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domingo, mayo 11

11 días con Wakamatsu en la Lugones

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Si durante el Bafici te quedaste con ganas de ver que onda con Koji Wakamatsu, ahora hay otra oportunidad de acercarse a la obra de este japónes zarpado. Durante 11 días la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín proyectará (¡en fílmico!) algunos títulos representativos de este director.
Este ciclo marca el comienzo de una colaboración entre el festival y la sala, que a lo largo del año albergará a algunos de los títulos que pasaron por la muestra.

El programa es el siguiente:
Martes 13: El embrión caza en secreto (1966)
Miércoles 14: Ángeles violados (1967)
Jueves 15: Un cuento de amantes modernos: Temporada de terror (1969) (La imagen que nos acompaña es de esta peli)
Viernes 16: Virgen violenta (1969)
Sábado 17: Anda, anda, virgen por segunda vez (1969)
Domingo 18: El éxtasis de los ángeles (1972)
Lunes 19: Sex Jack (1970)
Martes 20: Shinjuku Mad (1970)
Miércoles 21: Corriendo a lo loco, muriendo de amor (1970)
Jueves 22: Una piscina sin agua (1982)
Viernes 23: Crónicas ciclistas: Los paisajes que vio el chico (2004)

Las proyecciones serán siempre a las 14.30, 17.00, 19.30 y 22.00 horas
Las entradas salen $7 (estudiantes y jubilados $4), y se pueden comprar con 6 días de anticipación en las boleterías del Teatro (Avenida Corrientes 1530). + info

miércoles, abril 30

Bafici 2008: un resumen apresurado y antojadizo

2 comentarios:
A esta altura, ya deberíamos ir cerrando el año, pero gracias al cambio de fechas del Fest de Mar del Plata, aún nos queda un trecho a recorrer, amigos cinéfilos. Así que la tristeza post Bafici tiene el aliciente de la espera, aunque muchos ya hayan perdido el entusiasmo marplatense. Pero para eso faltan varios meses. Cerremos esta décima edición en unos pocos párrafos.
Empecemos con Don Sergio Wolf, el flamante director del Bafici, cuya aparente premisa fue la de mantener un perfil relativamente bajo, algo que a esta altura se agradece. Cuando la gente que trabaja en el Festival se da cuenta que lo que importa son las películas y no lo que ellos opinan sobre ellas, tenemos un punto a favor. Dos, cuando se dan cuenta que su tarea -loable, por cierto- no implica pavonearse por ahí, ya sea a través de su pluma o su palabra. Bien Wolf.
La programación, por otro lado, sigue guardando una pasmosa coherencia, ya un poco cansadora. La mayoría de las películas tiene ese "olorcito Bafici" que si bien debería ser algo aplaudido (por haber logrado un tono, una intención), da la impresión de que se les está volviendo un poco en contra, algo que se nota al ver tanta gente conforme a medias con las películas, esperando algo que nunca llega, una genialidad más inflada que palpable.
Quizás debería haber más incorrección, más riesgo, menos contemplación, en vez de tanto número puesto, más allá de los "cineastas reconocidos". Pero bué, uno siempre es "nadie" para opinar sobre este tipo de cuestiones...
Parece que los números muestren un interés creciente entre el público, cada vez más ávido de cine, cada vez más mimado con Festivales de todo tipo. Una prueba de eso puede ser la cantidad de sitios web que cubren de una u otra forma el Bafici, aunque en muchos casos es como una moda de diez días. Y eso no está bueno. Para nada. Sigan escribiendo, muchachos. No demuestren que el único interés está en zafar una credencial, en colgarse un plastiquito del cogote y "ser alguien" en la "Zona Bafici" (eso de la Zona es una idea demasiado boluda como para que siquiera la nombremos, perdón)...
Entre tanta película disponible de antemano -internet mediante- y el cansancio que sin duda muchos de nosotros tenemos encima (muchos festivales, muchas películas encima y sobre todo, muchos garrones), el Bafici 10 terminó siendo una experiencia interesante. De a poco, desencantándonos, dejando de correr por películas que en pocas semanas veremos estrenadas o llegarán a nuestro video amigo (legal o ilegalmente), nos vamos dando cuenta que el verdadero futuro de los festivales es completamente individualista, y pasa por el living de cada uno, donde no sufriremos la tiranía de los programadores, los que acomodan los horarios de las películas ni la pose reinante. El (auto)desafío es interesante. Quién sabe lo que depara el futuro inmediato. Por lo pronto, Mar del Plata, en ¿noviembre?...
Pablo Conde

