sábado, abril 5

20.000 Days on Earth, de Iain Forsyth y Jane Pollard I

Encontrar ese punto de quiebre en el que lo real se vuelve mito, o en el que la vida real se canibaliza en una canción, como diría Cave, no es tarea simple. Y no es tarea simple lisa y llanamente porque ese punto de quiebre claramente no existe. Hay estados en los que predomina el mito y otros en los que predomina lo real, pero mucho más que eso no podemos determinar. De esta imposibilidad parte "la de Nick Cave" para articular un retrato sobre la figura "Nick Cave" que es al mismo tiempo una pregunta sobre dónde comienza y termina el arte.

Lo realmente destacable de la película es que para ¿responder? esa pregunta no sólo adopta la forma de la docuficción, que de por sí ya no dice nada, sino que la adopta de una manera muy particular. 20,000 days... no se centra ni en el Nick Cave persona ni en el Nick Cave artista y tampoco alterna entre ambos, sino que se adentra de lleno en ese nubarrón de identidades, en ese quilombo de discursos en el que se convierte cualquier persona, y mucho más una figura pública (digamos, ni Cave debe saber bien quién es fuera del personaje que creó -algo que habla bien de él-), y lo hace a partir de formas muy pertinentes y divertidas como esa especie de terapia psiconalítica televisada y las reuniones de Cave con una especie de equipo arqueológico sobre su vida. Creo que es en parte por esa honestidad en el abordaje que la película es capaz de conmover (no en el sentido de emocionar, si no en uno un poco menos tramposo) hasta al fan de Cave más dark y amargo.

Hay que decir también que el protagonista, de quien nunca fui fanático y por quien nunca sentí una admiración más allá de favear algunos temas en grooveshark*, es ante todo un gran paciente de psicoanálisis y tiene una notable capacidad para reflexionar sobre su vida y sobre su obra, y más profundamente sobre la capacidad transformadora del arte, capacidad que puede canibalizar la mundanidad y devolverla como el drama oscuro y seductor que tanto le gusta. 

Sí, es todo un poco autocelebratorio como acusó Quintín, (desde el momento que alguien decide escribir sobre su vida esa obra se convierte en autocelebratoria), pero ojo, bastante poco. De hecho me sorprendió ver a un Cave relativizando sus momentos oscuros y recordando con ternura sus momentos gratos, en especial los de la infancia.

No sé si todavía se puede ver en cine, pero si no les queda otra su acceso vía internet es muy sencillo.

*Mentira, hasta el 2001/2002 era muy fanático pero me gustó como quedó lo del grooveshark.


3 comentarios:

yuurei dijo...

Quiero hacer una denuncia con respecto a la apología de la piratería hecha en esta nota: la peli no está para bajar.

Juan Zino dijo...

Era para ver si estaban atentos (perdón!!!)

Anónimo dijo...

Avisen cuando se filtre!