sábado, octubre 27

BARS 13: Jodidos Kabrones, de Manolito Motosierra

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Manolito Motosierra viene haciendo cortos desde 1995 y este año debutó con su primer largo, Jodidos Kabrones (España, 2012). La historia es algo que ya vi en otras ocasiones: Lucía y Richi (el hermano perdido de Liniers) eligen torturarse de la misma manera que muchos miles en Europa: hacen el Camino de Santiago (una peregrinación para ver reliquias del apóstol de ese nombre). Debido a un accidente, su travesía debe ser interrumpida y ellos tienen que volver diez kilómetros hacia atrás, vuelta al último pueblo. Afortunadamente (o no), aparece alguien que los ayuda a llegar al albergue de los Gutiérrez, donde empieza la tortura infligida por los demás.
Aunque la historia sea simple y técnicamente tenga más de un problema, la duración de poco más de sesenta minutos hace que nunca pierda el ritmo y ofrezca la dosis necesaria (es decir, mucha) de gore, comedia y hasta un boob flash, todo en un marco donde el bajo presupuesto se hace notar con prótesis de plástico y la matanza de un obvio muñeco tipo Yolybell, sacándole toda crueldad posible a los actos, agregándole momentos en los que la risa sale fácil y el terror contrasta todo el tiempo con la ridiculez de los personajes.
Como dicen las abuelas: lo bueno, si es breve, dos veces bueno, pero yo me quedé con ganas de más autos que salen de la nada, de peregrinos torturados y de recetas secretas de la abuela.

Ludmila Iara K.


BARS 13: Reacciones adversas, de David Michán

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México es la tierra de Thalía, la reina de las novelas desde que "María la del Barrio" se estrenó a fines de la década del '90 (si no la vieron les digo algo importantísimo: todos los clichés de las telenovelas se conjugan en esta adaptación de "Los ricos también lloran"). El melodrama en este país es una de las características que más marcó la época dorada de su cine (hablemos de Dolores del Río y Pedro Armendáriz, con una extensión en la televisión con Verónica Castro, por qué no) y del que, aparentemente, algunos directores vuelven, aunque no de manera directa. Porque las raíces tiran. Sí, pueden tirar más que una junta de bueyes, como quien dice.

En Reacciones adversas (México, 2011), Daniel, el protagonista, toma psicofármacos para poder sobrellevar una depresión. Como todo medicamento, puede tener... reacciones adversas. Lo que sigue es una serie de sucesos en los que no nos queda del todo claro qué pasa en la realidad y qué pasa en el mundillo de la imaginación de Dani, producto de los efectos secundarios que ya están del todo claro: fueron leídos en voz alta para que el espectador los sepa. Entre otros, las alucinaciones juegan un papel primordial, con las voces que le indican qué debería hacer. A veces, esas voces tienen forma, como la de un yanqui o un perro que específicamente le aconseja que debe dejarse de tratar como tal. Si esto fuese "American Horror Story" yo pensaría en que un perro hablando sería un guiño total al Son of Sam, David Berkowitz que, lejos de sólo ser una canción (una fantástica canción, por cierto) de Elliott Smith, fue un asesino serial que acechó las calles de Nueva York en la década del '70. Pero en el contexto de una película letárgica, que estaría mejor en otro tipo de festival, cuyo ¿héroe? Se enamora y finalmente puede actuar gracias al poder del amor (con un accionar que nada tiene que ver con Huey Lewis & The News y todo con Patrick Bateman) la referencia que suena por todos lados es "Marimar", otra novela de Thalía en la que Pulgoso (con ese nombre es un can, claro está) solía acotar y dar su propia opinión sobre lo que pasaba en escena. Y ya que el poder del amor nos compete, lo cierto es que en las escenas románticas estuve un poco esperando que Daniel o Paulina reventase, se transformara en cucaracha, hiciera algo para agregarle cierto extrañamiento. Si Araki lo hace y todos entienden el por qué, realmente en este largo, el primero de David Michán, había lugar.

Sin tanta sangre, ni terror, ni tampoco una dosis de bizarro (bueno, tal vez el perro. Un poco), "Reacciones adversas" juega con la separación casi imperceptible entre realidad e imaginación. Eso diría si, desde el título, no me hubiesen guiado a pensar y recordar que Dani estaba bajo los efectos de los psicotrópicos de venta legal, dando como resultado que ni siquiera pueda pensar en un terror psicológico. Aunque no llegue a las grandes películas que dicen haberlo influenciado (Taxi Driver, Memento, Fight Club) eso no impide que sí pueda hablar de una película prolija a nivel estético, con mucha oscuridad, planos cerrados (¡Claro! ¡El protagonista está deprimido!) y con un guión que, aunque algo meloso, sigue el principio de "la pistola de Chéjov" (no se deben introducir elementos en la trama sin ningún motivo) aunque por momentos parezca ser un tanto forzado o para darle énfasis o excusa a un acción.
Y sino, preguntale al que se rió de Paulina.

Ludmila Iara K.

Festival Buenos Aires Rojo Sangre 2012 - Actividades gratuitas

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Desde el 25 al 31 de octubre se desarrolla la 13º edición del Festival Internacional de Cine de Terror, Fantástico y Bizarro Buenos Aires Rojo Sangre. Además de una interesante programación bien nutrida con gore, monstruos y sangre de todos los grupos y factores (que se puede consultar acá), hay una buena cantidad de charlas gratuitas. Todas las actividades se desarrollan en el Complejo Monumental Lavalle (Lavalle 780) y son las que copiamos y pegamos a continuación:

Sábado 27, 18hs
Presentación del libro “Horrofílmico. Aproximaciones al cine de terror en Latinoamérica y el Caribe” Isla Negra Editores, 2012. De Rosana Díaz-Zambrana y Patricia Tomé, antólogas
Primera antología del cine de horror en Latinoamérica y el Caribe en la cual se sintetizan temáticas y aproximaciones variadas tanto geográfica como metodológicamente. Incluye 22 ensayos de recuentos panorámicos y comparativos del género de terror a nivel nacional o transcontinental, lecturas geopolíticas sobre eventos históricos y contextos socioeconómicos, el uso de la parodia en readaptaciones de tradiciones iconográficas foráneas; el cine de culto y su interconexión con fórmulas consideradas “desechables” y las implicaciones cinemáticas fruto de las prácticas inéditas de consumo y comunidad en la era digital. La presentación contará con la presencia de ambas autoras. Moderador: Diego Curubeto.

