miércoles, mayo 14

My Blueberry Nights: Pastelito crudo

Me pasé toda la película tratando de imaginar cómo se habrían visto, oído, sentido esas escenas si hubieran sido filmadas en China, protagonizadas por chinos, habladas en chino. Y, la verdad, es imposible saberlo. Quiero decir, ¿hasta qué punto "lo chino" -o lo oriental, o lo otro- es un factor de atracción para el fan occidental de Wong Kar Wai? La deliciosa melancolía de Con ánimo de amar, por ejemplo, si la trasladásemos al Londres de Jude Law y Natalie Portman, ¿qué tan lejos quedaría de un bodrio mayúsculo como Closer?
Las primeras escenas, filmadas casi exclusivamente en un bar, me hicieron pensar -con nostalgia- en Chunking Express. Nostalgia: eso que hace que, pasado el tiempo, las cosas que eran sencillamente buenas se vean como buenísimas, ideales, inalcanzables. De eso termina hablando esta peli, en una fábula chiquitita acerca de por qué tenemos que ir tan lejos para estar acá, para decirlo en términos de García. Irse lejos para saber que la vida propia no es tan mala y que los pueblos y rutas americanos son tan feos que si uno tiene la suerte de ser de New York, mejor quedarse en New York.
Me gusta, aunque sea un esquema clásico, la historia: chica con el corazón roto se lanza a la carretera para buscar una nueva vida, cualquiera. Me gusta que se llama Elizabeth y eso le permite probarse distintos nombres mientras es nadie en ningún lado: Lizzie, Betty, Beth, siempre con cartelitos en su pecho de mesera amateur. Y me gustan algunos enfoques muy Wongkar, algunas imágenes de trenes pasando y cielos a punto de amanecer. Pero el resto es puro cliché americano: bares llenos de borrachos violentos, gente que desayuna special nº2, rutas, apuestas, vendedores de autos. Me hace pensar en canciones de Dylan, de todos los Dylan reales y apócrifos: the highway is for gamblers, better use your sense. Y no, Norita Jones no es Dylan. No da la talla. Sus canciones serán muy lindas pero les falta, suenan demasiado easy listening para lo que se quiere contar. Y ella también, siempre con la misma cara; termina siendo una especie de Amelie, una optimista sin motivo. Ahí es cuando pienso que quizás en una actriz oriental lo de "siempre con la misma cara" hubiera sido "misterioso". Está bien, Wongkar, te gustó la piba; pero hay algunos planos demasiado babosos, demasiada crema en esos labios que no se sostiene en la narración.
Y después viene un despliegue innecesario de reparto. Rachel Weisz viene a poner las cosas en su lugar, como si dijera mirá, Norita, esto es dar bien en cámara. Corte, a otra ciudad y Natalie Portman pone cara de Sharon Stone en Casino y se hace la chica mala. Está bien, Wongkar, está bien que te gusten las chicas occidentales; probá filmándolas en Oriente, como Sofia Coppola.
Aciertos: me gusta, por una vez, ver a Jude Law como un pibe vulnerable, pobrecito, un poquito fracasado. Ya era hora. Y me gusta que sea una película epistolar, como si sucediera en una dimensión levemente paralela, igual a esta pero sin e-mail y casi -casi- sin teléfonos celulares. En una dimensión donde uno se va y no lo encuentran en el facebook ni en ningún puto lado. Me gusta que sea una película que cree en irse, pero me decepciona lo que se encuentra al salir. Wongkar, aprendé de vos mismo y volvé a casa.

3 comentarios:

Soltero Empedernido dijo...

che, happy together la había filmado acá y estaba rebuena

capaz que descontrola en usa nomás

florencia dijo...

ayer recien ví la película ya que se estreño la semana pasada en mi ciudad. ahora, creo que hay que toamr las cosas por como son y no por como uno se las espera. partamos de la base que esta es la primera pelicula que realiza wong completamente en inglés y además en un país en el cual no vive. no es como si filmara en inglaterra, cuyo bagaje cultural se aprecia en hong kong. y sí, es lógico que haya elementos clichés (sobre todo cuando es una especie de road movie) porque, seamos sinceros, el "interior" de USA es muy cliché. en cierto modo, estoy de acuerdo con el asunto de la cara de nada de jones, pero como esperaba encontrarme una cosa peor, terminé sorprendiendome positivamente. y no creo que el personaje de jude law sea un fracasado; creo que estuvo en el mismo tipo de viaje que elizabeth y ahora encontró su lugar.
creo que si bien no es el tipo de película que uno esperaría de wong, la historia es certera y muy válida; después de todo, la vida es un perpetuo viaje para encontrarse a uno misno, no?

Roedor dijo...

Yo es la primera peli que veo de este tipo. Y me pareció como que le faltó profundidad. La Jones actuando me impresiona tanto como cantando: no lo hace mal, pero no muero por ella, y me da algo de somnolencia al mismo tiempo... El soundtrack está OK para mí, hay una sola canción de Norah Jones, la del comienzo. Está buena la de Cat Power (Chan Marshall hace de Katya, con acento y todo), el cover de Harvest Moon de la Wilson y esos clásicos del soul de los '50. Para road movie no le da el piné, y ni siquiera la vimos en bolas a la Portman como en Darjeeling...

La fotografía me gustó, pero le faltaba un toque como al blueberry pie. Lo que no me banqué fueron los pifies groseros en el subtitulado. Pero es un detalle menor. Está bajando el OST.