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martes, junio 11

In a Neil Halstead State of Mind

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Estábamos muy cerca suyo. Quizás por eso entrar en trance no nos costó mucho. No nos costó nada. Escuchar cómo su guitarra empezaba a tejer mundos, texturas, climas meteorológicos, miles de imágenes que tomaban forma fantasmagórica encima de su cabeza. Escuchar su partida quebrada rota autoexpiación. Escuchar sus confesiones, no en palabras, sino en notas musicales.
Neil Halstead estaba acá y nos decía, con la misma perplejidad que sentíamos nosotros, que nunca se hubiera imaginado que iba a terminar tocando en Argentina. Visitando Argentina. Hipnotizando a Argentina. Lo último no lo dijo, lo hizo.
Estaba acá y su presencia servía de salvoconducto para que volvamos a Slowdive y a Mojave 3, sus extensiones límbicas, sus hijos, sus otrosyos, sus aliases. Nuestras extensiones límbicas.
Neil Halstead se sentó -muy cansado, después nos enteraríamos- con su guitarra, su gorra de béisbol y su barba. Se sentó con absoluta humildad a abrir esos mundos. Se sentó con la paz absoluta y la seguridad del que sabe cuál es su misión. Preguntó con parsimonia cómo había salido un partido de fútbol y confesó lo leve, alegremente intimidado que se sentía. Después, con una cerveza de por medio y todo el cansancio, nos contaría que estaba acostumbrado a tocar en lugares bulliciosos, con gente hablando a todo volumen. Lo nuestro había sido raro: decenas de ojos mirándolo, silencio espectante y expectante. Eso fue antes de que una de nosotros -bella, misteriosa- le contara que había elegido su casa por culpa de él: de todas las opciones, sólo optaría por la que mejor funcione con su música como banda sonora. Y eso fue lo que hizo.  
Fue Neil el que abrió el juego, pidiéndonos que sugiriésemos temas. Return to Sender, gritamos, sin dejarlo terminar. Y así abrió un zigzagueante recorrido por toda su carrera, con alguna parada en estaciones ajenas, como DamienJurado-landia.
Fue Neil el que hizo que nos sintiésemos en comunión, como una unidad compacta, como una tercera persona del plural. Y no, no éramos nosotros contra él. Éramos nosotros con él.
La noche terminó en otro lado, en un bullicioso bar mexicano, con algunas cervezas de por medio. Neil estaba cansado pero quería hablar al menos un poco, preguntarnos por los que le hablamos al final del show, escuchar nuestras impresiones sobre lo vivido. No nos quedó otra que sacarnos una vez más el sombrero. No nos quedó otra que decirle todo lo aquí escrito. No nos quedó otra que agradecerle, profundamente, por una noche distinta. Tan distinta que sólo los que la vivimos -los de la tercera persona en plural- sabremos de qué se trata. Como verdaderas extensiones límbicas...

lunes, marzo 25

My Bloody Valentine en vivo en Glasgow

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My Bloody Valentine: MBV Tour. Barrowland, GlasgowEscocia. Sábado 9 Marzo de 2013.

"Mi problema con el shoegaze es que cuando toca la banda se apagan las luces y no veo un puto zapato".

La gira presentación de MBV debía empezar hoy, sábado 9 de marzo, y acá estamos por verlos en Glasgow, pero nada de estreno para nosotros. A último momento agregaron una fecha anterior en Birmingham, InglaterraMuchas bandas inician sus giras por UK o europeas acá y suele ser más o menos así: Primera fecha, nervios, falta de contacto con el público, falta de escenario, poco entusiasmo, material nuevo poco ensayado. Juega todo, bien o mal, siempre es un test que resulta wow o puaj. El secreto de un buen show no tiene que ver sólo con los músicosPara que todo salga bien es importante el feedback del público con la banda. O sea, es simple: ellos cobran por tocar y nosotros compramos la entrada para verlos, pero la responsabilidad del resultado, que sea una buena noche, en mi humilde opinión, es compartida.
Hace dos días fui a ver a Living Colour abrir su gira por el 25 aniversario de Vivid. El show fue en un boliche chiquito, y no había ambición mayor que compartir la fiesta en sí. Arrancaron y parecía un ensayo. Digamosle nervios. Pero el ánimo de celebrar que había, tanto arriba como abajo del escenario, armó la complicidad. Los músicos se aflojaron, los espectadores bajamos las expectativas y entre todos la pasamos pipa. Vale decir que el concierto no entró a la historia de la música, nadie va a hablar de esa noche como fundamental, pero alguno que otro se habrá llevado un hito personal: ese jueves a la noche en un boliche sin pretenciones en el que tuve feedback con una banda de humanos y viceversa. Para algunos será cosa de fans, para mí es una responsabilidad del espectador para con toda forma de arte.

