). Luego la propuesta "Los Galgos, Fotos del Otoño y La Perla Irregular entregan el cancionero del futuro", y finalmente la proclama: "national rock contra el cierre de lugares".
La fecha es este viernes 27 de agosto a las 23.30 hs en La Castorera (Av. Córdoba 6237), además de la música, habrá un pequeño gran souvenir: un manual para defenderse de las requisas macristas y saber qué es ilegal y qué no.

miércoles, agosto 18

song writing business

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El tiempo que hace que nos escucho a los Pixies es más o menos el tiempo que no hablo con mi hermano. Mucho tiempo, demasiado. Nos encerrabamos en el departamento y hacíamos pogo. Cosa de muchachos. Lo que pude dejarle a mi hermano. Saltar para dejar energía por ahí. Los discos eran principalmente Doolittle (vinilo); Bossanova (compacto), Trompe le Monde (compacto). Surfer Rosa era demasiado abstracto. Diez años casi sin saltar de esa manera y sin hablar con mi hermano (casi). Me doy cuenta que otra cronología sería decir que ya no escucho ni vinilos ni compactos y que allí quedo una parte de mi vida. ¿Qué idea de autodestrucción nos lleva a olvidar en un cajón a alquien que nos dió tanta felicidad? Cuando se separaron me acuerdo que me enojé. Pensé algo así como que era la culpa del gordo Francis. El era el autodestructivo no yo. Compré un par de sus discos solistas incluso. Como seguíamos hablando de pavadas con mi hermano; pero ya no era lo mismo. En el 2004 fui a parar a Montreal y por allí pasaron los Pixies pero las entradas se agotaron en un segundo. No hubiera ido porque salían unos 40 dolares y por 10 podía ver Mum. Una mariconada. Seguía enojado.
Ayer llovía como lo hace desde la semana pasada. Pedaleaba junto al río Rhin y aunque no lo crean hay barro y bosque y terminé sucio como hacia tiempo. Armé la carpa solo de toda soledad. Podría estar junto a un arroyo en Uruguay; pero no, es el Rhin. Hoy festejo que estoy llegando de vuelta y me veo una película. LoudQuietLoud (una película sobre los Pixies dice el subtítulo). Di clic y no pude parar hasta que la batería dijo basta y me dejó en silencio.
Son gente normal decíamos con mi hermano como gran comentario. Los Pixies eran gente normal haciendo las canciones más fabulosas que existían. Nosotros éramos gente normal, ergo...tatatata. Mi hermano escribe canciones pero no resultó tan corriente al final. Es difícil serlo. Eramos neuróticos comunes y corrientes. Para ser normal hay que tener agallas me parece ahora. Que emoción me dió ver a Kim Deal mucho más real que cualquier personaje de Comida, Nafta y Alojamiento.. O a ese baterista sacado de quién sabe dónde. La película documenta la gira de regreso del 2004 que los llevó por Canadá, Europa y EE.UU. Estuve allí y los dejé pasar. Como tantas cosas. Bossanova era mi disco antídoto al polo matinal; a esa pesadez que me arrastraba algunas mañanas. Creo que mi copia la compré en Checoslovaquia; un país que ya no existe. Es extraño el éxito post morten de los Pixies. No es el regreso de los Pistols. Una temporalidad extraña. Vuelven porque habían llegado muy temprano. La paciencia. Es una película también (básicamente) sobre la incomunicación. Cuatro soledades en un cuarto; cuatro mundos en un cuarto y que no se tocan.
Le preguntan a Charles (Frank Black) si van a sacar otro disco. "Les muestro a las mellizas algunas cosas; como para que sepan que sigo en el negocio de escribir canciones" responde.