Nuestras elegidas
Marcela "Creo que ví 40" Basch
1) Mejor película: Help Me Eros me gustó bastante, un 8. Pero le tengo más ternura a Joya, la uruguaya, con muchísima menos prensa internacional y sorprendentemente buena. Aguante Joya. Ah, y Año Uña estaba muy bien.
2) Peor película: Luego, de Carola Gliksberg, raya en la falta de respeto al espectador. Lo siento, Carola. Eso sí: cómo levanta cuando llega Chunchuna Villafañe, es impresionante. Escuché su voz y me desperté. Qué loco lo que pesa una verdadera actriz.
3) Mejor escena lisérgica: La de Help Me Eros pasando el humo a través del teléfono
4) Mejor escena de sexo: Help Me Eros otra vez, hay para elegir.
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Banda: La de El sueño del perro, por Marcelo Ezquiaga. Canción: la de Manila, esa de "la policía no nos puede hacer cerrar", cantada sobre Nabuco de Verdi.
6) El personaje: Benjamin Biolay, paseando su aire de existencialista triste por la noche porteña. Se ve que tiene que verse muy francés por contrato. Qué ojeras, papito.
7) El inflado: Inflado por sí mismo: el señor Trerotola, que no conoce el sentido de la vergüenza. Hemos leído con estupefacción, en el último Sin aliento, cómo inventaba un mito urbano sobre su persona y el dibujito ridículo que habían hecho para representarlo. ¿No será mucho?
8) Basta ya de...: Sinalientos escritos como blogs cancheros de chicos de 16 años que no saben que efectivamente alguien lee. Ese chiste ya no es gracioso.
9) La frase: "No se entiende bien qué pasa, si los granjeros quieren quemar la ciudad...". La dijo, en español por supuesto, el pirado de Jim Finn, el director de Interkosmos y La trinchera luminosa del presidente Gonzalo, un yanqui que vivió en Chiapas y hace falsos documentales sobre falsos logros de la izquierda del mundo.
10) En el Bafici 10 estaría bueno...: Que les expliquen a los pibes que cortan entradas en el abasto que detener a la gente que llega 30 segundos tarde y dejarlos sin peli no los hace más poderosos, sólo los hace más pelotudos e hijos de puta.

Pablo "perdí la cuenta y me siento orgulloso de eso" Conde
1) Mejor película: Let the Right One In. Sorpresa absoluta. terror con sensibilidad joedantesca y espíritu preadolescente.
2) Peor película: "Luego". Por varios cuerpos. Muchos varios cuerpos.
3) Mejor escena lisérgica: Señalaría alguna parte de "Smiley Face", pero nada supera a la sensación que tenía después de la salida de "Luego". ¡Vaya que pega!
4) Mejor escena de sexo: La autosatisfacción botera de "Sos Ex". Asia Argento sentada en el escritorio de Madsen, tocándose... ¡también la entrepierna!
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Once. Attenti que el disco se editó acá o sea, precio nacional.
6) El personaje: El de Valeria Bruni Tedeschi en Actrices. Al borde de la locura todo el tiempo, un manojo de nervios, emociones e histeria. Me hace acordar tanto a tantas personas...
7) El inflado: algunos de los programadores del Bafici, que siguen teniendo una presencia muy fuerte, bastante poco justificada. El anonimato nunca es tan terrible, muchachos.
8) Basta ya de... Películas "contemplativas" por doquier, invadiendo géneros, fagocitando la energía del espectador. El "perfil Bafici" de los largos elegidos. La fiebre cinéfila que le agarra a todo el mundo sólo durante esos diez días. Basta de muestras completas extraídas de otros festivales. Menos obviedad en algunas búsquedas y más en otras. ¡Pufff! ¡Qué quejoso que estoy!
9) La frase: Gracias a mi amigo Luis tengo un reproductor de mp3 nuevo que es una maravilla y no tuve que escuchar nada que no quisiese. O casi.
10) En el Bafici 11 estaría bueno... Las retros que uno siempre quiso (Lynch, Hartley, etc). Más cine independiente en serio, sin tanto desdibuje. Menos esnobismo. Grilla horaria mejor repartida, con menos películas similares encimadas....