Barrowland es uno de esos salones de baile en donde te imaginás gente bailando swing en los 40's, twist en los 50's, rock&roll en los 60's y northern soul en los 70's. Desde entonces, sigue adelante por el empuje por sobrevivir a puro concierto. Actualmente, los pisos de parqué antes impolutos son testigos más de vasos plásticos vacíos que de bailarines tirando pasos innovadores. Pero es un lugar repleto de magia.
Entonces, decía, es sábado a la noche y estamos en la puerta de Barrowland con mi amigo Brydon, que ya vio a los MBV en vivo antes y hoy se trajo unos earplugs (tapones para los oídos). Yo canchereé y dije no será para tanto. El patovica corta las entradas y con la misma mala onda con que grita "por acá, no se amontonen" nos dice uno por uno "al final de la escalera mis colegas reparten tapones para los oídos y recomendamos seriamente que los usen". Entiendo que Brydon no exageró. Me siento un espectador que va al cine el día del estreno de Psycho y en la puerta uno de la Cruz Roja le dice: "No te preocupes, estamos acá para cuándo te desmayes".
Mirando zapatos en el Barrowland
Entramos y el soporte ya está tocando. Se llaman Le Volume Courbe. No entiendo esta elecciónA ver: me queda claro que no eligieron a alguien grossoSe nota que hay una amistad entre ambas bandas. Noto que tienen momentos quasi-shoegaze pero también otros hipposos que realmente me desconciertan. Seguramente suenan mucho mejor en estudio, pero en ningún momento del show pienso en la posibilidad de comprarles el cd a la salida. Lo que sí hago mientras los oigo, es preguntarme qué carajo hace el guitarrista con un poncho tipo spaguetti western. Los veo terminar el set y sé que ni por Grooveshark les volvería a dar mis oídosEn este caso, no soporté la lotería del grupo soporte.

Con luces todavía prendidas 
como si fuera un martes a la tarde en un club de jubilados, My Bloody Valentine sube al
histórico escenarioHay titubeos, se miran entre ellos tipo "empezá vos" y no hacen nada. Parecen una banda nueva. Finalmente, cuando arrancan, cambia el aire y la incertidumbre se combierte en otra cosa, en todo lo opuesto a vacilarEmpiezan con "I only said", la canción más linda de Loveless, en un volumen que no conozco, con un sonido que no busca explicar nada. Ruido puro. Bailo como puedo en el montón.  Me descubro sonriendo.
Un Rothko sonoro
Siguen un par de temas en los que parecen haber vuelto los nervios, arrancan y paran un par de veces, suenan perdidos. Pero otra vez vuelven a encontrar el cauce, se aflojan se les nota: sube todo a otro nivel, es la música más hermosa del planeta y no hay banda que les emparde. Después de tres canciones así me pongo los earplugs y la experiencia no se altera; el volumen se hace un susurro gigante, tangible y presente como un bosque. Ni me importa que casi no toquen nada del disco nuevo. Hacen más de la mitad de Loveless y nadie se queja. La presentación de MBV termina siendo un grandes éxitos y celebramos entre todos. Entonces llega "You Made Me Realise", la canción con la que suelen cerrar, con su mentada sección apocalipsis. Me saco los earplugs porque estoy preparado para que me suceda una de las maravillas del mundo, el tsunami de ruido que hizo de los recitales de esta banda material de leyenda aún antes de que grabaran Loveless, para muchos el mejor disco de los 90's. Era como estar parado frente a un cuadro de Rothko: mucho de una sola cosa en una intensidad y cantidad impensada para sentir lo que uno quieraA los cinco minutos de ruido tuve que volver a ponerme los earplugs. Con los oídos protegidos igual entiendo el estimulo, lo percibo. Es un acto de hipnotismo topadora, no hay forma de escapar la presencia del ruidoLos minutos y la falta de movimientos de la banda en el escenario no hacen más que reforzar la sensación de que el tiempo está detenido. Entre el ruido pienso que el tiempo ya lleva detenido un tiempo y mientras lo pienso la sensación es que este momento-ruido puede no terminarse mas. Pero se termina, de alguna manera pasan del caos al resto de la canción y parece que nos hubiéramos caído todos de una situación gravedad cero, como en Inception, estábamos en el sueño de otro. Soñamos un concierto soñado.
El ticket, el setlist y los tapones para los oídos
oficiales de MBV
El bis es "Wonder 2", quizás el mejor tema del último disco, pero lo estropean mal. Sale sin onda, el baterista se manda al frente a hacer ruido con una guitarra y se desinfla todo. Igual sabemos que es nuevo, que es  yapa, que con algo tenían que cerrar y que nadie puede romperte la cabeza tan rota y definitivamente usando tan pocas ganas como estos pibes a los que todo les sigue chupando un huevo.