Dj malhumor

PD: la película me fue pasada por mi gran dealer que la había obtenido en un blog que desconocía con este nombre más que sugerente: sexandthebici.blogspot.com

martes, agosto 17

La primera luz

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Las dos veces que entré a Suiza en este viaje llovía. Primero por el Noroeste, ahora desde el Sur. Siempre la lluvia y el fresco. No es que me queje, tan solo busco una frase decente para empezar y que justifique la foto. Después de todo son las nubes y el agua las que produjerone esa luz. Todo es nítido por acá. El valle, las colinas, el campo sembrado, la ciudad, los frutales; allá la autopista, por acá la ruta secundaria, un poco más allá las bicisendas. Me acerco a una ciudad que tiene el nombre de un alemán que conocí hace un tiempo. En los años ochenta, cuando todavía existía el comunismo y Duran Duran, el pibe era camionero. Me contó una vez que para atravezar Albania rumbo a Turquía lo hacian custodiados y de noche opara que nadie los viera. Mi paso por Suiza es más o menos parecido; al menos sin sol. En dos días cruzo el país de Sur a Norte. Duermo en el bosque y la comida la compré en Francia. Nadie sabe que existo, como en la canción de Calamaro.

Dj malhumor

Learning, de Perfume Genius

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"Él me grabó un cassette de Joy Division/ me dijo que había una parte suya perdida/ cuando yo tenía 16, saltó de un edificio" canta Mike Hadreas en Mr. Peterson, la canción de Perfume Genius que deberían pasar en la radio. "Tu corazón se va a romper, no importa lo que hagas" sentencia después en You Wont B Here, otro gran momento de una carta de presentación llamada Learning.
Mike Hadreas es Perfume Genius. Anoten estos nombres. Tiene 26 ahora y vive en Seattle. Tiene canciones bellas y miserables con voz quebrada y piano triste. Tiene además un sonido low fi, a casette regrabado varias veces, que solo puedo decir que hay que escucharlas urgente. Antes de que se vaya el invierno. Son canciones que te ayudan a subir una montaña con una nevada y el viento en contra. Son canciones que te ayudan a mirar por la ventana del bondi y ver que el gris a los edificios no les queda tan mal. Son canciones que parten almas, que las arreglan, que reemplazan a la religión.

J. Pérez


viernes, agosto 6

Summer Festival

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Entré a Francia en cueros y sin frenos. Lo primero que hice fue comprarme tres paltas en el mercado de Menton, curosear un poco y enfilar hacia Mónaco a ver si tenía suerte en el casino. En el reparto de festivales europeos de este año a Faisan le tocó Primavera Sounds, a mi San Remo; head line: Peppino di Capri; Nicola di Bari; I Nomadi. Cine; a Conde Cannes, a Perez, Edimburgo, a mi Festival de Cine de Bobbio. Cuando llegué a Piacenza vi el cartel; jamás había escuchado de ese festival, director Marco Bellochio; ah, me dije; festival de cine político en homenaje al filósofo italiano Noberto Bobbio. No, la capacidad de un cerebro de inventarse historias; algunos lo llaman periodismo; resultó que Bobbio es una ciudad muy bonita en las montañas, de arquitectura románica con vistas a un valle y un río. Allí llegué porque me crucé con una pareja de suizos (¿amantes?¿padre e hija?) que venían de Turquía y porque la señora de turismo me dijo que era la mejor opción teniendo en cuenta hacia donde quería ir. Pura casualidad. Crónica del Festival de Bobbio: si van a Bobbio por las montañas en lugar de por el valle para evitar el tráfico tengan en cuenta que el camino subeee muchooo; no hay ninguna película argentina. Pasé de largo y seguí hasta Coli, el pueblo en las montañas de enfrente, donde me dijeron que en Bobbio en invierno no hay un alma. Intuyo algo de envidia en el comentario.
Antes de llegar a Francia (me salteo algunos pueblos) recorrí la costa de Liguria en mi descapotable escuchando a Lloyd Cole y The National. Soy un rey me dije y bajé al mar a comerme un salamín.

Dj malhumor

jueves, agosto 5

Edimburgo

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Uno llega a Edimburgo y ya se siente en una película. Puede ser Harry Potter, Trainspotting o la que se te ocurra, la ciudad es un escenario ideal para todos los géneros: cuentos de hadas, comedias románticas, terror y hasta funciona como dibujito animado como pudimos comprobar en el festival viendo la última de Sylvain Chomet. Yo estaba en una road movie, volvía a practicar avistaje de castillos después de 15 años. No puedo recordar como llegué la otra vez, en tren sí, pero ya me olvidé desde dónde. Esta vez venía en colectivo desde Londres, pagando solo 5 libras con 50 pennies, ventajas de sacarlo con tiempo (el pasaje de ella había salido 1 libra y lo había sacado desde la misma compu dos minutos antes).
El colectivo llegó bordeando la costa, sin cine de a bordo, esta vez no hacía falta; los acantilados, las islas con formas raras que se asoman cada tanto, el tren que iba casi en paralelo y los campos verdísimos con animalitos en pose permanente ("mirenmé, mirenmé") ya era suficiente y servía de preview de lo que venía: una ciudad que te obliga a andar con los ojos bien abiertos.
Edimburgo impacta a cada paso con sus castillos y con la naturaleza, hay parques en el medio de la ciudad que son más bien bosques, con ríos incluídos para mojar los pies rodeado de árboles. Paisajes patagónicos en el medio del Reino Unido. Hay edificios de mil años de vida y a pocos pasos colinas para subir a buscar una vista panorámica que te saca la respiración.

