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Tan distintas y tan cercanas estas dos películas. Peliculas ensayos de autores a los que les maravilla el mundo. Salimos del cine y nos sentimos mejores; más ricos; sentimos que comprendemos más lo que nos rodea. Es extraño, mucho de lo que puedo decir de estas dos hermosas películas se aplica también a la mayoría de las mediocres que hemos visto; son sinceras, honestas y verdaderas. También hablan muchas veces en primera persona y a su manera intentan de retratar el ¨mundo¨. Sin embargo lo que en otras es pintoresquismo aquí es descubrimiento y revelación. No he visto película más roquera que la de Cohen cuyo protagonista es un guardián de museo entrado en años y amante del gran arte por decirlo de algún modo. En una escena memorable le confiesa a la mujer que acaba de conocer;
¨le tengo que confesar que me gusta el Heavy Metal¨...Tiran algunos nombres hasta que llegan a AC/DC. La mujer se rie;
¨a quién no!¨. Todo el cine independiente ¨adulto¨contenido en ese diálogo.
Hay mucho más. Con tan pocos recursos tanta exhuberancia. La ficción creada a partir de hechos reales y la ficción transformada en la vida misma. Jem Cohen había presentado ya en otro BAFICI su memorable documental
¨Instrument¨ acerca de
Fugazzi. El artista punk devenido en sabio. La irreverencia de los pequeños gestos. La independencia de la inteligencia y la sensibilidad. Los detalles de un cuadro de Bruegel confundidos con el escaparate de un negocio de chucherias en Viena que abre unas horas a la semana. Un Macao cubierto por la bruma como el lugar físico donde habita el pasado. La nostalgia y la memoria como una de las bellas artes.
DJ malhumor.
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