Sábado 27, 19:30hs
Sangre Negra: Cine independiente y otros paradigmas de producciónDiferentes vías para consolidar un proyecto audiovisual independiente. El caso “Sangre Negra”: concepción del proyecto, desarrollo en pre-producción, rodaje con equipo mínimo y post-producción. Vías alternativas de exhibición. Se exhibirán a modo de Work in Progress los primeros 20 minutos de la película terminada. Disertantes: Elian Aguilar, Ariana Bouzón y miembros de TANGRAM producciones.

Domingo 28, 18hs
Encerrados Toda la Noche!, el cine de John Carpenter. Matías Orta
“Un recorrido por todas las películas de uno de los directores fundamentales del género fantático. La conexión horror-western. La importancia de Halloween como emblema de las slasher movies. El uso de la ciencia ficción como herramienta política y contestataria. La eterna lucha del héroe solitario contra el sistema y la claustrofobia insoportable al servicio del suspenso”. Disertantes: Sebastián De Caro Y Matías Orta.

Domingo 28, 19:30hs
Presentación de “Letra muerta”, de Guillermo Bawden & Cezary Novek, editado por Fan Ediciones
“Letra muerta” es una novela que nos presenta un apocalipsis zombie con una condición aterradora: no pasa en otro país, sino que transcurre en la provincia de Córdoba. Bawden y Novek son dos escritores cordobeses que iniciaron la aventura de muertos vivos en forma de blog, con entradas que reproducían los mensajes desesperados de dos grupos de sobrevivientes en localidades diferentes, que se comunican a través de una paloma mensajera con la esperanza de encontrar una mano salvadora, una explicación al desastre, o un disparo piadoso. A partir de esa premisa, desarrollaron la novela que presentamos. Se contará con la presencia de los autores. Invitado: Hernán Sáez. Anfitrión: Hernán Panessi.

Lunes 29, 18 horas.
La influencia del cine en la literatura rojo sangre, y viceversa
Novelas como Frankenstein o Drácula han alimentado al séptimo arte con su imaginario, y a su vez, los films han dado a estas historias una transfusión que posibilita su vitalidad en pleno siglo XXI. Las editoriales Muerde Muertos y Clase Turista cuentan qué tienen para aportar los nuevos autores argentinos a este cruce entre cine y literatura. Disertantes: José María Marcos, Fernando Figueras, Carlos Marcos, Esteban Castromán y Leandro Ávalos Blacha.

Martes 30, 18hs
Modos de producción de terror en Argentina: cómo se filman los monstruos nacionales
Hacia inicios de la década de 2000, decenas de cineastas se abocaron a un proyecto inédito: poblar las pantallas locales de imágenes de terror hechas en nuestro país. El movimiento nació como una producción amateur que financiaba sus propias películas y que creaba Frankenstein cinematográficos con tormentas eléctricas de creatividad, ansias y empuje para crecer hacia proyectos destinados al exterior o financiados por el INCAA. La charla brinda información sobre las maneras de hacer películas de terror en Argentina y es un manual de primeros auxilios para cineastas que quieren filmar monstruos nacionales con la palabra de directores que ya incursionaron en el género. Disertantes: Carina Rodríguez y los directores Javier Diment y Germán Magariños.

Miércoles 31, 18hs
Presentación de “La chica más rara del mundo”
de Mariano Cattaneo, editado por Fan Ediciones
Mariano Cattaneo, de amplia trayectoria como realizador independiente del cine fantástico argentino, se despacha en esta oportunidad con un cuento que nos permitirá conocer a Melién, la chica más rara del mundo, y a un peculiar grupo de seres que habitan a su alrededor. El libro lleva además increíbles ilustraciones del artista Capitán Jocker. La presentación contará con la presencia de autor e ilustrador. Invitados: Andrés Borghi y Nicanor Loreti. Anfitrión: Gabriel Patrono.

Miércoles 31, 19hs
Presentación de “El Hada Buena: libro oficial del film”
, editado por Fan Ediciones
El volumen reúne, a través del recuerdo de sus protagonistas y equipo técnico, la historia tras la filmación de “El Hada Buena: una fábula peronista”, la ópera prima de María Laura Casabé; también se complementa con el guión original y una gran cantidad de imágenes del film y del detrás de escena. El prólogo está a cargo del prestigioso escritor e investigador Raúl Manrupe. La presentación contará con la presencia de la directora y el equipo de Horno Producciones. Anfitrión: Gabriel Patrono.

martes, octubre 23

Suede en Buenos Aires

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"Because we're young", Brett Anderson pone cara de malo y salta desafiante, camisa negra entreabierta y mechón de pelo que se mueve de un lado a otro, "so young", no dan ganas de contradecirlo, no hace falta. Esta es una noche que sucede en el pasado y ahí somos todos jóvenes. No importa que ahora seamos considerados como un público ABC1 que puede pagar $390 para ver a una banda. "Total al que quiera verlos de verdad no le importa quedarse con el bolsillo vacío" es la lógica imperante en esta época. En mi lógica no existe pagar un precio tan elevado por una entrada para un recital, menos por una hora y media de nostalgia. Menos si Bernard Butler, mi Suede favorito, hace rato que no forma parte del negocio.

El día del show muevo cielo y tierra para conseguir una entrada. Todos los contactos de estos años de colaboraciones freelance me dicen que está muy difícil todo. Pero cuatro horas antes, en plena lucha contra el sueño en la oficina, aparece el ticket salvador y todo el entusiasmo reprimido brota incontenible, aunque ya es tarde para repasar canciones, ponerme una remera canchera, llevarme un estribillo en la cabeza. Salgo del trabajo, hago las siete cuadras hasta el boliche y llego una hora antes de lo anunciado, con estas mechas y vestido mas como para ir a un curso de capacitación que para un show de rock retro y glamoroso. Por suerte, entre el público veo más en la misma situación, supongo que la gente glamorosa de verdad estará tomando pesi en el VIP.