En esa locación hay un festival de cine todos los años. Edimburgo es una ciudad de festivales, ponen eso como excusa para llevar gente (deben saber que apenas vas dejando la ciudad atrás ya querés volver). Hay festivales de todo, libros, teatro, jazz, blues, lo que quieras. Llegamos un día antes del comienzo del "64th Edinburgh International Film Festival". No sabía mucho de el, salvo que hacía unas cuantas décadas que existía (la primer edición fue en 1947). El slogan de este año es "2010, what will you discover?" (2010 ¿qué descubrirás?). En los afiches la frase aparecía después de una larga lista de films que se proyectaron en anteriores ediciones del festival: Pulp Fiction, Blade Runner, Betty Blue, Manhattan. Todos grandes éxitos que dieron sus primeros pasos en estas calles.

La 64° edición del EIFF se realizó del 16 al 27 de junio. Fueron 12 días de estrenos, retrospectivas, eventos especiales (flashmobs, alfombra roja, cholulos y todos los ingredientes) con la presencia de Sean Connery como invitado de lujo junto a cineastas y gente de la industria cinematográfica de todo el planeta. Pasamos un par de días intercalando citys tours (y partidos del mundial) con proyecciones. Conocimos varios cines, complejos gigantes y sucuchos arties. Pasamos de las salas ultra pochocleras a las salas indies que vendían películas en el hall (buen surtido y a precio accesible). Y vimos algunas pelis, no muchas, pero sentimos esa adrenalina festivalera que te agarra cuando tenés el catálogo en la mano y querés ver todo. Entre la media docena de funciones se destacan "L'Illusionist", de Sylvain Chomet y "And Everything Is Going Fine" de Soderbergh (bueno, esta la ví solo mientras ella
aprovechaba el día de sol para pasear por los parques). Nos quedamos con las ganas de unas cuantas que ya nos iremos cruzando, quizás en otros festivales o directamente en los formatos caseros.

Anoté para tener en cuenta:
- Blank City, de Celine Danhier
- Brilliant Love, de Ashley Horner
- Huge, de Ben Miller
- The People vs George Lucas
- Jackboots on Whitehall de Edward McHenry y Rory McHenry. ¡Trailer!

En el festival además hubo premios, los principales de este año fueron para:
- Best New British Feature Film: Skeletons (Nick Whitfield)
- Standard Life Audience Award: Get Low
- New Directors Award: Gareth Edwards por Monsters
- Best Performance in a British Feature Film: David Thewlis en Mr Nice
- Best Feature Documentary Award: Laura Poitras por The Oath
- Projector.tv Best New International Feature Award: Ryan Piers Williams por The Dry Land
El listado completo de premiados se puede consultar en: http://www.edfilmfest.org.uk/winners
Edimburgo se puede empezar a visitar por acá.

Txt y fotos: Jota Pérez

jueves, julio 29

Dean, Britta, Warhol, la belleza y las canciones

1 comentario:
Pasé unas cuantas noches acompañado por canciones que venían de la inspiración de Dean Wareham. Primero con Galaxie 500, después con Luna, más tarde con Dean & Britta. Wareham sabe los acordes que me hacen sentir cómodo y abrigado aunque la temperatura sea bajo cero. Wareham está de regreso, pero nunca se fue (me fuí yo). Dean y Britta acaban de editar "13 Most Beautiful: Songs For Andy Warhol's Screen Tests", unas canciones que hace un tiempo que se pueden escuchar online y que musicalizan unas pruebas de cámara grabadas por Andy Warhol a mediados de los 60. Esta edición, doble y con remixes de Sonic Boom -entre otros-, se suma a un DVD que se había editado el año pasado conteniendo los videos (en los que aparecen Nico, Lou Reed y Dennis Hooper, todos hechos unos pendejos, claro).
Esperamos que esas canciones lleguen rápido a nuestras manos, mientras tanto se puede ir escuchando (y viendo) algo vía You Tube:

