viernes, noviembre 19

Desde lejos.

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Ayer al mediodía tomaba un avión en Calafate, los días previos hice algunas cosas, sin embargo no pude ver a Raúl Porchetto en el Casino, el gran centro cultural de la ciudad. Cuando levantamos vuelo estaba nublado sobre la cordillera. Manchones de nieve sobre las montañas borrosas. En la meseta la luz era lechosa y por entre las nubes pude espiar el paisaje. El lago Argentino, el río La Leona serpenteando en un entorno lunar, el lago Viedma y unos caminos imposibles. Debe ser la ruta 40, desde arriba impresiona aún más la desolación. Más lagos de los que solamente conocía el nombre, San Martin, Cardiel, Strobel. Después nos comieron las nubes. Ya está, estoy otra vez en Buenos Aires, hace calor, esta noche toca Smashing Pumpkins. Alguien que piensa en mí cuando desaparezco tenía las entradas. Un misterio lo que podía pasar. Con el concierto y con nosotros. Smashing Pumpinks ha sido y es una presencia para muchos entre los que estoy. Una melancolía rabiosa que a veces se transforma en liberación y hasta en alegría; muchas buenas canciones, muchos ensayos y errores también. Al último disco le falta inspiración; igual estoy contento de estar acá. Nos acomodamos a un costado para mirar desde lejos cómo lo pibes saltan y saltan. Ya tuve una cita con él hace muchos años. Esa vez presentaban Adore, un disco oscuro y lleno de texturas a descubrir. El concierto creo recordar, no estuvo a la altura de lo que esperaba. Había mucha gente sobre el escenario, tal vez dos bateristas o dos tecladistas, algo así. Mucha gente. Esta vez solamente cuatro y a rockear. Cogan estaba de buen humor y todos la pasamos bien. El pibe de la batería debe tener 20 años. En todo caso nació bastante después de que el baterista de Led Zeppelin muriera después de aquella borrachera fatal. Le dedicó el solo de Led Zepellin II con gong incluido. Eso solo lo sabíamos los viejos. Bauhaus encuentra a Nirvana y The Cure. Fue un poco de todo eso. La pasamos bien. Creo. Después fuimos a comer pizza.

Dj malhumor.

jueves, noviembre 18

Una tarde en Glasgow

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Mogwai, Belle And Sebastian, Teenage Fanclub, bandas de Glasgow y alrededores. Estaba ahí y pensaba en ellos. Caminábamos a través de los edificios de la universidad y pensaba en canciones, ¡yo estuve acá en canciones! ¿pero en cuáles? ¿quién me habló de estos parques y de bajar en bicicleta por estas colinas? ¿dónde ví esto antes? ¿por qué es todo tan familiar? Vacaciones sin wikipedia y con los agujeros de mi memoria ventilándose. Había sol y era primavera y nos decían que el invierno había sido muy largo, muy frío y que había llovido mucho, igual que siempre. Toda la Escocia y la Europa que pisamos se quejaba del invierno interminable.
La tarde del sábado que Uruguay dejó a Corea afuera del mundial 2010 grité sus goles en un pub lleno de escoceses que hinchaban por los asiáticos. No se por qué eligieron a los coreanos. Pasé diez días de la copa del mundo en un país que no jugaba el mundial y no sabían a quién alentar, bueno si, hinchaban por cualquiera que jugara contra Inglaterra. Pero ¿cómo eligen equipo entre dos países que les queda lejísimo? Un rato antes del partido, habíamos hecho un picnic y leído The Guardian en el Jardín Botánico, cada nota de su suplemento cultural hipster y alterno la recuerdo como un cuento que te lo cuentan de chico. Leer en papel de diario sobre cosas que no sabías que existían. Creo que aprendí más de los diarios que de los libros. En la sección deportiva analizaban el partido del día siguiente contra los alemanes. Los ingleses estaban seguro que les ganaban, mis amigos escoceses y yo decíamos que era jodido. Al otro día perdieron, lo vi en un pub del centro, tomando Guinnes tirada y gritando los goles alemanes como si los hiciera Tévez.

Pero antes, ese sábado después de la alegría uruguaya, me encontré con ella y caminamos por esos parques: sol, calorcito, verde, estabamos en una canción de Belle and Sebastian de los primeros discos, es más, nos cruzábamos las tapas de todos sus discos, en vivo y en directo.
En algún momento llegamos a un callejón. Hasta ahí nos llevó una de las guías gratuitas de actividades del fin de semana que avisaba de un festival multidisciplinario con cosas pasando a la vez en varios escenarios de la ciudad. Sobre las paredes de ladrillo del callejón había carteles con la programación del día y advertencias sobre los peligros de beber en la vía pública. Puestitos de ropa, de chucherías, gente que ponía aros, un festival que era como un Festival Buen Dia pero sin sponsors y en un callejón. Chicas y chicos con actitud de "acá se inventó el indie", Isobel Campbells de la mano de Stuart Braithwaites, chicas de tapa de discos que parecen inventados por Pitchfork para mantener el sitio actualizado, chicos que llegaban con bolsas llenas de botellas de cerveza de diez marcas diferentes compradas en el super de la vuelta. ¡Que grossos los supers del primer mundo, amigos!, hasta el mas modesto, el equivalente del Día o el Eki, tenía un par de docenas de opciones de birras: europeas, americanas, asiáticas ¡y encima más baratas que a la vuelta de mi casa! cosas de la inflación...
Mirabamos los puestitos todos amontonados, y nos preguntabamos donde estaría el escenario, había un pop distorsionado que sonaba muy bien llegando de algún lado pero la marea de gente no nos dejaba ir rápido a buscarlo. Después de meternos en otras dos callecitas encontramos de donde venía la música, había una banda en una carpa o más bien era una banda debajo de un gazebo que tocaba las canciones más alegres del mundo. En la primera mirada eran tres quinceañeras y el amigo grande que ya terminó la escuela que no se decide a cuál levantarse pero les pone fichas a todas. Después de un minuto de escucharlos ya los veías más grandes, más como si fueran universitarios a punto de dejar. Futuristic Retro Champions, la mejor banda del planeta para un sábado a la tarde de primavera tocando en un callejón de Glasgow. Fueron solo 15 minutos de euforia pop, pero de esos 15 minutos que te duran años.