Suede hizo el setlist que esperaba, con las canciones que mas escuché en esos dos o tres años en plena década del noventa en los que las letras pegaban cerca y la música envolvía varias noches. Brett Anderson de cerca parece una proyección, es un holograma del tipo que vimos en los videos, no es de carne y hueso. Entra caminando como si fuera Bowie, baila como un Iggy Pop más elegante, revolea el micrófono y luego abre los brazos para las fotos, se acerca a la gente y se deja tocar un poco, pero su cara es de un fantasma de película de terror japonesa, es la cara de Bowie en los ochentas, este tipo fue congelado y lo sacaron del freezer para el show.  Y la voz parece la de los discos, cuando el griterío alrededor y las cajas de sonido lo permiten, escuchamos la voz que esperábamos. Cuando dejamos de ver a Anderson, notamos que hay un gordito en el arco, tratando de atajar todo desde la guitarra  ¿este es el que vino después de Butler, no? ¿Cómo se llamaba?.

Hay pogo y/o baile con “Trash”, “Filmstar”, “We Are The Pigs”, “Animal Nitrate”, “So Young”, “Metal Mickey”.
Hay calma con “Everything Will Flow” y “The Wild Ones”.  Hay mas pogo y canto a los gritos en el cierre con “The Beautiful Ones”, que deja un coro que duraría hasta el final final del show y que debe durar todavía en la resaca de alguno. Hay emoción entre la marea de cámaras y chabones que cantan los estribillos épicos de los bises: “My Dark Star” y “Saturday Night” y sus frases matadoras. 

Oh whatever makes you happy/ on a Monday night...


Jota Pérez

lunes, octubre 22

Instrucciones para ver Led Zeppelin Celebration Day

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Esta es una película sobre música. La música es de una banda de los 70's que ensaya viejos éxitos durante seis semanas. Se van a juntar por una noche solamente para tocar frente a un montón de gente. Esa noche, la única, están filmando y justo a estos viejos les sale todo muy bien. La banda se llama Led Zeppelin y lo que vas a ver es Celebration Day.

Hay un disco, sublime, mi favorito de todos los tiempos y el segundo que sacaron, se llama Led Zeppelin II. Está lleno de canciones perfectas, de esas que podés cantar cada parte de guitarra, cada línea de bajo, cada chin pum de la batería y hasta cada gemidito del cantante. Del resto de su producción me gusta casi todo, pero no puedo perdonarles que hayan tardado tanto en grabarla. El sonido perfecto de II se hace re latoso en Houses of the Holy, pretencioso en Physical Grafitti y garchosamente ochentero en In Through the Out Door. Bueno, es necesario explicar esto porque en esta peli suena TODO como si fuera un solo disco. Y todo suena bien.

Advertencia: Si la ves en un autocine abrochate el cinturón de seguridad porque con "No Quarter" podés llegar a terminar adentro de otra película. Te arroja a un flash como el que podría generarte "El viaje de Chihiro", ponele. La secuencia "No Quarter" puntualmente, es el momento "Inception" del film, el instante en que descuido mediante podés llegar a sumergiste en un flash dentro de un flash dentro de otro flash.

"Celebration Day" es una evolución de "The Song Remains the Same", aquel documental con la banda tocando a duras penas en 1973, todo con ese sonido bien de otros tiempos. O sea, otros tiempos: una época en que el rock'n roll en vivo significaba sonido choto, guitarristas intoxicados que pifiaban de puro zarpados y vestuarios de dudosa ingesta visual. Si no me crees tratá de volver a verla, pero en tu casa y lo más sobrio posible. La nueva película de Zeppelin tiene lo mejor de un blockbuster y a la vez le da la vuelta. Por ejemplo: parte del pochoclo es que la gente en pantalla sea linda y acá hay dos galanes. No son galanes obvios, de hecho son dos viejos. ¡Pero qué churros están John Paul Jones y Jimmy Page! Como los buenos vinos. Y el joven de la banda, el que por rango etario debería llevarse el papel de guapo es el baterista Jason Bonham hijo del difunto Bonzo. Tiene la edad justa y lo ves toda la peli sentado en su puesto. Al final, cuando sale a saludar, la cosa pega la vuelta: te das cuenta de que estuvo parado todo el tiempo. El pendejo es un enano. Por algo el padre lo apodo Corcho. Justicia divina.

Spoiler alert
: Robert Plant no es lo que puede parecer a ojos masivos. Desentonando a propósito con la imagen de El Rockstar de los '70, sexy a su pesar, acá aparece con una chivita pasada de moda y el pelo en una permanente alla Mona Giménez. Es tan hediondo, pedorro y para atrás que resulta un acierto. A través de este recurso narrativo que podría parecer frívolo, en realidad la película obliga al público a concentrarse sólo y nada más que en la voz de este viejo tan mersa en su look como genial en su arte. Un riesgo que garpa porque "Celebration Day" se trata de la música.

Spoiler alert 2
: A lo largo del documental, el director, Dick Carruthers deja ver a través de un gran uso de los primeros planos que Led Zeppelin siempre fue la banda de John Paul Jones. Él es el jefe y queda claro. El flaco se la pasa mirando a Jimmy Page con cara de "si la cagás sos boleta". Una especie de exclusiva mundial que nadie se veía venir: bajo le gana a guitarra. Y tomá.

Spoiler 3: Acá cuento el final de la película,así a lo bestia porque esto es rock n' roll y me la banco. Cuando termina se descubre que esa noche Jason Bonham fue el hombre más feliz del planeta y si no llorás es porque sos re garca.