Jota "ví casi 30" Pérez
1) Mejor película: Joya, Help Me Eros
2) Peor película: The elephant and the sea, Interkosmos
3) Mejor escena lisérgica: la monja volando con la bici en Mr. Lonely
4) Mejor escena de sexo: y, alguna de Help Me Eros, me cuesta elegir una...
5) Mejor banda de sonido y/o canción: Mr. Lonely en el comienzo de la peli con el mismo nombre - Otis Redding en el documental de Stax - El féretro de Todos tus muertos en Los Paranoicos
6) El personaje: Leandro de Joya.
7) El inflado: los precios de cualquier cosa que uno quisiera consumir en el Abasto, como siempre lo más útil era llevarse una viandita.
8) Basta ya de...: películas que ya se sabe que se van a estrenar, 10 minutos de publicidades antes de las películas.
9) La frase: hice oídos sordos en los pasillos durante la mayor parte del fest, y perdí los papelitos donde tomaba notas sobre las pelis!
10) En el Bafici 11 estaría bueno...: que mantengan el precio de las entradas (aunque me parece que con $6 en el 2009 apenas vamos a poder comprar un alfajor). Que haya una guardería de celulares para que nadie entre con el telefonito a joder a la sala. Y ya que estoy pido lo imposible: retros de Hartley, Lynch y Kevin Smith.

lunes, abril 21

Bafici 2008: Encuesta Encerrados Afuera

13 comentarios:
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1) Mejor película
2) Peor película
3) Mejor escena lisérgica
4) Mejor escena de sexo
5) Mejor banda de sonido y/o canción
6) El personaje
7) El inflado
8) Basta ya de...
9) La frase
10) En el Bafici 11 estaría bueno...

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Bafici 2008: los premios

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Competencia oficial argentina
-Mejor película: Unidad 25, de Alejo Hoijman.
-Mejor director: Gonzalo Castro por Resfriada.
-Premio Especial del Jurado / Kodak Cinecolor Argentina: Historias extraordinarias, de Mariano Llinás.
-Mención especial: Süden, de Gastón Solnicki.

Competencia oficial internacional
-Mejor película: Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (México), de Yulene Olaizola.
-Premio Especial del Jurado: Night Train (China), de Diao Yinan.
-Mejor Director: Lance Hammer por Ballast (Estados Unidos).
-Mejor Actor: Lee Kang-sheng por Help Me Eros.
-Mejor Actriz: Liu Dan por Night Train.
-Mención Especial: Profit Motive and the Whispering Wind (Estados Unidos), de John Gianvito y Una semana solos (Argentina), de Celina Murga.

Otros premios:
-Premio Voto del Público (película competencia argentina): Historias extraordinarias, de Mariano Llinás.
-Premio Voto del Público (película competencia extranjera): Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (México), de Yulene Olaizola.
-Premio Derechos Humanos (ex aequo): Mi vida dentro, de Lucía Gajá, y Profit Motive and the Whispering Wind, de John Gianvito
-Selección Oficial de Cortometrajes argentinos: El contrabajo, de Alejo Franzetti; Ahendu nde sapukai (Oigo tu grito), de Pablo Lama; y Fedra o la desesperación, de Gustavo Galuppo.
-Competencia Cine del Futuro: Llavallol (Argentina), del Grupo Tierra en Trance

-Premio FIPRESCI de la crítica internacional: Ballast (Estados Unidos), de Lance Hammer.
-Premio Asociación Cronistas Cinematográficos Argentinos: Süden, de Gastón Solnicki. Mención Especial: Construcción de una ciudad, de Néstor Frenkel.
-Premio ADF (directores de fotografía): Jing Song Dong por Night Train (China). Mención Especial: Peng Jung Liao por Help Me Eros (Taiwán).
-Premio SIGNIS: Ballast (Estados Unidos), de Lance Hammer. Menciones: Correction (Grecia), de Thanos Anastopoulos, y Cochochi (México), de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán.

viernes, abril 18

Tres documentales para el fin de semana

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Buenos documentales sobre gente que vale la pena conocer.

Wild Combination: A Portrait of Arthur Russell

Dura 70 minutos que se pasan volando y te dejan con las ganas de salir a buscar su música.
Si nunca lo escuchaste y te gustan las canciones frágiles de Elliott Smith, Antony and The Johnson o Nick Drake, andá sin dudar. Vas a tener un nuevo amigo.
Aquí el comentario de uno de sus discos.
Domingo 20 - 17.45 - Hoyts.

With Gilbert & George
Una extraña pareja de artistas que hace obras más extrañas aún. Dos tipos que vieron el swinging London de reojo mientras planeaban como convertirse en obras de arte. El documental recorre más de 30 años de una carrera hecha en base a incorrección política, colores fuertes, soretes y desnudos.
Domingo 20 - 11.30 - Hoyts.

Will Eisner: Portrait of a Sequential Artist
Retrato de un dibujante y editor de comics que entró en la historia gracias a The Spirit y por ser el creador de la "novela gráfica". Peter Bagge, Frank Miller, Sergio Aragonés y Art Spiegelman, son algunos de los famosos que dan su testimonio en este docu bastante didáctico.
Sábado 19 - 17.45 - Hoyts.