txt, fotos, video: J. Pérez

viernes, noviembre 12

El ilusionista (L'illusionniste), de Sylvain Chomet

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Sylvain Chomet llegó hace unos años a Edimburgo para presentar su film anterior, Les Triplettes de Belleville, se enamoró del lugar y quiso hacer algo con la ciudad. Cuando llegás a Edimburgo obvio que querés hacer algo con la ciudad, querés conservarla de cualquier manera en tu mente, no alcanzan las fotos, dibujarla es una mejor manera de atraparla.
El ilusionista, la forma que encontró Chomet de eternizar su recuerdo de Edimburgo, está ambientada a mediados de los 60 y basada en una historia escrita por Jacques Tati. El ilusionista es otra joya animada que dan ganas de capturarle cuadros e imprimir y pegar en las paredes. El dibujo detallista de Chomet, que ya en Les Triplettes maravillaba, sigue impresionando e invitando
a una segunda visión de varias escenas. Esta es animación de la de antes, amigos: se ve y se siente que hay una mano maestra llevando a los personajes.
Tatischieff, con los movimientos y el espíritu del gran Jacques Tati, es un mago al que las cosas no le están yendo muy bien en Francia y viaja a Escocia (junto al conejo con el que comparte escenario) invitado por un borrachín que se encuentra en una fiesta. Llega a un pueblo, donde conoce y desarrolla una relación bastante especial con Alice, una chica un par de décadas menor que se transforma en una especie de asistente. Juntos viajan a Edimburgo. La lluvia casi constante, las calles, los castillos, los insoportables gaiteros, ilustran perfectamente a una ciudad que parece no haber cambiado tanto en los últimos 40 años. Tuve mucha suerte de poder ver esta peli justo en ahí, después de la proyección uno salía a caminar por esas calles y estaba todo a la vista, la ciudad también parecía dibujada por Chomet.
Post Relacionado: Festival de cine de Edimburgo
+ info: http://www.lillusionniste-lefilm.com

J. Pérez

miércoles, noviembre 3

El otro Richard

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Cómo es que tienen esa capacidad para contar cosas como si te contaran cada vez su propia historia es algo que me asombra siempre. Lo tenía entre ojos hasta que pude leer un volumen con tres cuentos largos, De hombres y mujeres. Allí hay también una historia magistral de un hombre separado, su hijo, una cuñada y un viaje. Apenas empecé a leer y ya quería poner de fondo a Neil Young como para completar el paisaje. El clima estaba cambiando y soplaba una brisa, la clase de brisa ventosa que eventualmente se transforma en helada en Montana y sopla a través de tu piel como si estuvieras hecho de papel. Exactamente. Como si estuvieras hecho de papel. El aire frío que viene del polo, o la Antártida.
Por dos libras conseguí este Wildlife. El comienzo es perfecto: En el otoño de 1960, cuando yo tenía dieciséis años y mi padre estaba temporariamente sin trabajo, mi madre conoció un hombre llamado Warren Miller y se enamoró de él. Pensaba que la perfección de Carver, sus historias melancólicas de hombres y mujeres, no soportaban el formato de novela, que no se podía ser tan certero y creíble por tanto tiempo y después de tantas palabras. Y sin embargo está Richard Ford. Mi novia estalló en una carcajada. ¡Ricardo Fort! Si, una risa, suena igual.
Leí también de él El día de la Independencia. Creía que ya no podía leer novelas tan gordas. Y sin embargo. Al corazón de las cosas tal como las conocemos. Como se hace para construir una vida medianamente razonable, honesta, acorde a como es el mundo y no como quisiéramos que fuera. La lucidez necesaria para no perderse. Otra indagación acerca de la felicidad.
Es la secuela de otra novela, The sportwriter. Me siento feliz de solo saber de que está ahí también entre los libros usados que traje del viaje, una manera de que no termine. De hombres y mujeres.
Como esta fue una semana generosa quiero agregar otro comienzo perfecto, este de un inglés, Graham Swift: Mrs singleton había pensado tres veces en abandonar a su marido.
Las afinidades electivas; la sincronicidad de los temas, intereses y epifanías.
¿Cómo me dijiste que se llamaba? Ricardo Fort, como el de la tele.

Dj malhumor

sábado, octubre 23

Red Social

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Ayer me invitaron a ver la película. Se confirmó, todo se trata de cómo conseguir chicas. O chicos.