Beto LaRompe
corresponsal exclusivo en este lado de la pelotudez

martes, octubre 16

The varieté artist

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El momento culminante del show (uno de ellos en verdad porque el show tiene muchos picos como la danza de las botellas en la cabeza o el solo de arpa a lo Eddie Van Halen) es un gaucho en camisa sin mangas con las boleadoras en llamas y la música de la guerras de las galaxias. Después está el negro gracioso y jodón y está también la mulata del cuerpo monumental que siempre saca a bailar un chino. Es el concepto de la fiesta de casamiento llevado a la esfera pública del turismo. ¡A batir esas palmas! O al revés. Los casamientos; los cumpleaños de quince, las reuniones de egresados y las despedidas de soltero no son más que versiones menores de algún show que alguna vez sucedió. Es el momento en que me levantó de la mesa y voy al baño que queda bien al fondo del salón y entonces respiro. Es el momento en que Dexter sale y mata. Eso me gusta de Dexter a pesar de la trama alargada a través de los años. Su lucha por convertirse en una persona normal es el tratar de aguantar y quedarse en la fiesta. Celebrar con todos los demás. Pertenecer a la sociedad de los hombres. No puede y el que no puede queda del lado salvaje. La tarde siguiente a la ¨cena show¨ me fui corriendo hasta Paraguay. El guía local había hecho la siguiente presentación: ¨es un país pequeño y muy corrupto sin salida al mar que arruinamos los brasileños juntos con los argentinos y uruguayos en una guerra infame hace mucho tiempo¨. Hace unos meses estuve en Asunción y los titulares del día decían ¨la educación paraguaya entre las peores cinco del mundo¨. Al parecer una encuesta internacional la situaba 177 entre 180 países. Estamos bien. Cuando crucé a Puerto Iguazú el titular de Pagina 12 decía: ¨No habrá democracia hasta que seamos todos iguales ante la ley¨. No Cristina, no habrá democracia. También me dio mucha risa. En Ciudad del Este me compré un celular con pantalla de colores para parecer una persona respetable. El encuentro del río Iguazú con el Paraná y las tres fronteras tiene algo de irreal. La claridad de los sueños. Basta que me digan que no hay que hacerlo para que quiera ir y entonces empecé a correr de noche hacia la frontera. No pasó nada peró. En Buenos Aires nos esperaba el tango cena show. Dexter, oh Dexter. En un momento pensé que bailarían hasta el final de los tiempos y que no pararían de hacer piruetas; poner cara de pasión y el bandoneón chan chan. Siguiendo las siete leyes de Erick/Dominique Chopra traté de no juzgar y me dije que tal vez en Londres existe una Beatles Cena Show y todo el mundo la pasa fenómeno y el guía local que es un amargo piensa que no terminarán de cantar nunca y que si escucha otro Love love me do se suicida allí mismo. En Buenos Aires me dieron una cama King size y dormí a horas extrañas. Soñé (viví realmente) que se apagaba la realidad y yo quedaba en una ciudad oscura. Desperté alunado y me fui a ver Looper a la calle Lavalle. Como una remake de 12 monos. La película va y viene, es complicada y al gran Bruce se lo nota cansado. Así y todo es el cine que nos gusta. Una gran línea: ¨me es muy difícil recordar porque el pasado está sucediendo todo el tiempo¨. Cito de memoria, ergo, me equivoco. Dj malhumor.

viernes, octubre 12

Invitados del 27º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

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Los cinéfilos de esta parte del mundo ya tienen agendada la fecha desde hace rato: 17 a 25 de noviembre. En esos días habrá una nueva edición del legendario Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Ya habrá tiempo de adelantar títulos, analizar grillas y discutir sobre lugares buenos y baratos para procurar un tentempié entre película y película.

Lo que nos convoca para este primer post sobre el querido festival marplatense es la noticia de los tres invitados franceses que llegarán a estas playas para disfrutar de la edición número veintisiete del encuentro cinematográfico: Claire Denis, Sandrine Bonnaire y Bertrand Bonello.

La directora Claire Denis acompañará la exhibición de varios de sus títulos como "Jacques Rivette, le veilleur" (1990); "Beau Travail" (1997); "Trouble Every Day" (2001), "L’intruse" (2004); "Vers Mathilde" (2005) y "25 Rhums" (2008). Además, la programación del Festival incluirá el documental "Claire Denis, la vagabonde", de Sebastian Lisfhitz.

Por su parte, la actriz y directora Sandrine Bonnaire dará una clase magistral y presentará "J’enrage de son absence" (2012), su segunda película como cineasta, aún no estrenada en Francia y protagonizada por William Hurt y Alexandra Lamy. Bonnaire también será protagonista de una retrospectiva dedicada a su trayectoria que incluye títulos como "La ceremonia" (Claude Chabrol); "Sin techo ni ley" (Agnes Varda) y "Jouneuse (Caroline Bottaro)" y "A nos amours" (Maurice Pialat).  Además, se presentará su debut como directora: "Elle s’apelle Sabine" (2007), documental sobre la hermana autista de la directora.

Finalmente, el director, productor y músico Bertrand Bonello -el grosso que dirigió "L’Apollonide –Souvenirs de la maison close", viene como integrante del jurado de la sección internacional. Bonello también presentará una retrospectiva de su obra que incluye films como "Quelque Chose d’ organique" (1998); "Le pornographe" (2001); "Tiresia" (2003); "De la guerre" (2008) y la genial "L’Apollonide – Souvenirs de la maison close" (2011) reseñada aquí: http://encerradosafuera.blogspot.com.ar/2012/04/cerrar-puertas-y-ventanas-lapollonide.html.

Más info: http://www.mardelplatafilmfest.com/

sábado, octubre 6

El origen de todos los miedos - The Cabin in the Woods

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Qué bueno encontrarse con una película inteligente. No abundan. Abundan las espectaculares; las sensibles; las comprometidas; las serias; las livianas; las sofisticadas; los ejercicios de estilo; las irónicas; las bien hechas; las vacías; las auto bombo; los bodrios. Esta es una película de género con todas las de la ley que explica a su vez al género, el terror, en la trama misma, lo que es fantástico (me levanté chistosa hoy). No lo hace ni con ironía sobradora; culpa escondida o algún intelectualismo en busca de la niñez perdida. Lo hace haciendo cine. Trama sobre trama. El título es ya juguetón; La cabaña del bosque; (The Cabin in the woods) nos manda derecho y sin anestecia a un genero (sub género) por demás transitado y nos envía también al folklore popular más antiguo. Todo, agregando un elemento esencial de nuestra época; el reality show, el proyecto Dharma de Lost; la realidad perdida de significado sino es filmada. No quiero ponerme muy serio con una película que no lo es para nada. Al contrario. Es una película pequeña que sin embargo lo explica todo acerca de sí y sus fuentes. Y en 90 minutos! De la casa en el bosque a la esencia del horror mismo y su absurda o primera justificación. Solo decir que cuando parece que termina solo recién empieza y que de algún modo, seguramente lateral pero no por ello menos importante, recuerda a las dos primeras fantásticas temporadas de True Blood (en especial la segunda con su desenlace a toda orquesta y antes que Sookie se pasara de ácido). Ah, el pibe que la dirigió se llama Drew Goddard y prefiero quedarme en la duda de si es un buen chiste o un destino. En todo caso produce una risa liberadora (como la carcajada que dio Foucault al leer Borges; cf. Las Palabras y las Cosas, Introducción). Tan grosso llevar la inteligencia en tu nombre.