Jota Pérez

Frase del día, de la semana, del festi

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"Una pregunta, ¿sabés dónde está la heladera con las cervezas?"
(juro que me la hicieron a mí, a las cuatro de la tarde, entrando a la sala de prensa).

Closing time y Bootleg Film, de Masahiro Kobayashi

2 comentarios:
Ya me habían advertido sobre el poder de Kobayashi para meterse debajo de tu piel, pero no pensé que me iba a exasperar tanto. O que iba a ser un poder cuasi maléfico. Closing Time, con su pretendida atmósfera "tomwaitseana", resultó una experiencia agotadora, inacabable, por más que intenté dormir con fuerza. Las idas y vueltas de los personajes, la constante sensación de que podría estar pasando esto de la misma forma en que podría estar pasando aquello y esa poca ligazón con la lógica -que en muchas películas puede ser bienvenida-, fueron demasiado para mi agotada cabeza. Tom Waits las pelotas, che. Pese a que obviamente está "basada" en el disco homónimo de don Garganta de Lata, es sólo una referencia superficial, una pésima y obvia interpretación de intenciones, que llegan ala obviedad del que está todo el tiempo con los codos en un bar. Me pregunto, ¿cuál será la fascinación enfermiza entre Waits y el público del Bafici? ¿Existirá, realmente?
Bué, la cuestión es que además de plantearme la posibilidad de huir durante unos dos siglos (creo que fue lo que duró la película), me la pasé preguntándome por qué gritan tanto estos chabones y por qué no había una historia concreta, más palpable. Llegar al final de Closing Time fue un logro. Sin embargo, tras un rato de debatirme entre un reparador descanso y un segundo embate, me mandé de cabeza a ver Bootleg Film, del mismo director, en la misma batisala. Y la verdad, no me arrepiento.
La historia es sencilla: un policía y un yakuza, mejores amigos, viajan al velorio de una mujer muy importante para las vidas de ambos. Los secretos no tardan en dejar de serlo y la cosa se va poniendo cada vez más tensa. Sin embargo, el humor asoma su horrible rostro, ya sea desde lo ridículo de algunas situaciones o lo insólito de algunos diálogos, cinefilia moderna de por medio.
En un hermoso blanco y negro, los personajes de Kobayashi se pasean por unas rutas nevadas, acentuando todos los tipos de contraste que uno pueda imaginar, demostrando que en realidad no lo son tanto. La frase anterior pretende ser una aguda observación sobre la aguda observación del director alrededor de la relación entre un cana relativamente maloso y un yakuza simpaticón.
Si en Closing Time Kobayashi fallaba a la hora de componer una película nocturna e intimista, como el primer disco de Waits, en Bootleg Film se acerca más a lo que evidencia desde el discurso de sus personajes: una película de Tarantino. Quizás, el proyecto surgió como una parodia a la cinematografía de nuestro cineasta arrogante preferido. Sin embargo, el resultado parece decir todo lo contrario. Sea como fuere, la película no está nada mal. Nada mal.

jueves, abril 17

Manila, de Romuald Karmakar (Alemania)

5 comentarios:
Siempre me pasa que las películas se me organizan en constelaciones donde todo tiene que ver con todo. Manila me gustó y me gustó bastante; entre otras cosas, porque ya había visto Pisay (ver abajo) y estaba fascinada con la diglosia filipina. Y además me interesan los alemanes. Y Manila es la filosísima, impiadosa mirada de un alemán poco común sobre sus compatriotas. Retrata a un grupo de pasajeros, en su abrumadora mayoría alemanes, que quedan varados durante una noche en el aeropuerto de Manila, la capital de Filipinas. Es, como quien dice, un film coral, una suerte de comedia de costumbres que se va ennegreciendo. A medida que pasan las horas y los tragos gratis que les dan en el aeropuerto para aplacar los ánimos, los personajes van desnudando sus partes oscuras. Que, tratándose de alemanes en Filipinas, son básicamente racismo y una tendencia al turismo sexual, bien mezcladitos.
Siempre es fascinante ver las relaciones intrincadas de la civilización y la barbarie. Para los alemanes, tal como Karmakar los retrata, Filipinas es una suerte de tierra prometida donde las mujeres (o los niños) son fáciles y baratos, y todo está por hacerse.
Pero Karmakar tiene todavía un resto de simpatía para con sus conciudadanos. Se evidencia en el apoteótico final, a toda orquesta.
(Ah, y una cosa más: es el más inesperado regreso de la bellísima Elizabeth McGovern, derechito desde el fondo de los ochentas. Y dice así: "tuve que irme de América, ¿cómo quedarme en un lugar donde consideran a envejecer una enfermedad?")
Resumiendo, en términos de Catalina: véala.