TXT y foto
s: Beto Jet-O
http://betojet-o.blogspot.com/



jueves, septiembre 13

novela vaga

4 comentarios:
tiene razón un amigo que dice que esto es una aldea, no es la de los pitufos ni la de asterix, es
una más tragicómica todavía. hace un rato en lo de nouvelle vague estaban casi todos, desde cerati hasta el último chico ostra indie (un poco más allá estaba el chico costra, que se acercó a
negociar el cuidado de mi ford engripado y quejoso).
en el ópera el viento juntó a los que organizan ciclos de recitales, los que laburan en revistas, los de la radio y los de la tele, había dueños de bares, prenseros, músicos, chicas bafici, chicos mambrú y sin embargo el teatro no se veía lleno, había mucho olor a palermudo y solo faltaba que los carameleros vendieran sushi y buñuelos de rúcula
nouvelle vague empezó como si estuviera tocando en un casamiento cul, y siguió así con intermitencias, en algún momento me sorprendieron un poco y hasta me hicieron sonreír, incluso me dieron la grata posibilidad de putiarlos (que ganas que en esa versión fiestera de "too drunk too fuck" apareciera jello biafra con un frasco de viagra para ajusticiar a las dos señoritas que cantaban) igual bostecé mucho, mi chica (crítica feroz y que de grande se está poniendo punk) se durmió un rato largo, igualito que cuando vé una mala película, cuando despertó solo faltaba que me dijera: "igual la entendí y no iba a pasar nada más que la salvara"
ella se perdió "bela lugosi is dead", que arrancó bad seed y terminó ibañez menta, pero escuchó "love we tear us apart", "tainted love", "heart of glass" y me dijo "el repertorio es el mismo de pablo cuando pasa música en las partuzas de los amigos, pero en versión bossa chota",
a la salida, todos se saludaban y chusmeaban como vecinas, cerati hablaba de ir a comer a Las
cuartetas y el chico costra en la 9 de julio bailaba por unas monedas con movimientos de cuarteto.
arrancó la temporada de visitas internacionales primavera verano
vienen tantos que parece 1 a 1, pero no olvidemos que perdemos 3 a 1, que nuestro equipo ya no juega por nada, ni por el sanguche ni por la coca y encima parece que el próximo DT es una mina, más preocupada por como va a salir en la foto que evitar que perdamos por goleada.
Rodrigo Faisán

lunes, enero 22

¡Erlend! ¡No se Oye!

13 comentarios:

Estuve un mes esperando para ver a este nerd noruego y esas canciones ideales para acompañar una sesión de sana tristeza.
Lo que tuve fue una exhibición de todos los males del rock en vivo de esta época en un club lleno hasta el techo, pegajoso, con chicos haciendo scrum para pasarte por arriba en busca de un lugar desde donde ver mejor y chicas hablando a los gritos y mandando mensajitos, demostrando que para ellas es lo mismo que toque el chabón de Kings of Convenience que cualquier paparulo del rock chabón.

Que el músico pregunte ¿Cómo se dice en español "Shut Up"? ya fué el colmo.

Había que hacer un esfuerzo tremendo para abstraerse del entorno y disfrutar un poco del show, cuando lo conseguí estuvo bueno. Las canciones de los Kings o de The Whitest Boy Alive pueden animar cualquier fogón con su sencillez y calidez. Hubo covers simpáticos: Boys Don´t Cry de The Cure, You can call me Al de Paul Simon y hasta un cachito de Range Life de Pavement. También tocó "Heaven Knows I`m Miserable Know" de The Smiths pero la mitad de la canción me la tapó el relato de la pibita de pelo corto que tenía adelante. La chabona le contaba sus males a una gordita que tenía un celular con una pantalla fosforecente del tamaño de un atado de cigarrillos. Gritaban tanto que les pedí silencio, se dieron vuelta y me miraron con cara de orto como diciendo "¿que le pasa a este anciano desubicado?".
Si esto sigue así, este año me retiro del rock en vivo, sea en estadios o clubes. Solo iré a ver grupos chicos en sucuchos para 50 personas.
Y cuando se trate de un set acústico con canciones melancólicas espero que haya pasto o butacas y que haga frío como en Noruega.

Texto y fotos: Alberto Migraña