Miss Mundo.

PD: Parece que Goddard es en efecto su nombre y fue escritor en Lost. Bingo!

martes, octubre 2

Jet lag

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No me interesan ni las iglesias ni los monumentos ni las comidas típicas. Vine solamente a estar aquí; a dormir la siesta tirado en la cama del hotel de manera oblicua para tratar de generar sueños extraños. Que tuve y olvidé. A mirar por el balcón. Se escuchan tambores lejanos, el murmullo de la gente y una música indefinida que se lleva el viento. Esta mañana me despertó la lluvia sobre el techo y ese silencio de ciudad tan especial. No pueden entrar los autos en el Pelourinho por lo que se escucha un silencio lleno de expectativa que viene de las casas circundantes. Como si todo el mundo hablara en voz muy baja. Fue una llegada a deshoras la de ayer después de un viaje muy largo gracias a la gentileza de Aerolíneas Argentinas. Había salido de madrugada para tomar el primer vuelo a Río de Janeiro y de allí a Bahía pero ¨problemas gremiales¨ demoraron la salida unas cinco horas. Cuando una voz en el micrófono anunció que se reanudaban las actividades todo el mundo nos sentimos muy afortunados. Argentina es una escuela de vida que moldea y mejora nuestras personalidades día a día. Vi Río de Janeiro desde el cielo y al llegar corrí por el aeropuerto para no perder la última conexión decente como en las películas. Durante el viaje vi la isla de Florianópolis como si fuera un mapa de sí misma y después una enorme falla viniendo desde el Oeste. Pareciera como si el continente se hubiera hundido y partido en dos dejando lugar a barrancas profundas ahora cubiertas de vegetación. Toda la región hacia el Oeste que quedó elevada es un gran plateau entonces. Pero alguien que nunca se moviera de allí jamás lo notaría. Supongo. Tomé desde el aeropuerto un colectivo de línea que tardó otra eternidad hasta llegar a la ciudad ya de noche y vacía. Las calles iluminadas la hacían parecer una escenografía de donde los actores ya se han marchado. La gente no ha perdido su humanidad a pesar del turismo y una chica simpática me guío por las calles tranquilas y me mostró las que debía ir evitando donde indefectiblemente sería asaltado. El hostel que había elegido por internet al azar estaba cerrado así que entré en el primer hotel que encontré. Llegar a una ciudad desconocida y meterme en el primer hotel que encuentre. Eso quería ser cuando sea grande. Y que nadie sepa dónde estoy. Esconderme en el ropero y matar de susto a mis padres. Algún día les enviaré la falsa noticia de que estoy muerto. Ya me arrepiento de lo que escribí. Y me pongo supersticioso. Como cuando finalmente subí al avión y mientras carreteaba me preguntaba si tanto correr para alcanzarlo no sería un mal presagio; que yo no debía estar allí. Pero supongo que hace tiempo me desvié del camino que me llevaba a donde debía estar. La habitación es cómoda y espaciosa con una ventana a un pulmón muy verde. Hay un espejo de casi toda la pared por lo que me siento en un telo. Este año volví a un telo después de siglos a donde no ponía un pie desde que andaba con mi novia legendaria. Supongo que en aquellos días no me importaba la música que se podía escuchar y estaba más concentrado en otras cosas. Está última vez no lo pude soportar. Pero me gusta mi habitación en Bahía. La enorme palmera del patio interior, el verde que entra por la ventana y ese silencio. Durante la mañana llovió como llueve en los trópicos y desayuné en el mismo balcón donde ahora escribo. Enfrente hay un edificio colonial enorme repleto de esculturas algo derruidas y sólidas columnas dóricas (podrían ser jónicas claro, nunca aprendí la diferencia). Caminé boleado por la humedad y el calor y volví a mi cuarto a tirarme. Vi él último capítulo de Boss. La semana pasada vi la primera temporada completa como si leyera una novela. Brillante. La segunda navega aguas turbulentas. Volví a salir. Hay muchos rastas arruinados y vendedores ambulantes que pasan de la aproximación amable y macanuda a la amenaza de muerte en segundos. Yo también me odiaría si me encontrara por la calle. No hay peor cosa que un turista. Hacer turismo es como mirar televisión, o irse de putas. No es real. Aunque pueda parecerlo. La única experiencia real en un lugar preparado para el turismo es que te asalten. Que te maten o insulten también supongo. Me están ganando los pensamientos oscuros. Debe ser el libro de Chico Buarque que empecé a leer. Literatura pura. Como algunas cosas de José Saramago, como otras de Julian Marías. Puntos de vistas imposibles solo logrado mediante las palabras. Como fue la primera Matrix (después nos acostumbramos, too bad) que mostró el movimiento imposible. O mostró el movimiento tal como no puede verse. El libro de Buarque comienza con un tipo que puede describir con exacta precisión el recorrido de diez balas, diferenciarlas exactamente una de la otra y contar su historia por decirlo de algún modo. Son las diez balas disparadas por un pelotón de fusilamiento. Y él es la víctima. Claro. Nunca me gustó la música tuku tuku. Pero Buarque es un escritor maravilloso. De los mejores. De los pocos que existen. La mayoría inventa historias para ganarse la vida; él inventa lenguajes. O le da otro uso a las palabras. La gente parece contenta abajo en la calle. Está contenta en efecto. Y un poco más allá está el mar. Dj malhumor.