Pisay, de Auraeus Solito (Filipinas)

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Esta peli es una rara combinación de Señorita maestra con el cine político (pero más tirando a señorita maestra). Sí, es cursi, pero me encantó. Tengo debilidad por lo desconocido, y Filipinas me queda lejos; me gusta que me cuenten su historia reciente (puntualmente, la caída de Marcos y la subida de Cory Aquino, principios de los 80) como un cuento sencillito. También tengo debilidad por los idiomas, y descubrí en esta peli que en Filipinas hay diglosia, que algunas materias de la escuela se dan en inglés y otras en filipino, y que el filipino es rarísimo pero muchas cosas, como los números, se dicen en castellano.
Con eso yo ya estoy hecha. Paso a resumir: Pisay es el nombre coloquial de la Philippine Sciencie High School, una escuela adonde entran becados los niños genios. El director divide el relato en cuatro partes que corresponden a los cuatro años de escuela, y en cada uno sigue a otro personaje, con otro conflicto: problemas de clase, cómo sufren los pobres, persecución política, y así. De telón de fondo va la historia filipina, y más al fondo algunos chistes divertidos, como el del chico que soñaba inventar internet. No es gran cosa pero me divertí de lo lindo y me hice adicta a lo filipino.

Encuentro con Jenny Goldstein (she's not there)

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Acaban de presentarme a Jenny Goldstein, que con ese nombre de judía neoyorquina es la uruguaya protagonista femenina de Joya -ver abajo-, la Claudia de Leandro, esa que cuando le dicen que baje un cambio contestá "encará". Y no, she's not there: she's here, vive en Buenos Aires, es la mamá de una compañerita de jardín del hijo de una amiga. Jenny estaba absolutamente fascinada de encontrar a alguien (yo) que no sólo vio la película sino que le gustó, y mucho, y que no era nadie de su familia (de hecho, sus padres estaban con ella). Jenny me contó que es la primera vez que la película se proyecta (bueno, la primera vez fue el sábado, hoy fue la segunda). Ella ya había estado el sábado a la noche, pero Moré, su coprotagonista, recién pudo llegar de Montevideo para hoy, y estaba enloquecido por ver el film (¡por primera vez!). Me contó también que filmaron en tres semanas, con equipos prestados, y que todos los técnicos eran amigos; les parece un milagro que la peli se proyecte, ya que está en hdv, y en Uruguay no hay ninguna sala que pueda pasarla.
Pasan estas cosas. Para mí, Joya es una estrella en la noche de la mediocridad. Es graciosa y conmovedora a la vez, es una película de amor y no es boluda, los personajes son a la vez insoportables y adorables. Produce una intimidad con los personajes, con sus miserias y sus ternuras, que a mí me hizo acordar a los amores patéticos de Cassavettes. Cuenta lo más difícil del amor: no el comienzo, el enamoramiento, sino todo lo demás también, y en tiempos difíciles. Y lo hace sin regalar nada. Vean Joya, no sé cómo. Quizás lo mejor sea pedirle una copia pirata a Jenny.

miércoles, abril 16

Joya, de Gabriel Bossio (Uruguay)

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Antes que me olvide: Joya está muy bien. Comedia amarga con treintañeros a la deriva. Más que nada Leandro, un limado que se la pasa fumando un porro detrás de otro y diciendole a la mujer "bajá un cambio". Repleta de buenos momentos y frases memorables, Joya sigue a Leandro y su mujer de Montevideo a Piriápolis, pero los nombres de las ciudades podrían ser Buenos Aires y Mar del Plata, porque los conflictos (y los disparadores de las risas) se viven de la misma manera a ambos lados del Río de la Plata. Ahora queda una función nomás, pero cuándo se la crucen en el camino, no duden en verla si películas como 25 Watts (estos personajes podrían ser sus hermanos mayores) o El amor, primera parte (por su mirada de la vida en pareja) les gustaron.
Jota Pérez

Post relacionado: Encuentro con Jenny Goldstein (she's not there)

Noche de martes: Interkosmos de Jim Finn + Manila, de Romuald Karmakar.