Miss Mundo.

viernes, octubre 22

Hey Bro

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Es una teoría acerca de la humanidad. El que se pueda arreglar todo con una atención; con un regalo. Algo que podría haber teorizado Lévi-Strauss o Mauss, o Marcel Detienne o Vidal Naquet. Teoría de los dones y las dádivas. Prefiere hacer las cosas por afuera, arreglar las fechas, tocar un amigo. Después les manda un regalito a las chicas, una atención, una pavadita. Incluso aunque no lo necesite; aunque pueda hacerlo según las normas y los carriles. ¿Quiénes se preocupan por las reglas después de todo? Las otras chicas; las chicas de las malas vibraciones; las que quieren hacerlo sentir mal. Están los que saben y los que no aceptar un regalo. Lo mejor y lo peor.
Viaja a Irak varias veces al año. Va en bicicleta hasta el aeropuerto y de allí vuela vía Estambul. Las chicas de Lufthansa lo conocen. Cómo olvidarlo. A veces viaja en primera y toma durante todo el vuelo. Le gusta vivir con lo mínimo y despilfarrar. Las dos caras de la misma moneda. Algunas madrugadas se va al Hyatt a tomar una copa de vino. Es el único lugar abierto a esa hora. Solo contempla la ciudad iluminada desde un piso diez. Su vida es un poema. Es Baudelaire encarnado. En Bagdad todo se arregla. Es peligroso ir allá pero al final se siente seguro. Yo voy a morir en Europa me dijo cuando se le vino abajo el único estante de la cocina. En Bagdad nada funciona pero todo se consigue; todo. Hasta vino de Israel se consigue. Después hay que abandonar las botellas en el desierto para salvar la vida. O un billete de 500 pesos argentinos. Me parece que no es bueno me dijo. Se lo compré a un brasileño en un bazar; por las dudas le pagué con cincuenta dólares falsos. Lo miro. No es falso, es viejo, es un San Martin de color verde.
Si pienso en ciudades donde se consigue lo que sea pienso en La Paz. Se puede parar un taxi y subir al techo tres bicicletas; o una heladera o una oveja llegado el caso. Todo es difícil pero todo es posible también. Este en cambio es el mundo del confort, el gasto (que es distinto del despilfarro) y las regulaciones. La eficiencia. Cuadratish, Practish, Gut. Solo en Alemania una publicidad quisiera realzar las bondades de un chocolate como cuadrado y práctico. Cuando anduvimos por Marruecos y Mauritania siempre había incomodidad; siempre había algo que no andaba o producía cansancio o displacer. Así y todo la vida era fácil; la vida era sencilla. Para empezar casi no se necesita dinero. El dinero es para las necesidades superfluas. El resto se consigue.
Le encanta Sudamérica porque acá se quiere la camiseta. Una teoría de la corrupción que es una teoría sobre la solidaridad. La familia. Me dice, hablamos con nuestros hermanos polacos y conseguimos lo que queramos. Nació como un chiste durante el mundial. Esta noche juegan nuestros hermanos uruguayos. Le encantaba decirlo, pronunciar la palabra hermano. La hermandad de las naciones. Los hermanos jamaiquinos, los hermanos senegaleses. Todos con sus mercancías. Inventó una palabra; corrumpel; algo así como un colega u hermano algo corrupto; solo un poquito, para mantener las cosas andando nomás. La coima como una de las bellas artes.
En cambio los que quieren hacer dinero a montones necesitan la burocracia impersonal. En el mundo de la burocracia no hay lugar para favores. Cuando fue el cuatro a cero me llamó en la madrugada. Estoy vacío repetía. Me asustó. Me dijo que si andaba toda la noche podía llegar a Stuttgart en la mañana y charlar. Tratar de comprender qué pasó. Doscientos y pico de kilómetros en una noche. Llegar no es problema me dijo. Tenemos que hacer algo; estoy vacío.

D malhumor

lunes, octubre 11

El gaucho y el amor.