sábado, septiembre 29

Sir Robyn

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Alguien le gritó si conocía una de Syd Barret. ¨Conozco una de Nick Drake peró¨ y arrancó nomás. Esta semana trataba de explicarme quién era Robyn Hitchcock, por qué estábamos tan contentos de que anduviera por acá. No podía llegar a una respuesta que me dejara contento o que le explicara al que no lo conocía; un inglés, un songwriter, un cantor. Un hombre de una voz que se reconoce en millones; el de ese disco perfecto llamado Eye. Yo hace tiempo que le había perdido el rastro, no porque hubiera desaparecido sino porque siempre está allí. Cada uno de nosotros contábamos en la sobremesa cuándo lo habíamos conocido; cuando habíamos entrado en Hitchcock; yo lo agarré cuando salió Eye, en ese momento preciso; yo entré en el 2000, yo entré cuando vi el concierto de Johnatan Demme, Ventana Hitchcock, que dieron en un BAFICI allá lejos. El tipo que hace de las versiones otra cosa. La edad madura de la música popular. Una vez leí de un musicólogo tratando de hacer jerarquías diciendo que los Beatles no eran clásicos, como lo era Mozart por ejemplo, porque ninguna versión de sus canciones podía ser mejor, en el sentido que sea, de su original. Anoche escuchamos a Robyn cantando a Bowie y no lo olvidaré nunca. Nuestro querido David, convertido en un clásico. Estaba equivocado el musicólogo. Las propias canciones de Hitchcock son intemporales; se han vuelto anónimas, de todo el mundo, objetivas. Solo con su guitarra y un jopo a lo Sergio Denis llenó 80 minutos de música y nos dejó con las ganas. Y felices, de seguir el concierto en el restorán; hablando de cuando lo escuchamos por primera vez, del descubrimiento de discos fantásticos; de porque somos tan agradecidos con la música y con los artistas que andan por allí transformando el estado de cosas. Un fogón de Freaks. Eso somos. Nos gustan las canciones con aristas agudas, que intentan romper esa burbuja de la realidad como la conocemos. Allí el falsete de Robyn y su maestría torcida con la guitarra. Santiago Bardotti.

lunes, septiembre 17

La vida absurda.

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Estoy leyendo un libro que por momentos me pareciera como si yo mismo lo hubiera escrito y por alguna razón hubiera olvidado. No porque me crea con un talento especial. Es tan natural que se mezcla con los pensamientos del lector que cree que lo que lee es suyo. Es un libro de Metafísica Uruguaya. Algunos uruguayos, y pienso en personas de carne y hueso y que conozco personalmente, son como Derrida en acción. Son vidas post estructuralistas con el mate en la mano. Viven en lo límite del absurdo con una elegancia y humildad apabullantes. Se trata de una maravilla como alguna vez lo fueron las películas de Cronenberg; capaz de darle forma plástica a algo que es puro pensamiento; poder hacer una película de una novela imposible como Naked Lunch. Así algunos uruguayos que son la encarnación de filosofías imposibles. Cuando voy para Uruguay se cuando salgo pero no sé cuando vuelvo porque todo es un cuelgue. El libro es El Discurso Vacio de Mario Levrero. Es una mezcla de Instituto Bejamenta con Boards of Canada y las callecitas de Colonia. Cuando fui a Colonia por primera vez me preguntaba cómo sería la vida de todas esas personas que no son turistas y viven allí. Levrero vivía allí mientras escribió este libro que es como un diario. Levrero es un paciente psiquiátrico casado con una psiquiatra que lleva una vida en los límites del lenguaje. Vive (se ganaba la vida) de inventar crucigramas y en este libro cuenta como hace ejercicios de caligrafía como ejercicio espiritual. Cuenta como en cuanto se desvía hacia la literatura, lo importante, se le desmejora la letra y viceversa. Su diario tiene momentos geniales como el siguiente: ¨Los Reyes Magos no me trajeron un carajo. Tendré que arreglármelas solo en la vida¨. Leyendo su prosa clara e irresistible me vino a la mente que la literatura es el discurso vacio de la vida plena. Como la caligrafía es el discurso vacío de la literatura. La vida de Levrero es otro ejemplo ejemplar de ese destino sudamericano del que hablara Borges. Y si vamos para el lado de la política la Argentina está deviniendo un lugar tan absurdo como Levrero hablando de su perro y haciendo ejercicios de caligrafía. De la desfachatez de esos delincuentes comunes que son los políticos nada me extraña. Sí extraña que oscuros profesores que han organizado su cabeza alrededor de unos libros de Benjamin y Adorno y que en un mundo normal jamás hubieran abandonado el aula hayan devenido en consejeros del monarca. Un experimento muy extraño este el que nos toca vivir. Necesitamos de un Cronenberg que haga una película con ello. Mientras tanto, yo mismo, he vuelto a mi vida de Bruce Wayne. Desde mi habitación en el piso 16 miro Copacabana allá abajo. Hoy vi una chica llegando hasta el mar en una bicicleta y con la tabla de surf colgada de una especie de gancho. No me puedo imaginar qué pensará de todo esto. Dj malhumor.

sábado, septiembre 8

En el peor de los casos.