3 comentarios:
Mezclar las obligaciones cotidianas con el festival no suele ser una buena idea. Después de varios días de combinar trabajo con películas y armar recorridos que uno cree infalibles pero se desarman ante la primer demora en el subte o en el comienzo de la proyección, la limadura de sesos empieza a salir por las orejas para quedarse pegada como caspa sobre los hombros.
Anoche Interkosmos de Jim Finn pintaba bien: falso documental supuestamente humorístico con indagaciones en ideologías en boga en el siglo pasado con una pizca del retro futurismo de los viajes espaciales. Y era eso hasta que se cortó la luz en el Abasto, habré visto una media hora de situaciones supuestamente graciosas estiradas innecesariamente, una media hora que si me la traían para editar la dejaba en 10 minutos.
Después vino Manila, de Romuald Karmakar. Bah, vi 20 minutos y me dormí. Ya no daba más y no tenía sentido pelearle al sueño. Gente varada en un aeropuerto, ya me pasó y pensé que estaría bueno hacer una película de eso. Cada tanto me despertaba alguno de mi fila que huía de la sala, dormí hasta que escuché los gritos sacados de uno de los alemanes varados que quería tirar abajo la puerta de un baño donde había otro masturbándose. Después, el resto de los pasajeros, muy entonados y eufóricos, cantó la misma canción durante 15 minutos. Sentí que me había perdido algo ¿cómo llegamos a un desenlace así?... Tarea para el hogar.
Era más de la 1am cuando hice una pasadita por el salón de fiestas del Bafici, entré y todas las chicas miraban para el mismo lado, hice foco en esa dirección y había uno que parecía de los Strokes, cuando me acerqué a la barra para averiguar la cotización de los tragos reconocí a Benjamin Biolay, con ojeras y cara de dormido a lo Gainsbourg.

Jota Pérez

martes, abril 15

S.O.S. Ex, de Andrés Tambornino

2 comentarios:
Personalmente, esperaba de Tambornino que me soprendiera mucho más que sus socios en El descanso, una gran película nacional, generalmente ignorada. Y si bien casi no hay punto de contacto con su nuevo largo, tampoco está nada mal.
Dos amigos se embarcan en una travesía inaugurando un bote, acompañado por las exparejas de ambos. No hay mucha historia, no hay mucho desarrollo de personajes en un sentido clásico, ni hay mucho problema con demostrar que el énfasis del director está enfocado en los encuadres, en las puestas. El paseíto se ve interrumpido por una tormentas y los cuatro quedan un poco a la deriva en el medio de un río que ya empieza a tener gusto salado. No hay mucha preocupación ni drama por lo vivido, ya se llegará a algún lado. Lo que sí hay es ganas, deseo sexual, calentura. Algunas contenidas, otras no tanto.
S.O.S. Ex, no es imperdible, pero resulta un buen ejemplo de cómo se puede hacer un cine sin tanto planteo existencialista barato, sin experimentos caducados (ver Luego) ni etiquetas de inflador (sigo odiando esa extrema pelotudez de Nuevo Cine Argentino, acuñada por algún paspado unos años atrás). ¡Y eso que actúa Camila Toker!
Lo que sí tiene este debut de Tambornino, es el privilegio de mostrar la mejor paja femenina de la historia del cine argentino, bien transpirada, bien caliente y calentona. Y el insecto con mayor habilidad danzante. No es poco. En definitiva, una simpática boat-movie. O river-movie, como prefieran los etiquetadores de turno.

lunes, abril 14

Let the Right One In, de Tomas Alfredson

6 comentarios:
En general, las películas de terror de la sección nocturna del Bafici suelen ser de medio pelo, si dejamos de lado las más conocidas (¡recuerden ese semi aborto llamado To Kako!). Además, suelen ser pocas. El género, como suele suceder, es algo despreciado, desatendido. Por eso, toparse con Let the Right One In fue una sorpresa mayúscula. No sólo porque está buenísima, sino porque es una de las tapadas de este año. No hay mayor satisfacción que meterse a ver una peli en plan entretiempo, sin expectativas, y que termine siendo todo un evento. El eje central es una historia de vampiros, o mejor dicho, una historia de amor con vampiro incluído. Vampira. Oskar es un pibe medio retraído que sufre de los constantes ataques de sus compañeritos más barderos. Resignado a no terminar de envalentonarse lo suficiente como para hacerles frente, termina ensayando posibles respuestas en el patio nevado de su casa. Hasta que se le aparece Eli, una vecinita con un secreto oscuro, marcado en los cuellos de sus víctimas.
La peli está basada en el bestseller del sueco John Ajvide Lindqvist, editado en castellano como Déjame entrar. Cuesta 61 importados pesitos, pero haciendo click en el nombre del libro podés acceder a su sitio oficial y bajarte el primer capítulo en pdf.
Lo dicho, Let the Right One In fue una sorpresa mayúscula. No quiero contar mucho sobre la peli. Andá a verla, entregate. Relaja el cuello...

