viernes, enero 30

Fakebook

Nunca se fueron pero este disco me los trajo de vuelta. Bastó el primer acorde, como basta volver a ver una sonrisa que no vimos por años. Un acorde y me vuelven las carreteras y las noches a la vera de ese disco perfecto que es Painfull. Por nombrar uno. Podría nombrar otro, podría contar de la sorpresa de la primera vez que escuché Fakebook por ejemplo. Ja; ellos, los otros, tienen facebook y sus mensajitos de hello kitty; nosotros tenemos a yola y esa enciclopedia de hombres desdichados recuperados en ese disco grandioso donde la noción de cover dio un salto; fakebook; un chiste adelantado quince, veinte años. Así ellos, fuera del tiempo. La vida de los hombres infames; El libro de los seres imaginarios. El facebook desató una histeria generalizada, la gran vidriera, las vidas no vividas pero con muchas fotos; el millón de amigos que no conocemos ni nos importan. La autentica estupidez. Yo la prefirió siempre el anonimato, la evanescencia. Nosotros también. Fakebook, el gran libro de los perdedores, de los songwriters fantasmas. Después de todo, bien mirado, Daniel Johnston no existe. O también; Daniel Johnston existe los que no existimos somos nosotros.
Yo la que vuelve con una pequeña obra maestra instrumental. No la vi, pero seguramente sería la banda sonora perfecta de Historias Extraordinarias. Hacer mucho con poco; convertir la nada en algo. No investigué demasiado, no soy un detective después de todo. La portada está en japonés y parece una banda sonora; they shoot, we score. Todo lo que esperás de ellos menos la voz (que en verdad está incluida en los fraseos y te habla al oído).
Soy un entusiasta. Las memorias me empujan a un futuro; a una ciudad que imagino en la que me gustaría vivir. Como (cómo!)me gustaría Buenos Aires si supiera que Yo La Tengo toca cualquier día de estos en un bar para veinte personas. Así, de golpe; lo que tenemos para hacer este fin de semana. O cualquiera. Y ya que estamos Ron Sexsmith; Jason Molina; Bonnie Prince, etc, etc, etc. Como me gustaría esta ciudad si supiera que los fines de semana alguno de ellos va a cargar sus amplificadores a la camioneta para ir a tocar por ahí. Pero no. La mayoría de los fines de semana el programa es comer asado y hablar hasta la madrugada de viajes pasados y aventuras por venir. Lejos de casa. Porque casa es la música que nos da asilo.

Dj malhumor

2 comentarios:

Juan Martín dijo...

Un sábado a la nochecita, escuchando a Ron Sexsmith en algún lugar donde no entre mucha gente... Así sí estaría bueno Buenos Aires.

154 dijo...

a buenos aires le falta yo la tengo. y montañas nevadas.