Screen Test: Edie Sedgwick - It Dont Rain in Beverly Hills


Screen Test 1. Ann Buchanan


Screen Test: Lou Reed - I'm Not A Young Man Anymore


Txt: J. Pérez
Notas relacionadas:
Del buen uso de la tristeza
DJ Malhumor en BCN


viernes, julio 23

69 cuadros de amor

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El sábado será la presentación de "69 cuadros de amor", una muestra en la que casi la misma cantidad de artistas representaron una canción del álbum "69 Love Songs", de The Magnetic Fields. La consigna era elegir una de las 69 canciones e inspirados por ella hacer un cuadro

Aquí pueden ver "Yeah Oh Yeah", por Beto, nuestro ilustrador de cabecera.
















"Let's Pretend We Are Bunny Rabbits" ilustrado por H.C.Cañellas
















"Absolutely Cuckoo" por Andrea Cingolani
















Para ver algunos cuadros más desde la comodidad de sus pantallas, pueden dirigirse a este link: http://69cuadrosdeamor.tumblr.com/
Para ver todos colgados, la idea es desafíar al frío y acercarse hasta las paredes del C. C. Matienzo (Matienzo 2424), el sábado 24 de julio después de las 21 hs. Allí habrá además lectura de cartas de amor y la actuación en vivo de unos tipos que se saben algunas de las canciones de ese fantástico disco triple.

lunes, julio 19

Spiritualized: Inspirados por Islandia

2 comentarios:
Atención fans de Jason Pierce y cía. Gracias a la gente de Inspired by Iceland, un proyecto islandés que promueve el turismo en las tierras de Sigur Ros,  Bjork y el volcán Eyjafjallajökull, podemos disfrutar de un buen show de Spiritualized (en su versión Acoustic Mainlines) grabado en vivo en Reykjavík hace pocos días. Un día de frío polar como notarán al observar las vestimentas del público.
El recital se pueden ver completo aquí abajo, pero además entrando al perfil de Vimeo de esta gente se puede bajar tranquilamente sin pagar ni un centavo (si tenés cuenta en Vimeo, claro).
Y esto no es todo, como parte de la misma estrategia de promoción turística, también se puede disfrutar shows de Damien Rice, Amiina y Gus Gus, entre otros; todos grabados en ese país tan lejano que tantas ganas dan de conocer.


Spiritualized from Inspired By Iceland on Vimeo.

domingo, julio 18

Pretemporada, de Juan Schnitman

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Para aquellos a los que les gusta el fútbol y, a la vez, son apasionados del misterio, como Juan Schnitman, conciliar ambos intereses puede resultar complicado. Especialmente Ahora que el fútbol está hipermediatizado e hipervinculomediatizado, es difícil no toparse con cualquier detalle insignificante por las pantallas de nuestras vidas.

No es la primera vez que tenemos acceso a la intimidad de algún equipo. Ni siquiera es la primera vez que tenemos la ocasión de ver la de un equipo del ascenso. Basta recordar “Atlas, la otra pasión”, reality show que, como es propio del género, era mucho show y poco reality. Allí todo estaba cargado de un sentimentalismo exacerbado, de una grandilocuencia que no encajaba muy bien con el relato de un gris empate con Juventud Unida.

Pretemporada, por suerte, no es nada de eso. Esta nueva película de Juan Schnitman nos invita a redescubrir o reinventar el misterio en el fútbol. Y lo hace a partir de entrometerse en el vestuario, hotel, campo de entrenamiento y micro durante una pretemporada del Quilmes de Alberto “Beto” Pascutti. Sin ningún tipo de interacción con la cámara, los jugadores y cuerpo técnico aparecen y desaparecen de la imagen, dejándonos momentos de emocionante medianía en los chistes malos de Pontiroli, en los discursos cursis y poco creíbles de Pascutti o en el desconcierto de los utileros respecto a cuál es el camperón que los jugadores tienen que usar. La pretemporada, como no puede ser de otra manera, es fría, desgastante, rutinaria y pesada. La película no la maquilla, si no que nos la hace sentir en todo su rigor.