The Concrete Revolution, Xialu Guo (China)

3 comentarios:
Ser una mujer cineasta en China no debe ser fácil. Me imagino, porque la verdad no tengo idea: nunca estuve en China, y me encantaría. Por eso me metí a ver este documental sobre los cambios en Beijing (antes conocida como Pekín, imagínense si cambia que hasta la cambiaron el nombre). Su directora -la que hemos visto otro año con How is your fish today- se pone el doc al hombro, es a la vez entrevistadora y voz en off, y hasta nos cuenta cómo era su pueblo natal y cómo es el departamento de 52 metros cuadrados al que se mudará en cuanto esté listo. Así, desde una mirada súper personal, presenta esta Beijing en permanente cambio. Desde el título sugiere que lo que no logró cambiar la revolución cultural, lo cambió el capitalismo: como botón de muestra, el Starbucks en la ciudad prohibida.
Xialu Guo se enfoca en la constante destrucción y construcción de Beijing, donde, según dice, no hay pasto ni árboles, sólo cemento. Se entretiene entrevistando a los obreros y chequeando las abismales diferencias entre su anterior vida rural y la ciudad. Ahí se aleja un poco de la mirada global y, en ese sentido, decepciona: el documental podría haber sido más. Pero en cambio es modesto, honesto y simpático, cualidades nada despreciables. Y todo en 62 minutejos.

domingo, abril 13

The Elephant and The Sea, de Woo Ming Jin

3 comentarios:
Todavía estoy tratando de encontrar las influencias de Tsai Ming-Liang de las que habla el catálogo oficial, debe ser algo que pasó mientras dormía. Lo malo de ir al cine solo es que nadie te despierta si roncás. Mi chica y mis amigos están advertidos: "si me duermo no me despiertes, si ronco pegame un codazo". Pero este frío mediodía de domingo, sin pastas ni asado, estaba solo y despatarrado en una de las hileras del costado, yo al lado del pasillo y las otras tres butacas vacías. Tendría que haberle dicho a la chica con borceguíes que estaba atrás que me pateara al primer ronquido. Debe haber actuado de oficio porque sentí sus patotas en la espalda unas cuantas veces.
Cada vez que me despertaba, el pibito protagonista andaba en una moto que hacía mas kilombo que cien zanellitas de delivery juntas. Ponía maderas con clavos en la ruta y después caía con una llave cruz y un gato para cambiar las gomas de los automovilistas desprevenidos.
Otras veces las desventuras eran de un cuarentón al que se le había muerto la mujer y andaba con la mirada perdida en distintos escenarios.
Cuando me desperté por última vez, me acuerdo que estaba soñando algo. No sé exactamente que pasaba, pero era en Taipei y las imágenes tenían una definición de la puta madre. Ningún DVD NTSC.
Para buscar un aire del gran Tsai Ming mejor ver Help Me Eros, que no es guau pero se disfruta. Y está llena de escenas que me dan ganas de contarles (cuando le pasa el humo del porro por el teléfono, el pescado en el plato que dice help me, la orgía con las asian babes en la terraza, etc. etc. etc).
Jota Pérez

Déficit, de Gael García Bernal

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El detrás de escena de la vida de un chico rico, filmado por ¡un nuevo chico rico! Gael se ríe un poco de la clase alta mejicana en una película simpática. No hay mucho más.
O sí. En la partuza que organiza en el country de los padres, además de sus amigos, los de su hermana y los empleados que mantienen a duras penas el lugar, cae una argentina que escucha Juana Molina, que la hace suspirar cuando respira.
Veanla si les sobra tiempo. Y si saben que no va a haber pendejitas amantes de Gael, que se rían desaforadamente por cada pelotudez (hay muchas).
De a rato, los personajes de Déficit me hicieron acordar las primeras novelas de Fuguet. ¡Ah! ¿Sabían que nuestro escritor chileno favorito empezó a escribir en El Amante? Sisisí. No veo la hora de leer vuestros comments...