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dEUS es una banda belga a la que por una misteriosa razón estoy conectado. Para empezar fue Adem quien hizo una versión de ellos. Adem es un desconocido para la mayoría de las personas pero fue también quien hizo el mejor álbum de covers de la historia. A Adem lo vi en vivo en Montreal una noche en que había ido ir a ver a Badly Drawn Boy. Hacia una dirección me inclina la explicación de por qué estaba en Montreal justo el año en que estallaría el pop canadiense (debería explicar también por qué no fui a ver a Arcade Fire ese jueves); la otra flecha del tiempo me envía hacia cómo había escuchado, conocido e incluso gustado, ese chabón mal dibujado, en la versión de un amigo que hace años que no veo y cuya última cosa que le dije fue ¨no te quejés Berman¨. Ninguna de las dos cosas tengo ganas de explicar, pero podría. Podría refutar a Kant si quisiera también; tantas cosas se podrían, pero he elegido otros menesteres. Estoy alojado en el Hotel Plaza de Asunción. Hoy me agarró una especie de emoción cuando vi (volví a ver) al río Paraguay. Lo navegué como mil kilómetros más arriba rodeado de selva y al pie de una morrería.
Asunción es una ciudad que tiene enorme pedazos abandonados. No es un titular de TN. Es la verdad. Hoy pasé por lo que fue un parque y ahora es un espacio a la vera del río con construcciones en desuso y monte donde antes había jardines. Como si alguien hubiera abierto la jaula de los animales en el zoológico y los dejara a su buen parecer. Tiene su encanto. Alguna vez, todas las ciudades serán abandonadas y reconquistadas por lo ¨otro¨. Jua , parezco Carta Abierta. Volviendo a dEUS y Bruselas. Creo que al menos dos veces estuve en esa ciudad. Gris y nadie en las calles. Un gris que hace creer que ni mil días soleados podrían borrarlo. Era domingo peró. Las dos veces que estuve, siempre llegando o yéndome. Los pasajes a Europa baratos (ya no existen) te enviaban a aeropuertos inesperados. En aquella época de todos modos todavía me había dado la tarea de conocer todas las capitales del mundo que, por algún resabio infantil, consideraba lugares maravillosos. No el caso de Bruselas. Prefiero de lejos Asunción con el río, el tereré, los espacios abandonados y las ruinas de una guerra que no tuvo lugar (recientemente digo, no ha sido bombardeada pero parece un poco). En Bélgica estuve con dos novias. Obviamente ya no están por lo que hasta podría decir que Bélgica me da mala suerte. Hinché por Bélgica en un mundial though; y en Lieja, a donde fui porque es la ciudad de Simenon, me robaron. Nos robaron. Era un 31 de diciembre, perdimos el avión lowcost a Venedig y terminamos en Paris. Todo eso no alcanzó y la maldición belga rompió también con ese noviazgo. Aunque muchos años después, en una especie de letanía y como un efecto residual. La canción que Adem hizo de dEUS es Hotel Lounge. Donde estoy precisamente ahora. En el lounge del Hotel Plaza de Asunción. Vacío e impoluto. Locación para cuento de Bioy o película de Llinás. El disco donde está la canción es Worst Case Scenario. Que me parece una frase fantástica. Y por eso me sentí conectado a dEUS inmediatamente. Hoy caminé por la ciudad escuchando el disco y es buenísimo. Pearl Jam; Mogwai; Third Eye Blind i (mi power trío favorito) y esas cadencias que inventó el rock progresivo. Empezar por cualquier parte, de golpe, después de deambular un poco, la conjunción de todos los instrumentos como en una cita. Yes eran los mejores en hacerlo. Pero este disco de dEUS tiene vocación de canción, no se asusten. El Hotel Plaza a su vez tiene escaleras amplias, muebles y sillones de los setentas, paredes recargadas con piedras y mármoles. El lujo me llega con unos 35 años de retardo. En el 2012, en Asunción, puedo pagar el confort de los setenta. Ayer hice la carpa en una chacra. Estuvo muy bien, tenía un jardín muy cuidado con césped mullido que me hizo de colchón. Soy una persona optimista pero que piensa a menudo en el escenario más terrible; en el peor de los casos. Entonces me digo; en general; nada de esto puede matarte, y sigo. En ese disco de covers, Takes se llama, Adem hace versiones acústicas de Bjork y Richard James y The Breeders. Un grande. Y hace Hotel Lounge. Que es hipnótica y extraña. dEUS sacó hace poco un disco nuevo al que apenas le dí una oportunidad, pensando, seguro erróneamente, que las constelaciones que produjeron Worst Case Scenario son únicas e irrepetibles. Es un disco tan bueno en su heterogeneidad que parece hecho por casualidad. Como mis dos visitas a Bruselas que es un lugar a donde nunca me propuse ir. dEUS está basado en la ciudad de Amberes por donde una vez también pasé una madrugada en un bondi cargado rumbo a Londres. Fue una visión fantasmal de la ciudad vacía que me sorprendió por lo que me pareció una arquitectura fastuosa y monumental. Estaba medio dormido y siempre me pregunté cuánto de esa visión no fue solo mi imaginación. Antwerp es el nombre original de la ciudad y bien pueden ser dos ciudades diferentes. La verdadera y la que yo vi. A veces me levanto con manías de ama de casa que quiere dejar la casa reluciente y empiezo a borrar discos de la computadora. Ahí fue a parar el último de dEUS. Que ya salgo a buscar. Por las calles de Asunción. DJ malhumor.