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El gaucho me reveló su concepción del amor: fifty y fifty. Un lujo. Un lujo la inglesa con la que está saliendo ahora; no son como las argentinas, casi no toco el sueldo me dijo el gaucho tan orgulloso de su nueva pareja como de las ochocientas empanadas que él mismo horneó en su cocina eléctrica. Esa que está ahí atrás es mi ex. No, no te des vuelta. La rubia teñida, la que está ahora de espalda, la de vestido negro, demasiado corto para una cuarentona larga. La traje desde Temperley con sus dos hijos. Me fundió. Quiero, quiero, quiero. Tuve que conseguirme otro trabajo. Después de seis años tuve que decirle basta. La conocí por Internet. Lo mismo que a la inglesa. Miró el salón casi vacío y continuó: Yo dije, todo el mundo va a llegar tarde, estamos en Alemania pero es una fiesta argentina. Feria de Frankfurt, Argentina invitada de honor; el pabellón parece un museo de provincias.
Hay que cumplir así que yo largo la comida nomás me dijo el gaucho. Cuatrocientos sandwichitos de lomo y cuatrocientas humitas; de postre pionono de dulce de leche. Pensé que era correntino le dije, por el facon. No, de zona sur, cerquita de Longchamps. Me vine hace veinte años, con lo de Alfonsín. Uh! dije. Ya me había olvidado de esa. Pasaron tantos otros tsunamis después. La Argentina es una tormenta que va desparramando gente por los mares; que arrastra personas a distintas playas y los deja abandonadas a su suerte.
¿Qué es está música horrible? Me preguntó un rato después la divertida escritora de retruécanos. Rodrigo o algún otro. Parece un cumpleaños de quince. En algún momento pienso que exportamos decadencia a donde vayamos. Asoman pensamientos negros. No es verdad. En todo caso no es toda la verdad. Apenas una partecita de la verdad supongo.
La Patagonia, un sueño dice entonces el escritor de Giallos. Es muy simpático; va vestido de elegante sport con pañuelo al cuello. No es un viejo gay; simplemente vive en Mónaco. Nació en Roma y creció en Como; ¿Cómo? Le pregunta la escritora. Ríe el italiano. Después nos explicó que sus novelas tienen por supuesto un comisario que es un milanés que trabaja en Roma, ese es el chiste. El gaucho trajo todo desde la casa pero tiene una parrilla donde corta la carne y hace un poco de show. Diez chorizos fríos completan un panorama desolador. El drama del gaucho; no puedo prender fuego porque se dispara la alarma contra incendios. La multa por falsa alarma es de 4000 euros. Largan los músicos. Un cuarteto de tango que suena para el culo. Mejor me voy con mi copita a la puerta a escuchar The Fauns. Apareció está tarde cuando venía para acá en el random list. Shoegaze para un atardecer perfecto. Todo el mundo junto al río porque todo el mundo sabe que son los últimos días lindos antes del invierno cruel. Te acostumbrás me dice el gaucho. Te acostumbrás a todo pero de extrañar no parás nunca. Es todo tan tranquilo acá. Ya no puedo volver.
Al rato los músicos también salen a la puerta; discuten qué anduvo bien, qué anduvo mal. Parecen un grupo de muchachos después de un picado, falta la coca; Mi abuelo tenía un amigo que aprendió ruso para poder leer a Dostoieswky en su lengua. Tal vez sea un invento. Vale la intención de la moraleja. Nosotros tenemos a Borges. Nuestro lujo. Y otros cuantos lujos. Por eso no debería molestarme tanto la foto de la tipa repartiendo computadoras. Sin embargo hay vergüenza ajena. Lo voy a charlar con mi terapeuta. Es fuerte la imagen comentó un periodista alemán. La verdad que le han puesto la mejor onda. Los tipos aman nuestra literatura, no son más que elogios y benevolencia en la prensa. Sin embargo hay tristeza. Por separado somos buenos, cuando nos juntamos damos bastante pena. Tal vez una cosa no va sin la otra. Pensándolo un poco más es solo honestidad brutal.
En otro momento me presentaron a la hija y al yerno del filósofo. Me contó cómo pidió la mano. El filósofo le preguntó; ¿m´hijito como se van a mantener? Ella gana bien contestó el yerno y se ganó mi simpatía. Después estreché la mano de otro escritor y señora. Nunca pensé que los escritores abundaran tanto. Me fui cuando empezaba la milonga, el gaucho, vestido de civil, ayudaba a las chicas a llevar las bandejas.


dj malhumor.

sábado, octubre 9

Hi, I'm Mick

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Los años le estropearon su mejor anécdota. En esa época se dedicaba al diseño de vestuario y había conseguido un trabajo en una campaña de beneficencia donde algunas celebrities aparecían en trajes de época. Sus jefes le pagaron el taxi hasta una mansión en Richmond para tomarle las medidas a una modelo de moda (parece un trabalenguas). Estaba allí en plena faena con los alfileres en la boca cuando en pijama entra al cuarto el marido, Hola, soy Mick dijo Jagger y volvió a la nada desde donde había aparecido con cara de recién levantado. Lesley da clases en el conservatorio de arte dramático de Londres y sus nuevos alumnos nunca escucharon hablar de los Rolling Stones! Llegó ese día (hace muchísimo tiempo en verdad). Igual Lesley tiene muchas más anécdotas para romper el hielo. Su padre trabajaba en el servicio secreto de su majestad, estuvo involucrado en muchos affaires incluyendo un intercambio de espías con la URSS. durante la guerra fría. Lo que supo mucho después fue que su madre también era una espía y los usaba a él y a su hermana como escudo para recoger y dejar microfilms en estaciones atestadas. Nadie iba a sospechar de una madre con un niño en brazos. El problema es pasar de la guerra fría a la puesta en escena de una ópera que es lo que él enseña. Su hermana vive ahora en Tanzania junto a un parque nacional. Esa también es una buena historia. De tarde en tarde los monos gritan alocados por la presencia de un leopardo o tiembla la tierra por el paso de lo elefantes.
Con la bicicleta de Lesley me fui hasta el Thames. De vuelta pasé por Shepperd Bush; la policía ya estaba en la plaza, el cartel del teatro decía Blonde Redhead. Una vez hace muchos años había estado en esa plaza. Tocaba Elastica pero la reventa era demasiado cara así que no entré. Terminé en un lugar llamado Water Rats viendo a un grupo llamado Goya Dress. Salí impresionado. Muchos años después encontré el disco que bajé y escuché tratando de recordar aquella noche. Un pequeño homenaje a ese que fui. Hace unos días en una librería de usados encontré uno de los mejores libros que leí en tiempo; He kills coppers de Jake Arnott. Todo lo que Fresán querría ser. Dice a su favor que de algún modo llegar a Arnott fue su recomendación. Fresan es un gran lector después de todo. Empieza en los sesenta durante el mundial del 66. Hay párrafos para la Argentina de Ratín y un asesinato de policías a sangre fría a unas cuadras del Sheppard Bush; yo conozco me dije mientras leía como si agregara algo; los cerebros tienen una inercia hacia el comentario.
No vi a Elástica pero vi a Shed Seven que es una banda bastante importante para mí y bastante poco importante para la historia del britpop. Así las cosas. De Blonde Redhead bajé todos los discos y no escuché ninguno. Me bastó el cartel a las seis de la tarde mientras pasaba por Shepperd Bush. Ayer tocó Steve Winwood. Pero esa es otra ciudad y otra historia también.