Boarding Gate, de Oliver Assayas

1 comentario:
Si uno pudiese hacer que las películas durasen menos, este sería un buen ejemplo a achicar. Y no lo digo en plan censor, sino en plan "no me hinchés más las pelotas, Assayas".
Este insufrible policial modernoso, que pretende inmiscuirse en el mundo de las multinacionales, el tráfico ilegal y demases, no es más que un largo fiasco.
Asia Argento es una muchacha peligrosa, que conoce los secretos oscuros de varios personajes poderosos, pero quiere dejar todo ese mundo para dedicarse a regentear un naiclú. Lo primero que tiene que hacer es retomar su relación con Michael Madsen, un empresario que decidió retirarse. Con esto, no hace más que meterse en una trama donde no se sabe quién está en qué bando. Sin embargo, esa misma trama es lo más parecido a un policial berreta que se les pueda ocurrir. Seguro que es a propósito, ¿no?
¿Me parece a mí o lo más interesante de la película -y lo único que he visto resaltado con ahínco en varias críticas a favor-, es Asia? O al menos, las escenas que comparte con Madsen, cargadas de morbo y perversión, que si bien son un poco morosas, tienen una tensión particular, que a mí me hizo acordar a la relación tormentosa entre Madonna y Keitel en Dangerous Game, de Ferrara. Pero eso es todo.
Assayas es como un nuevo Win Wenders, que perdió el rumbo después de esa genialidad llamada Irma Vep, para transformarse en un pelotudo que quiere hablar "sobre el futuro que ya vivimos en este presente", de manera obsesiva, ombliguista y ciega. Boarding Gate es una película larga al pedo, flojísima de guión, poblada de idas y vueltas que no hacen más que cerrar sobre sí mismas y con una resolución digna de develar para que la gente no la vaya a ver. Para colmo, por sobre todo, se nota que Asia se operó las tetas, arruinando uno de los cuerpos más agraciados y deseables de la pantalla grande. O sea, de desilusión en desilusión. A ver cuando dejan de inflarlo a Assayas un hombre con mucho pasado, que se está encargando que quede bien, pero bien pisado.

The Walker, de Paul Schrader

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Parece que "Walker" es como llaman a los escorts de damas millonarias, aburridas de no tener casi contacto con sus maridos, ávidas de vida social, té canasta y compras ostentosas. Schrader se mete dentro de ese mundillo disfrazado de Woody Harrelson, para decir que sí, es una mierda. Big news.
Woody, hijo de un fallecido miembro de esa "realeza", disfruta mucho de acompañar a sus amigas cogotudas en sus tareas sociales, sin intuir que, obviamente, le darían la espalda en cualquier situación áspera. Ahí es cuando aparece un cadáver.
Lo único interesante de estos aburridísimos 108 minutos -poco trabajados, poco interesantes- es que a los cinco minutos nos enteramos que Woody usa peluquín, evidenciando que la fachada es lo único que importa. De ahí en más, el resto, no hace más que girar sobre el mismo punto. Para colmo, la trama policial se resuelve con una corrida y dos charlas donde "lo que se dice no se verbaliza". No pierdan el tiempo con esta peli. Recuerden que lo último interesante que hizo Schrader fue, más o menos, Mishima. ¿Me equivoco mucho?

sábado, abril 12

Once, de John Carney

6 comentarios:
A veces, los musicales pueden no ser esos mamotretos cargados de pomposidad visual y de dudosa sensibilidad. A veces, los musicales pueden ser películas en serio, que hablan de la gente que los protagoniza. Sí, a veces, los musicales pueden ser lugares seguros a los cuales recurrir en caso de emergencia. Ese es el caso de Once, una película chiquitita que terminó ganando un Oscar, reconocimiento dudoso, por lo general, pero justificado en este caso.
Por allí abajo, Marcela decía que la banda sonora le sonaba a James Blunt. Protesto.
Entiendo la comparación con Blunt, hay unos agudos que pueden tener cierta correspondencia. Pero las melodías, las letras y, sobre todo, la intención, son muy otras. Hay un universo entre Glen Hansard y James Blunt, más allá de que vivan a veinte minutos de distancia en avión.
Glen Hansard es el líder de The Frames, una interesante banda irlandesa, que ya tiene como 6 o 7 discos encima. Además, Hansard es el protagonista de Once, dirigida por John Carney, ex bajista de la banda. Acá pueden escuchar a los Frames.
La otra protagonista de Once es Markéta Irglová, una chica checa, novia de Hansard en la vida real, que además comparte banda con su barbuda pareja, The Swell Season. Ahí está la banda sonora para atestiguarlo.
La cuestión es que Once puede resultar melosa, puede ser un tímido acercamiento al -precisamente- acercamiento entre dos personas, pero sin dudas es un buen lugar en el cual vivir. Sus personajes son cálidos, divertidos, entradores. Desde los protagonistas hasta los secundarios, como los miembros de la banda o los vecinos que miran la tele.
A medida que pasan los años me doy cuenta que la spelículas que más me gustan son las que tienen menos pretensiones, menos planteos pelotudos, menos ínfulas. Me doy cuenta que sólo quiero ver cine que me suene sincero, y que detalles como lo melosa que pueda ser una película son sólo "defectos" menores, "males" necesarios. Aunque no creo que nada de esto sea parte de Once.
En un festival donde ya me clave dos o tres películas ambiciosas en los peores sentidos (con directores que buscan expander los límites del cine o dar lección durante más de hora y media, filmando a los gritos), encontrar un susurro en los oídos es reconfortante.