domingo, abril 17

Algunos breves comentarios pendientes


Mistérios de Lisboa: Telenovela infinita y rizomática de más de cuatro horas dirigida por Raúl Ruiz quien vuelve al Bafici siempre reconvertido en formas extrañas. Todo en Misterios de

Lisboa es mítico y fantasmal, nada sucede efectivamente en el tiempo del relato, sino que el relato flashbackeea historias de sufrimiento inexpresable, de violencia, de humillaciones, de cosas que para la existencia de un hombre cualquiera son cosas de la vida, pero que para los nobles son tragedias insoportables, como atentamente indica un mendigo sobre el final de la película. Originalmente era una miniserie, así que si yo fuera ud. intentaría encontrar la miniserie completa y convertirme en un fantasma más disfrutando de esta gran obra.

Aisheen (Still Alive in Gaza) de Nikolas Wadimoff: Es muy fácil caer en el sentimentalismo barato y morboso haciendo una película sobre la situación en Gaza,

especialmente si es producida apenas después de los bombardeos de 2009. Es muy fácil caer en la tentación de hacer un mero panfleto indignado contra el genocida y aberrante estado de Israel. Pero Aisheen escapa a esas tentaciones y nos muestra una Gaza abatida,
jodida, hecha bolsa pero resistente, y no sólo a través de la política partidaria o de las armas, sino a través de una resistencia cotidiana. Allí los tenemos a los payasos que intentan, con éxito, animar a los niños que escuchan cómo las bombas resuenan y hacen temblar a su escuela, y lo hacen incluso bromeando con las bombas, con el miedo, con la muerte. También está el grupo de rap, que utiliza instrumentos de occidente para reivindicar su cultura, su religión y su derecho a la dignidad constamente pisoteado. Los muchachos que intentan revivir a un zoológico aunque sea a partir de la muerte, es decir, de la disección de animales y de la exhibición de huesos de ballena. La cotidianeidad en Aisheen toma un matiz muy distinto al que suele usarse en las películas de festival (nada de monotonía o tedio existencial), para levantarse, sin evadir la realidad, como bandera contra un estado-ejército que busca diezmar a un pueblo física, pero también espiritualmente.

31 Minutos, la película, de Álvaro Díaz y Pedro Peirano: Tanto para aquellos grossos como yo que seguíamos la serie desde sus comienzo, como para los pichis que quizás se

están enterando ahora de su existencia, 31 minutos la película es una experiencia de festividad pura. Una genialidad absurdísima que se asienta sobre los lugares comunes de la película de aventuras para hacerlos estallar con sus gratuidades, con su absurdismo, sus personajes innecesarios, con las exageradas soluciones deus ex macchina, con sus anticlimas perfectamente planificados. Todo esto elaborado a partir de una deliciosa mezcla de imágenes hiperprofesionales, escenarios imponentes y grandes héroes convertidos en tales a partir de marionetas deformes y muñecos de saldo. En Chile están pasando cosas grossas. Ojalá en nuestro país también nos demos cuenta de que se pueden hacer cosas complejas y divertidas para chicos, que no se los enriquece sólo con ficciones que dejen Grandes Moralejas, sino también con las que pueden parodiar géneros, lugares comunes y al mundo de los adultos en general.



2 comentarios:

Matías L. Marra dijo...

como fue ver la de ruiz? se quedaron 4 horas sentados frente a la pantalla o hubo intervalo?

Juan Upma dijo...

Hubo intervalo pero la verdad es que la película es muy entretenida, no para un segundo de contarte cosas. Quizás lo único "sufrible" es que justamente no te da mucho respiro y todo el tiempo estás procesando información. Pero no aburre nunca.