Dj malhumor

viernes, septiembre 24

London Fields

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Leí el libro de Martin Amis con ese título hace bastante tiempo; alguién diría que mucho tiempo, pero ya no me asustan esa cantidad de años. Creo. La historia la recuerdo entre brumas; recuerdo un Londres algo misterioso, una mujer llamada Mary y un pobre chap. La palabra chap la escuché varias veces desde que llegué a Inglaterra y me gusta; poor chap. Siempre pensé que si algún joven autor argentino describiera Buenos Aires del modo que Amis describió su ciudad sería un gran escritor y yo viviría en un mejor lugar. Puede ser que estuviera equivocado y solo fuera mi deficiente comprensión del inglés lo que me hiciera creer eso. Eran los tiempos en que creía que me podía educar leyendo en cualquier idioma y a toda costa. Ahora mi inglés es un poco mejor; pasé de entender poco a entender justo lo contrario. No se a cuantos libros debo haber empeorado por la insuficiente comprensión. Me consuelo con haber mejorado algunos otros. Así es con todo supongo. Ahora vine a dar a un barrio muy cerca de London Fields lo que tomé como un buen signo. Por supuesto que estar en Londres se puede tomar en sí como un buen signo. Pero nunca se sabe. La amiga de un amigo me dejó su cuarto y en su biblioteca está el libro de Murakami que empecé a leer a principio del viaje y que debí dejar porque el pdf estaba corrupto. El perro se muerde la cola y cuando termine los seis cuentos de After de Quake deberé volver. Para darme un poco más de tiempo empecé a leer el libro de Miranda July que es delicioso y que también está entre los tesoros de este mundo privado. Me dejaron también una bicicleta lo que hace mi estadía más que ideal. Enfilé para Londons Fiels entonces. Es un parque claro y en una punta hay muchos bares y locales con onda; podría ser Palermo pero la gente es mucho más guarra y no es un barrio a donde tu mamá iría de compras. En un momento encontré un canal y me encontré pedaleando y pedaleando por kilómetros junto a barcos donde vive gente, patos, cisnes y más bares donde uno quisiera componer una canción o escribir una novela o algo. La música apropiada para la ocasión aparece de improviso; un inmejorable grandes éxitos de David Holmes y el disco de Beach Fossils que si no son suecos deberían serlo. Son de Brooklyn; no importa; mi idea del pop hoy en día viene de Suecia o Canadá, sea donde sea que se lo haga.
David Holmes es música para el movimiento; casi me pongo a saltar en un puente donde había parado a sacar fotos. Hay que seguir dice la música. Anduve por los canales como si fuera por otra ciudad y después salí al aire libre. Ya no hay disquerías me dije. Antes se encontraban en cada barrio y yo las buscaba con desesperación. Ahora la música viene conmigo. Después me puse a pensar que la última vez que estuve por acá era el final de esa época. Esa época ya no era aquella época pero todavía estaba mezclada con esta que es en la que vivo. Perdí algunos amigos, gané otros. Fui perdido también a mí vez supongo. Y encontrado, por qué no. Aprovecho para escribir una frase que me gusta mucho: todos somos el tonto de alguien. O algo así, se entiende, más o menos. Después llegaron los días de andar en bicicleta junto al río.

Dj malhumor.