Los últimos momentos del film nos entregan los preparativos para finalmente salir a la cancha, y el arduo trabajo de la pretemporada da sus frutos, no sé si futbolística pero sí cinematográficamente. Luego de haber experimentado algo de la inclemente austeridad de la pretemporada, el momento de salir a jugar se hace sentir. La imagen queda en negro durante la arenga previa y el speech motivacional de Pontiroli y los gritos de “¡vamo!” de todo el plantel es todo lo que percibimos, quedando atrapados en ese rito prepartido en el que ya está, ahí se define, o le se le gana a Platense o se pierde (al final empataron 0 a 0), pero ya no es más un ensayo, sino la razón de tanto ensayo.

Se suele decir la gansada de “no sólo para los amantes del fútbol”, pero esta vez es cierto. Pretemporada nos permite sentir los rigores y las esperanzas de los ensayos hasta la agonística arenga final. Hasta ese momento único en la vida en lo que sólo resta decir: ¡Vamo’ eh!

Juan Upma

*Pretemporada se exhibe los domingos de julio a las 19 en el microcine Godard, Maipu 960

martes, julio 13

Todos juntos

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Me dejaron una nota en la cocina con un plano de la casa y la ubicación de los tomates que debo regar dos veces por día. También tengo que alimentar a una gata llamada chica. ¿Cómo llegué a este pueblo de los alpes austríacos? En Frankfurt cambié la bicicleta en la que venía que era mucho más para hacer las compras que para subir montañas. En Frankfurt me encontré también con Andreas que apenas me vió me dijo: Te vas a ir de acá con una bicicleta optimal... También me dijo que quería que me sintiera un rey y así fue. El por qué de estos encuentros y el por qué de tales recibimientos es un misterio. García diría: Karma. Andreas es una especie de cocodrilo dundee tal vez algo menos flaco. Su aire australiano se debe a sus andadas por los desiertos del continente isla que recorrió hace unos años habiendo arreglado con un amigo que con el auto le había dejado depósitos de agua en puntos estratégicos. La australiana es una de sus capas. La otra, la más visible de todas es la argentina. Cuando le pregunté como lo iba a conocer me dijo: voy a llevar puesta una bufanda de Boca. Su casa es un campamento de ciclista permanente. La bicicleta colgada junto a una foto de Maradona, otra de las leonas y varias banderas argentinas. Hay fotos de paisajes también. Una de El salar del hombre muerto donde la bicicleta dijo basta y donde por casualidad lo vio un helicóptero de gendarmería que bajó a rescatarlo. Nunca tuve una camiseta de Argentina. Usé una en el partido contra México que me dio él. Me pidió también que me la llevara para el partido contra Alemania. Cumplí con el karma también y allí estaba yo gol tras gol estoico con la camiseta puesta no por lealtad a Maradona sino por lealtad a Andreas. La patria son algunos amigos. Para ese entonces ya estaba en Stuttgart; después los valles, después el río Iller, después los pueblos con olor a campo, las colinas y por fin los Alpes allá a lo lejos e imponentes. Hace tres meses estaba en los Andes bolivianos; en Potosí recibí un mensaje estilo misión imposible y casi sin darme cuenta estaba en otras montañas. Después de Bolivia, pensé, Europa en bici es pan comido. Lo mismo pensó Maradona de Alemania. Los Alpes no serán tan altos pero los caminos apuntan directo a la cima. No se cómo llegaré al otro lado pero allí voy. Antes tengo que regar los tomates. La casa tiene una inscripción de 1722 en el frente; es gigante y alberga a varios amigos que por distintas razones no están. Estoy yo y la gata. Hay un granero como en las películas con lugar para mi bicicleta, una jirafa y dos elefantes. Allí me propongo ver los capítulos de la tercera temporada de True Blood cuya segunda temporada fue terriblemente buena. Parece que ahora los vampiros se la verán con los hombres-lobo. Debo aprender como lidiar con ellos si es que me voy a adentrar en el bosque.