domingo, septiembre 2

Postales coreanas VIII - El final

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En la última postal coreana me despedía diciendo que todavía quedaba mucho por contar, fotos que mostrar, etcétera, pero a pesar de ser cierto, las cosas no van a ser así.
Después de mi paso como jurado en el PIFAN, me dirigí a Seúl en donde estuve una semana trabajando en colaboración con la gente del KOFIC (Korea Film Council) para el armado de una selección de películas de nuevos directores coreanos. Dichas películas serán exhibidas –obviamente- en la próxima edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (¡primicia exclusiva para los lectores de Encerrados Afuera!).
Mis días en Seúl fueron menos glamorosos, pero igual de excitantes que los pasados en Puchon. Mi rutina diaria había sido planificada desde mucho antes de mi llegada y junto con Woody Kim (mi jefe y ángel de la guarda) la cumplimos con un rigor militar.
A las 8:30 de la mañana Woody me pasaba a buscar al hotel y de ahí a los cuarteles generales del KOFIC en donde sólo parábamos cuarenta minutos para almorzar y seguir hasta las 18:30. En el medio, reuniones, visionado de películas y armado de presupuestos para que todo rinda al máximo. Al final de la jornada se preparaba la siguiente, y así.
Las noches, por supuesto, quedaban libres. Gracias a esa buena estrella que me acompañó durante todo el viaje, varias de las personas que conocí en el festival se quedaron unos días extras en Seúl. Entre ellos, Bo Mi Hong, programadora de PUCHON, Pierce Conran, irlandés que vive en Corea y escribe para la página Twitch, y Sten, con quien compartí las tareas de jurado durante los días del PIFAN. Unas breves palabras sobre Sten Saluveer: Sten es estonio y vive en Japón, trabaja como programador para el festival Tallinn Black Nights, produce películas y es músico amateur.
Uno de los momentos más inolvidables durante el festival, ocurrió cuando, en el medio de un Q & A (preguntas y respuestas) después de la proyección de una película japonesa en competencia, Sten pidió el micrófono y frente a una sala llena realizó su pregunta en japonés. En el momento exacto en el que Sten habló, ochocientas personas giraron sus cabezas y en toda la sala se escucho un “¡uuuhhh!” de admiración y sorpresa ante este personaje de metro ochenta de altura, rubio y con lentes Tom Ford, que habla un idioma tan ignoto a la perfección (al menos desde nuestra visión occidental). También el director de la película se sorprendió y la charla entre ellos se extendió por varios minutos. Todos seguíamos extasiados escuchándolos hablar, aunque no entendiéramos nada de lo que se decían. Háblenme ahora de nacionalismos. Fueron poco los días que compartimos con Sten, pero los suficientes como para considerarlo un hermano en este mundo de los festivales de cine.
Seúl es una ciudad moderna o mejor dicho: nueva. Un lugar que se renueva constantemente, sin por eso olvidar la preservación de ciertas áreas. A diferencia de Buenos Aires; una ciudad vieja y rota, en la que lo que se rompe, se arregla hasta que se vuelva a romper y así, sin ninguna idea de planificación a futuro. Buenos Aires -tan melancólica ella- admira y vive de un pasado al que maltrata en el presente. Seúl cree en el futuro respetando su pasado.
Las noches en Seúl eran divertidamente rutinarias. Salir a caminar por ahí en plan turista, para más tarde comer en algún lugar y de ahí terminar inevitablemente en algún bar.
Fue una de esas noches, después de visitar una muestra dedicada a la historia de la publicidad en Corea, que alguien del grupo nos propuso ir al bar en donde Hong Sang Soo filmó The day he arrives (2011). En ese momento, después de evitar el desmayo, logré concentrarme lo suficiente para no gritar como un demente y sólo decir: “Si, claro, vamos”. Algunos del grupo argumentaron que quedaba medio lejos, que era difícil de encontrar, que no era gran cosa, etc., el sentido común prevaleció y hacia ahí nos dirigimos. Tenían razón los que decían que quedaba lejos y que era difícil de encontrar, pero estaban muy equivocados los que sostenían que no era gran cosa. Después de dar vueltas y avanzar y retroceder varias veces, dimos con el callejón sin salida en el que se ubicaba el bar en cuestión.
Al llegar nos recibió su dueña, Yoem Ki-Jung, con un asombrado: “¿Por qué vienen acá?”. Adentro del bar solo había seis personas y el grupo de la dueña, que no llegaban a ser cuatro más. Imaginen el rostro de esa gente al ver entrar a un estonio, un argentino, un americano y un irlandés acompañados de dos coreanos. Suena casi como el mejor comienzo de un chiste de la historia. Ni bien nos sentamos la dueña nos explicó la mecánica del lugar, que consistía básicamente en ir hasta la cocina y traerse las bebidas que uno quisiera.
Al rato de estar bebiendo, la anfitriona se sienta en nuestra mesa. Todos les cuentan que yo soy argentino, ante lo cual Yoem Ki-Jung me dedica su versión de No llores por mi Argentina, logrando, obviamente, todo lo contrario. Entre su repertorio también está Somewhere over the rainbow, cantado en un particular y sentido inglés. Pero daba lo mismo lo que cantara Yoem, cada vez que empezaba con una nueva canción, yo lloraba. Y no hablo de lágrimas que se podían disimular, hablo de verdadero llantos desconsolados que no había manera de ocultar, excepto yendo al baño al lavarme la cara y disimular mis ojos cada vez más rojos (y no sólo por las lágrimas).
En la entrada al baño, para empeorar las cosas, había un afiche de The day he arrives medio roto.
La noche siguió, pero de esa parte sólo tengo imágenes sueltas. Sten tocando el piano, gente en la mesa que se dormía sentada sin ningún tipo de pudor, solo para despertarse al rato y seguir bebiendo. Otros que cambiaban de mesa para sumarse a brindis ajenos, más canciones de Yoem Ki-Jung, más lágrimas del argentino llorón y así, hasta que en algún momento nos fuimos entre abrazos y promesas de volver a vernos.
Antes de venir a Corea, mi amiga Luna (una coreana que extrañamente elige vivir en Buenos Aires) me dice que tengo que conocer el país para entender algunas cosas que sólo he visto en las películas. No sé si la frase es del todo cierta. Lo que sí sé es que el cine de Hong Sang Soo nace de su talento único, obviamente, pero la materia prima de donde proviene está en este tipo de lugares. Después de todo, quizás tenga razón Luna.
Hubo otras noches y todas fueron divertidas y particulares, pero ninguna como la noche en la que conocimos el bar en donde Hong Sang Soo filmó gran parte de The day he arrives. ¿Cómo superar eso?
Si un día de estos abandono todo y me retiro a un fumadero de opio (viejo sueño de juventud desde que vi Érase una vez en América) no hay duda que en mis sueños opiáceos este es el lugar al que voy a volver eternamente.
El resto fue más trabajo y más noches de caminatas, bares y soju. Y despedidas, claro, la parte más dura de todo viaje. Aunque siempre hay un momento en el que uno sabe que tiene que irse. No volver, irse.
La noche que me despido de Sten, lo hacemos como si fuéramos a vernos al otro día, aunque es probable que nunca nos volvamos a ver en persona.
El día que me voy, Woody me pregunta que quiero hacer. Le digo que, por extraño que parezca, me gustaría ir al cine ya que desde mi llegada a Seúl no había podido hacerlo. Paradójicamente, el motivo fue que estuve encerrado mirando películas. Woody no lo duda un segundo y arregla todo para que vayamos a ver The Dark Knight Rises al I-MAX ubicado en el World Cup Stadium (impresionante estadio construido para el mundial de fútbol Corea – Japón 2002). Mis últimas horas en Seúl, y yo viendo un blockbuster hollywoodense. Cinéfilo se nace, se vive y se muere. Contra eso no hay nada que se pueda hacer. Después de la película, nos fuimos a recorrer el bohemio barrio en donde vive Woody y listo.
Hasta acá llegó el viaje.

En el colectivo que me lleva al aeropuerto, me siento atrás de dos señoritas chinas. Una de ellas llora desconsoladamente. Aprovecho su llanto para ocultar el mío. Durante el viaje pasan por la ventana del micro paisajes que hasta ese entonces no había visto. Grandes extensiones de agua y pequeños islotes que remiten a esas películas coreanas que transcurren en zonas rurales.
Todo aumenta la tristeza de la despedida.
No entiendo porque llora la joven china, pero la comprendo.
La última vez que llore tanto al irme de un lugar fue cuando me fui del BAFICI, pero ahí había pasado más de diez años de mi vida.
En Corea solo veintiún días.
Ahora si, entre tristes y patéticos lloriqueos, se despiden definitivamente estas postales coreanas.

Será hasta la próxima.

Marcelo Alderete