jueves, septiembre 16

Apuntes del Natural

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Estoy en el centro de la isla. No puede ser más español el asunto. Mi cuarto está en la torre de un molino antiguo; muy. Estoy ahora en la terraza sobre la torre; siempre hay una brisa. La vista es de 360 grados. La isla está salpicada de montes que parecen granos (o tetas); al Este, al Oeste, al Sur. A lo lejos un monte tiene la forma del elefante comido por la boa del principito. O el sombrero a lo Humphrey. O algo por el estilo. Al Norte la Tramuntana. Está nublado. En verdad una masa de nubes blancas, algunas grises ocultan el sol. Hacia el Sur más nubes. Así y todo, en general, está despejado; pero decimos que está nublado. Terminé dos libros más de los que saqué de la biblioteca de la alegría. ¨Exploradores del abismo y ¨Ghost exits¨. Un veinte por ciento del libro de Vila-Matas me gustó (y bastante) el resto es zapada de alquien que tiene la profesión de escribir; alguien que conoce su profesión (y lo hace solo porque le pagan, en sentido amplio, no porque quiera); en esos momentos preferiría estár viendo al pibe que trabaja en la gomería de a la vuelta de casa que lo hace con más destreza y ganas. Philliph Roth nunca da puntada sin hilo; todas y cada una de sus frases tienen peso. Demasiado. Es ficción me digo; la vida no es solo decadencia; deterioro y horror. Me lo tengo que repetir. Abajo se ve el huerto del vecino; hileras ordenadas de verduras no identificadas. Veo muchas más cosas: techos de tejas por todos lados; los otros molinos; el parque donde hoy Mario paseó a la perra; más allá Selva (un pueblo que se llama así), edificios hacia el centro del pueblo de altura media (a lo más seis pisos, igual son altos para la altura media); la silueta de una fábrica (tal vez es una calera), olivos y olmos hacia donde se dirija la vista (también hay algarrobos pero eso solo lo se; los algarrobos de la isla son distintos a los nuestros y no se distinguirlos). Casas de piedra, edificios bastantes feos con aspecto de dependencias municipales; campos color tierra (casi la antítesis de lo que nosotros entendemos por un campo, siempre verde), palmeras de distinta altura aquí y allá; callejuelas que suben y bajan, autos estacionados que parecen descansar (es domingo), la planicie. Si me esfuerzo, hacia el Oeste, bien al fondo, el mar, la bahía de Alcudia. Terrazas, un mural. Escucho un rumor muy lejano de autos; una radio (solo diferencio eso; una radio), voces, palomas, aviones (a cada momento, siempre, hay un avión en tren de llegar o irse); gritos de una madre llamando a un hijo; chavalillos; cuervos; un pájaro enjaulado que silva (una cacatúa, tal vez un mirlo); la puerta de un auto que se cierra; otra que se abre; ladridos lejanos.
Estoy sentado sobre la parecita superior. Mirar abajo da un poquito de vértigo. A un costado está el libro que estaba leyendo cuando subí; ¨El rumor del oleaje¨ de Mishima. Comienza con una magistral descripción de la isla de Utajima (mil cuatrocientos habitantes, apenas 5 km de perímetro), un joven pescador avanza - como observado desde lejos - hacia un faro, lleva un gran pez colgando de un palo.
Una vecina vacía un balde; las terrazas vista desde aquí arriba se ven desordenadas; como la parte de atrás de un decorado. Bocinas, llora un bebé (es Lena). Las laderas de la Tramontana se ven muy verdes; sin embargo yo se que son muy secas, como todo el paisaje. Chimeneas, antenas; acelera una moto; ahora un ladrido insistente. Comencé otros dos libros que terminaré como un trabajo. "Camilieri" (sobrevalorado como todos los policiales, vengan de Italia o Escandinavia, de los últimos tiempos; con Simenon alcanzá y sobra) y una novela histórica de un alemán que estudios letras y ¨narra espléndidamente¨. Quisiera que la siguiente afirmación sea verdadera: ¨Antes jamás dejaba un libro o una película sin terminar; ahora raramente lo hago¨. No soy del todo libre para hacerlo. Sin embargo leo - estos dos libros - con desgano y a vuelo de pájaro; como la típica toma donde alguien en una película lee; así de ligero y rápido. Hay muchas Yucas en los jardines. Limoneros, cipreses y muchos más árboles y arbustos de los que desconozco el nombre y que no podría diferenciar de cualquier otro árbol o arbusto. La luz del sol escondida ilumina distintos sectores de la sierra; es la luz gentil del atardecer. Hay ropa tendida en todas direcciones (en todas las direcciones en que mire quiero decir). Un chavalin lleva a otro sobre el manubrio de la bici. Los procede un perro más bien chicuelo de color café con leche. Reposeras, sillas; tablas apoyadas de cualquier forma (Lena ya no llora, grita). Faroles en todas las calles. Un mujer habla en mallorquín con una voz muy alta. De todos los idiomas latinos que he escuchado este es el más incomprensible de todos; en comparación el catalán y el rumano parecen familiares. Campanadas. La mujer habla como si estuviera rezando. Tal vez lo esté haciendo; no puedo decirlo; por otra parte es solo una voz. Las nubes se movieron y aunque el sol sigue oculto puedo ver ahora la construcción en la cima del Puig Major. Un hombre sube el capot del auto y se zambulle en el motor. La hija (debe ser la hija) lo observa. Pronto empezará con preguntas. Un poco después se aburrirá y se irá. O será el padre quien le diga que se vaya a jugar con su hermano o a molestar a la madre. Ahora otro hombre (un vecino, el tío, el cuñado) entra en escena y observa con la cabeza también inclinada sobre el motor. Hay muchas persianas bajas y puertas cerradas. Veo el pueblo entero, sus contornos imprecisos, los campos aledaños, algunos caseríos que brillan iluminados por rayos perdidos. La cima de los cerros están peladas, en general son redondeadas; hay también algunos picos aquí y allá; algunos movimientos de tierra después de la lluvia han dejado algunas laderas desnudas que aparecen como manchones blancos. Me bajo de la parecita; me desperezo, bajo a buscar una cerveza.