Dj malhumor

viernes, julio 9

Autobahn

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Río Rhin arriba; o contracorriente. El paisaje más colonizado del planeta. Sin embargo encuentro a la noche un lugar para dormir. No todo esta bajo control; ni la policía anda buscando djs en bicicleta. Estoy cansado. Ví el primer tiempo de Inglaterra-Argelia en Koblenz donde el Rhin se junta con el Mosel. Muy aburrido. El partido. A metros del río me meto en la bolsa de dormir y del otro lado se ven fuegos artificiales y más allá un castillo iluminado. Alegría. Es verano, la gente está afuera todo el tiempo; los días son largos y las noches claras. Duermo, despierto duermo. El Rhin ahí nomás. ¿Y si sube? Que me lleve. Quiero dormir. El sueño puede todo. La incomodidad, el temor, el ruido en el oído. Mi reino por unas horas de sueño. Abro los ojos y amanece. Mejor dicho está por amanecer. Tengo la conciencia de haber escuchado los barcos pasar. Puede ser. Barcos que pueden venir de tan lejos como el Mar Negro. Lecciones de geografía del secundario.


Dj malhumor

miércoles, junio 30

Flame y Citrón, de Ole Christian Madsen

4 comentarios:
Si vos sos como yo y estás podrido de ver películas sobre nazis, esta peli del danés Ole Christian Madsen quizás te interese. En parte porque no es sobre nazis, sino sobre lo que se hizo con ellos. Flame y Citrón se inscribe dentro del tipo de películas que miran más
qué hicieron los buenos con los malos que lo que hicieron los malos, tal como hiciera “Black Book”, del inefable Paul Verhoeven.
Los protagonistas del título, Flame y Citrón, son dos héroes de la resistencia danesa durante la ocupación nazi. Ídolos de grandes y chicos, y figuritas repetidas en los manuales escolares de Dinamarca, ellos son dos agentes secretos contra los nazis, que tienen como misión aniquilar la mayor cantidad posible de daneses colaboracionistas. Todo va bien: muertes, alcohol y sexo, pero después las cosas se complican y los que parecían amigos al final son enemigos y viceversa.
La película tiene aciertos y defectos (como vos y como yo). Por un lado, siempre es saludable (hola, ¿qué tal?) el gesto audaz de discutir los mitos fundacionales de una nación. Por otro lado, la película no termina de decidir qué hacer, como diría el pelado de Simbirsk, respecto al tono que quiere tener, entonces se contradice y pierde fuerza. O sea, dejame que te explico. En la película mal-coexisten un realismo seco (que parecería ser lo que una desmitificación requiere) y una estilización extremadamente deudora del cine negro, que contamina ese realismo con un abuso de algunos elementos del noirismo. Entonces tenemos mucho jazz, mucho bar, mucha noche, mucha femme fatale que juega a dos puntas y sí, héroes perturbados que hacen sus propias reglas y viven en un mundo oscurísimo. No está mal darle un toque noir a una historia real, pero
en Flame y Citrón se fuerza a un punto tal que parece más una parodia de ese cine que una revisión sobre la resistencia. Esta contradicción e indefinición se prolonga por casi toda la película y le hace perder fuerza. Sobre el final, da la sensación de que el realismo se evapora, el noirismo se flexibiliza y la leyenda termina absorbiéndolo todo, pero de la peor manera. Vencen los clichés narrativos y las dicotomías gastadas (pasiones individuales versus necesidades colectivas; pragmatismo versus moral; el fin que justifica los medios versus los medios que justifican el fin). La película se hace cada vez más larga y menos interesante. Pasan unas cosas y termina. Seh, no está buena. Ya te dije.

Ahora Olé Christian Madsen está filmando “Superclásico” en la Argentina, una película sobre un jugador de Boca (interpretado por Sebastián Estevanez) que se enamora de su representante danesa. Solamente el tiempo dirá si Madsen sigue el camino de la mediocridad (tal como lo hace la selección danesa actual) o si se encamina en la senda vistosa y disfrutable de la Dinamarca guiada, en tiempos más benévolos, por los hermanos Laudrup.