Dj malhumor.

viernes, septiembre 10

Tutto Fellini! en la Lugones

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Si querés saber de dónde viene y que significa el adjetivo "fellinesco", la muestra Tutto Fellini! te va a ayudar a entenderlo. Son 23 films en copias nuevas en 35mm que dan forma a una retrospectiva integral de la obra de Federico Fellini.
Desde hoy (ya, ahora) hasta el viernes 1º de octubre, la cita es en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530). Las entradas salen $10 (estudiantes y jubilados $5).

La programación completa día por día es la siguiente:
Viernes 10: Luces de varieté (Luci del varietà; Italia, 1950)
Sábado 11:  El jeque blanco (Lo sceicco bianco, Italia, 1952)
Domingo 12: Los inútiles (I vitelloni; Italia/Francia, 1953)
Martes 14:  La strada (Italia, 1954)
Miércoles 15: El cuentero (Il bidone; Italia/Francia, 1955)
Jueves 16:  Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria; Italia/Francia, 1957)
Viernes 17: La dolce vita (Italia/Francia, 1960)
Sábado 18: Fellini Ocho y medio (8 1/2; Italia/Francia, 1963)
Domingo 19: Julieta de los espíritus (Giulietta degli spiriti; Italia/Francia, 1965)
Lunes 20: Fellini Satiricón (Fellini - Satyricon; Italia/Francia, 1969)
Martes 21: Los payasos (I clowns; Italia/Francia/Alemania Federal, 1970)
Miércoles 22: Roma (Italia/Francia, 1972)
Jueves 23: Amarcord (Italia/Francia, 1973)
Viernes 24: El Casanova de Fellini (Il Casanova di Federico Fellini; Italia/EE.UU., 1976)
Sábado 25: Ensayo de orquesta (Prova d'orchestra; Italia/Alemania Federal, 1978)
Domingo 26: Agencia matrimonial. Episodio del film Amor en la ciudad (Amore in città)  (Agenzia matrimoniale; Italia, 1953) + Las tentaciones del Doctor Antonio. Episodio del film Bocaccio 70 (Le tentazioni del dottor Antonio; Italia/Francia, 1962) + Toby Dammit. Episodio del film Historias extraordinarias (Tre passi nel delirio) (Italia/Francia, 1968)
Lunes 27: La ciudad de las mujeres (La città delle donne; Italia/Francia, 1980)
Martes 28: Y la nave va (E la nave va; Italia/Francia, 1983)
Miércoles 29: Ginger y Fred (Ginger e Fred; Italia/Francia/Alemania Federal, 1986)
Jueves 30: Entrevista (Intervista; Italia, 1987)
Viernes 1º: La voz de la Luna (La voce della luna; Italia/Francia, 1990)

+ info

Para muestra, dos botones:




El flyer de la semana: Uli Kaucic

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Día y hora poco convencionales, pero además ¿no es que los lunes los peluqueros no trabajan? ¿qué pensará Coiffeur de todo esto?

jueves, septiembre 9

Pepsi Music y su concurso para bandas nuevas

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Atención bandas nuevas: una vez más Sónica y Pepsi Music organizan un concurso buscando 4 grupos para completar la grilla del festival. Lo que hay que hacer es entrar en el portal Sónica, anotarse y subir 3 temas. Hay cuatro géneros: Rock, Pop, Metal y Reggae. Durante todo el mes de septiembre se votará entrando al site y las 50 más votadas serán consideradas por el jurado que finalmente elegirá a 3 que llegarán al último paso que será tocar
en vivo en La Trastienda. De esa performance dependerá quién llegará finalmente al escenario del festival. + info: www.pepsimusic.com.ar

lunes, septiembre 6

Un día en familia (Aruitemo aruitemo, de Hirokazu Koreeda)

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Todos soñamos con tener un anciano padre japonés, que tenga una casita en las afueras, cerca de la playa y poder visitarlo cada tanto con una linda novia viuda y madre de un simpático otaku. Bueno, al menos yo sueño eso. Pero Koreeda en Un día en familia nos alerta, nos dice “Epa, guarda que igual no es fácil eh, mantener una familia y todo eso”. Pero el buen Kirokazu es mucho más claro en su cine que en esta cita apócrifa. Hablemos entonces sobre Un día en familia (así es el telefésco título que tiene en la cartelera porteña, originalmente se llama “Aruitemo aruitemo”, no sé si les dice algo).

El asunto en torno al cual gira la película es una reunión familiar para conmemorar la muerte de Junpei, el hijo pródigo, aquel que estaba destinado a seguir los pasos de su padre pero que falleció imprevistamente. Entre anécdotas refritadas y charlitas de ocasión, presenciamos las alegrías, cariños, pero especialmente los roces, los conflictos irresueltos entre los dos grandes protagonistas de la película: Kyohei, padre y líder de la casa, ex médico, autoritario, soberbio y rencoroso; y, Ryota, el hijo segundón, el que se apartó del camino establecido, renegó de estudiar medicina y se dedicó a restaurar cuadros y formar una típica familia posmoderna junto a una bella viuda y su niño. Entre ellos hay una tensión dominguera y japonesa, pero tensión al fin.