Juan Upma

jueves, junio 17

La dama desaparece

1 comentario:

De esta ciudad me gusta el nombre en inglés; Cologne, suena a francés un poco. Llegué hace una semana ya. La nota más importante es que ella desapareció. Soy yo el que crucé el océano, pero es ella la que se esfumó. Nos gustaba tanto Hitchcock. Un último mensaje para preguntar como había llegado y después el silencio. Como en una historia de Murakami. Como en una especial historia de Murakami que empecé a leer en estos días, U.F.O.in Kushiro. Tal vez fue abducida. Lo curioso del cuento; lo curioso para mí es que no se cómo termina. Peligros de leer cosas bajadas de la web. Se corta a la mitad. La mujer un día está y otro día ya no más. No se como sigue esa historia ni la mía. Volé de Buenos Aires hasta San Pablo muy temprano y después pasé horas blancas en el aeropuerto brasileño durmiendo y viendo películas hasta el próximo avión que me trajo. Me gustó dormir en tránsito. El limbo, menos vistoso que el limbo de Lost pero limbo al fin. La vida en suspenso. Cuando estábamos aterrizando en Colonia de golpe Hop! El avión vuelve a subir; se sienten ruidos extraños y por fin el capitan habla. Veo el río Mainz otra vez, los campos, las autopistas y los manchones verde de bosques aquí y allá. Por unos segundos largos pienso; tal vez no debía estar en este avión.. pero aquí estoy. Finalmente aterrizamos. Carolina todavía no había desaparecido. En la estación me esperaban Andreas y Mira. Caminamos hasta el Rhin y tomamos unas cervezas displicentes. Todo es muy relajado en esta parte del mundo; ¿Crisis? ¿Qué crisis?. Así se llamaba un disco de Supertramp creo. Jamás lo escuché pero recuerdo ese título. Tal vez era otro grupo intragable de aquellos años que ya eran viejos incluso para mí. Todo el mundo anda en bicicleta. Debo tomar nota. En algunos lados encajamos inmediatamente. ¿A qué vine? No lo se bien. A ver el mundial lejos de Argentina tal vez. Andamos de aquí para allá. Estudio mapas, empiezo a curiosear los futuros conciertos y encuentro un nombre que me viene resonando Ruby suns. El último disco lo escuché varias veces y fue directo a mis favoritos. No puedo decir más porque mi memoria retiene pocas cosas ultimamente. Los veré en vivo y ahí descubriré por qué. Leo que son holandeses y los describen como un encuentro entre los Beach Boys y Wampire Weekend. Entre mis planes está conseguirme una bicicleta decente y cruzar los Alpes hasta Italia para reclamar una herencia. Siempre me gustaron las novelas de Stendhal. ¿Qué más hice esta semana? El martes fuimos hasta una laguna escondida rodeada de un pequeño bosque. En realidad es un pozo gigante del pasado que se llenó de agua de lluvia; pura y cristalina. Nos tiramos entre los patos. La laguna es profunda, el agua fresca. Cuando estoy bien en el centro descubro que estoy cansado. Los brazos me pesan; sería tan fácil irme para el fondo y yo también desaparecer. Todos somos una ausencia para alguien.

Dj malhumor

domingo, junio 6

¿Me como un Ket Shup Boy o la paella que quedó de anoche?

1 comentario:
¿Sabían que al Primavera Sound se puede ir con el tapper? En serio, si llevás la viandita no te la sacan en la entrada. No importa que haya unos 50 puestos de venta de morfi con diferentes opciones: desde falafels a choripanes, desde pizza en cubo a panqueques, desde hamburguesas ovni a hamburguesas ecológicas (no miento, venden eso, lo dicen los carteles y no se por qué me las imagino tan tóxicas como las del más afamado fast food). No importa que haya decenas de maneras de consumir lo que se te ocurra, si querés te traés loS fideos que te sobraron ayer y te los zampás mirando a Wilco.
Unos cuantos pensaron que podían hacer eso mientras disfrutaban del show de Low en el Auditori, ahí si pedían que dejes la comida a un costado. Era gracioso ver a un patovica con más cuello que Mike Tyson gritar "let the food over, later you can ricover", y mirás a un costado y están las tentadoras pilas de tappers, sanguchitos en papel aluminio y caserísimos etcéteras. Apenas te revisaban las mochilas, los patovas simplemente preguntaban si traías comida y si decías que no, te creían y uno podía pasar una pata gigante de jamón serrano entre la ropa sin problemas. Loco ¿no? Estos europeos están majaretas.