Las diferencias que los separan son muchas e irreconciliables. Para el padre no ser médico es ser un tarado, un gil, un flor de pelotudo, y si uno se dedica a restaurar cuadritos ya merece prácticamente la lapidación pública. Entre Ryota y su padre existe una diferencia generacional muy grande, una brecha entre lo tradicional y lo nuevo, que implica distintas prioridades, velocidades, personalidades. Ryota hace rato que se dio cuenta de que o se somete a los deseos de su padre y vive la vida que él le diseñó, o hace la suya pero a costa de romper lazos. Para colmo de males, Ryota ni siquiera encuentra su lugar en esa otra familia que está construyendo. Atsushi, el hijo de su novia y adorable como todos los niños que filma Koreeda (esto suena mal, ¿no?) lo quiere pero como amigo, no tanto como padre. Como Vélez, Ryota es visitante en todos lados. Y eso lo deja sin aliento (como a Vélez).

Koreeda nos mete de contrabando, entre los vinilos viejos, los juegos, la música tenue y las fotos retro, esa sensación de mierda que produce algo que muchos experimentamos durante nuestra vida y que tiene que ver con no poder conciliar nuestra identidad como individuos modernos, cooles, cancheros, que leen Encerrados afuera y se cagan en todo con nuestra identidad como hijos, padres, hermanos o lo que sea. Es cierto, la película no arriesga demasiado, no lo pretende. Ni siquiera intenta ser exageradamente sutil (¿para qué?) pero es efectiva en construir un micromundo (la película se desarrolla en un día y en casi un solo lugar) de dos caras que resulta, en todo sentido, familiar y que nos transfiere una chota y molesta sensación de resignación. ¿Y para qué sirve el cine si no es para hacernos sentir mal? Un abrazo.

Juan Upma



martes, agosto 31

Tráfico de influencias

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A aquellos que piensan que me he reblandecido (en especial la yegua de Miss Mundo) les quiero decir lo siguiente: False Priest, el último disco de Of Montreal (la edición nacional se llamaría Cura Trucho); décimo disco de la banda y obra maestra a decir de sus integrantes; es una puesta al día de la que ha sido hasta aquí su máxima influencia (por arriba de los Beatles pre Revolver; la Electric Light Orchestra y el costado juguetón - sí es que existe otro costado - de Frank Zappa) a saber; el denostado dúo inglés de 10CC. En su momento, y no volveré a hacerlo ahora, debí esconder el vinilo que contenía la mejor canción de amor de todos los tiempos; I´m not in love. Vinilo que debía esconder junto al Rumours de Fleetwood Mac y algún disco solista de Steve Nicks (que en verdad no tenían defensa alguna aunque le haya buscado la vuelta de todas las maneras posibles). En todo caso he sido un mersa toda la vida (nadie olvide que he gastado de tanto escuchar a todos los discos de Lloyd Cole, Pernice Brothers y Prefab Sprout).
Quería decir también que ayer desvelado mientras veía Tenure, comedia de profesor de College tuve la siguiente iluminación: la comedia de profesores de College, frustrados en general por tener que enseñar en lugar de ser novelistas famosos o vivir la vida real de la manera que sea, es la continuación o versión más adulta, de la comedia de High School a lo John Hughes. Por eso nos gustan. También pensé lo que vengo pensando hace un tiempo; que la literatura está sobrevalorada como un juego más importante por encima de otros.
La relación no es causal, sino más bien sincrónica, como diría C.Jung. De la misma manera que esta mañana encontré en la biblioteca del pueblo mallorquín a donde vine a parar la edición póstuma de El Tercer Reich de Roberto Bolaño. La novela es un diario (como el que estoy llevando) escrito un agosto en una playa española como en la que estoy precisamente (aunque yo estoy en una isla).
Estoy reblandecido definitivamente y no creo que me curen ni Vila-Matas, ni Kluge ni Márai; los otros libros sobre la mesa.

Dj malhumor.

jueves, agosto 26

Sherlock Holmes y los ciervos volantes

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En vez de hacerle caso a mi sobrino que me dijo que estaba buenísima le hice caso a mis prejuicios y no lo acompañé a ver Sherlock Holmes al cine. La ví ahora solito en una pequeña pantalla que alcanzó para mostrarme que estaba equivocado. Tantas cosas buenas juntas: un Londres fantasmal y de ensueño, ese acento, mucha pero mucha inteligencia; ese humor; la puesta en valor de una existencia desperdiciada; la vuelta a los origenes de las películas de cumpas; las ciencias ocultas; las ciencias a secas; una femme fatale y un villano de excepción, el juego distópico; la inmensa cantidad de detalles para disfrutar; en fin, mucha diversión y el establecimiento de un antecente para las adaptaciones por venir.
Además de las aventuras de Holmes ví: marmotas; conejos; ardillas; dos zorros; una cría de jabalí (y por suerte no a la madre); unos cuantos bambis; un milano, un águila. No ví (pero había): lobos; osos y los ciervos voladores de los Alpes Marítimos.

Dj malhumor.

miércoles, agosto 25

El flyer de la semana

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Hay varias razones para que este flyer sea el elegido de la semana. Primero la chica, Tura Satana corriendo en Faster Pussycat Kill Kill de Russ Meyer (el dios de las tetas). Luego la propuesta "Los Galgos, Fotos del Otoño y La Perla Irregular entregan el cancionero del futuro", y finalmente la proclama: "national rock contra el cierre de lugares".
La fecha es este viernes 27 de agosto a las 23.30 hs en La Castorera (Av. Córdoba 6237), además de la música, habrá un pequeño gran souvenir: un manual para defenderse de las requisas macristas y saber qué es ilegal y qué no.